¿NECESITA HIDRATOS TU GLÁNDULA TIROIDES?

Mario MuñozPor Creado: 23/03/2018 5 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

¿NECESITA HIDRATOS TU GLÁNDULA TIROIDES?

Las hormonas tiroideas tienen un papel importante en la regulación de la tasa metabólica, algo que ya hemos tratado en amplia perspectiva desde Powerexplosive. Las diferentes modas dietéticas, donde las dietas low-carbs o cetogénicas están siendo la punta del iceberg en los últimos tiempos está ocasionando que cuando algunas personas adoptan un estilo de vida bajo en carbohidratos, sus niveles de hormonas tiroideas puedan cambiar.

Varios factores pueden contribuir a la respuesta tiroidea. Por ejemplo, comer menos calorías de las que uno gasta, causando pérdida de peso, lleva al cuerpo a reducir la función tiroidea para frenar su metabolismo. Esto se debe a que el cuerpo interpreta cualquier forma de restricción de energía por cualquier causa como un signo de hambruna, lo que lleva a reducir el metabolismo en un 5-15% para conservar las reservas de energía. En segundo lugar, incluso cuando la energía no está restringida, una dieta cetogénica se puede asociar con niveles reducidos de hormona tiroidea activa (T3) en sangre. En este caso, incluso cuando la energía es abundante y el peso corporal estable, la baja ingesta de carbohidratos o la presencia de cetonas (hablando siempre de cetosis nutricional) reduce las concentraciones circulantes de la hormona tiroidea activa.

hidratos hcho

Para el observador casual, esta reducción en la hormona tiroidea activa (T3) se ha tomado como evidencia de que la restricción de carbohidratos afecta la función tiroidea. Algunos han opinado que la restricción de carbohidratos nunca debe mantenerse por debajo de 100 gramos por día para evitar este efecto. Otros recomiendan que las personas con una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas (LCHF, por sus siglas en inglés) hagan descansos intermitentes de la restricción de carbohidratos para aumentar la función tiroidea a “normal” (los denominados Refeeds, pero durante algunos días consecutivos).

Una explicación alternativa para estos cambios en las hormonas tiroideas es que cuando uno se alcanza un peso estable en una dieta LCHF, el cuerpo se vuelve más sensible a estas hormonas debido a los cambios beneficiosos en la estructura y función de la célula cuando se encuentra en la cetosis nutricional. Como resultado, puede funcionar normalmente a niveles más bajos de T3, adaptándose al tipo de sustrato energético más preponderante y, consecuentemente, el que más puede utilizar para obtener energía (aunque la velocidad de obtención de la misma sea limitada).

Dicho de otra manera, una dieta cetogénica parece mejorar la sensibilidad de la hormona tiroidea (es decir, se necesita menos hormona para producir el mismo efecto), lo que, si acaso, representa una menor carga para la producción de hormona tiroidea (T4) en la glándula tiroides y su conversión a T3 en el hígado.

hidratos ketosis

¿Está siendo exagerada esta hipótesis de la sensibilidad mejorada de la hormona tiroidea en una dieta cetogénica? Bueno, la realidad es que se ha demostrado repetidamente que una dieta cetogénica bien formulada mejora la sensibilidad a la insulina, a menudo de manera espectacular, en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2. También hay una fuerte evidencia de que la sensibilidad del cerebro a la hormona de la saciedad, la leptina, también mejora durante la cetosis nutricional. Por lo tanto, una respuesta mejorada de la hormona tiroidea durante una dieta LCHF sería bastante consistente con estas otras mejoras documentadas en la sensibilidad hormonal.

A pesar de que no hay ensayos retrospectivos en humanos bien diseñados hasta el momento que relacionen hipotiroidismo y dieta cetogénica a medio – largo plazo (tenemos constancia de que Sergio Espinar está trabajando en ello, eso sí), es común encontrar recomendaciones en Internet la idea de que la ingesta diaria de carbohidratos debe ser de 100 gramos o más al día para mantener la “función tiroidea normal”. Dado que 100 gramos por día de carbohidratos con bajo índice glucémico suprimirán completamente la cetosis nutricional en la mayoría de los casos adultos, este “remedio” definitivamente aumentará los niveles de la hormona tiroidea en la sangre.

Surgen entonces algunas preguntas clave:

• ¿Estos niveles más altos de hormona tiroidea son realmente normales, o es un estado relativamente hipertiroideo (en comparación con la cetosis nutricional) impulsado por el exceso de carbohidratos en la dieta?

• ¿Qué pasa si los niveles más bajos de T3 asociados con una dieta cetogénica bien formulada son indicativos de una sensibilidad T3 óptima?

La otra cura propuesta para este “problema” es comer intermitentemente muchos carbohidratos, como ya hemos mencionado. Sea esto unos días a la semana o una semana al mes, el resultado es una montaña rusa metabólica que no deja de tener consecuencias. No es fácil alcanzar el estado de cetosis nutricional y lleva bastantes semanas adaptarse completamente al mismo, pero, como en la mayoría de ocasiones cuando alcanzamos un objetivo, la mayor parte de esta adaptación se revierte con solo unos pocos días comiendo 100 gramos o más de carbohidratos. ¿Qué sentido tiene estar persuadiendo constantemente al cuerpo para que se adapte a ceto y luego sacándolo de nuevo (si el objetivo es alcanzar dicho estado?

hidratos gráfica

Dado que los niveles de beta-hidroxibutirato en sangre característicos de la cetosis nutricional reducen el estrés oxidativo y la inflamación (como informamos aquí en nuestra última publicación de blog), ¿por qué querría cerrar este efecto beneficioso incluso una parte del tiempo?

Si las dietas restringidas en carbohidratos estuvieran teniendo un efecto negativo en la función tiroidea, se podría predecir que un número desproporcionado de personas desarrollaría casos clínicamente obvios de insuficiencia tiroidea (hipotiroidismo) mientras siguen una dieta cetogénica. De hecho, podría ser que haya un porcentaje de personas particularmente vulnerables que respondan a una dieta baja en carbohidratos de esta manera. Para dar respuesta a la incertidumbre que plantea esta frase condicional, sí podemos analizar las investigaciones que ha habido (estudios aleatorizados) y han sido publicados en la última década y que duran tres meses o más con dietas bajas en carbohidratos o cetogénicas:

hidratos referencias

Si bien estos estudios no fueron diseñados a propósito para buscar la disfunción tiroidea, es difícil pasar por alto el hipotiroidismo manifiesto. Todos estos estudios fueron realizados por (o estuvieron involucrados por) médicos de primer nivel, por lo que un nuevo caso de hipotiroidismo definitivamente se habría informado como un “evento adverso grave” asociado con la dieta LCHF; y, sin embargo, de 350 pacientes, ¡no hubo ninguno!

Decenas de miles de personas hacen un esfuerzo serio para adaptarse a una dieta baja en carbohidratos cada año. Muchos de ellos, eligen esta opción después de que las dietas convencionales no hayan funcionado, a pesar de haber tenido rangos normales de glándulas tiroides. En este contexto, es probable que bastantes individuos con problemas tempranos de tiroides no diagnosticados debido al “parche” que pudiera suponer un sobrepeso con rangos tiroideos normales (ej: Tiroiditis latente de Hashimoto, que es autoinmune) prueben low carbs o incluso llegue a cetosis y sí parezcan desarrollar síntomas obvios de un hipotiroidismo de inicio lento que duraría quizás meses o años a posteriori, pero para ello habría que realizar un seguimiento y, de momento, no son más que hipótesis de las muchas que podríamos elaborar.

Probabilidades numéricas: ¿hidratos reducidos es igual a hipotiroidismo?

Junto con sus primeros mentores y colaboradores, el Dr. Phinney estuvo involucrado en tres estudios de dietas cetogénicas en los que midieron uno o más parámetros de la respuesta de las hormonas tiroideas:

• El primer estudio (1980) involucró a seis sujetos con una dieta cetogénica muy baja en calorías (VLCKD) durante seis semanas.

• El segundo (1983) evaluó a nueve hombres a los que se les dio una dieta cetogénica de mantenimiento de peso durante 4 semanas.

• El tercero (1983) estudió a 12 adultos que recibieron un VLCKD con o sin entrenamiento de 4 a 5 semanas.

Como podéis observar, los tiempos de intervención son prácticamente mínimos para observar algún tipo de cambio. Volvemos a repetir y hacemos recapacitar: ¿son 6 semanas suficientes y representativas del estilo de vida de alguien?, ¿qué hacéis vosotros en 6 semanas? o ¿cuánto conseguís en alcanzar verdaderamente el establecimiento de un hábito? Encontramos así una de las principales limitaciones. Pese a ello, los resultados obtenidos mostraron 3 sujetos en concreto que experimentaron una reducción en la actividad de la tiroides…¿o una optimización?….

hidratos tabla

Además, en 2005, Yancy et al. publicaron un estudio de 28 diabéticos a los que se administró una dieta LCHF durante cuatro meses, durante los cuales sus valores medios de TSH no cambiaron significativamente (1,6 a 1,4 uU / L).

Vamos a consultar los datos habidos desde tres perspectivas:

1) Fallo de la glándula tiroides para producir suficiente T4.

2) Falla a nivel hepático para convertir suficiente T4 en T3.

3) Sensibilidad T3 marcadamente mejorada.

Comenzando con los últimos datos de Yancy et al. podemos decir que, primero, si la glándula tiroides o el hígado no logran mantener un efecto hormonal tiroideo adecuado, la TSH debería aumentar (recordamos que se mantuvo constante); y en segundo lugar, si el hígado no logra producir suficiente T3, los valores de TSH también debería aumentar.

En nuestros dos investigaciones de 1980 y 1983 la TSH no es analizada al detalle (otra limitación bastante importante que deja a las claras la necesidad de más investigación), pero la T4 disminuyó ligeramente. En caso de que hubiera un fallo a nivel hepático, el comportamiento de T4, en principio debería ser el opuesto, por lo que, unido esto a que en los tres estudios los niveles de T3 en sangre disminuyeron bruscamente (de una media de 151 a 92) sin signos y síntomas clínicos de hipotiroidismo manifiesto, parece que la relación entre una dieta baja en hidratos de carbono y la obligatoriedad de desarrollar déficit tiroideo no está evidenciada.

Otro estudio no publicado, pero del que se hizo eco la comunidad interesada en el tema es el realizado por Volek (2004) en el que se realizaron algunas pruebas de tiroides en 14 hombres con sobrepeso y cuyos resultados se pueden observar en la gráfica siguiente:

• Ocho de ellos consumieron una dieta cetogénica en déficit calórico durante seis semanas y luego cambiaron a una dieta baja en grasas durante otras seis semanas.

• Los otros seis hombres lo hicieron al contrario.

Los resultados indicaron que las concentraciones medias libres de T3 en los 14 individuos fueron significativamente menores después del plan cetogénico que después de la dieta baja en grasas (3,5 frente a 4,2 pmol/l). Independientemente del orden de la dieta, las concentraciones de T3 libre fueron más bajas durante la dieta cetogénica en 13 de los 14 hombres (ver imagen inferior). Sin embargo, a pesar de los niveles de T3 libres más bajos, las tasas metabólicas de reposo medidas de estos sujetos no fueron diferentes entre las dietas.

En términos estadísticos, las posibilidades de que una dieta baja en hidratos de carbono y que pueda alcanzar la cetosis nutricional, si está bien planificada, se relacione directamente con un hipotiroidismo consecuente es de menos de 1 en 1000 (P <0.00085).

hidratos T3

Conclusiones y futuras líneas de investigación

La única interpretación viable de estos datos es que las dietas cetogénicas aumentan notablemente la sensibilidad del tejido a T3 y, por lo tanto, los niveles séricos de T3 disminuyen, mientras que la respuesta fisiológica a T3 permanece normal. En este escenario, tanto la tiroides como el hígado tienen que hacer mucho menos “trabajo” para mantener una respuesta fisiológica tiroidea normal.

Dando un paso más allá, ¿por qué alguien querría forzar su tiroides o su hígado a niveles más altos de producción de hormona tiroidea al comer muchos más carbohidratos? Obligar al páncreas a producir más insulina al consumir más carbohidratos claramente no beneficia demasiado a los diabéticos tipo 2, y creemos que aquí se aplica la misma lógica para la función tiroidea.

Es comprensible que algunas personas puedan estar preocupadas o incluso engañadas por los cambios en las hormonas tiroideas que ocurren cuando uno adopta un estilo de vida low carb high fat (hidratos bajos, grasas altas). Claramente, existe la necesidad de más grandes estudios para arrojar luz adicional sobre este tema. Mientras tanto, no te sientas presionado a comer más carbohidratos de los que realmente necesitas en estas etapas de keto-adaptación (en caso de que tu nutricionista valore que pueda ser óptimo para tus objetivos) en la suposición errónea de que se requiere mantenerlos ciertamente altos para la función normal de su glándula tiroides.

Eso sí, en relación con el ejercicio de alta intensidad y demanda energética rápida, seguir una dieta (muy) baja en hidratos de carbono no será óptimo para un buen desempeño del rendimiento:

Cantidad mínima de hidratos de carbono para preservar masa muscular.

Rendimiento deportivo y dieta cetogénica.

Bibliografía y referencias

• Bisschop PH, Sauerwein HP Endert E, Romijn JA. Isocaloric carbohydrate deprivation induces protein catabolism despite a low T3-syndrome in healthy men. Clinical Endocrinology 2001; 54:75-80.

• Phinney SD, Bistrian BR, Evans WJ, Gervino E, Blackburn GL. The human metabolic response to chronic ketosis without caloric restriction: preservation of submaximal exercise capability with reduced carbohydrate oxidation. Metabolism. 1983; 32:769-76.

• Phinney SD, Bistrian BR, Wolfe RR, Blackburn GL. The human metabolic response to chronic ketosis without caloric restriction: physical and biochemical adaptation. Metabolism. 1983; 32:757-68.

• Phinney SD, Horton ES, Sims EA, Hanson JS, Danforth E Jr, LaGrange BM. Capacity for moderate exercise in obese subjects after adaptation to a hypocaloric, ketogenic diet. J Clin Invest. 1980; 66:1152-61.

• Volek J, Sharman M, Gómez A, Judelson D, Rubin M, Watson G, Sokmen B, Silvestre R, French D, Kraemer W. Comparison of energy-restricted very low-carbohydrate and low-fat diets on weight loss and body composition in overweight men and women. Nutr Metab (Lond). 2004; 1:13.

  1. Muy buen artículo. La verdad es que soy muy defensor de las dietas low carb. pero siempre he tenido dudas de sus efectos en la tiroides. Muchas gracias por el aporte

  2. Mario Muñoz

    Nos alegramos de que haya aclarado algún punto dudoso y ayudado.
    Gracias por comentar, Julio.

  3. Eduardo Contreras

    Hola buenos dias, EXCELENTE ARTICULO!. Me encanta su Fan page y toda la informaciòn que brindan, llevo años siguiendolos, solo quisiera saber si me pueden ayudar, podrian poner sus textos un poco mas oscuros, sufro mucho para ver y se me hace difícil leer en el ordenador o en el celular. gracias

  4. María

    Hola, me puse tan feliz por el título ”¿NECESITA HIDRATOS TU GLÁNDULA TIROIDES?” lamentablemente sufro de HIPERtiroidismo y desde mas de dos años vengo intentando regular mis hormonas, sigo un tratamiento con Tiamazol. Mi felicidad acabó cuando al ir leyendo veo, nuevamente, que el artículo se centra o se desvía en personas HIPOtiroideas, es tan difícil encontrar artículos donde hablen más del HIPERtiroidismo?
    Me topé con la dieta cetogénica hace varios meses atrás, sin saber realmente que este estilo de vida ayudaría radicalmente a mi problema actual, hoy por hoy tengo mis hormonas estables y ya estoy disminuyendo la dosis de mi medicación. Tengo una duda respecto a la flexibilidad metabólica, será que el cuerpo una vez ya ketoadaptado perdería la facilidad de volver al estado de cetosis si por A o B motivo sale de ese estado ingiriendo más carbohidratos? sé que uno necesariamente debe pasar por una etapa de adaptación a la hora de adoptar la dieta ceotgénica, pero si una vez el cuerpo ya está adaptado y termina saliendo de cetosis el cuerpo debería utilizar esos carbohidratos para obtener energía, una vez terminado eso,( si en el hipotético caso, esta persona solo haya sobrepasado los CH por un evento especial) el organismo volvería a buscar energía usando los cuerpos cetónicos, tardaría mucho para volver a entrar en cetosis?

  5. Mario Muñoz

    Hola María,

    Gracias por comentar y por tu interesante duda. La verdad es que es complicado encontrar en la bibliografía recursos que relacionen hipertiroidismo y cetosis nutricional principalmente porque las intervenciones deben durar bastante tiempo dadas las circunstancias especiales de este grupo.

    Por supuesto, y en teoría y los pocos casos prácticos que hay como el tuyo, la dieta cetogénica ayuda a disminuir la función de la glándula tiroides regulándola hacia la normalidad. Eso sí, con el cuidado especial de no acudir frecuentemente a alimentos como pescado o productos lácteos, los cuales en mayor o menor medida tienen yodo en cantidad significativas para esta alteración metabólica.

    En cuanto a tu pregunta concreta, UN único evento no hará que el uso de hidratos de carbono sea un problema. Cuando hablamos de flexibilidad metabólica nos referimos a periodos de corto – medio plazo de, como mínimo 8-10 días consumiendo hidratos de carbono suficientes como para salir de la cetosis nutricional. De igual manera, el regreso a la misma, en función de la duración del periodo fuera de cetosis y de la cantidad de hidratos de carbono consumidos durante ese periodo, sería más fácil al partir de un nivel nulo de edad reservas y de un estado en el que el cerebro no las está utilizando (glucosa) como sustrato principal.

    Si tu pregunta es directamente relacionado con un evento concreto, este puede tomarse como un día de Refeed o recarga que va a tener un impacto prácticamente nulo en el estado de cetosis nutricional. En un par de días a lo sumo, se retomaría la “normalidad”.

    Un saludo.

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