¿SE PUEDE ENTRENAR ESTANDO ENFERMO?

Mario MuñozPor Creado: 20/04/2020 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

¿SE PUEDE ENTRENAR ESTANDO ENFERMO?

Palabras clave de lo que viene a continuación: Salud, enfermedad, resfriado, reposo, descanso, prevención, ejercicio, entrenamiento, impacto socioeconómico, sanidad, productividad.

No hay duda de que el ejercicio juega un papel importante en la salud, pero muchas personas se preguntan si hacer ejercicio mientras se está enfermo ayudará o dificultará su recuperación.

Una buena y rápida recuperación es siempre el objetivo principal, pero puede ser difícil saber cuándo está bien llevar a cabo la rutina normal de gimnasio y cuándo es mejor tomarse unos días de descanso.

El ejercicio es un hábito saludable, y es normal querer seguir haciendo ejercicio por la respuesta incluso estando enfermo. Esto puede ser perfectamente correcto en ciertas situaciones, pero también puede ser perjudicial si se experimentan ciertos síntomas. A veces puede estar bien hacer ejercicio estando enfermo, mientras que otras veces es mejor quedarse en casa y descansar.

Muchos expertos usan la regla «por encima del cuello» cuando aconsejan a los pacientes si deben continuar haciendo ejercicio mientras están enfermos. De acuerdo con esta teoría, se han de diferenciar síntomas por encima del cuello, como congestión nasal, estornudos o dolor de oído, entre otras, frente a los síntomas experimentados por debajo del cuello, como náuseas, dolores corporales, fiebre, diarrea, tos productiva o congestión en el pecho. Entrenar en una u otra condición puede diferir bastante.

Además, el entrenamiento y ejercicio habitual puede suponer un método preventivo sobre el resfriado común, una de las causas más importantes y frecuentes de absentismo laboral y escolar en todo el mundo. Esto no sólo influye en la propia salud del individuo afectado, sino que puede repercutir en la de los compañeros de trabajo o estudios y, de manera especialmente notable si se suman todas las habidas en un país, a la productividad anual y costes socioeconómicos destinados a la sanidad.

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1. Introducción

No hay duda de que el ejercicio juega un papel importante en la salud, pero muchas personas se preguntan si hacer ejercicio mientras se está enfermo ayudará o dificultará su recuperación.

De antemano, para ponernos en situación, la respuesta no es blanco o negro. A veces está bien hacer ejercicio aun estando enfermo, mientras que otras veces es mejor quedarse en casa y descansar. Durante esta pequeña revisión veremos cuáles son cada una de ellas.

Una buena y rápida recuperación es siempre el objetivo principal cuando se está enfermo, pero puede ser difícil saber cuándo está bien llevar a cabo la rutina normal de gimnasio y cuándo es mejor tomarse unos días de descanso.

El ejercicio es un hábito saludable, y es normal querer seguir haciendo ejercicio por la respuesta incluso estando enfermo. Esto puede ser perfectamente correcto en ciertas situaciones, pero también puede ser perjudicial si se experimentan ciertos síntomas.

Muchos expertos usan la regla «por encima del cuello» cuando aconsejan a los pacientes si deben continuar haciendo ejercicio mientras están enfermos. De acuerdo con esta teoría, si solo experimentas síntomas por encima del cuello, como congestión nasal, estornudos o dolor de oído, es probable que esté bien hacer ejercicio [1].

Por otro lado, si experimenta síntomas debajo del cuello, como náuseas, dolores corporales, fiebre, diarrea, tos productiva o congestión en el pecho, es posible que sea mejor omitir el entrenamiento hasta sentirse mejor.

2. ¿Cuándo es seguro hacer ejercicio?

Trabajar con los siguientes síntomas es más seguro, pero siempre se recomienda consultar al médico si no se está seguro [2-6].

2.1. Resfriado leve

Aunque los síntomas varían de persona a persona, la mayoría de las personas que tienen resfriados leves experimentan congestión nasal, dolor de cabeza, estornudos y tos leve.

Si tienes un resfriado leve, no hay necesidad de saltarte el gimnasio si tienes la energía para hacer ejercicio; aunque, si sientes que te falta energía para completar tu rutina normal, considera reducir la intensidad de tu entrenamiento o acortar su duración por autorregulación.

Si bien, en general, está bien hacer ejercicio con un resfriado leve, tened en cuenta que podéis transmitir los gérmenes a otras personas y enfermarlos. Practicar una higiene adecuada es una excelente manera de prevenir la propagación de tu resfriado a otras personas. Lavaos las manos con frecuencia y cubríos la boca cuando estornudéis o tosáis.

2.2. Dolor de oídos

Aunque muchos tengáis recuerdos o penséis en el dolor de oído en los niños, que sí suele ser causado por una infección, el dolor de oído en los adultos es más comúnmente causado por el dolor que se presenta en otra área, como la garganta. Este dolor, que se conoce como «dolor referido», luego se transfiere al oído.

Hacer ejercicio con un dolor de oído se considera seguro, siempre y cuando el sentido del equilibrio no se vea afectado y se haya descartado una infección.

Ciertos tipos de infecciones del oído pueden desequilibrarlo y causar fiebres y otros síntomas que hacen que el ejercicio sea inseguro. Asegúrese de no tener una de estas infecciones de oído antes de comenzar el ejercicio, acudiendo al médico si es necesario.

2.3. Congestión nasal

Tener la nariz tapada puede ser frustrante e incómodo. Si se asocia con fiebre u otros síntomas como tos productiva o congestión en el pecho, entonces sí debéis considerar tomaros un descanso de un par de días o tras de ejercicio.

Sin embargo, está bien hacer ejercicio si solo estás experimentando alguna congestión nasal. De hecho, hacer algo de ejercicio puede ayudar a abrir sus fosas nasales, ayudándole a respirar mejor.

Ir a caminar a paso ligero o en bicicleta, boxeo o cualquier cardio de tipo moderado son excelentes maneras de mantenerse activo.

2.4. Dolor de garganta leve

Un dolor de garganta generalmente es causado por una infección viral como el resfriado común o la gripe. En ciertas situaciones, como decíamos antes y cuando el dolor de garganta se asocie con fiebre, tos productiva o dificultad para tragar, debes poner el ejercicio en espera hasta que un médico te indique que estás bien.

Guiaros por autorregulación tampoco es mala idea en estos casos. Además, mantenerse hidratado con agua no excesivamente fría es una excelente manera de aliviar el dolor de garganta durante el ejercicio.

Es muy probable que esté bien hacer ejercicio cuando se tenga un resfriado leve, dolor de oído, congestión nasal o dolor de garganta, siempre y cuando no haya síntomas más graves.

3. ¿Cuándo el ejercicio no es recomendable?

Normalmente cuando los síntomas y causas se relacionen con origen viral o infección, será recomendable no hacer ejercicio durante los primeros días [7-11]. Si experimentas síntomas como fiebre, vómitos, diarrea, tos productiva, alta debilidad muscular, etc., tomarse un tiempo fuera del gimnasio puede ser la mejor opción tanto para su propia recuperación como para la seguridad de los demás.

4. Consideraciones prácticas sobre cómo y cuándo volver a la rutina.

Si te interesa conocer más en profundidad a qué prestar atención de un estado griposo o de malestar para saber si se podría ir a entrenar sin riesgos, así como los efectos que el ejercicio puede generar en el sistema inmunológico, entonces te animamos a seguir leyendo.

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Bibliografía y referencias

1. Arroll, B. (2011). Common cold. BMJ Clinical Evidence, 2011.

2. Ciuman, R. R. (2013). Inner ear symptoms and disease: Pathophysiological understanding and therapeutic options. Medical science monitor. International Medical Journal Of Experimental And Clinical Research, 19, 1195.

3. Pelucchi, C., Grigoryan, L., Galeone, C., Esposito, S., Huovinen, P., Little, P., & Verheij, T. (2012). Guideline for the management of acute sore throat: ESCMID Sore Throat Guideline Group. Clinical Microbiology and Infection, 18, 1-28.

4. Pratter, M. R. (2006). Cough and the common cold: ACCP evidence-based clinical practice guidelines. Chest, 129(1), 72S-74S.

5. Purcell, L., Canadian Paediatric Society, & Paediatric Sports and Exercise Medicine Section. (2007). Exercise and febrile illnesses. Paediatrics & Child Health, 12(10), 885-887.

6. Taziki, M. H., & Behnampour, N. (2012). A study of the etiology of referred otalgia. Iranian Journal Of Otorhinolaryngology, 24(69), 171.

7. Chow, C. M., Leung, A. K., & Hon, K. L. (2010). Acute gastroenteritis: from guidelines to real life. Clinical And Experimental Gastroenterology, 3, 97.

8. Dick, N. A., & Diehl, J. J. (2014). Febrile illness in the athlete. Sports Health, 6(3), 225-231.

9. Friman, G., & Wesslén, L. (2000). Infections and exercise in high‐performance athletes. Immunology And Cell Biology, 78(5), 510-522.

10. Martin, M. J., & Harrison, T. W. (2015). Causes of chronic productive cough: an approach to management. Respiratory Medicine, 109(9), 1105-1113.

11. Martin, S. A., Pence, B. D., & Woods, J. A. (2009). Exercise and respiratory tract viral infections. Exercise And Sport Sciences Reviews, 37(4), 157.