¿QUÉ OCURRE EN NUESTRO SPRINT TRAS UNA LESIÓN DE ISQUIOTIBIALES?

¿QUÉ OCURRE EN NUESTRO SPRINT TRAS UNA LESIÓN DE ISQUIOTIBIALES?

INTRODUCCIÓN

Las lesiones de isquiotibiales (en especial, el bíceps femoral) son las lesiones deportivas más comunes en deportes como el fútbol, rugby, atletismo, etc. Estos deportes se caracterizan por acciones de sprint y alta velocidad, que suponen una gran demanda de los músculos extensores de cadera (glúteos e isquiotibiales), siendo los isquiotibiales los más perjudicados en esta situación (1-3).

Las lesiones de isquiotibiales suponen entre un 6-29% del total de lesiones registradas en fútbol australiano, rugby, fútbol, baloncesto, cricket y sprinters. Además, cuenta con unas tasas de reincidencia elevadas, entre un 12-31% (2, 4, 5).

La mayoría de lesiones de isquiotibiales ocurren en acciones de sprint o alta velocidad, y también en acciones de sobre-estiramiento muscular (2, 3).

Se estima que en un equipo de 25 jugadores, sufran un promedio de 5-6 lesiones de isquiotibiales a lo largo de la temporada, equivalente a más de 80 días de competición perdidos a causa de la lesión. Además, las tasas de lesiones muestran un incremento del 4,1% anual, año tras año (periodo de estudio desde el año 2001, duración de 13 años) (6). Por lo que podemos observar que algo falló en los “programas preventivos” o de “reducción de la incidencia lesional”.

En la siguiente gráfica, podemos observar como las lesiones de isquiotibiales son las de mayor prevalencia a lo largo de una temporada en futbolistas profesionales (estudio entre los años 2001 y 2008) (figura 1) (7).

sprint lesión

Figura 1. Tasas de lesión en futbolistas profesionales. Tomado de (7)

¿CÓMO TRABAJAR NUESTRO PERFIL FUERZA-VELOCIDAD DEL SPRINT?

Si todavía no has leído la primera parte, allí tienes las bases sobre el perfil horizontal, teoría de los vectores de fuerza, aspectos determinantes y orientación del entrenamiento para optimizarlo. Aquí, matizaremos un par de conceptos en relación con el artículo anterior.

Dentro de las diferentes partes a trabajar, en el artículo anterior lo dividimos en:

– Ejercicios de fuerza en vector horizontal. En este caso, destacamos la aplicación de ejercicios como el hip thrust, puente de glúteo, saltos horizontales, swing de kettlebell, etc (8-10). Ya que se ha visto que este tipo de ejercicios tienen una mayor transferencia a determinantes de rendimiento como el sprint, cambios de dirección y saltos horizontales (8)

– Ejercicios de sprint y sprint resistidos. En el trabajo anterior, pudimos ver que la carga óptima para producir la máxima potencia durante los sprint resistidos se encuentra entre el 69-96% del PC (en función de las condiciones de fricción) (11). Además, se observó que la aplicación de sprint resistidos con cargas pesadas (80% PC) tienen un mayor efecto en las propiedades mecánicas del sprint, mejorando los niveles de FH (FO, Pmáx y RFmáx) (12).

A todo lo anterior, me gustaría añadir un nuevo trabajo del mismo grupo de investigación. En este caso, nos presentan una gráfica que hace referencia a la carga empleada en un sprint resistido en función de la perdida de velocidad asociada a dicha carga, y su influencia en las propiedades del sprint (FO y VO) (figura 2). Todo esto deberá estar individualizado según las necesidades del deportista en base a una valoración previa de su perfil del sprint (13).

sprint carga

Figura 2. Carga aplicada en sprint resistido e influencia en la FO y VO. Tomado de (14).

Además, el trabajo de la técnica de carrera y la calidad de movimiento pueden ser otros aspectos positivos a trabajar para mejorar nuestro rendimiento en sprint, debido a una mayor eficiencia en la carrera (3, 5, 15, 16), puesto que se ha visto que son aspectos clave dentro de la readaptación de isquiotibiales desde el inicio de la recuperación junto con el trabajo de carrera y sprint (3).

ISQUIOTIBIALES – ENFOQUE MULTIFACTORIAL

Dentro de un programa preventivo para la musculatura isquiotibial, observamos como suelen ser protocolos de trabajo aislados o que sólo tienen en cuenta un único factor. El más común de todos ellos es el trabajo de fuerza con el Curl nórdico. Con esto no quiero demonizar el Curl nórdico, pero debemos tener una visión más amplia, más allá de la fuerza de isquiotibiales como un único factor a trabajar (4).

Y observado como en la mayoría de clubs apuestan por este trabajo, y las lesiones de isquiotibiales siguen en aumento, ¿estamos seguros que únicamente con el Curl nórdico vamos a prevenir las lesiones de isquiotibiales? La evidencia sugiere que no, y deberemos darle otro enfoque o punto de vista para que sea más efectivo (4, 6).

Con todo esto, surge el enfoque multifactorial de la lesión de isquiotibiales, y no es más que la interrelación de los diversos factores de riesgo de la misma (figura 2), asociados a los mecanismos de lesión más habituales (sprint y sobre-estiramiento). De esta manera, apostamos por un enfoque más global y que parece más acertado, tanto en la prevención como en la readaptación de lesiones (4, 5).

sprint gráfica

Figura 3. Enfoque multifactorial en lesiones de isquiotibiales. Tomado de (4).

Una revisión reciente, incluye diversos factores de riesgo asociados (además de los generales ya citados), y entre ellos podemos destacar las exposiciones semanales a sprint/acciones de alta velocidad, ratios de carga, factores psicosociales, estrategias de recuperación y calidad de movimiento (5).

Por lo tanto, observamos que no podemos achacar una lesión de isquiotibiales (o de otro tipo) a un único factor y deberemos tener una visión más global sobre el proceso.

¿QUÉ OCURRE TRAS UNA LESIÓN DE ISQUIOTIBIALES EN LAS PROPIEDADES MECÁNICAS DEL SPRINT?

En un trabajo realizado con futbolistas (17), pudimos observar como aquellos que volvían a competir tras una lesión reciente de isquiotibiales, tenían un peor rendimiento en el sprint y un descenso en la producción de fuerza horizontal en comparación con los jugadores sanos. Además, necesitaron aproximadamente 2 meses de entrenamiento regular para mejorar de manera significativa en la velocidad de sprint, con un aumento de la producción de fuerza horizontal (obteniendo unos valores similares al grupo de deportistas sanos).

En otro estudio similar, esta vez con jugadores de rugby (18), el mismo grupo de investigación nos muestra unos resultados similares. Al realizar el RTP tras la lesión de isquiotibiales, se produjo un descenso significativo de los niveles de FH (de 8,3 a 6,6 N/kg; ↓20,5%), mientras que no hubo cambios en los niveles de VO (8,7 y 8,7 m-s) (figura 4).

sprint alteración

Figura 4. Alteración del perfil F-V del sprint tras lesión de isquiotibiales. Tomado (18)

Recientemente (19), se ha podido observar que tras una lesión de isquiotibiales se produce un mayor descenso de aplicación de fuerza horizontal (13% menor) en la pierna lesionada vs la pierna sana. Para valorarlo compararon a jugadores de fútbol con una lesión previa de isquiotibiales con jugadores sanos. Todos ellos completaron 10 series de 6 seg de sprint repetido (RSA) para evaluarlo.

Estas asimetrías entre piernas pueden ser consideradas como un factor de riesgo y, sobre todo, se deben de tener muy en cuenta a la hora de decidir el RTP del deportista, para minimizar el riesgo de recaída. Sabiendo que el rendimiento en RSA también es un factor de rendimiento en fútbol, esa asimetría entre piernas puede producir un descenso del rendimiento del deportista (19).

ASPECTO CLAVE EN LA PREVENCIÓN Y REHABILITACIÓN DE ISQUIOTIBIALES, SPRINT, ESTRATEGIA “WIN-WIN”

Por todo lo aportado en los puntos anteriores, podemos observar como el enfoque tanto preventivo como de readaptación deportiva debe ver la lesión de isquiotibiales con un enfoque multifactorial, en el que se interrelacionan los diversos factores de riesgo (fuerza, flexibilidad, fatiga, lesión previa, etc) junto con los mecanismos lesionales más habituales (sprint y/o alta velocidad, y sobre-estiramiento). Todo ello, con el matiz de las diferencias y necesidades individuales del deportista (3-5, 16).

Dentro de todas las piezas del puzle del proceso, el entrenamiento de sprint pasa a ser parte de la solución a todo ello. Sería obligatorio incluirlo dentro de nuestro trabajo, tanto preventivo como en el proceso de readaptación, puesto que es el mecanismo más habitual, y debido a las alteraciones que se producen en sus propiedades mecánicas (sobre todo, el descenso de FH) (3-5, 17, 18).

En el anterior trabajo, pudimos observar la importancia de la musculatura extensora de cadera (glúteos e isquiotibiales) en la producción de fuerza horizontal (FH), siendo la activación de los isquiotibiales un factor determinante en esa aplicación de fuerza (20). Recientemente, el mismo grupo de investigación ha publicado un trabajo sobre las propiedades mecánicas del sprint en una situación de fatiga (2). Para ello, sometieron a 14 atletas experimentados con el entrenamiento de sprint a un test de sprint repetidos de 6 seg, con un descanso de 44 seg entre cada repetición.

Los resultados señalan un descenso significativo de la Pmax (-17,5±8,9%) y en la producción de FH (-8,6±8,4%). La musculatura determinante de la FH también tuvo un descenso significativo de la fuerza, siendo mayor el descenso de fuerza de los músculos isquiotibiales respecto a los glúteos. Según los datos obtenidos, la producción de fuerza horizontal en situación de fatiga parece ser más dependiente de los glúteos respecto a los isquiotibiales. Por todo ello, se hipotetiza que ese rol compensatorio del glúteo podría ser una adaptación para mantener el rendimiento y tener una función protectora en las lesiones de isquiotibiales en situación de fatiga. Las recomendaciones del estudio sugieren un trabajo sobre el glúteo mayor como estrategia tanto de mejora de rendimiento como de prevención de lesiones (2).

Por último, las exposiciones semanales a sprint y/o acciones de alta velocidad, parecen ser otra estrategia efectiva para la prevención de isquiotibiales (21, 22).

CONCLUSIONES

-Las lesiones de isquiotibiales son unas de las lesiones más habituales, y las tasas de lesión van en aumento.

-Enfocar nuestro trabajo preventivo en un único factor no parece ser lo más acertado. Se recomienda apostar por un enfoque multifactorial.

-Tras una lesión de isquiotibiales, nuestro perfil del sprint se ve afectado, sobre todo, en la producción de FH. Por lo tanto, deberemos trabajarlo durante el proceso de readaptación y valorarlo en el momento del RTP del deportista.

-Un trabajo específico de glúteo mayor, exposiciones de sprint y/o alta velocidad, y una individualización del trabajo según el deportista, parecen ser las estrategias más efectivas (estrategia “Win-Win”).

BIBLIOGRAFÍA

1. Edouard P, Branco P, Alonso JM. Muscle injury is the principal injury type and hamstring muscle injury is the first injury diagnosis during top-level international athletics championships between 2007 and 2015. British journal of sports medicine. 2016;50(10):619-30.

2. Edouard P, Mendiguchia J, Lahti J, Arnal PJ, Gimenez P, Jimenez-Reyes P, et al. Sprint Acceleration Mechanics in Fatigue Conditions: Compensatory Role of Gluteal Muscles in Horizontal Force Production and Potential Protection of Hamstring Muscles. Frontiers in physiology. 2018;9:1706.

3. Mendiguchia J, Martinez-Ruiz E, Edouard P, Morin JB, Martinez-Martinez F, Idoate F, et al. A Multifactorial, Criteria-based Progressive Algorithm for Hamstring Injury Treatment. Medicine and science in sports and exercise. 2017;49(7):1482-92.

4. Mendiguchia J, Alentorn-Geli E, Brughelli M. Hamstring strain injuries: are we heading in the right direction? British journal of sports medicine. 2012;46(2):81-5.

5. Buckthorpe M, Wright S, Bruce-Low S, Nanni G, Sturdy T, Gross AS, et al. Recommendations for hamstring injury prevention in elite football: translating research into practice. British journal of sports medicine. 2018.

6. Ekstrand J, Walden M, Hagglund M. Hamstring injuries have increased by 4% annually in men’s professional football, since 2001: a 13-year longitudinal analysis of the UEFA Elite Club injury study. British journal of sports medicine. 2016(50):731-7.

7. Ekstrand J, Hagglund M, Walden M. Injury incidence and injury patterns in professional football: the UEFA injury study. British journal of sports medicine. 2011;45(7):553-8.

8. Zweifel M. Importance of Horizontally Loaded Movements to Sports Performance. Strength Condit J. 2017;39(1).

9. Contreras B, Vigotsky AD, Schoenfeld BJ, Beardsley C, McMaster DT, Reyneke JH, et al. Effects of a Six-Week Hip Thrust vs. Front Squat Resistance Training Program on Performance in Adolescent Males: A Randomized Controlled Trial. Journal of strength and conditioning research. 2017;31(4):999-1008.

10. Los Arcos A, Yanci J, Mendiguchia J, Salinero JJ, Brughelli M, Castagna C. Short-term training effects of vertically and horizontally oriented exercises on neuromuscular performance in professional soccer players. International journal of sports physiology and performance. 2014;9(3):480-8.

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12. Morin JB, Petrakos G, Jimenez-Reyes P, Brown SR, Samozino P, Cross MR. Very-Heavy Sled Training for Improving Horizontal-Force Output in Soccer Players. International journal of sports physiology and performance. 2017;12(6):840-4.

13. Morin JB, Samozino P. Interpreting Power-Force-Velocity Profiles for Individualized and Specific Training. International journal of sports physiology and performance. 2016;11(2):267-72.

14. Cross MR, Samozino P, Brown SR, Morin JB. A comparison between the force-velocity relationships of unloaded and sled-resisted sprinting: single vs. multiple trial methods. European journal of applied physiology. 2018;118(3):563-71.

15. Whelan N, Kenny I, Harrison A. An insight into track and field coaches’ knowledge and use of sprinting drills to improve performance. Sport Sci & Coach. 2017;11(2):182-90.

16. Oakley A, Jennings J, Bishop C. Holistic hamstring health: not just the Nordic hamstring exercise. British journal of sports medicine. 2017;0(0).

17. Mendiguchia J, Samozino P, Martinez-Ruiz E, Brughelli M, Schmikli S, Morin JB, et al. Progression of mechanical properties during on-field sprint running after returning to sports from a hamstring muscle injury in soccer players. International journal of sports medicine. 2014;35(8):690-5.

18. Mendiguchia J, Edouard P, Samozino P, Brughelli M, Cross MR, Cross N, et al. Field monitoring of sprinting power–force–velocity profile before, during and after hamstring injury: two case reports. Journal of sports sciences. 2015.

19. Lord C, Blazevich A, Drinkwater E, Maayah F. Greater loss of horizontal force after a repeated-sprint test infootballers with a previous hamstring injury. J Sci Med Sport. 2018.

20. Morin JB, Gimenez P, Edouard P, Arnal P, Jimenez-Reyes P, Samozino P, et al. Sprint Acceleration Mechanics: The Major Role of Hamstrings in Horizontal Force Production. Frontiers in physiology. 2015;6:404.

21. Edouard P, Mendiguchia J, Guex K, Lathi J, Samozino P, Morin JB. Sprinting: a potential vaccine for hamstring injury? Sport Perform Sci. 2019.

22. Malone S, Roe M, Doran DA, Gabbett TJ, Collins K. High chronic training loads and exposure to bouts of maximal velocity running reduce injury risk in elite Gaelic football. J Sci Med Sport. 2017;20(3):250-4.

  1. Genial las conclusiones, aclaran bastante más el tema tratado.

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