¿POR QUÉ NOS LIMITAMOS? SELF HANDICAPPING

¿POR QUÉ NOS LIMITAMOS? SELF HANDICAPPING

¿Cuántas veces hemos tenido una competición o algún evento importante y hemos intentado resaltar los diferentes motivos por los cuales justo ese día no estamos en la mejor condición?

La sociedad actual muchas veces hace que interpretemos los fallos como falta de capacidad, lo cual fuerza a la mayoría de personas a hacer todo lo que esté en su mano para evitar que las demás personas sepan que han fallado o, al menos, alterar el significado de dichos fallos.

HANDICAPPING tristeza

Para conseguirlo, la mayoría de nosotros acudimos a las conocidas estrategias motivacionales, siendo quizás las dos más importantes y frecuentes el selfhandicapping y el pesimismo defensivo.

Dichas estrategias motivacionales son una serie de mecanismos y procedimientos empleados por la mayoría de nosotros con el fin de conseguir estados emocionalmente adaptativos y para poder gestionar diferentes situaciones que puedan poner en riesgo nuestro bienestar a nivel psicológico (García, 1995).

Las diferentes estrategias motivacionales se manifiestan tanto a nivel cognitivo (pensamientos) como a nivel conductual (comportamientos) y nos ayudan a controlar la ansiedad y proteger nuestra autoestima, pero también pueden suponer una limitación importante de cara a conseguir nuestros objetivos.

Con el fin de poder profundizar todo lo posible en cada una de ellas y que podáis conocer cómo nos afectan, en qué casos pueden beneficiarnos y cómo podemos evitar que supongan una limitación a la hora de conseguir nuestros objetivos dividiremos este artículo en dos partes, en cada una de las cuales analizaremos una de las estrategias motivacionales al detalle.

EL SELF HANDICAPPING

La primera vez que se habló de self handicapping fue en el año 1978. Los psicólogos sociales Edward Jones y Steven Berglas definieron dicho termino como “todo impedimento u obstáculo para el éxito que permite al individuo desviar la causa del bajo rendimiento a su competencia y acusar dicho impedimento.” (E. Jones y Berglas, 1978).

El self handicapping consiste en crear diferentes motivos (ya sean reales o imaginarios) que dificulten la consecución de un objetivo, permitiendo a los individuos desviar el motivo por el cual han obtenido un bajo rendimiento de una baja competencia hacia un impedimento adquirido en el proceso (Martin, 1998).

De esta forma, aunque optar por esta estrategia puede dificultar nuestro rendimiento, al mismo tiempo nos permite por un lado, contar con una buena excusa en caso de fracasar en nuestro propósito y por otro, conseguir un mayor reconocimiento en caso de que finalmente consigamos nuestro objetivo (Kelley, 1971).

No obstante, es importante entender que no todas las excusas o exageraciones ante un fallo van a poder considerarse self-handicapping. Una de las características más importantes de esta estrategia motivacional es que siempre va a tener carácter anticipatorio, es decir, la excusa siempre es contemplada antes de enfrentarnos a la situación (Martin, Marsh, Williamson y Debus, 2003).

Otro aspecto importante que caracteriza este tipo de estrategia motivacional es que la etiqueta que va a implicar el hándicap siempre tendrá un menor impacto en el autoconcepto (generalmente por tratarse de una cualidad que el individuo percibe como modificable) que el atributo que se está protegiendo (el cual es percibido como algo fijo e imposible de cambiar).

Tal y como señalan Rhodewalt y Tragakis (2002), el self-handicapper está dispuesto a aceptar que le califiquen como vago o perezoso con tal de preservar una etiqueta más principal de competencia y valía como puede ser la inteligencia o la destreza.

SELF HANDICAPPING ¿PROTEGE O AUMENTA LA AUTOESTIMA?

Los self-handicappers persiguen principalmente dos objetivos cuando usan esta estrategia: disminución o protección y aumento o engrandecimiento.

Objetivo de protección

Se basaría en que el fracaso, cuando se produce en condiciones especiales (como la presencia de algún obstáculo) no tiene por qué implicar incompetencia, pues el hándicap nos ofrece una explicación que también es perfectamente posible para justificar el fracaso (Rhodewalt, 2008; Rhodewalt y Tragakis, 2002).

Pongamos como ejemplo un deportista que sale de fiesta el día antes de una competición en lugar de descansar debidamente. Si finalmente obtiene un mal resultado al día siguiente podrá justificarse alegando que el fracaso no se debe a ser peor que los demás, sino que ha fracasado porque estaba cansado y con resaca.

HANDICAPPING deportista

Objetivo de aumento

Se basaría en que el éxito, cuando se da a pesar de existir diferentes obstáculos que dificulten el rendimiento, implica una mayor competencia (Rhodewalt, 2008; Rhodewalt y Tragakis, 2002). De esta forma, además de protegernos de las consecuencias negativas que tendría fracasar, usar esta estrategia permite beneficiarse de consecuencias más positivas en caso de obtener éxito.

Así, continuando con el ejemplo anterior, si el deportista logra un buen resultado a pesar de haber salido de fiesta el día antes de competir, podría señalar que es realmente bueno en su deporte, pues “ha conseguido un buen puesto a pesar del cansancio y la resaca”.

HANDICAPPING triunfo

De este modo, el self-handicapper estará dispuesto a asumir la posibilidad de fracasar con tal de tener la oportunidad de mantener una imagen positiva de sí mismo.

¿SE TRATA DE UNA ESTRATEGIA CONSCIENTE?

Aunque pudiera parecer lo contrario, el self-handicapping es muchas veces una estrategia realizada de forma consciente, tanto cuando se usa con objetivos de protección como de aumento (Martin, 1998).

Tal y como señalan Arkin y Oleson (1998), el self-handicapper eficaz no comete fallos a la hora de reconocer cuando está usando un hándicap, si bien no siempre va a ser consciente del motivo por el cual está utilizando dicha estrategia.

Mientras que algunas personas usan esta estrategia solo de forma puntual, otras recurren a la misma de forma crónica, pudiendo llegar a “casarse” con su hándicap cuando no son conscientes del verdadero motivo por el cual la usan (pensamiento que puede desencadenar en pensamientos recurrentes negativos que lleven a comportarse de dicha forma).

De hecho, Higgins y Berglas (1990) sostienen que los self-handicappers que utilizan esta estrategia de forma crónica suelen caracterizarse por experimentar pensamientos negativos relativamente automáticos cuando afrontan cualquier tipo de situación.

¿Por qué usamos self handicapping?

Probablemente, tal y como señalábamos al principio de este artículo, uno de los principales motivos que nos lleva a usar este tipo de estrategias autolimitantes es la relación tan estrecha entre capacidad y valía personal que existe en la sociedad occidental.

Es sencillo: Fracasar tras haber realizado un gran esfuerzo produce mucha mayor insatisfacción y sentimientos de baja capacidad (con el consecuente impacto sobre la autoestima) que fracasar por falta de esfuerzo (Cabanach, Valle, et al., 2007).

Para ilustrar el complejo proceso que lleva a las personas a usar self-handicapping, Rhodewalt y Tragakis (2002) formularon un modelo bastante simplificado en el cual podemos contar con dos tipos de factores:

Los factores proximales serían aquellos pensamientos de preocupación que se producen ante una situación que va a ocurrir en el futuro y que desencadenan conductas de self handicapping (por ejemplo, estar preocupados por el resultado que conseguiremos en una competición).

Los factores distales serían aquellos pensamientos de la persona que provienen de experiencias y aprendizajes pasados y que le llevan a emplear self handicapping.

HANDICAPPING esquema

Una característica destacable del modelo es que las consecuencias del self-handicapping se retroalimentan, ya sea reforzando dichos comportamientos o exagerando las preocupaciones que les dieron lugar.

Aunque la mayoría de investigaciones señalaban el feedback no contingente de éxito como principal origen del self handicapping (Berglas y Jones, 1978; Hobden y Pliner, 1995; Mayerson y Rhodewalt, 1988), investigaciones más recientes como la de Thompson y colaboradores (Thompson y Parker, 2007) apuntan que el factor determinante para que se utilicen este tipo de estrategias, más que el éxito o el fracaso per se, sería la naturaleza no contingente del feedback.

Independientemente de si tiene valencia positiva o negativa, la exposición a feedback de tipo no contingente es suficiente para que el individuo perciba incertidumbre a la hora de conocer el porqué de los resultados obtenidos, provocando que pase a tener una imagen insegura de sí mismo e impulsando el uso de estrategias para salvaguardar su autoestima (Thompson y Parker, 2007).

FACTORES PSICOLÓGICOS RELACIONADOS CON EL SELF HANDICAPPING

Locus de control

En cuanto al locus de control, parece que las personas que tienden a atribuir la causa de sus resultados a factores externos, tanto cuando la valencia de dichos resultados es positiva (éxito) como negativa (fracaso), son más propensos a optar por estrategias autoprotectoras como el self handicapping (A. J. Martin, Marsh y Debus, 2003; C. B. Murray y Warden, 1992; Rhodewalt y Hill, 1995).

Precisamente cuanto más externo es el locus de control más convencida estará la persona de la incontrolabilidad de los resultados y, como veíamos antes, es precisamente esa percepción de falta de control uno de los principales mecanismos que ponen en marcha estrategias de self handicapping.

Importancia de la tarea

Otro factor que será determinante a la hora de optar por el uso de self-handicapping es la importancia otorgada a la tarea por la persona. De este modo, cuanto más importante sea el evento, más probable será que la persona utilice self-handicapping (Rhodewalt et al, 1984).

HANDICAPPING derrota

Por su parte, Greenberg (1985) encontró que la adopción de este tipo de estrategias era aún más frecuente cuando la persona se ve sometida a una evaluación como puede ser una competición, un examen o la exposición de un trabajo en público.

Como podemos ver, cada vez tenemos más factores que se van sumando como precursores de este tipo de estrategias. De esta forma, si un deportista está inseguro de sus capacidades, percibe poco control sobre el resultado y además le da mucha importancia a su desempeño en la tarea, la probabilidad de que utilice estrategias de self-handicapping es cada vez más alta.

Autoestima

Tice (1991) llevó a cabo cuatro estudios para demostrar que las personas con baja autoestima realizaban self-handicapping con el fin de protegerse de las consecuencias del fracaso que afectaban aún más a su autoestima.

Las personas con baja autoestima preferían protegerse de las consecuencias del fracaso, especialmente cuando para ellos los resultados de la tarea tenían gran relevancia. Por su parte, las personas con alta autoestima tendían mucho más a usar self-handicapping cuando se les hacía pensar que podrían destacarse como excepcionalmente buenos si obtenían un rendimiento favorable en la tarea.

A pesar de los resultados obtenidos por Tice, la relación entre la autoestima y el self handicapping sigue siendo difícil de dilucidar.

Mientras que las personas con alta autoestima podrían tener más que perder en contextos de logro y, consecuentemente, también más que proteger, por su parte las personas con una baja autoestima también podrían tener una fuerte necesidad de protegerse para no sentirse peor (Baumeister, Tice y Hutton, 1989).

Incluso existen investigaciones que no han encontrado una relación especialmente dependiente entre autoestima y selfhandicapping (Rhodewalt y Hill, 1995).

Clima motivacional

El clima motivacional también va a ejercer un papel determinante sobre la adopción del self-handicapping. Kuczka y Treasure (2005) encontraron que, entre golfistas de élite, la utilización del self-handicapping antes de una competición se daba en mayor medida cuanto más percibían los golfistas un ambiente motivacional orientado a la competición y en menor medida cuando percibían un ambiente motivacional orientado al aprendizaje.

Standage et al. (2007) en una investigación con alumnos de Educación Física, observaron que los estudiantes reportaban muchos más handicaps antes de participar en una carrera de resistencia cuando se inducia un clima motivacional orientado al rendimiento que cuando se inducia un clima motivacional orientado al aprendizaje.

Por su parte, Elliot et al. (2006) observaron (en una investigación acerca de regates en baloncesto) que, dentro de la orientación al rendimiento, aquellos atletas que se orientan a la evitación obtienen un peor rendimiento y presentan niveles más altos de self-handicapping que aquellas orientadas a la aproximación.

Género: Mujeres VS hombres

La existencia de notables diferencias entre hombres y mujeres a la hora de adoptar dicha estrategia es uno de los hallazgos que cuentan con mayor evidencia en la literatura existente sobre self handicapping (Rhodewalt y Tragakis, 2002).

Incluso aquellas investigaciones que han recogido una muestra significativamente mayor de mujeres que de hombres han encontrado estos resultados (Ferrari y Tice, 2000; Tice, 1991; Zuckerman et al., 1998).

Existen diferentes teorías acerca del porqué de estos resultados: la mayor sensibilidad de los hombres a las implicaciones negativas que tiene fracasar (Snyder, Ford, et al, 1985), la tendencia de los hombres a manifestar una mayor autoestima que las mujeres (Kling, Hyde, Showers y Buswell, 1999) o las diferencias encontradas entre hombres y mujeres a la hora de percibir la capacidad: entidad fija para los hombres y mejorable para las mujeres (Rhodewalt, 1994).

TIPOS DE SELF HANDICAPPING

Existen diversas formas de realizar self handicapping, ya sea por medio de la acción (salir de fiesta la noche anterior a una competición) o de la inacción (no estudiar la semana anterior al examen). Además, algunas estrategias como la timidez o el mal humor, aunque puedan ser formas menos activas e intencionales, también serían consideradas como self handicapping (Urdan y Midgley, 2001).

Teniendo en cuenta la gran heterogeneridad de conductas utilizadas como self-handicaps, se han propuesto diferentes taxonomías para poder organizar los diferentes tipos:

Self handicapping: estructura bidimensional

Snyder y Smith (1982) plantean una estructura basada en diferentes tipos de dimensiones bidimensionales.

Duración del hándicap: Mientras algunos hándicaps pueden existir mucho antes de que se produzca la situación concreta de evaluación (como la ansiedad) otros aparecen de forma mucho más esporádica y específica (como la fatiga o las molestias).

Evidencia del hándicap: Algunos hándicaps son tan evidentes que no es necesario mencionarlos (como beber alcohol) mientras otros requieren ser declarados para que puedan servir a la persona como excusa (por ejemplo, el dolor de barriga).

Intencionalidad del hándicap: Arkin y Baumgardner (1985) distinguen entre impedimentos “adquiridos” e impedimentos alegados. Los primeros serían aquellos que el self handicapper busca, (por ejemplo, beber alcohol), siendo más probables cuando el individuo tiene una baja expectativa de éxito. Los impedimentos alegados serían aquellos que no han sido buscados pero alegamos como excusa (por ejemplo, molestias físicas).

Coste del hándicap: Así, mientras que los hándicaps autoinformados (cansancio, fatiga, estrés, ansiedad, depresión, sucesos vitales traumáticos, enfermedades, etc.) no tienen por qué reducir la probabilidad de tener éxito, los hándicaps adquiridos (consumir drogas o alcohol, procrastinar, comprometerse en múltiples tareas, etc) podrían suponer un mayor coste que los primeros, reduciendo la probabilidad de tener un buen rendimiento.

Self handicapping: la retirada de esfuerzo

Aunque probablemente la retirada de esfuerzo sea la conducta de self-handicapping más estudiada, este podría retirarse por diversas razones además de para servir una excusa, es decir, porque la tarea resulte aburrida, poco importante o por la existencia de otros compromisos importantes (entre otras).

Para saber en qué casos podemos hablar de self handicapping tendremos que centrarnos en el gasto de esfuerzo realizado por la persona en lugar de la falta del mismo.

De esta forma, una persona podría incrementar su esfuerzo en una tarea con el fin de perjudicar su rendimiento y poder tener así una excusa. Para que lo entendáis mejor, a modo de ejemplo, es recomendable que un powerlifter descanse justo antes de la competición para estar más descansado. Si un powerlifter incrementa sus entrenamientos en volumen e intensidad justo antes de la competición puede utilizar dicha conducta como self-handicapping pero, en este caso, por realizar un esfuerzo excesivo (Smith et al., 2009).

Self handicapping: La procastinación

Otra estrategia de self-handicapping muy común es la postergación de las tareas o actividades, estrategia conocida como procrastinación.

Procrastinar, permite al individuo situarse en una situación en la que solo puede salir victorioso (Covington, 1992) pues si fracasa, el individuo puede argumentar que no tuvo tiempo suficiente para practicar. Si por otro lado, a pesar de haber procrastinado consigue salir airoso y obtener un resultado exitoso, el individuo parecerá mucho más capaz.

Es importante tener en cuenta que, a pesar de ser muy similares, self-handicapping y la procrastinación propiamente dicha suponen constructos diferentes (Ross, Canada y Rausch, 2002). Así, no todas las conductas de aplazamiento pueden ser consideradas como self-handicapping, puesto que, como hemos visto anteriormente, para poder hablar de self handicapping es necesario que exista un motivo de protección o ensalzamiento anticipatorio.

Self handicapping: la exageración del dolor

Uysal y Lu (2010) proponen la exageración del dolor como una estrategia obstaculizadora efectiva por dos razones:

En primer lugar, el dolor es algo frecuente en nuestro día a día (todos sufrimos dolor en algún momento, por lo que es algo creíble). En segundo lugar, el dolor tiene carácter subjetivo y no es directamente observable. Aunque darle demasiada importancia al dolor es un pensamiento perjudicial para el rendimiento, al mismo tiempo permite asociar el posible fracaso al dolor más que a uno mismo (“No me salió bien porque me dolía muchísimo”).

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Por otro lado, las personas que no utilizan self handicapping pero presentan dolor de forma crónica con el paso del tiempo podrían empezar a relacionar su estado con una buena forma de excusar aquellas actuaciones en las cuales fracasen (sobre todo cuando su bajo rendimiento debido al dolor amenace su autoestima).

SELF HANDICAPPINGS EN DEPORTE PROFESIONAL

Puesto que probablemente la mayoría de vosotros haya empezado a leer este artículo para conocer la relación concreta entre este proceso mental y el rendimiento deportivo, no podía faltar un apartado específico acerca de la relación encontrada entre deporte profesional y self handicapping, más teniendo en cuenta que, por su naturaleza competitiva y altamente exigente, el deporte representa un contexto idóneo para la utilización del self-handicapping.

En este ámbito, tal y como señalan K. A. Martin y Brawley (2002), la mayoría de self-handicaps que vamos a encontrar serán de tipo reivindicado.

Así, uno de los estudios más representativos del tipo de hándicaps usados en el deporte sería el llevado a cabo por Ferrand, Tetard y Fontayne (2005) con escaladores profesionales, los cuales reportaban diferentes tipos de impedimentos (reales y potenciales) antes de competir con el fin de contar con una excusa ante un posible fracaso.

Sin lugar a dudas, el tipo de hándicap más recurrente encontrado en la literatura a la hora de justificar un bajo desempeño del individuo en el ámbito del deporte es ausencia de salud, tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

CONCLUSIONES IMPORTANTES

Se ha sugerido que el uso de self handicapping constituye una buena estrategia a la hora de proteger nuestra autoestima. En este sentido, algunos estudios han demostrado que los self-handicappers experimentan un menor decremento de la autoestima tras un fracaso que los no self-handicappers.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el uso de hándicaps puede limitar considerablemente nuestro rendimiento, por razones evidentes cuando se trata de un hándicap adquirido (como beber alcohol o realizar ejercicio hasta la extenuación) y por una posible profecía autocumplida en el caso de los alegados (es probable que de tanto alegar que tenemos un mal día nuestro despliegue de recursos sea menor y, por tanto, terminemos teniendo realmente un mal día a nivel de rendimiento).

La mejor manera de poder hacer frente a este tipo de pensamientos y conductas limitantes es conocer su existencia y función, detectar cuando los estamos empleando y conocer sus posibles limitaciones sobre nuestro rendimiento.

HANDICAPPING límites

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  1. Omar

    Gran articulo, muy interesante, gracias!

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