ENTRENANDO CON DOLOR ¿ES SEGURO?

ENTRENANDO CON DOLOR ¿ES SEGURO?

INTRODUCCIÓN

Seguro que muchos de vosotros habréis sufrido en alguna ocasión algún tipo de lesión o acarreáis algún tipo de dolor. Probablemente os hayáis preguntado si en ese tipo de situaciones se debe seguir entrenando o qué se debe tener en cuenta para entrenar.

En primer lugar, quiero dejar claro que, si padeces cualquier tipo de patología, lo ideal es que te valore previamente un profesional sanitario y el programa de ejercicio sea llevado a cabo de su mano si tu objetivo es recuperarte, no perder calidad de vida y prevenir futuras recidivas. Por favor, acude a un profesional si te preocupa tu salud.

Este artículo estará centrado en patologías del sistema musculoesquelético que pueden cursar con dolor (Ej.: dolor lumbar o lumbalgias, tendinopatías, esguinces…). Muchas de ellas tendrán consideraciones especiales que requerirán del conocimiento de la fisiología humana y la interacción que se genera entre esta, la patología y el ejercicio. Si desconoces dicha interacción podrás obviar ciertas contraindicaciones y poner en riesgo tu salud.

dolor patología

EVIDENCIA AL RESPECTO

¿Debo realizar ejercicio doloroso si tengo dolor musculoesquelético? Smith BE y colaboradores analizaron la evidencia al respecto sobre este tema en 2017.

Se realizó una revisión sistemática con meta-análisis de 9 ensayos clínicos en los que varios grados de ejercicio doloroso fueron realizados por sujetos con dolor musculoesquelético. Se halló que no existían diferencias en cuanto a peor pronóstico a corto, medio y largo plazo si se realizaban ejercicios que producían dolor frente a no realizarlos. Incluso se detectó una mayor mejora en cuanto a dolor a corto plazo en los grupos que realizaban ejercicio con dolor.

Pero una cosa que debemos tener muy clara es que, aunque a nivel científico los resultados nos digan que realizar ejercicio con dolor no es peor a realizar ejercicios indoloros, esto sólo nos determina la probabilidad de resultado en la mayoría de la muestra analizada. Es decir, no nos garantiza que en el 100% de los casos se dé el mismo resultado, sino que la media de dolor de la mayoría de los pacientes tiende a mejorar.

Las patologías que se analizaron en esta revisión con meta-análisis fueron:

• Dolor lumbar o lumbalgia con/sin ciática.

• Tendinopatía del manguito rotador.

• Impingement subacromial (entidad clínica en entredicho).

• Tendinopatía de Aquiles.

• Fascitis plantar.

En 2019 Hickey JT y colaboradores llevaron a cabo un ensayo clínico en el que valoraron si resultaba más beneficioso realizar ejercicios en el umbral del dolor frente a realizar ejercicios sin dolor, en la rehabilitación y readaptación de una rotura de fibras de los isquiosurales en futbolistas. Ambos grupos volvieron al campo de juego en un periodo de 15-17 días.

Sin embargo, el grupo que realizó ejercicios en el umbral de dolor conservó mejor la fuerza de los isquiosurales y la longitud de los fascículos de la cabeza larga del bíceps femoral, es decir, les permitió mantener un tejido muscular más fuerte y flexible.

¿CÓMO SÉ SI ESTOY ENTRENANDO BIEN O ME VOY A HACER MÁS DAÑO?

La forma más segura es contar con la ayuda de un profesional, ya que podrá tener en cuenta muchas variables que se te van a escapar y podrá adaptar el ejercicio a realizar en el momento. No olvides que para eso estamos.

En la mayoría de estudios se aplica un algoritmo de trabajo bastante sencillo que permite ajustar la carga en base al dolor. Para mi gusto se queda un poco corto porque deja fuera de la ecuación muchos factores. De todas formas, os lo expongo a continuación:

• Realizar el ejercicio pautado con la carga pautada.

• Si aparece un dolor >5/10 durante el ejercicio, disminuir la carga de trabajo.

• Si al día siguiente el dolor o la rigidez incrementan, disminuir la carga de trabajo de la siguiente sesión.

Como os comenté previamente, deja muchos factores de lado como puede ser la necesidad de una sobrecarga progresiva para generar cambios, la esfera psicológica del individuo (experiencias previas con el dolor, creencias, miedo al movimiento, auto-eficacia…), estado nutricional y de sueño, etc. De forma que el proceso de recuperación no se optimiza y se pueden olvidar muchos factores que trunquen la recuperación.

Pero como dije en un inicio, lo ideal es contar con alguien que tenga el conocimiento suficiente para considerar todas estas variables y su interrelación.

Espero que os haya gustado y resultado útil el artículo.

Bibliografía

BE Smith et al. Should exercises be painful in the management of chronic musculoskeletal pain? A systematic review and meta-analysis Br J Sports Med 2017; 51: 1679-1687.

Hickey JT et al. Pain-free versus pain-threshold rehabilitation following acute hamstring strain injury: a randomized controlled trial. J Orthop Sport Phys. 2019.

BE Smith et al. Musculoskeletal pain and exercise- challenging existing paradigms and introducing new. Br J Sports Med. 2019; 53(14): 907-912.