EFECTOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA SOBRE PERSONAS CON PARÁLISIS CEREBRAL

EFECTOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA SOBRE PERSONAS CON PARÁLISIS CEREBRAL

INTRODUCCIÓN

El motivo por el cual se ha llevado a cabo la redacción del artículo que se expone a continuación se debe a la escasa información que hay referente al entrenamiento en personas con diferentes patologías, en concreto, aquellos que sufren una parálisis cerebral. Su interés principal reside en la importancia de conseguir el máximo partido de estas personas, a pesar de sus numerosas limitaciones, en algunos casos. Por ello, con este artículo se busca la difusión de los conocimientos básicos, los beneficios de un adecuado entrenamiento y cómo mejorar sus puntos débiles para poder ayudarles.

En primer lugar, realizaremos una breve explicación sobre qué es la parálisis cerebral y qué tipos existen. Seguidamente, comentaremos todos los efectos que tiene el entrenamiento de la fuerza en personas con parálisis cerebral y, por último, hablaremos de una propuesta práctica sobre diferentes recomendaciones a tener en cuenta al llevar a cabo un entrenamiento.

La parálisis cerebral se define según (Richards., et al 2013) como un grupo de trastornos permanentes del desarrollo del movimiento y la postura, causando limitaciones de la actividad, que se atribuyen a alteraciones no progresivas que ocurrieron en el desarrollo del cerebro fetal o infantil. Los trastornos motores de la parálisis cerebral suelen ir acompañados de alteraciones de la sensación, la capacidad cognitiva, la comunicación y el comportamiento, por epilepsia y por trastornos músculo-esqueléticos secundarios.

Existen diversas formas de clasificación de parálisis cerebral, atendiendo al trastorno motor predominante y la extensión de la afectación. Su clasificación, según la gravedad de la afectación puede ser leve, moderada, grave y profunda. Por otro lado, según el nivel funcional de la movilidad podemos distinguir varios tipos: nivel I-V, según la GMFCS (Gross Motor Function Clasification System) (Hurtado et al., 2007).

parálisis clasificación
Tabla 1. Sistema de clasificación de la función motora global (Hurtado et al., 2007).

Sin embargo, dentro de la parálisis cerebral encontramos diferentes formas clínicas clasificadas en:

parálisis formas
Tabla 2. Formas clínicas de parálisis cerebral (Argüelles 2008)

Parálisis cerebral espástica: caracterizada por hipertonía e hiperreflexia con disminución del movimiento voluntario, aumento del reflejo miotático y predominio característico de la actividad de determinados grupos musculares, que condicionará la aparición de contracturas y deformidades (Hurtado et al ., 2007).

Tetraplejia espástica: su incidencia es baja 5-8%, además, la gran mayoría son de origen prenatal. Es la forma más grave, presentan afectación de las cuatro extremidades y un gran daño cerebral desde los primeros meses de vida.

Diplejía espástica: es de origen perinatal y resulta ser la forma más frecuente de parálisis cerebral, donde los pacientes presentan afectación en las extremidades inferiores.

Hemiplejía: es el segundo tipo más frecuente de parálisis cerebral, después de la diplejía. Su origen más frecuente es prenatal (70%), y se produce la parálisis de un hemicuerpo (lado derecho o lado izquierdo), casi siempre con mayor compromiso en el tren superior.

Triplejia: consiste en la afectación de tres miembros del cuerpo.

Monoparesia: únicamente se ve afectado un miembro.

Parálisis cerebral discinética: su frecuencia es menor que la PC espástica (10-5%). El origen de dicho suceso es perinatal en la mayoría de los casos (70%), añadido a una asfixia/isquemia grave.

Coreoatetósica: se caracteriza por movimientos distales lentos e involuntarios y puede verse afectada tanto la musculatura agonista como la antagonista, además, su intensidad puede incrementarse dependiendo de las emociones que en cada momento sienta la persona.

Distonia: se trata de movimientos lentos y rítmicos, con cambio en el tono muscular, y que generalmente tienen lugar en el tronco y en las extremidades, generando posturas anormales.

Parálisis cerebral atáxica

Las personas con este tipo de parálisis cerebral tienen, principalmente, dificultades para controlar el equilibrio, debido a una lesión en el cerebelo (su función es la de tratar de hacer que los movimientos sean coordinados e uniformes) (Calzada et al ., 2014).

Diplejia atáxica: se caracteriza por un síndrome cerebeloso que afecta a la espasticidad de los miembros inferiores.

Atáxia simple y Síndrome del desequilibrio: son de etiología prenatal y predominantemente de origen genético. En ellas se pueden dar trastornos motores relacionados con el desequilibrio, dismetrías, problemas en el habla, retraso mental y trastornos en la deglución (Hurtado et al., 2007).

Parálisis cerebral hipotónica: se caracteriza por una hipotonía muscular (bajo tono muscular), con una hiperreflexia osteotendinosa (reflejos osteotendinosos) (Argüelles 2008).

BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE LA FUERZA EN PERSONAS CON PARÁLISIS CEREBRAL

Sabemos que el entrenamiento de fuerza proporciona numerosos beneficios, incluso en los casos más específicos y complejos. A continuación se exponen algunas de las mejoras que se pueden observar en personas con parálisis cerebral al realizar este tipo de entrenamiento:

Mejora de la autoestima: por norma general, este tipo de población suele tener bastante bajo el nivel de autoestima por lo que una hipertrofia muscular (Damiano et al., 1998) contribuirá a la mejora del aspecto físico y, por ende, a un aumento de su autoestima.

Mejora de la calidad de vida: al mejorar su fuerza, aumenta la capacidad de realizar un esfuerzo durante un tiempo prolongado. Pero no solo eso, sino que también suelen ganar más potencia en acciones explosivas como puede ser el simple hecho de levantarse de la silla o, incluso, reaccionar de forma más eficaz ante una posible caída evitando la misma. Sumado a todo ello, podemos observar numerosos beneficios a la hora de reforzar los tendones y ligamentos de las articulaciones para prevenir futuras lesiones y molestias (Malek et al., 2016).

Mejora de la cinemática de la marcha: esto resulta fundamental, dado que generalmente este tipo de población carece de fuerza en el miembro inferior predominantemente (Cardona et al., 2011), por lo que al incrementar la longitud de zancada se ve beneficiada su capacidad de caminar (Wist et al ., 2016).

Mejora de la densidad mineral ósea: en este tipo de población resulta de vital importancia mejorar la resistencia de sus huesos, dado que es muy frecuente que puedan sufrir caídas debido a su notable debilidad. Por tanto, mejorar la densidad mineral es, sin duda, imprescindible (Chad et al., 1999).

PROPUESTA PRÁCTICA

En la tabla que se expone a continuación podemos observar las tres variables imprescindibles a la hora de realizar un correcto entrenamiento (volumen, intensidad y frecuencia). Por ello, estas serían las recomendaciones generales que se podrían establecer a la hora de llevar a cabo un entrenamiento de fuerza en personas con parálisis cerebral, ejecutando los ejercicios que cada uno pueda realizar dependiendo, lógicamente, de sus propias limitaciones. Establecer un entrenamiento generalizado sería un error, por lo que lo más adecuado es una valoración previa de la persona, controlando cada uno de los factores que influirán posteriormente en la realización de los ejercicios.

parálisis recomendaciones
Conclusiones

Teniendo en cuenta que a día de hoy la evidencia sobre el entrenamiento de fuerza en esta parte de la población es extremadamente escasa (a pesar de existir una línea de investigación cada vez más actualizada) lo adecuado e imprescindible para ellos sería tratar de mantener un NEAT lo más elevado posible, es decir, mantenerse activos, además de trabajar la fuerza, siempre y cuando sus limitaciones se lo permitan.

Bibliografía

Argüelles, P. P. (2008). Parálisis cerebral infantil. Hospital Sant Joan de Dèu, (Tabla I), 271–277. https://doi.org/10.1016/S1696-2818(05)73263-7

Calzada, C & Vidal, C. (2014). Parálisis cerebral infantil : definición y clasificación a través de la historia. Revista Mexicana de ORTOPEDIAPEDIÁTRICA, 16(1), 6–10. Retrieved from http://www.medigraphic.com/pdfs/opediatria/op-2014/op141b.pdf

Chad, K. E., Bailey, D. a, McKay, H. a, Zello, G. a, & Snyder, R. E. (1999). The effect of a weight-bearing physical activity program on bone mineral content and estimated volumetric density in children with spastic cerebral palsy. The Journal of Pediatrics, 135(1), 115–7. https://doi.org/S0022-3476(99)70340-9 [pii]

Damiano, D. L., Abel, M. F., Dl, A. D., & Mf, A. (1998). Cerebral Palsy in Spastic. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 79(February), 119–125.

H.Malek, J. C. (2016). Manual NSCA Fundamentos del entrenamiento personal (Paidotribo). Barcelona.

Hurtado, I. L. (n.d.). La parálisis cerebral . Actualización del concepto , diagnóstico y tratamiento, 687–698.

Ni, H. U., & Cardona, C. (2011). A ctividad Física y Salud Ejercicio físico en niños con parálisis cerebral, (Ii), 13–24.

Richards, C. L., & Malouin, F. (2013). Cerebral palsy: Definition, assessment and rehabilitation. Handbook of Clinical Neurology (1st ed., Vol. 111). Elsevier B.V. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-52891-9.00018-X

Wist, S., Clivaz, J., & Sattelmayer, M. (2016). Muscle strengthening for hemiparesis after stroke: A meta-analysis. Annals of Physical and Rehabilitation Medicine, 59(2), 114–124. https://doi.org/10.1016/j.rehab.2016.02.001

  1. Javier

    Muy buenas!!! ¿Tienen artículos sobre cáncer y entrenamiento? Muchas gracias.

  2. Harly Alzate

    Muy interesante articulo! Es cierto que la población con este padecimiento no está destinada a pasar toda su vida en cama, sino que dependiendo del caso, se puede mejorar la calidad de vida de estas personas.

Dejar una respuesta