LESIONES NERVIOSAS PERIFÉRICAS DEL MIEMBRO SUPERIOR ASOCIADAS AL ENTRENAMIENTO CON PESAS

juanan hernandezPor Creado: 4/12/2017 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

LESIONES NERVIOSAS PERIFÉRICAS DEL MIEMBRO SUPERIOR ASOCIADAS AL ENTRENAMIENTO CON PESAS

¿Alguna vez has sufrido hormigueo o entumecimiento en los dedos después de un entrenamiento de pesas? ¿Has asociado estos síntomas con una posterior debilidad muscular? A lo largo de este artículo te contamos las claves que explican estos problemas.

Los nervios periféricos son aquellos que, partiendo de la médula espinal, discurren a lo largo de nuestro cuerpo, y pueden ser susceptibles de lesión debido a las elevadas demandas fisiológicas y mecánicas, tanto de las propias estructuras nerviosas como de los tejidos o ‘caminos’ o ‘lechos’ por los que discurren.

Estas lesiones son más comunes en las extremidades superiores, y muchas de ellas se relacionan con deportes y componentes biomecánicos específicos.

En concreto, en el entrenamiento con pesas es rara su presentación en forma de lesión aguda, pero existe riesgo de cronificación y complicación en forma de neuropatía (patología del tejido nervioso), principalmente por sobreuso (Lodhia, 2005). Su detección precoz permite el inicio de un programa de rehabilitación adecuado, antes de que la lesión nerviosa se agrave y pueda cronificar.

BIOMECÁNICA NEURAL

Para comprender el tema a tratar, es necesario conocer cómo se comportan los nervios periféricos en cuanto a su movimiento y su relación con el sistema músculo-esquelético. Trataremos de hacerlo lo más simplificado posible para facilitar su comprensión:

Los nervios periféricos en su recorrido discurren a través de distintos tejidos adyacentes, a la que denominaremos interfaz mecánica o lecho nervioso. Es decir, zonas de paso del nervio formadas por músculos, articulaciones, túneles óseos, etc.

Es necesario que el tejido nervioso se adapte al movimiento. Esta adaptación se produce de tres formas (Butler, 2002):

1. A través de un aumento de tensión del propio tejido nervioso (que se genera como consecuencia del alargamiento).

2. A través del propio movimiento del tejido nervioso en relación a la interfaz o lecho (el nervio se desliza a través de una estructura).

3. A través del propio movimiento intraneural (es decir, el movimiento de los elementos del tejido neural, deslizamiento de un fascículo neural respecto a otro fascículo).

Es decir, se modifica la dimensión del lecho en el que está contenido el nervio, la longitud del propio tejido nervioso, y la presión en él y alrededor de él.

pesas adaptación

Imagen 1. Adaptación del nervio ante la movilización de una articulación (Shacklock, 2005)

Para entender de manera clara todo lo anterior, pondremos un ejemplo: Si los nervios periféricos discurren por el miembro superior (a través de la interfaz mecánica), cuando realizamos un movimiento de flexión del hombro y el codo flexionado, se debe producir una adaptación de los nervios a dicho movimiento con respecto a los tejidos que forman la interfaz.

MECANISMOS DE LESIÓN NERVIOSA

Los nervios periféricos pueden ser dañados por compresión, tracción, isquemia o laceración durante la práctica de ejercicio (Feinberg et al, 1997).

– La compresión puede ocurrir en aquellos nervios superficiales (como es el caso del nervio cubital), o cuando se someten a excesiva presión (por ejemplo, el nervio mediano en el túnel carpiano).

– La tracción puede provocar una lesión nerviosa cuando se produce un estiramiento del nervio en exceso, de tal manera que supere la capacidad de deformación y elasticidad, tanto del nervio como de los tejidos adyacentes.

– La lesión isquémica del nervio es la menos común en el deporte, ya que existen mecanismos vasculares de anastomosis que ayudan a proteger al nervio periférico frente a la isquemia. Además, debido a estos sistemas, se ha demostrado que existe una reinstauración rápida de la conducción nerviosa después de fenómenos de isquemia. El compromiso vascular puede ocurrir por dos medios: (1) por atrapamiento o (2) por fractura o luxación.

– La lesión por laceración es también un caso inusual, pero ocasionalmente se ha visto en deportes en los que se producen contactos a alta velocidad (como el fútbol, el hockey o el esquí), donde los principales factores de lesión son el equipamiento deportivo y los factores ambientales, como la superficie donde se desarrolla el deporte.

El mecanismo de lesión no tiene por qué ser grave. De hecho, ciertas posturas corporales y contracciones repetitivas del músculo pueden ser factores contribuyentes a una lesión del nervio (Lundborg et al, 1999). Tampoco hay necesidad de una lesión directa del sistema nervioso, ya que podría ser secundario a la alteración de alguna de las estructuras que forman la interfaz o un cambio en la forma del lecho por el que discurre el nervio.

En el caso concreto del entrenamiento con pesas, los principales mecanismos de lesión incluyen (Lodhia, 2005):

– Técnica inapropiada.

– Microtraumas de repetición, por movimientos repetidos durante el entrenamiento.

– Hipertrofia muscular o lesión de tejidos blandos, que dan lugar a compresión nerviosa.

– Estiramiento excesivo del nervio.

– Traumas directos.

¿DÓNDE SE LESIONA EL TEJIDO NERVIOSO PERIFÉRICO?

Existen patrones de presentaciones clínicas de las lesiones del sistema nervioso, incluso aquellas producidas por traumatismos severos. Estos patrones están basados, en parte, en lugares anatómicos vulnerables donde una lesión inicial al sistema nervioso es más probable que se produzca o que se manifieste (Butler, 2002). Estos lugares son:

– Tejido blando, túneles óseos o fibro-óseos.

– Zonas de ramificación del sistema nervioso.

– Zonas en las que el sistema está relativamente fijo.

– Zonas de paso estrecho próximas a interfaces rígidas.

– Zonas donde el sistema nervioso ha estado previamente traumatizado, por ejemplo, antiguas fracturas, zona fibrosadas, etc.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

En alteraciones o lesiones menores, lo más común es la existencia de alteraciones de la sensibilidad en forma de déficits neurológicos. Dichos síntomas aparecen en forma de entumecimiento, sensación de hormigueo, temblor o estremecimiento, cuya distribución se corresponde con las zonas de inervación del nervio que presenta la alteración. Este es el caso más común (Feinberg et al, 1997).

Precisamente, los patrones de distribución del área donde se presentan los síntomas son los que dan unas pistas valiosísimas para determinar la naturaleza de la lesión (Butler, 2002).

En relación al dolor, este puede estar o no presente (Feinberg et al, 1997; Butler, 2002). Dicho dolor puede ser descrito como ‘vago’, ‘profundo’, ‘quemazón’ o ‘punzante’ (Butler, 2002).

También se pueden presentar casos de debilidad muscular en tests de fuerza de la musculatura inervada por las ramas nerviosas afectadas y, por último, en los casos de mayor gravedad (cuando existe importante daño en el tejido nervioso) puede existir atrofia de la musculatura (Feinberg et al, 1997).

PRESENTACIONES MÁS FRECUENTES EN LEVANTAMIENTO DE PESAS

Lesiones del nervio mediano

Las muñecas y antebrazos son las zonas más vulnerables en sujetos que practican levantamiento de pesas. Las presentaciones más comunes que implican al nervio mediano son el síndrome de túnel del carpo y el síndrome del pronador.

– El síndrome del túnel carpiano se relaciona frecuentemente con movimientos repetitivos de muñeca. Su presentación clínica se caracteriza por dolor en muñeca y parestesias (entumecimiento) de los tres primeros dedos.

pesas sensibilidad

Imagen 2. Sensibilidad del nervio mediano en la región de la mano.

– El síndrome del pronador es causado por la compresión del nervio mediano en su paso por el codo y antebrazo. Se relaciona con el levantamiento de pesas por el uso de agarres y prensiones fuertes, movimientos de pronación y contracciones excéntricas de la musculatura flexora del antebrazo. Su presentación clínica se caracteriza por parestesias en zona de distribución de los tres primeros dedos, así como sensibilidad en antebrazo y debilidad a la flexión y abducción del pulgar.

pesas relaciones

Imagen 3. Relaciones anatómicas del nervio mediano, en la región brazo-antebrazo. Importancia de la relación con el músculo pronador redondo (Lodhia, 2005).

Lesiones del nervio cubital

El trabajo de fuerza es una causa conocida de la lesión del nervio cubital. Su alteración se debe a la compresión que tiene el nervio cubital a su paso por el codo, cercano a la cabeza medial del tríceps y el tabique intermuscular, el epicóndilo medial, o a su entrada en la porción proximal del flexor cubital del carpo. Su alteración se relaciona con la compresión (provocada por la hipertrofia de la musculatura que se relaciona con el nervio cubital a su paso por codo y antebrazo), así como por el aumento de la tensión del nervio en movimientos repetidos de flexión del codo.

pesas nervio

Imagen 4. Relaciones anatómicas del nervio cubital, a su paso por el codo (Lodhia, 2005).

Su presentación clínica se caracteriza por entumecimiento y parestesias en el cuarto y quinto dedo, síntomas que pueden verse aumentados al realizar ejercicios de flexo-extensión de codo. También puede presentarse debilidad en la prensión o agarre.

pesas palma

Imagen 5. Sensibilidad del nervio cubital en la región de la mano

Lesiones del nervio radial

La lesión nerviosa del nervio radial se puede producir a nivel proximal, cercano al codo, o a nivel distal. Se relaciona con mayor frecuencia con mecanismo de sobreestiramiento, y con movimientos repetitivos de prono-supinación. Los síntomas se relacionan con debilidad en la extensión de muñeca (mano caída) y dedos, disminución de la sensibilidad en la región posterolateral de la mano y, en ocasiones, debilidad del tríceps braquial.

pesas mano

Imagen 6. Sensibilidad del nervio radial en la región de la mano.

pesas extremidad

Imagen 7. Relaciones anatómicas del nervio radial en la extremidad superior (Lodhia, 2005).

Existen otros nervios que se pueden encontrar afectados dentro de la propia extremidad, como es el nervio musculocutáneo, pero su presentación es menos frecuente. Otros puntos de conflicto, fuera del miembro superior, son la región supraescapular o el desfiladero torácico.

NEURODINÁMICA O MOVILIZACIÓN DEL TEJIDO NERVIOSO (Butler, 2002)

Una vez realizada una completa exploración, tras descartar otra fuente de problemas y con la certeza de que los síntomas son compatibles con la alteración del sistema nervioso periférico, el tratamiento de elección es la movilización del sistema nervioso.

Dicho tratamiento es aplicable tanto a los signos y síntomas cuyos orígenes son un compromiso biomecánico (patomecánica) como por una reacción inflamatoria (fisiopatología). Estas dos situaciones inevitablemente coexistirán, aunque una de ellas predominará y exigirá una prioridad en el régimen de tratamiento.

Dentro del mismo, existen tres maneras relacionadas de enfocar el tratamiento a través del movimiento, componentes que deben ser tenidos en cuenta como posibles herramientas:

1) Movilización directa del sistema nervioso, normalmente mediante test y sus derivados:

pesas test

Imagen 8. Test neurodinámico del nervio mediano (Shacklock, 2005).

2) Tratamiento a través de interfaces y tejidos relacionados, como articulaciones, músculos, fascia y piel.

3) Incorporación en el tratamiento indirecto como consejos sobre posturas y diseño ergonómico.

Se trata de abordajes complementarios entre sí, cuyo orden de prioridades vendrá determinado por la sintomatología y el cuadro clínico del sujeto. Su elección dependerá del razonamiento clínico realizado por el fisioterapeuta en base a los hallazgos encontrados durante su valoración.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

• Los síntomas asociados a alteraciones del sistema neural son frecuentes en el levantamiento de pesas. Habitualmente, dichas alteraciones se producen por sobreuso o por una técnica deficiente.

• En el miembro superior, los nervios afectados más frecuentemente son el nervio mediano, el cubital y el radial. Cada uno de ellos presentan una sintomatología específica, asociada a sus relaciones anatómicas y a sus áreas de inervación sensitiva.

• Es preciso una correcta valoración por parte del fisioterapeuta, con el objetivo de aplicar la técnica más recomendada en cada caso.

• El tratamiento de elección ante tales síntomas es la movilización neurodinámica, a través de test y técnicas para las raíces nerviosas afectadas.

• Existen otras posibilidades de tratamiento, relacionadas con la interfaz mecánica o estructuras anatómicas asociadas con la raíz nerviosa afectada, así como correcciones posturales.

Bibliografía y referencias

• Butler, D. S. (2002). Movilización del sistema nervioso (Vol. 87). Editorial Paidotribo.

• Feinberg, J. H., Nadler, S. F., & Krivickas, L. S. (1997). Peripheral nerve injuries in the athlete. Sports Medicine, 24(6), 385-408.

• Lodhia, K. R., Brahma, B., & McGillicuddy, J. E. (2005). Peripheral nerve injuries in weight training: sites, pathophysiology, diagnosis, and treatment. The Physician and sportsmedicine, 33(7), 24-37.

• Lundborg, G, Rempel, D., Dahlin, L. (1999). Pathophysiology of nerve compression syndromes: response of peripheral nerves to loading. JBJS, 81(11), 1600-10.

• Shacklock, M. (2005). Clinical neurodynamics: a new system of musculoskeletal treatment. Elsevier Health Sciences.

Dejar una respuesta