GENERALIDADES DEL PROTOCOLO PSMF. AYUNO MODIFICADO CON PROTEÍNAS

Por Creado: 23/04/2018 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

GENERALIDADES DEL PROTOCOLO PSMF. AYUNO MODIFICADO CON PROTEÍNAS

El protocolo conocido como PSMF (Protein Sparing Modified Fast) es un protocolo dietético cetogénico muy riguroso con el objetivo de perder la mayor cantidad de peso en el menor tiempo posible y con un ejercicio bastante controlado. Todo lo que exponemos a continuación debe ser puesto bajo contexto, ya que cada variación dietética depende de un potente componente individual.

Lo primero que hay que entender es que este tipo de protocolos no buscan ser una constante en el tiempo, sino que su objetivo es encontrar una pérdida de peso significativa y rápida introduciéndolo con cierta frecuencia durante un periodo de tiempo (semanas o meses) determinado para volver a una alimentación sostenible en el largo plazo, evitando desequilibrios bruscos a todos los niveles orgánicos y fisiológicos. Es decir, es un protocolo de choque. Por ejemplo, en un estudio realizado por Backhach y colaboradores del 2016 se vio cómo en adultos y adolescentes con un factor de obesidad moderada, el uso de este protocolo fue útil para una pérdida de grasa rápida y el mantenimiento de lo conseguido en lo posterior.

PSMF plato

De igual manera, es cierto que también puede introducirse con algo menos de frecuencia (por ejemplo, una vez cada dos semanas) para mantener el porcentaje graso en un rango moderado-bajo, pero veamos al completo las posibilidades que ofrece.

¿CÓMO FUNCIONA EL PROTOCOLO?

Como el propio nombre sugiere, el protocolo PSMF corresponde con un protocolo de ayuno pero modificado, ya que hay restricción de comida y de ciertas bebidas pero de forma muy específica.

En primer lugar, nuestra ingesta energética se basará en el consumo de proteínas calculado a través de nuestra cantidad de tejido magro. Por otro lado, también será importante acompañar esto de vegetales poco calóricos y que sean fuentes bajas de hidratos de carbono, pero que aseguren cierto aporte de fibra, micronutrientes y agua. En definitiva, se eliminan de la dieta todo tipo de fuentes predominantes de hidratos de carbono y grasa, y la alimentación se basa en el consumo de proteína de alto valor biológico.

El propio Backhach afirma que el objetivo de este protocolo es el consumo de unas 800 – 1000 kcal diarias, las cuales supondrán un aporte de 1.2 – 2.2 gramos de proteína por kg de peso. Como es obvio, este tipo de protocolo llevado a cabo de manera frecuente tiene muchas carencias nutricionales que deben ser, por tanto, solapadas con la adición de vitaminas, minerales, sal…

PSMF protocolo

Este proceso, en el que incurrimos en dietas altamente restrictivas, nos lleva a entrar en una rápida transición hacia la cetosis nutricional, en el que el cuerpo empieza a utilizar cetonas como principal fuente energética a nivel cerebral. Durante esta transición y una vez entrado el estado cetogénico, las grasas se convertirán en la principal fuente energética para las actividades diarias, causa principal (junto a las que expondremos posteriormente) por la que se produce una pérdida de peso muy rápida. Además, el aporte proteico elevado y mantenido cada día hará que en el corto plazo se pueda mantener el tejido magro.

El planteamiento del protocolo PSMF en cuanto a tiempo de extensión, número de comidas y frecuencia semanal es clave para garantizar su éxito en el corto y, quizás, medio plazo.

EJERCICIO DURANTE PSMF

Muchas personas que comienzan este tipo de protocolos tan restrictivos no son activos o no tienen costumbre de practicar musculación. En parte, este es uno de los motivos por los que este tipo de protocolos suele fallar en la mayoría de casos ya que no hay estímulo mecánico ni metabólico suficiente a nivel muscular.

Si bien es cierto que las calorías son un factor fundamental de cara al ejercicio, para poder mantener la mayor cantidad de tejido magro posible debemos también incluir entrenamiento de fuerza paralelamente.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PSMF

En torno a 1970, ya existieron intentos del uso de protocolos similares, el problema es que la mayoría de estos fracasaron por la razón de que la ingesta de proteína no era suficiente de cara a poder mantener la masa muscular, induciendo al cuerpo a un estado de autoconsumo de tejido magro como sustrato energético (catabolismo proteico).

Las investigaciones posteriores chocaron en parte con ellos porque los mejoraron al añadir vitaminas, minerales, sal, mayor cantidad de agua y líquido. De esta forma, la retención de tejido magro fue bastante superior:

El primer estudio del que disponemos se titula “Multidisciplinary Treatment of Obesity with a Protein-Sparing Modified Fast: Results in 668 Outpatients” y data de 1985 (Plagi et al., 1985). Se intentó descubrir la incidencia del protocolo de cara a la pérdida de peso en 668 pacientes, de los cuales 564 eran mujeres y 104 hombres. Durante el mismo, se siguió un programa de entre 12 y 17 semanas en las que se incluía este protocolo, con un periodo de 9 a 17 semanas de vuelta a la normalidad, entendiendo esto como la reintroducción paulatina de nuevo de una dieta saludable y, de este modo, ver si la pérdida de peso se mantenía en el largo plazo.

PSMF estudio

La investigación incluía supervisión de un equipo de expertos a nivel nutricional y sobre el comportamiento. El propio autor del estudio menciona cómo semanalmente había un control por parte de un servicio de enfermería titulado donde se monitorizaban valores como la presión arterial, la presencia y cantidad de cetonas, y otras variables hematológicas de los pacientes, para que después ellos mismos pudiesen valorar y aportar datos de la evolución y protocolo a fin de poder lidiar con los objetivos propuestos y de los inconvenientes y adherencia de los pacientes/sujetos con la comida.

Los resultados, como no era de extrañar, demostraban que cuanto más tiempo se seguía el protocolo, mayor era la pérdida de peso, con una media de 21 kg por paciente durante la intervención PSMF, de los cuales se mantuvieron 19 kg de pérdida al finalizar la reintroducción de la dieta saludable. Un éxito en cuanto al objetivo principal.

Se encontraron otras consecuencias directas más allá de la pérdida de peso, como menor presión arterial, disminución del azúcar en sangre, disminución de triglicéridos y mejora del perfil lipídico, sin alteraciones importantes negativas a nivel de salud.

Dados estos resultados, el protocolo PSMF permitió a algunos de los pacientes eliminar fármacos que utilizaban, por ejemplo, para el tratamiento de diabetes tipo 2 o incluso pudieron ser sometidos a cirugías que antes no podían haber sido realizadas por obesidad.

Abordando la segunda intervención, a la que ya hemos hecho referencia anteriormente (Backhach y cols., 2016), “The Protein-Sparing Modified Fast Diet: An Effective and Safe Approach to Induce Rapid Weight Loss in Severely Obese Adolescents”, su objetivo era claro y bastante acorde al contexto social actual con la enorme tasa de adolescentes con sobrepeso, siendo este conocer si dicho protocolo era tan útil en niños y adolescentes como lo había sido en adultos.

Recordamos que la tasa de obesidad en adolescentes ha ido en aumento en los últimos años hasta convertirse en un factor preocupante y de riesgo, donde las propias asociaciones americanas que tratan este hecho informan que entre 1980 y 2012, el número de niños de entre 8 y 11 años con obesidad ha pasado de un 7 a un 18%, mientras que en el caso de niños entre 12 y 19 años, la brecha ha aumentado de un 5 a un 20%.

PSMF porcentaje

PSMF obesidad

Por ello, se realizó un protocolo de intervención de 3 meses con 12 adolescentes en el hospital clínico de Cleveland, bajo monitorización profesional. Tras ello, un periodo de tres meses más para normalizar de nuevo la ingesta de alimentos (aquí es primordial enseñar educación nutricional), y los resultados consiguieron mostrar el mantenimiento de la pérdida de peso (media aproximada de 10 kg). Sin embargo, a pesar del éxito inicial para poder extrapolar más conclusiones en adolescentes es necesario un número mayor de sujetos y, por supuesto y más importante, valorarlo a largo plazo, pues 3, 6 o 12 meses no son nada en comparación con una vida…

Por ejemplo, y a colación de este último comentario, cabe mencionar los datos algo menos positivos a muy largo plazo encontrados por Paisey et al. (2002) en el que se utilizaba el mismo protocolo durante un periodo de intervención no superior a 6 meses, y se comparaba con una dieta estándar con déficit calórico equitativo y suficiente. Esta vez se realizó el seguimiento de la vuelta a la normalidad tras esos 6 meses hasta un total de 5 años.

Tras la pérdida de peso notable por parte de los dos grupos en el periodo de intervención, los resultados dejaron claro que a los 5 años de haber iniciado el protocolo y tras 4 años y medio de no-intervención (en los que se supone que cada paciente actúa y come como desea), la mayoría del grupo que hizo PSMF recuperaba el peso inicial, pero el grupo de dieta menos restrictiva no lo hacía.

Obviamente, uno de los motivos principales es que asociar “dieta” con “PSMF” no resulta lo más inteligente de primeras para pacientes o sujetos a los que les cuesta perder peso, ya que al ser tan restrictiva, queda la idea de que únicamente se puede perder peso si hay sufrimiento, cuando sabemos que no es así.

PSMF comida

APLICACIÓN PRÁCTICA

Más allá del ámbito del culturismo, donde este tipo de protocolos pueden ser aplicados de forma puntual previa a una competición, existen varios tipos de poblaciones donde se podría considerar su uso, siempre bajo supervisión profesional recomendada:

• Personas con un IMC superior a 30.

• Personas cuyo IMC sea cercano a 27 pero sufran de diabetes, presión arterial alta, colesterol alta, problemas de sueño, osteoartritis, hígado graso (esteatosis hepática).

• Previo a una cirugía bariátrica o por la ganancia de peso posterior a ella.

De cara a la salud, no es recomendable para ninguna persona mayor de 65 años, con un IMC inferior a 27 o que haya sufrido de ataques al corazón, infartos, enfermedades del riñón, durante el embarazo o la lactancia, cáncer, problemas hepáticos o problemas a nivel cerebral. Además, al ser una dieta tan restrictiva, debe ser aplicada en un perfil de persona muy concreto, por lo que aunque se den las condiciones anteriores, no será apta para todo el mundo, ya que aunque se practique en un corto periodo de tiempo, es sencillo perder la adherencia.

EFECTOS SECUNDARIOS

Al final, este tipo de protocolos guardan un símil sobre todo en los primeros momentos, al comienzo. En los siguientes puntos vemos precisamente los efectos secundarios menos deseados y más comunes del PSMF con cualquier dieta extrema mantenida en el tiempo y que ha sido introducida de manera brusca (Fairburn, 2001; Trexler et al., 2014):

• Dolor de cabeza y jaqueca.

• Fatiga.

• Caída de la presión arterial.

• Calambres.

• Fatiga.

• Halitosisl

• Pérdida y disminución del cabello.

• Cambios en el ciclo menstrual y si es en un largo plazo, amenorrea.

• Mayor facilidad de cara a enfermar, por ejemplo con constipados y peor tolerancia a los cambios térmicos.

Sin embargo, estos cambios no son permanentes y ajustando la dieta, la ingesta de líquidos, la suplementación o tras el periodo de vuelta a la normalidad, deben ser reversibles.

Por otro lado los efectos positivos se ciñen a:

• Pérdida rápida de peso.

• Resultados rápidos.

• Bajada de la glucosa en sangre.

• Disminución de la resistencia a la insulina.

• Mejoras en el perfil lipídico y en la presión arterial.

RESUMEN, CONCLUSIONES Y EJEMPLO DE COMIDA PSMF

La pérdida de peso con este tipo de estrategias de choque sí son eficaces en el corto plazo y pueden servir como estrategia puntual en días aislados en el medio y largo plazo para mantener los efectos positivos que se asocian a ella, pero siempre es recomendable mantenerlas el mínimo tiempo posible para conseguir los objetivos marcados (realistas) y se debería hacer una re-introducción controlada y monitorizada de la vuelta a la normalidad.

En el caso de que PSMF se introduzca de golpe, sin aprendizaje previo y con una alta frecuencia de uso (por ejemplo, todos los días o 5 días a la semana), es muy probable que se recupere el peso perdido e incluso más (efecto rebote) especialmente en personas obesas o con alto sobrepeso.

El entrenamiento de fuerza, asimismo, debe acompañar al protocolo para aprovechar el estímulo a nivel muscular que este ofrece, aunque sea con la mínima y óptima frecuencia semanal (3 veces por semana). Sin embargo, debemos ser críticos, aumentar o no la cantidad de proteína según cada sujeto y, sobre todo, sólo aplicar este tipo de protocolos en casos donde hay posibilidades altas de éxito.

Ejemplos de comida PSMF:

• 200-220g solomillo de ternera.

• 150-200g espárragos trigueros.

PSMF ejemplo

• 200-220g pechuga pollo al horno.

• 200-300 de vegetales (judías verdes, perejil, especias).

PSMF vegetales

Bibliografía y Referencias

• Bakhach, M., Shah, V., Harwood, T., Lappe, S., Bhesania, N., Mansoor, S., & Alkhouri, N. (2016). The Protein-Sparing Modified Fast Diet: An Effective and Safe Approach to Induce Rapid Weight Loss in Severely Obese Adolescents. Global pediatric health, 3, 2333794X15623245.

• Fairburn, C. G. (2001). Eating disorders. John Wiley & Sons, Ltd.

• Paisey, R. B., Frost, J., Harvey, P., Paisey, A., Bower, L., Paisey, R. M., & Taylor, P. (2002). Five year results of a prospective very low calorie diet or conventional weight loss programme in type 2 diabetes. Journal of Human Nutrition and Dietetics, 15(2), 121-127.

• Palgi, A., Read, J. L., Greenberg, I., Hoefer, M. A., Bistrian, B. R., & Blackburn, G. L. (1985). Multidisciplinary treatment of obesity with a protein-sparing modified fast: results in 668 outpatients. American journal of public health, 75(10), 1190-1194.

• Trexler, E. T., Smith-Ryan, A. E., & Norton, L. E. (2014). Metabolic adaptation to weight loss: implications for the athlete. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 11(1), 7.

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