SEGUIMOS APORTANDO SOBRE ISQUIOSURALES. UNA NUEVA PIEZA AL PUZZLE

Por Creado: 11/12/2017 1 Comentario Artículos relacionados : , , , ,

SEGUIMOS APORTANDO SOBRE ISQUIOSURALES. UNA NUEVA PIEZA AL PUZZLE

Tras los artículos analizando la incidencia lesional de la musculatura isquiosural, la importancia del trabajo excéntrico y la dudosa efectividad que puede tener el curl nórdico para prevenir lesiones a pesar de su gran fama, o diferentes aspectos y métodos de entrenamiento que puedan contribuir positivamente a prevenir dicha lesión, queremos aportar una nueva pieza al complicado puzzle de la prevención, rehabilitación y desarrollo de este grupo muscular.

Como sabemos, está más que demostrado que la musculatura isquiosural o isquiocrural, constituida por semimembranoso (SM), semitendinoso (ST), cabeza larga y cabeza corta del bíceps femoral (BFlh y BFsh respectivamente), es una de las más lesionadas en el mundo del deporte, especialmente en los deportes de alta intensidad, debido a la alta exigencia de dicho deportes, así como por su arquitectura y composición muscular (gran cantidad de fibras rápidas, musculatura biarticular, asincronización nerviosa por la diferente inervación en bíceps femoral o gran zona de unión miotendinosa entre otras) (figura 1) [1, 2].

Además, su incidencia lesional va en progresión desde la pretemporada hasta abril aproximadamente, lo que nos da también una pista de su posible fatiga crónica como causa de lesión [3], aunque esto varía considerablemente en función de diversas variables, como modalidad deportiva y categoría-exigencia física.

isquiosurales arquitectura

Figura 1. Arquitectura de la cabeza larga del bíceps femoral, donde se denota claramente la enorme zona de unión mio-tendinosa de dicha musculatura, lo que aumenta la probabilidad de padecer una lesión (Extraído y modificado de: Askling et al. 2007).

Ligado a esto, también está demostrado que el principal mecanismo de lesión de dicha musculatura se produce durante la carrera de alta velocidad o sprint, concretamente durante la última fase del balanceo u oscilación, donde se produce una fuerte extensión de rodilla que debe de ser frenada por la musculatura isquiosural, especialmente por el bíceps femoral (Figura 2, los dos primeros modelos del rectángulo rojo), deduciéndose por tanto que la lesión se produce por una fuerte acción excéntrica [1-6], concretamente a unos 30° de flexión de rodilla aproximadamente [5,7], aunque como veremos más adelante esta acción excéntrica está actualmente en entredicho. Además, también se ha establecido como mecanismo de lesión, aunque con menor incidencia que el primero, el sprint durante la primera fase de apoyo de carrera, donde en teoría se produce un cambio de activación muscular (de excéntrico a concéntrico), ya en la fase de contacto con el suelo [5,6] (Figura 2, transición entre segundo y tercer modelo del cuadro rojo).

Aunque realmente se ha demostrado que hay dos mecanismos principales de lesión en la musculatura isquiosural:

1. Por un lado, el mecanismo de carrera a alta velocidad (el comentado en el párrafo anterior), siendo este el producido en la inmensa mayoría de deportes y sobre el que este artículo se centrará;

2. Por otro lado, el mecanismo de estiramiento a velocidad menor, típico en deportes como la danza, y donde la incidencia lesional cambia con respecto al primer mecanismo (menor pérdida de flexibilidad y fuerza, aunque recuperación más lenta en comparación el primer mecanismo lesional en velocistas, y siendo semitendinoso y cuadrado crural la principal musculatura lesionada, seguida del aductor mayor) [8,9].

isquiosurales secuencia

Figura 2. Secuencia completa de un ciclo de carrera, siendo la última fase de oscilación los dos primeros modelos, y la primera fase de contacto la transición entre el segundo y el tercer modelo (Extraído y modificado de: Heiderscheit, et al. 2005)

Dentro de dicha lesión, las más frecuentes son las producidas en zonas de unión o cohesión miotendinosas, es decir, zonas donde se encuentra tanto parte contráctil como tendón de la unidad musculotendinosa (UMT), o dicho de otro modo parte activa y parte pasiva a nivel motor [1,10,11]. Además, se ha observado un mayor tiempo de recuperación y una gran cantidad de recidivas (recaídas) de dichas musculatura si la lesión se ha producido a nivel proximal (más cerca de la cadera), debido a factores como una mala cicatrización del tejido dañado (el tejido ya no es tan funcional como el original) o una recuperación prematura sin recuperar ciertos valores o parámetros importantes para desempeñar al deportistas sus demandas físicas (cicatrización completa, niveles de fuerza y flexibilidad adecuados, etc) [1,4,11]

Por último, también se ha observado que la musculatura más afectada es la cabeza larga del bíceps femoral (BFlh) [1,2,6,12] debido a diferentes causas como:

– Diferente inervación con respecto a la de la cabeza corta, lo que puede provocar una estimulación asincrónica de ambas cabezas que puede llevar a la reducción de la capacidad para generar tensión muscular [2].

– Gran función excéntrica en el frenado de extensión de la rodilla durante la fase de oscilación en la carrera, ya que es el músculo que mayor estiramiento o elongación experimenta debido a su mayor brazo de palanca en extensión de cadera y a su menor brazo de palanca en la flexión de rodilla en comparación al ST y SM) [13,14].

En otras palabras, la musculatura isquiosural externa (BFlh) es sometida a un mayor estiramiento activo que la musculatura isquiosural medial (ST y SM), al menos durante la carrera de alta velocidad y en la última fase de oscilación.

– Función rotadora a nivel de la rodilla en semi-flexión (acción muy demanda en deportes intermitentes y de equipo por su componente multidireccional) [2].

– Origen en tuberosidad isquiática y en la parte inferior del ligamento sacrotuberoso, con inserción en la cabeza del peroné, lo que podría dar lugar incluso a una acción tríartircular y por ende a una mayor exigencia motora [2].

Por tanto, a la hora de seleccionar ejercicios para la reducción en la incidencia lesional de los isquiosurales hay que buscar ciertos ejercicios que tengan predominancia en la activación muscular de BFlh con respecto a los demás (activación que se observe tanto EMG como en MRI, ya que la EMG o electromiografía puede ser muy variable en función del sujeto y de las indicaciones o pautas en el momento de la ejecución).

Aunque evidentemente trabajar únicamente el BFlh no es la solución, de hecho se ha comprobado recientemente que durante las aceleraciones la musculatura dentro de los isquiosurales que presenta una mayor activación muscular es el semitendinoso, al menos durante la fase de media oscilación (mid-swing) [15] (Figura 3), algo a tener muy en cuenta ya que en la gran mayoría de deportes de alta intensidad la cantidad de aceleraciones es mayor a la cantidad de sprint alcanzando máxima velocidad, debido en gran parte a que no se tiene el suficiente tiempo y/o espacio para alcanzar esta por diferentes motivos (cambios de dirección, entradas a ras de suelo, límites en el campo, etc).

isquiosurales activacion

Figura 3. Activación muscular en isquiosurales durante el proceso de aceleración (Extraído y modificado de Le Meur, 2017).

¿ACCIÓN EXCÉNTRICA O ISOMÉTRICA? CAMBIANDO LA TENDENCIA ACTUAL

A pesar de la gran bibliografía que ha demostrado que el principal mecanismo de lesión de la musculatura isquiosural se produce por una acción excéntrica, en estos últimos años se ha creado un pensamiento contrario a este, afirmando que dicha acción es isométrica.

Antes de profundizar en dichas afirmaciones, hay que explicar dos conceptos para un mejor entendimiento del modelo teórico isométrico:

En primer lugar, hay que definir el modelo de Hill, en el que se estableció diferentes estructuras o componentes de la UMT en relación a la función que realizaban (perspectiva funcional) (Figura 4). Así, diferenciamos dentro de la UMT un elemento contráctil (EC), componentes elásticos en paralelo (CEP) y elementos elásticos en serie (EES), donde EC hace referencia a la parte activa de la UMT, es decir, a los fascículos musculares en sí (sarcómeros), CEP a las estructuras pasivas dispuestas paralelamente con las fibras musculares (material conjuntivo principalmente como epimisio, perimisio, endomisio, sarcolema, y otras estructuras como por ejemplo la titina), y EES a las estructuras pasivas dispuestas en serie con las fibras musculares (tendón, aponeurosis, y otros tejidos conectivos), que transmiten la fuerza producidas por la parte activa (EC) [16,17].

Además, en este artículo nos enfocaremos en la parte contráctil y elástica en serie (CE y SEE), ya que son las más relevantes en la cinemática durante la última fase de oscilación durante la carrera (mecanismo lesional más frecuente) y por tanto las más importantes en dicho modelo teórico [18].

isquiosurales modelo

Figura 4. Modelo anatómico-funcional de Hill de la musculatura isquiosural modificado (Extraído y modificado de: Van Hooren & Bosch, 2016).

Otro concepto a explicar sería el de “muscle slack”, que literalmente es holgura o relajación muscular y que hace referencia al retraso (tiempo) que pasa desde que se produce la contracción muscular hasta el retroceso del tendón o EES. Es decir, se trata de una terminología nueva que hace referencia al proceso que aúna lo que se conocía antes (terminología antigua) como retraso electromecánico o EMD más el efecto de complianza del tendón) [19].

Así, profundizando en este concepto, se ha demostrado que en función del tipo de acción (explosiva, lenta intencionalmente, etc) el EC y los EES se comportan de manera diferente. Por tanto, y con esto en cierto modo se rompe la clasificación general y básica de las acciones musculares, el comportamiento de la UMT es dependiente del tipo de movimiento que se realice [19].

Este modelo teórico, además de basarse en estos dos términos (modelo anatómico-funcional de Hill y “muscle slack”) ya explicados, hace a su vez una gran crítica a los estudios científicos hasta la fecha (al menos a la gran mayoría), principalmente por dos hechos:

– En primer lugar, analizar cambios de longitudes de la UMT en su globalidad desde origen a inserción, sin atender al comportamiento de cada estructura que conforma dicha UMT, es decir, si origen e inserción era mayor en un momento determinado y con activación muscular medida en EMG, se establecía que estábamos hablando de una acción muscular excéntrica, sin atención a los componentes elásticos pasivos u otras estructuras de la UMT, lo cual queda muy lejos de la realidad funcionalmente hablando [6,12,18,19].

– En segundo, realizar estas investigaciones en tapiz rodante (cinta de correr) en lugar de en suelo o asfalto, método que tiene cierto error ya que se ha comprobado que la cinemática en cinta presenta una serie de diferencias con respecto a la carrera de alta velocidad en suelo [22] (situación real deportiva), como por ejemplo que en tapiz rodante la pierna se encuentra menos vertical en el momento del contacto con el suelo, lo que podría traducirse es mayores exigencias a nivel de elongación muscular durante la fase de oscilación [20,21].

Una vez explicado los dos conceptos anteriores y las limitaciones de estudios anteriores, Bas Van Hooren y Frans Bosch en el 2016 [18] realizaron un estudio científico en el que afirmaban que, a pesar del gran respaldo científico de que el principal mecanismo de lesión de los isquiosurales se producía en la última fase de oscilación de forma excéntrica (estiramiento activo), la acción muscular producido por parte de los isquiosurales es de forma isométrica o cuasi-isométrica, mientras que los EES intervienen en forma de catapulta, es decir, se estiran previamente debido a inercia de realizar extensión de rodilla para que acto seguido frenen esta inercia (flexión de rodilla).

Aunque es cierto, que ante una falta de fuerza y/o falta de coordinación a nivel de cadera, se puede producir una cierta acción excéntrica ineficiente por parte de la parte contráctil que provocará un alto riesgo de lesión, proceso que se piensa que está también relacionado con un gran estado de muscle slak antes de esa última fase de oscilación, es decir, una falta de tensión musculo-tendinosa puede probar que los isquiosurales no actúen correctamente y, por tanto, haya mayor probabilidad de lesión [19].

Esta afirmación se basa en un modelo teórico y experimentado en ratas, aspecto que es criticado por gran parte de la ciencia, pero que tiene una gran consistencia ya que se fundamenta en que no se puede dictaminar que el músculo actúa excéntricamente si los puntos de anclaje al hueso aumentan; es decir, se está obviando por completo el resto de estructuras que intervienen en el movimiento. Además, se ha comprobado en otros estudios, como por ejemplo en el músculo gastrocnemio interno (gemelo interno), que durante acciones realizadas a muy alta velocidad el componente contráctil experimenta una “contracción” prácticamente isométrica, mientras que el tendón proximal y distal hacen el efecto catapulta mencionado anteriormente (elongación y contracción) [19].

CONCLUSIONES Y APLICACIONES PRÁCTICAS

Tras lo expuesto en el capítulo anterior lo lógico sería si debemos empezar con el trabajo isométrico y desterrar al trabajo excéntrico. Así, y ya aportando mi punto de vista, cada tipo de trabajo nos aporta una serie de beneficios, por tanto si estos se aplican de forma correcta uno no debería de excluir al otro, ya que, por ejemplo, el trabajo excéntrico se ha mostrado muy eficaz en aumentar tanto la fuerza muscular como en aumentar el número de sarcómeros en serie, hecho muy relevante en la prevención de lesiones [23], mientras que el trabajo isométrico tiene adaptaciones interesantes como la ganancia de fuerza muscular en el rango trabajado (un trabajo a unos 30 de flexión de rodilla para imitar el momento de lesión en esa última fase de oscilación) así como un aumento en el stiffness del tendón (también clave debido al efecto catapulta mencionado anteriormente) [18,22,24].

Además, como ya hemos tratado en las anteriores partes, la complejidad de la lesión de los isquiosurales es uno de los grandes problemas, e incluso paradigmas, dentro de las lesiones deportivas por su alta incidencia y complejidad. De hecho, como se expone en este artículo, se siguen descubriendo nuevos aspectos, o al menos se abren caminos, con respecto a dicha lesión, como es el caso de la acción isométrica. Aunque este último hallazgo no deja de ser una nueva teoría que debe ser confirmado por futuras investigaciones.

Es por todo esto, que debemos de tener en cuenta el carácter multifactorial de esta lesión y establecer un protocolo tanto de recuperación como de readaptación funcional con una visión holística y práctica, es decir, que se pueda realizar en nuestro contexto de trabajo, además de realizar una individualización completa de la estructura de trabajo creada hacia el deportista al que se va aplicar este [25,26].

En dicha estructura se deberían de tratar aspectos fundamentales como el entrenamiento de fuerza, atendiendo al trabajo de “pliometría” así como centrados en el trabajo excéntrico e isométrico, trabajo de flexibilidad, de estabilidad y fuerza del core, y otros aspectos relacionados con la carrera y los fundamentos del movimiento en general [25,26] (Figuras 5 y 6).

isquiosurales estructura

Figura 5. Estructura holística para la musculatura isquiosural (Extraído y modificado de: Oakley, et al. 2017).

isquiosurales holística

Figura 6. Estructura holística para la musculatura isquiosural.

Por último, presentamos un protocolo de prevención de isquiosurales subido al canal principal en Youtube, y que trata los aspectos más relevantes para dicha prevención, donde, además, se deja constancia de que lo realmente importante es la modificación de este, y en general de cualquier protocolo o estructura de trabajo bien organizada, a las características del deportista al que se va a aplicar.

Referencias

1. Askling, C. M., Tengvar, M., Saartok, T., & Thorstensson, A. (2007). Acute first-time hamstring strains during high-speed running. The American journal of sports medicine, 35(2), 197-206.

2. Woods, C., Hawkins, R. D., Maltby, S., Hulse, M., Thomas, A., & Hodson, A. (2004). The Football Association Medical Research Programme: an audit of injuries in professional football—analysis of hamstring injuries. British journal of sports medicine, 38(1), 36-41.

3. Ekstrand, J., Hägglund, M., & Waldén, M. (2010). Injury incidence and injury patterns in professional football: the UEFA injury study. British journal of sports medicine, bjsports60582.

4. McGregor, C., Ghosh, S., Young, D. A., & Maffulli, N. (2008). Traumatic and overuse injuries of the ischial origin of the hamstrings. Disability and rehabilitation, 30(20-22), 1597-1601.

5. Stanton, P., & Purdam, C. (1989). Hamstring injuries in sprinting—the role of eccentric exercise. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 10(9), 343-349.

6. Heiderscheit, B. C., Hoerth, D. M., Chumanov, E. S., Swanson, S. C., Thelen, B. J., & Thelen, D. G. (2005). Identifying the time of occurrence of a hamstring strain injury during treadmill running: a case study. Clinical Biomechanics, 20(10), 1072-1078

7. Mjølsnes, R., Arnason, A., Raastad, T., & Bahr, R. (2004). A 10‐week randomized trial comparing eccentric vs. concentric hamstring strength training in well‐trained soccer players. Scandinavian journal of medicine & science in sports, 14(5), 311-317.

8. Askling, C., Saartok, T., & Thorstensson, A. (2006). Type of acute hamstring strain affects flexibility, strength, and time to return to pre-injury level. British journal of sports medicine, 40(1), 40-44.

9. Askling, C. M., Tengvar, M., Saartok, T., & Thorstensson, A. (2007). Acute first-time hamstring strains during slow-speed stretching. The American journal of sports medicine, 35(10), 1716-1724.

10. Beltran, L., Ghazikhanian, V., Padron, M., & Beltran, J. (2012). The proximal hamstring muscle–tendon–bone unit: A review of the normal anatomy, biomechanics, and pathophysiology. European journal of radiology, 81(12), 3772-3779.

11. Connell, D. A., Schneider-Kolsky, M. E., Hoving, J. L., Malara, F., Buchbinder, R., Koulouris, G., & Bass, C. (2004). Longitudinal study comparing sonographic and MRI assessments of acute and healing hamstring injuries. American Journal of Roentgenology, 183(4), 975-984.

12. Verrall, G. M., Slavotinek, J. P., Barnes, P. G., Fon, G. T., & Spriggins, A. J. (2001). Clinical risk factors for hamstring muscle strain injury: a prospective study with correlation of injury by magnetic resonance imaging. British Journal of Sports Medicine, 35(6), 435-439.

13. Tous-Fajardo, J., Maldonado, R. A., Quintana, J. M., Pozzo, M., & Tesch, P. A. (2006). The flywheel leg-curl machine: offering eccentric overload for hamstring development. International journal of sports physiology and performance, 1(3), 293-298.

14. Thelen, D. G., Chumanov, E. S., Hoerth, D. M., Best, T. M., Swanson, S. C., Li, L. I., … & Heiderscheit, B. C. (2005). Hamstring muscle kinematics during treadmill sprinting. Med Sci Sports Exerc, 37(1), 108-114.

15. Higashihara, A., Nagano, Y., Ono, T., & Fukubayashi, T. (2017). Differences in hamstring activation characteristics between the acceleration and maximum-speed phases of sprinting. Journal of Sports Sciences, 1-6.iu, Y., Sun, Y., Zhu, W., & Yu, J. (2017). The late swing and early stance of sprinting are most hazardous for hamstring injuries. Journal of Sport and Health Science.

16. Hill, A. V. (1938). The heat of shortening and the dynamic constants of muscle. Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences, 126(843), 136-195.

17. Siff, M. C., & Verkhoshansky, Y. (2004). Superentrenamiento (Vol. 24). Editorial Paidotribo.

18. Van Hooren, B., & Bosch, F. (2016). Is there really an eccentric action of the hamstrings during the swing phase of high-speed running? part I: A critical review of the literature. Journal of sports sciences, 1-9.

19. Van Hooren, B., & Bosch, F. (2016). Influence of Muscle Slack on High-Intensity Sport Performance: A Review. Strength & Conditioning Journal, 38(5), 75-87.

20. Nigg, B. M., De Boer, R. W., & Fisher, V. (1995). A kinematic comparison of overground and treadmill running. Medicine and Science in Sports and Exercise, 27(1), 98-105.

21. Alton, F., Baldey, L., Caplan, S., & Morrissey, M. C. (1998). A kinematic comparison of overground and treadmill walking. Clinical Biomechanics, 13(6), 434-440.

22. Van Hooren, B., & Bosch, F. (2017). Is there really an eccentric action of the hamstrings during the swing phase of high-speed running? Part II: Implications for exercise. Journal of sports sciences, 35(23), 2322-2333.

23. Potier, T. G., Alexander, C. M., & Seynnes, O. R. (2009). Effects of eccentric strength training on biceps femoris muscle architecture and knee joint range of movement. European journal of applied physiology, 105(6), 939-944.

24. Kubo, K., Kanehisa, H., Ito, M., & Fukunaga, T. (2001). Effects of isometric training on the elasticity of human tendon structures in vivo. Journal of applied physiology, 91(1), 26-32.

25. Oakley, A. J., Jennings, J., & Bishop, C. J. (2017). Holistic hamstring health: not just the Nordic hamstring exercise

26. Buckthorpe M, Gimpel M, Wright S, et al.(2017). Hamstring muscle injuries in elite football: translating research into practice. Br J Sports Med Published

  1. […] Las lesiones en la musculatura isquiosural son comunes en deportes que implican sprints, aceleracion… Además, la recidiva (o re-lesión) en la zona dañada es muy frecuente, siendo la historia previa de lesión su principal factor de riesgo (algunos estudios estiman un ratio de recurrencia de hasta el 17% en jugadores de fútbol) (Freckleton, 2012). […]

Dejar una respuesta