ENTRENANDO CON DIABETES (PARTE 1)

Por Creado: 4/12/2019 1 Comentario Artículos relacionados : , , , ,

ENTRENANDO CON DIABETES (PARTE 1)

¿QUÉ ES LA DIABETES?

A continuación, vienen una serie de artículos en los que abordaremos qué es la diabetes y cómo debemos abordarla desde el punto de vista del entrenamiento. Antes de nada, debemos conocer qué es la diabetes para poder entender los mecanismos por lo que esta enfermedad puede ser tratada de diferentes formas.

La diabetes es una enfermedad del sistema endocrino que afecta a la utilización de la glucosa por las células de nuestro cuerpo. El causante de esta enfermedad es una hormona denominada insulina, la cual en condiciones normales es fabricada por el páncreas y vertida a la sangre. En los pacientes diabéticos el páncreas no es capaz de fabricar insulina, o la insulina es insuficiente.

Todas nuestras células, para poder vivir necesitan utilizar energía. Esta la conseguimos a través de la alimentación, siendo los más importantes los hidratos de carbono y las grasas. El representante de los hidratos de carbono es la glucosa. La misión de la insulina es permitir que la glucosa que está circulando por la sangre pueda entrar en nuestras células donde va a ser utilizada para obtener energía. Sin embargo, no todas las células de nuestro organismo necesitan insulina para captar la glucosa. Las células del sistema nervioso captan insulina sin glucosa y las células musculares son capaces de captar la glucosa en ausencia de insulina sólo cuando están activas, es decir, cuando estamos haciendo ejercicio físico.

La diabetes se debe a una falta de la acción de la insulina. Esto puede ser debido a que hay un déficit en la producción pancreática de insulina (lo que ocurre en la diabetes tipo I) o que la insulina que se produce en cantidades normales es incapaz de llevar a cabo su misión porque los tejidos se han hecho resistentes (lo que ocurre en la diabetes tipo II). Como consecuencia, la glucosa no puede entrar en las células y se queda circulando en la sangre dando lugar a un aumento de la concentración sanguínea de glucosa, lo que se conoce con el nombre de hiperglucemia.

Cuando esto ocurre, parte de esta glucosa que queda sin pasar al torrente sanguíneo es eliminada por la orina, obligando al sujeto a eliminar mayor cantidad de agua que acompaña a la glucosa. Por eso, la persona con diabetes presenta como síntomas principales:

  1. Incremento de la frecuencia de micción.
  2. Incremento de la sed.
  3. Incremento del apetito.
  4. Debilidad general.

CLASIFICACIÓN DE LA DIABETES

La gran mayoría de los enfermos con diabetes presentan uno de estos dos tipos:

  1. Diabetes tipo I, o insulinodependiente (DMID)
  2. Diabetes tipo II o no insulinodependiente (DMNID)
  3. La diabetes tipo I (DMID) se manifiesta en sujetos jóvenes. Aproximadamente el 10% de las personas con diabetes tienen el tipo I, y la mayoría de ellos desarrollan la enfermedad antes de los 25 años. Para su supervivencia es necesaria la insulina exógena, ya sea mediante inyecciones o mediante bombas de insulina. Las personas con diabetes de tipo I no controlada o recientemente diagnosticada son propensas a desarrollar cetoacidosis diabética, que es una acidosis metabólica causada por una acumulación de cetonas debida a los niveles extremadamente bajos de insulina. Los síntomas iniciales son micción frecuente, náuseas, vómitos, dolor abdominal y apatía. Las personas que no reciben tratamiento pueden llegar hasta el coma.
  4. La diabetes tipo II (DMNID) es la forma más habitual de diabetes (constituye alrededor del 90% de los casos de diabetes) y se asocia en gran medida a antecedentes familiares con diabetes, a la edad madura, a la obesidad y a la falta de ejercicio. El tratamiento de la diabetes de tipo II, normalmente, incluye modificación de la dieta, control del peso, ejercicio regular y consumo de agentes hipoglucemiantes.

En estos sujetos, sí hay producción de insulina, pero esta no funciona adecuadamente. En la mayoría de los casos porque los lugares donde tiene que actuar (receptores) no son sensibles a ella. En otros casos, la insulina producida es insuficiente o defectuosa.

 

¿CÓMO SE PUEDE PROCEDER?

En primer lugar, tengamos en cuenta, la diabetes tipo I. En estos sujetos el aporte exógeno de insulina permitirá́ el control de la enfermedad. El objetivo es evitar en la medida de lo posible las hiperglucemias, ya que a largo plazo producen una alteración de los vasos sanguíneos de muchas partes del cuerpo al acumularse glucosa en algunos de sus componentes. Este hecho tiene consecuencias para los órganos afectados. La insulina debe administrarse de manera que reproduzca de la mejor forma posible lo que hace nuestro páncreas, que es liberar insulina a la sangre después de cada ingesta, y limitar su liberación tanto en periodos de ayunas como durante el ejercicio. Por tanto, la insulina tendrá́ que administrarse en función de los hábitos nutricionales de la persona.

En la diabetes tipo II, muchas veces la administración de insulina resulta ineficaz. Existe otro tipo de fármacos denominados en general antidiabéticos orales que ayudan al control de la glucemia. En muchas ocasiones, la pérdida de peso y un plan nutricional adecuado reducirán los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, en este tipo de diabetes el ejercicio físico juega un papel muy importante.

 

En siguientes artículos abordaremos la parte del entrenamiento.

Espero que te haya gustado este artículo, si es así compártelo con tus amig@s y pon tu comentario si te gustaría ver una segunda parte.

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Doctor Esquerdo 29, CP 28028 (Madrid).

¡¡¡Un abrazo a todos!!!

  1. Dani

    Muy interesante, soy diabético (Tipo I) y a decir verdad esta mejor explicado que cuando lo hizo mi propio doctor, estoy ansioso por ver la segunda parte, un saludo y muchísimas gracias.

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