FACTORES EMOCIONALES Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

FACTORES EMOCIONALES Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

¿Somos conscientes de cómo nos sentimos?, ¿disfrutamos o por el contrario nos presionamos cuando logramos un objetivo?, ¿nos hemos parado a pensar en cómo influyen nuestras emociones o las de los demás en nuestro gesto deportivo? o ¿de qué manera actuamos en competición en función de nuestro estado emocional?

Este artículo resalta la importancia de que tanto deportistas como entrenadores conozcan sus emociones y controlen respuestas producidas por las mismas para influir positivamente en el rendimiento deportivo.

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

El psicólogo Daniel Goleman (1996), apoyándose en la investigación sobre el cerebro y la conducta, se refiere a la inteligencia emocional como una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, englobando habilidades tales como el control de los impulsos, la motivación, la autoconciencia, la empatía, el entusiasmo, la perseverancia, etc.

El concepto inteligencia emocional enfatiza el papel empoderador de una persona cuando esta se enfrenta a un momento percibido como importante o difícil, tales como la persistencia hacia una meta, peligros, conflictos, dificultades, etc. En todas estas situaciones hay una involucración emocional que puede resultar en una acción que culmine de modo exitoso o bien interferir negativamente en el desempeño final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de actuar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que lleve a cabo.

La Inteligencia emocional está basada en cómo cada ser humano vive sus emociones. Habla de las cinco emociones básicas que desde su punto de vista destacan y que son las reacciones más primitivas que el ser humano comparte con los mamíferos, con la diferencia de que nosotros, los humanos, somos conscientes de ellas. Tales emociones vienen a cubrir unos objetivos de supervivencia:

Miedo: el objetivo es la protección.

Afecto: el objetivo es la vinculación.

Tristeza: el objetivo es el retiro. Cuando sentimos tristeza nuestro organismo nos está diciendo “retírate de ahí y vuelve a estar contigo”.

Enfado: el objetivo es la defensa.

Alegría: su objetivo es la vivificación.

Goleman (1996) plantea que la inteligencia emocional nos permite:

• Tomar conciencia de nuestras emociones.

• Comprender los sentimientos de los demás.

• Tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo.

• Acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo.

• Adoptar una actitud empática y social que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

Este conjunto de habilidades de carácter socio-emocional puede dividirse en dos áreas:

Inteligencia intrapersonal: nuestra capacidad para formar un modelo realista y preciso de sí mismo, teniendo en cuenta las propias emociones y usarlas como guía de nuestra conducta.

Inteligencia interpersonal: nuestra capacidad para reconocer y reaccionar ante los sentimientos y emociones de los demás y relacionarnos con ellos.

emociones inteligencia

LAS EMOCIONES Y EL DEPORTE

Las múltiples exigencias de la competición, el elevado nivel de compromiso personal y la necesidad de rendir siempre al máximo han hecho que la preparación psicológica del deportista se convierta en algo tan necesario como puedan serlo la preparación física o la preparación técnica.

A través de la psicología deportiva podemos analizar, estudiar y observar las conductas, reacciones y respuestas emocionales del individuo o equipo. Debe producirse un proceso de aprendizaje para que el deportista pueda “controlar” positivamente sus emociones o re-direccionarlas de manera que no influyan negativamente en el gesto deportivo y favorezcan un proceso de toma de decisiones que ha de ser extremadamente rápido y eficaz (García, 2001).

La inteligencia emocional se puede aprender y así controlar emociones tan significativas en el mundo del deporte como la ansiedad, las presiones, los miedos (estrés) y la agresividad. Estas muchas veces son perturbadoras y disminuyen el rendimiento ya que emociones negativas llevan consigo pensamientos también negativos y boicoteadores. La ansiedad es considerada una emoción típica del fenómeno del estrés según Spielberger y Guerrero (1975) quien define el estrés como “un complejo proceso psico-biológico que consiste de tres grandes elementos: estresores, percepciones, o evaluaciones de peligro (amenaza) y reacciones emocionales. (Como afrontar estrés competitivo)

La Inteligencia Emocional y el Deporte están estrechamente relacionados, hasta el punto de que muchas de las técnicas de relajación, concentración y visualización son en gran medida compartidas. Para Goleman (1996), las 6 habilidades que componen la Inteligencia Emocional y que deben ser trabajadas y aprendidas son:

Conciencia de uno mismo o Autoconciencia: Hace referencia al conocimiento de nuestras propias emociones y cómo nos afectan. Es importante conocer la manera en la que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades. Nos sorprenderíamos al saber cuan poco sabemos de nosotros mismos. El autoconocimiento parece algo sencillo, pero no lo es. Consiste en aprender sobre uno mismo, analizarnos cómo reaccionamos ante determinadas situaciones y por qué. En qué momentos de un partido me siento más seguro y en cuáles menos, qué es lo que le lleva a desconcentrarme en un levantamiento y qué estrategias puedo poner en marcha para solucionar determinados inconvenientes que surjan durante la práctica deportiva.

Autorregulación o control emocional: El autocontrol nos permite manejar nuestras emociones para que faciliten la tarea que estamos llevando a cabo, no dejarnos llevar por las emociones del momento. Consiste en saber reconocer qué es pasajero en una crisis y qué perdura. Es posible que nos enfademos cuando no logremos un determinado objetivo por el que hemos trabajo toda una temporada o por una lesión, pero si nos dejásemos siempre llevar por el calor del momento estaríamos continuamente actuando irresponsablemente y no utilizaríamos los medios de los que disponemos para analizar la situación y aprender de ella, con el perjuicio de volver a fallar en el futuro. Seguro que muchos nos hemos sentido frustrados en algún momento de nuestro entrenamiento deportivo, debido a que había días que no estaba nuestra cabeza donde queríamos que estuviera o debido a que nos encontramos estancados y no avanzamos para conseguir lo que queremos.

Automotivación: Utilizar nuestras preferencias más profundas para encaminarnos hacia nuestros objetivos, ayudarnos a tomar iniciativas y perseverar a pesar de las dificultades. Nuestra mente y nosotros mismos somos nuestra principal limitación, ser mentalmente fuerte y automotivarnos nos permitirá ganar control sobre nuestras acciones, para así poder mejorar nuestra habilidad deportiva. Los signos más evidentes de fuerza mental son la consistencia, una habilidad estable y una elevada motivación.

emociones automotivación

Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía): Las relaciones sociales se basan muchas veces en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, la postura corporal, por un gesto o por una mala contestación, nos ayuda a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno, ser capaces de ponernos en su lugar, hacer ajustes y cultivar la relación. El reconocer las emociones ajenas es el primer paso para entenderlas e identificarnos con ellas. Esta habilidad es realmente importante en la relación bidireccional entre deportista y entrenador, ya que el hecho de que se produzca una adecuada comunicación va a depender en gran medida de nuestra capacidad de empatizar con el otro y ser conscientes de cómo se siente tanto uno como otro tras un mal rendimiento o una mala planificación.

Relaciones interpersonales (o habilidades sociales): Cualquiera puede darse cuenta de que una buena relación con los demás es una de las cosas más importantes para nuestras vidas y para nuestra salud psicológica. No sólo tratar a gente cercana, a nuestros amigos o a nuestra familia, sino saber tratar también exitosamente con aquellos que están en una posición superior, con nuestro entrenador, con nuestros rivales, etc. Manejar bien las emociones en las relaciones, interpretando adecuadamente las situaciones. Utilizar habilidades para persuadir, dirigir, negociar y resolver disputas, cooperar y trabajar en equipo.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

La aparición de la inteligencia emocional en los deportistas puede provocar menos bajas deportivas, aumento del rendimiento deportivo y menos abandonos, lo que hace que sea motivo de interés de estudio tanto para el entorno deportivo como para la sociedad en general (Martínez y de los Fallos, 2013).

Por otra parte, la inteligencia emocional es un constructo que actúa como factor determinante cuando el deportista se encuentra en situaciones de elevado estrés y debe llevar a cabo una toma de decisiones en décimas de segundo, lo que genera grandes picos de estrés, por lo que se considera necesario para cualquier deportista y, sobre todo, para los deportistas de élite el estar entrenados a este nivel de autogestión mental.

Regular las respuestas emocionales se puede aprender, siendo este aprendizaje un signo de maduración y de inteligencia.

Bibliografía y referencias

– Cooper, R y Sawaf, A. La inteligencia Emocional, Aplicación al liderazgo y a las organizaciones, Editorial Norma, Bogotá. (1998)

– Dosil, J. (2004).Psicología de la Actividad Física y del Deporte. Madrid: McGraw-Hill.

– García, F. Las emociones como consecuencia de las cargas de entrenamiento. Disponible en: http://wwwefdeportes.com/ revista digital. Buenos Aires-no 41 octubre (2001).

– Goleman, D. (1996): Inteligencia emocional. Barcelona, Kairós.

– Martínez, A. R., & de los Fayos, E. J. G. (2013). Inteligencia emocional y deporte: situación actual del estado de la investigación. Cuadernos de psicología del deporte, 13(1), 105-112.

– Spielberger, C.D. y Guerrero, R. (1975).IDARE: Inventario de ansiedad rasgo-estado.Manual instructivo de inventario de ansiedad rasgoestado. Mexico: El Manual Moderno.

– Ucha G.G. (1996): “El papel de las emociones en el deporte”, 1996, Buenos Aires. UBA.

Dejar una respuesta