PRINCIPIOS DEL ESTABLECIMIENTO DE METAS

ivan alonsoPor Creado: 19/02/2017 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

PRINCIPIOS DEL ESTABLECIMIENTO DE METAS

Lo primero que os recomiendo a todos antes de seguir es leer este otro artículo, en el cual encontraréis los principales mecanismos que contribuyen a mejorar el rendimiento deportivo cuando establecemos metas de forma eficiente y os enseñamos a diferenciar entre los tres principales tipos de objetivos que podemos establecer.

Por su parte, la intención de esta segunda entrega es que sirva como herramienta lo más práctica y aplicable posible, aportando todos los principios que debemos tener en cuenta a la hora de establecer metas de la forma más eficiente posible.

meta plan

Si aplicáis todos estos principios conseguiréis una base muy sólida para diseñar programas de establecimiento de metas (ya sea como deportistas o como entrenadores), aumentando de forma considerable las probabilidades de conseguir los resultados que estáis buscando.

1. TENER OBJETIVOS ESPECÍFICOS, MENSURABLES Y OBSERVABLES

Un objetivo específico es aquel que se centra exactamente en el objetivo que pretendemos lograr. Las metas vagas o generales, como “lo voy a hacer lo mejor que pueda” no dejan claro el momento exacto en el que habremos conseguido nuestro objetivo ni cuánto esfuerzo tendremos que realizar para alcanzarlo, lo cual puede hacer que aumente la incertidumbre.

Por su parte, un objetivo mensurable va a ser aquel que podamos cuantificar, es decir que podamos saber con exactitud cuántas veces lo hemos logrado. Poder cuantificar la meta nos va a permitir conocer con antelación los recursos que tendremos que poner en marcha para poder conseguir nuestro objetivo, es decir, nos va a permitir regular mucho mejor nuestro esfuerzo.

Por último, resulta aconsejable que nuestros objetivos sean observables para facilitar de este modo que podamos cuantificar las veces que los hemos conseguido y las veces que no.

Multitud de investigaciones en psicología deportiva han demostrado que la actuación del atleta puede ser mejorada estableciendo metas que sean específicas y medibles de forma objetiva (Frierman, Weinberg & Jackson, 1990; Munroe-Chandler, Hall & Weinberg, 2004).

2. IDENTIFICAR CLARAMENTE LAS LIMITACIONES TEMPORALES

Debemos tener en cuenta que formular objetivos concretos no va a servirnos de nada si no concretamos en cuanto tiempo vamos a intentar lograrlos. El plazo que marcamos para conseguir nuestra meta puede resultar determinante. Así, mientras que establecer límites de tiempo muy cortos podría desalentarnos al percibirlos como inalcanzables, formular objetivos con límites de tiempo muy lejanos podría hacer que el esfuerzo se vaya postergando.

meta sueñosEsto último fue demostrado por Tenenbaum, Bar-Eli y Yaaron (1999), los cuales encontraron que si se fijan diferentes grupos con el objetivo de mejorar la fuerza del abdomen a largo (ocho semanas), a medio (seis) o a corto plazo (cuatro) y se miden las mejoras de rendimiento a todos cuando llevan cuatro semanas de entrenamiento, el peor resultado será el conseguido por el grupo con el objetivo a largo plazo. Si podemos establecer de forma realista que conseguiremos nuestro objetivo en diez días no debemos formularlo en veinte, porque así lo más probable es que terminemos empleando los veinte días.

Para maximizar nuestros resultados la mejor opción sería la de establecer metas a largo plazo realistas y metas a corto plazo de carácter progresivo y acumulativo, las cuales contribuyen de forma significativa a alcanzar las metas a largo plazo. De hecho, se ha comprobado que fijar metas intermedias no impide que el sujeto tenga presente la meta final con una mayor seriedad, sino todo lo contrario, puede ayudar a aumentar la motivación si el atleta analiza cómo se va acercando a esta última. (Gould. 2001; Bar-Eli. Hartman y Levy-Kolker. 1994).

 

3. UTILIZAR OBJETIVOS CON DIFICULTAD MODERADA; SON SUPERIORES A LOS FÁCILES O MUY DIFÍCILES

Bar-Eli. Tenenbaum, Pie. Btesh y Almong (1997) realizaron un estudio en el que 346 estudiantes israelitas también tenían que realizar abdominales. Los participantes fueron divididos en cinco condiciones con diferentes objetivos de entrenamiento:

• “Hazlo”.

• “Hazlo lo mejor que puedas”.

• “Mejora un 10%” (fácil).

• “Mejora un 20% (moderadamente difícil).

• “Mejora un 40% ” (muy difícil).

Los mejores resultados de toda la muestra fueron obtenidos por el grupo con objetivos de dificultad moderada, quedando por delante de los grupos con objetivos fáciles o muy difíciles.

Pero no es un caso aislado, en un meta análisis de 36 estudios realizados específicamente con deportistas concluyeron que los objetivos de dificultad moderada son los que reportan los mejores resultados (Kyllo y Landers, 1995).

Incluso más recientemente, Bueno, Weinberg, Fernández-Castro y Capdevilla (2009) han señalado que no alcanzar las metas establecidas puede dañar la percepción de auto-eficacia del deportista, especialmente cuando la meta era muy difícil.

meta alcanzable
No obstante, caer en el extremo contrario también puede ser un error. Si el deportista percibe que su entrenador solo establece objetivos fáciles para él puede empezar a tener menos confianza en sus capacidades, mermando así su motivación a la hora de entrenar.

4. TENER EN CUENTA LAS CARACTERÍSTICAS Y CIRCUNSTANCIAS DEL DEPORTISTA

Este principio a pesar de ser básico no siempre es tenido en cuenta. Cuando planificamos un programa, lo primero que necesitamos es realizar una evaluación del nivel de rendimiento, las capacidades y las necesidades del deportista.

Por ejemplo, un aspecto muy importante a tener en cuenta a la hora de establecer metas es la personalidad del deportista.

Es muy frecuente que los deportistas que presentan gran motivación para evitar el fracaso tiendan a establecer metas muy fáciles para asegurar su consecución, que los deportistas competitivos se centren en el resultado y que los deportistas orientados a la tarea se muestren mucho más receptivos a establecer metas de rendimiento.

Otro aspecto que resulta importante considerar son las oportunidades reales o efectivas que tendremos como deportistas a la hora de conseguir nuestras metas. Debemos tener en cuenta:

1. El tiempo de entrenamiento y las facilidades disponibles para ello.

2. Las competiciones disponibles.

3. Estilo de vida (dieta, descanso, trabajo, estudio…).

4. Posibles lesiones.

En cuanto a las metas en competiciones, estas no deben ser más de dos o tres y referidas a los aspectos más importantes. A su vez, en algunos deportes es posible que las metas cambien en competición en función del propio rendimiento o del rendimiento del contrario, por lo que estas deben tener un carácter dinámico.

meta equipo

5. ASEGURARSE DE QUE EL DEPORTISTA INTERNALICE LOS OBJETIVOS

Si como deportistas no asumimos con suficiente responsabilidad, implicación y compromiso los objetivos establecidos, estos no afectaran el rendimiento. Por esa razón en caso de tener un entrenador, las metas y objetivos deben ser establecidas de manera conjunta entre ambas partes. Es muy importante que el programa tenga carácter participativo, implicando una reflexión por parte del atleta acerca de qué grado de esfuerzo y cuánto tiempo está dispuesto a emplear para lograr las metas establecidas.

Una buena estrategia para conseguir dicha reflexión por parte del atleta es realizar un proceso de autoobservación. Algunas preguntas que pueden orientar dicho proceso son:

– ¿Son metas u objetivos suficientemente específicos y formulados en positivo?

– ¿Cuál será mi nivel de implicación y compromiso?

– ¿Son metas u objetivos en los que creo fuertemente, que se encuentran bajo mi control y que puedo mantener en el tiempo?

El único caso en el cual establecerlas metas de forma conjunta podría no ser lo más eficiente es con principiantes que aún están adquiriendo una habilidad. En este caso, ante la total falta de conocimientos es preferible que sea el entrenador quien asigne los objetivos.

6. DESARROLLAR ESTRATEGIAS PARA EL LOGRO DE OBJETIVOS

Para que los objetivos marcados sean eficaces debemos establecer estrategias que nos ayuden en su consecución. Algunos ejemplos desde el punto de vista de la psicología deportiva y en función de la persona que las administra pueden ser:

meta make Por parte del atleta, algunas estrategias efectivas son la autoobsevación, la visualización, estrategias volitivas, etc. Una técnica muy recomendable y que podemos aplicar con relativa facilidad es escribir nuestras metas por escrito y colocarlas en un lugar en el que podamos verlas a diario para controlar regularmente si estamos progresando en dirección hacia las mismas. No existe una forma óptima de aplicar esta estrategia, puede ser mediante simples “post-its” en la nevera o redactando complejos contratos conductuales firmados por atleta y entrenador y de conocimiento público.

 

Por parte del entrenador, juegan un papel importante técnicas como el modelado (actuar como un modelo), el correcto uso del refuerzo y el castigo, etc. Sin embargo, quizás la estrategia más importante que debe poner en marcha el entrenador es planificar de forma adecuada y con suficiente antelación las sesiones de entrenamiento, teniendo en cuenta la época del año (periodización) y preparando cuidadosamente cada sesión para lograr una correcta dosificación del esfuerzo (aunque con libertad para realizar cambios).

• Por último, otras estrategias más complicadas como la reestructuración cognitiva o el control de la activación deberán ser aplicadas con ayuda de un psicólogo deportivo.

7. ASEGURAR UNA ADECUADA RETROALIMENTACIÓN

Un objetivo que pensamos y luego olvidamos no va a ser efectivo, eso es evidente. Pero tampoco será efectivo un objetivo que escribamos y no volvamos a ver hasta que años más tarde nos apetezca saber si fue logrado o no. Para aprovechar al máximo el establecimiento de metas el atleta deber recibir una correcta retroalimentación, lo cual a su vez exige emplear herramientas adecuadas para observar los cambios.

Una buena forma de observar la evolución del atleta es mediante el uso de gráficos. En estos debe aparecer reflejado claramente lo que estamos haciendo en la actualidad, lo lejos que está la meta y la dirección de los resultados que vamos obteniendo. Igualmente, presentar el gráfico a los compañeros del equipo puede ser una estrategia interesante a la hora de motivar a los atletas.

meta progreso

Finalmente, asociar las metas con algún tipo de recompensa también puede ayudar a mejorar mucho los resultados. De acuerdo con Oxendine, (1970) existen tres tipos de recompensas:

1. Recompensas simbólicas (medallas, distintivos…).

2. Psicológicas (sentimiento de realización, éxito…).

3. Materiales (remuneración, objetos de valor…).

Aunque toda conducta es multi motivada, las recompensas de carácter social y psicológico (las dos primeras) son las que deben dirigir de forma prioritaria el comportamiento del deportista. Si el atleta tiene como motivo principal de actuación conseguir bienes materiales puede llegar un momento en el que valore el coste – beneficio de la tarea y considere mejor opción abandonar el esfuerzo.

Bibliografía

• Díaz-Ocejo, J., & Mora-Merida, J. A. (2013). Revisión de algunas variables relevantes en el establecimiento de metas deportivas. anales de psicología, 29(1), 233-242.

• Refoyo Román, I., & García Adrianzén, D. (2014). Establecimiento de metas y la relación entre las expectativas de éxito y el rendimiento en un equipo de fútbol profesional.

• Salas, V. C. Establecimiento de Metas y Objetivos: El camino a la Excelencia.

• Sánchez, H. R., & Rodríguez, M. S. G. (2003). Establecimiento de metas: un procedimiento para incrementar el rendimiento deportivo en la iniciación deportiva. Lecturas: Educación física y deportes, (64), 12.

• Ucha, F. G., & León, R. P. (2010). Establecimiento de metas: un procedimiento para incrementar los rendimientos deportivos. Educación Física y Deporte, 10(1-2), 23-36.

Referencias

• Bar-Eli, M., Hartman, I., & Levy-Kolker, N. (1994). Using goal setting to improve physical performance of adolescents with behavior disorders: The effect of goal proximity. Adapted Physical Activity Quarterly, 11(1), 86-97.

• Bar-Eli, M., Tenenbaum, G., Pie, J. S., Btesh, Y., & Almog, A. (1997). Effect of goal difficulty, goal specificity and duration of practice time intervals on muscular endurance performance. Journal of sports sciences, 15(2), 125-135.

• Bueno, J., Weinberg, R. S., Fernández-Castro, J., & Capdevilla, L. (2009). Emotional and motivational mechanisms mediating the influence of goal setting on athletes’ performance. Psychology of Sport and Exercise, 9(6), 786-800.

• Frierman, S. H., Weinberg, R. S., & Jackson, A. (1990). The relationship between goal proximity and specificity in bowling: A field experiment. The Sport Psychologist, 4(2), 145-154.

• Gould, D., Medbery, R., & Tuffey, S. (2001). Sources of fun and motivation in age group swimmers. Journal of Swimming Research, 15, 1-11.

• Kyllo, L. B., & Landers, D. M. (1995). Goal setting in sport and exercise: A research synthesis to resolve the controversy. Journal of Sport and Exercise Psychology, 17(2), 117-137.

• Munroe-Chandler, K. J., Hall, C. R., & Weinberg, R. S. (2004). A Qualitative Analysis of the Types of Goals Athletes Set in Training and Competition. Journal of Sport Behavior, 27(1).

• Oxendine, J. B. (1970). Emotional arousal and motor performance. Quest, 13(1), 23-32.

• Tenenbaum, G., Bar-Eli, M., & Yaaron, M. (1999). The dynamics of goal-setting: interactive effects of goal difficulty, goal specificity and duration of practice time intervals. International Journal of Sport Psychology, 30(3), 325-338.

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