EL ENTRENAMIENTO EN COMPETENCIAS Y HABILIDADES PSICOLÓGICAS APLICADO AL DEPORTE : UN EJEMPLO EN POWERLIFTING

EL ENTRENAMIENTO EN COMPETENCIAS Y HABILIDADES PSICOLÓGICAS APLICADO AL DEPORTE : UN EJEMPLO EN POWERLIFTING

Gracias a los avances científicos que hemos experimentado en los últimos años, el paradigma del entrenamiento deportivo ha cambiado, dando lugar además del entrenamiento de la parte física, técnica y táctica, al trabajo del entrenamiento mental.

El trabajo de la parte física es fundamental, ya que será una de las bases que nos permite acercarnos a la práctica deportiva, generar una musculatura que nos permita realizar unos movimientos y así adaptarnos a las demandas físicas del deporte que practiquemos.

La parte técnica nos permite adaptar nuestros gestos y desempeño con las especificaciones propias de cada deporte, así como realizar movimientos básicos de cada disciplina.

La parte táctica nos ayuda a organizar y planificar el proceso deportivo para poder ir adaptándonos a las nuevas demandas y conseguir nuestros objetivos.

De estos 4 pilares deportivos, físico, técnica, táctica y mente, el trabajo de todos ellos en todos los deportes es fundamental, ahora bien es el pilar mental, el que consigue que todos ellos fluyan en una misma dirección. Cuando conseguimos esto, entramos en un estado de disfrute con nuestra práctica deportiva, es más probable que consigamos nuestros objetivos y nuestro desempeño se verá incrementando.

A día de hoy, aún quedan deportistas y también personas que practican deporte, que entienden que cuando un deportista va al psicólogo es porque hay un “problema”. La psicología deportiva en la actualidad se centra en el rendimiento de los deportistas, lesiones deportivas, ambientes deportivos y, en principio, no trabaja con la parte clínica. En el caso de que hubiese alguna situación de patología o trastorno mental se tendría que realizar la derivación al clínico o sanitario, o bien si el propio psicólogo deportivo tiene también esa formación, realizar una intervención mixta.

¿QUÉ ES EL ENTRENAMIENTO MENTAL DE HABILIDADES PSICOLÓGICAS?

El entrenamiento mental de habilidades psicológicas supone enfocar parte del entrenamiento en trabajar estas habilidades y competencias psicológicas enfocadas a la práctica deportiva y adaptadas a las exigencias específicas de cada deporte, que nos ayudan y son necesarias para el desempeño de una disciplina deportiva.

Existen dos objetivos a la hora de usar estas habilidades:

1. Objetivo de rendimiento: Aquí el objetivo será que estas habilidades contribuyan a mejorar el rendimiento del deportista y así esto repercuta en sus resultados.

2. Objetivo de disfrute: El hecho de poner conciencia en lo que estamos haciendo puede permitirnos experimentar un mayor disfrute con la práctica deportiva

Es fundamental que ambos tipos de objetivos estén presentes, ya que las primeras motivaciones que llevan a las personas a practicar deporte es el disfrute y las sensaciones que este les aporta. Además, el hecho de trabajar por disfrutar la práctica deportiva puede repercutir directamente sobre el rendimiento. Si yo disfruto con mi deporte, me lo paso bien, veo que voy evolucionando y creciendo, encuentro gente en la misma línea… son elementos que pueden favorecer la adherencia de la persona a ese deporte o que simplemente quiera pasar más tiempo practicándolo para mejorar o el tiempo que le dedique, empiece a hacerlo mas consciente y atento.

¿Cuántas veces hemos oído a un deportista o practicante de actividad física decir?, “me faltó concentración”, “no estaba lo suficientemente activado”, “ ha flaqueado mi confianza”, “el enfado me ha hecho explotar”, “debía haber ganado ese partido”…

Este tipo de situaciones hacen referencia a las habilidades psicológicas que utilizamos para enfrentarnos a la exigencias que nos plantea el deporte y a la vez las utilizamos para adaptarnos a nuestro día a día.

A la hora de realizar un levantamiento pesado por ejemplo, necesitamos estar concentrados y atentos a diferentes estímulos, estar motivados, activados, estar gestionando emociones y pensamientos que aparezcan en ese momento entre otras.

Como hemos comentado, la gestión del pilar mental contribuye a que los 4 pilares fluyan en una misma dirección.

Si me siento confiado y seguro de mí mismo y de mis capacidades y habilidades deportivas, será más probable que mis gestos técnicos sean adaptativos a la situación, la táctica que plantee me ayude a conseguir mi objetivo y que mi físico responda, siendo consciente también de sus limitaciones para no caer en una lesión.

En los últimos años se han descrito e identificado diferentes competencias y habilidades generales en toda práctica deportiva (Palmi y Riera, 2017).

habilidad tabla

Como vemos, cada una de estas competencias nos permite desarrollar unas habilidades para favorecer nuestra práctica deportiva y, como cualquier otra habilidad técnica, táctica o física, también se debe entrenar cada una de ellas si queremos mejorar.

En el artículo de hoy me gustaría compartir con vosotros un ejemplo sobre cómo entrenar estas habilidades aplicadas a un deporte especifico, en este caso el powerlifting o el levantamiento de pesos.

ENTRENAMIENTO DE COMPETENCIAS Y HABILIDADES PSICOLÓGICAS EN POWERLIFTING

1. Control de la Activación: Aquí buscamos que el deportista sea consciente de su estado de activación físico y mental, y sobre cómo utilizarlo para potenciar su levantamiento.

Ejemplo: Si a la hora de realizar un levantamiento estás muy activado, utiliza tu respiración diafragmática para rebajar el nivel de activación y conseguir calma. Tómate 4 ó 5 minutos previos al levantamiento para practicar respiración diafragmática y ver cómo esto influye sobre tu nivel de activación. Si lo que necesitas es levantar tu activación, la realización de contracciones isométricas de los grupos musculares que vayan a efectuar el levantamiento también podrá ayudarte. Tómate 4-5 minutos previos para ir activando esos grupos musculares, túmbate en un lugar cómodo o de pie, y ve buscando el punto de tensión y activación necesario para realizar el levantamiento.

2. Control Atencional: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de mantener su atención orientada a los estímulos importantes y a su vez que sea capaz de mantenerla en el tiempo (concentración).

Ejemplo: En deporte la realización de las rutinas, según para que las enfoquemos, pueden ayudarnos a enfocar nuestra atención. Elaborar una rutina y ponerla a prueba puede aportar al deportista una sensación de tranquilidad y confianza. Ejemplo de rutina: Me pongo las muñequeras, reviso que estén fijas, me posiciono frente a la barra, la miro fijamente unos segundos antes de cogerla, la cojo con las manos y empiezo a sentir las sensaciones, me coloco bajo la barra y la adapto a mi espalda ,y finalmente la saco, previo al levantamiento.

3. Control de pensamientos: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de gestionar sus pensamientos cuando esté practicando deporte y poder enfocarse o no en ellos, según sean adaptativos o no.

Ejemplo: Vamos a realizar un levantamiento y de pronto empiezan a aparecer pensamientos negativos tipo “no conseguiré levantarlo”, “no estoy seguro de mi mismo”, “voy a fallar”… Las personas tenemos una media aproximada de 4000 pensamientos diarios, por lo que no todos ellos son ciertos o funcionales. Toma distancia de esos pensamientos, observarlos sin juzgarlos, no reacciones a ellos (automático) sino responde (consciente, tú eliges), en vez de según aparezcan creértelos y hacerlos tu realidad

4. Control de Imágenes Mentales: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de utilizar la imágenes mentales en pro de su rendimiento y no como bloqueo. Hay situaciones que vivimos que somos capaces de recordar muy vívidamente, y esto nos genera unas emociones y sensaciones.

Ejemplo: Todos hemos “fallado” alguna vez en algún levantamiento o hemos cometido algún “error” que se nos queda grabado. En el deporte, a la hora de necesitar poner todos nuestros recursos y rendimiento en marcha, estas imágenes mentales pueden actuar como bloqueos. Así que busca una imagen mental que sea potente y motivadora para ti, no tiene por qué ser un éxito o haber ganado algo, sino algo que te conecte con tu confianza y motivación, con el objetivo de dar tu máximo en el levantamiento. Busca una imagen donde realizases un levantamiento con mucha seguridad y confianza.

5. Control de Objetivos: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de organizar y planificar la consecución de sus objetivos.

Ejemplo: Diseña en papel u ordenador un plan para un objetivo que quieras conseguir.

Lo primero, define tu objetivo lo más específicamente posible.

Posteriormente, respecto a mi objetivo debo pensar cómo estoy respecto a él, si tengo los recursos necesarios para afrontarlo o si estoy motivado.

A continuación, debo pensar qué acciones concretas voy a realizar para ir acercándome al objetivo que me he marcado, cómo las voy a llevar a cabo, cuáles son funcionales o cuales no y cuándo voy a realizar estas acciones (marco unos plazos, pero con flexibilidad también).

Una vez planteado mi objetivo y cómo pretendo alcanzarlo, debo preguntarme si me comprometo conmigo mismo a este proceso y si estoy dispuesto a invertir el esfuerzo necesario para alcanzar mi objetivo. Si la respuesta es afirmativa pongo en marcha el plan de acción que he diseñado y voy revisando y adaptándolo a medida que voy caminando hacia mi objetivo. Disfruta del camino, es lo que te llevará al objetivo.

6. Control Conductual: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de orientar su conducta hacia la búsqueda de funcionalidad y rendimiento en el deporte.

Ejemplo: Pongamos los estiramientos post práctica. Hay personas que les cuesta o les da pereza realizar estos estiramientos una vez han terminado su práctica deportiva. Ahora bien, sabemos que la realización de estiramientos es una acción imprescindible para recuperar la musculatura adecuadamente, prevenir las lesiones y preparar el cuerpo para próximos levantamientos. Además, la gestión de nuestras conductas repercutirá directamente sobre nuestros pensamientos y sobre nuestras emociones.

7. Control de Emociones: Aquí buscamos que el deportista sea capaz de gestionar las emociones que aparezcan y utilizar su energía de manera funcional.

Ejemplo: Pongamos una explosión de rabia cuando no hemos conseguido realizar un levantamiento. Si no somos capaces de sostener las emociones que sentimos estas nos desbordan y empezamos a actuar impulsivamente. En vez de engancharme en la rabia, puedo utilizarla como escalón para seguir creciendo y la energía física que me genera la rabia o frustración del levantamiento “fallido”, puedo reconvertirla en activación funcional para el próximo levantamiento.

(Este es un programa de competencias y habilidades generales que nos da una visión amplia sobre cómo utilizar lo visto en el articulo en pro de nuestro rendimiento y disfrute. Ahora bien, si queremos sacarle el máximo provecho al entrenamiento mental será fundamental contar con una ayuda de un profesional que nos ayude a adaptar nuestros entrenamientos a nuestras necesidades deportivas y así realizar un programa lo más especifico posible con la persona que estemos trabajando.)**

Referencias

1. Palmi Guerrero, J., & Riera Riera, J. (2017). Las competencias del deportista para el rendimiento. Cuadernos de Psicología del Deporte, 17(1), 13-18.

2. Palmi, J. (2015). El modelo de Estado Óptimo de Rendimiento (EOR).
Apuntes Master Psicología del Deporte. Bellaterra: Universitat Autònoma
de Barcelona.

3. Palmi, J (1999). Factores de análisis para el entrenamiento psicológico
en rendimiento. En G.Nieto y E.J.Garcés (Eds). Psicología de la Actividad
Física y del Deporte: Áreas de investigación y aplicación (Vol. II).
Sociedad Murciana de Psicología del deporte: Murcia.

4. R.S.Weinberg, & D.Gould. (2010). Fundamentos de Psicología del Deporte y del Ejercicio Físico. Madrid: Panamericana.

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