EFECTO HALO. CUANDO NOS ENGAÑAMOS PARA INGERIR MÁS CALORÍAS

Por Creado: 25/11/2021 0 Comentarios Artículos relacionados :

Desde hace no mucho tiempo, parece haber una nueva tendencia que están llevando a cabo algunos supermercados y marcas de alimentación de incluir ingredientes naturales y saludables en productos ultraprocesados. ¿Es ético actuar de esta manera? ¿Soluciona la relación de los ciudadanos con la comida o, por el contrario, añade más problemas? ¿Qué es el efecto halo?

En el mundo en el que vivimos, está claro que la accesibilidad a innumerables productos ultraprocesados y alimentos hiperpalatables es uno de los principales causantes de las malas relaciones con la comida y, consecuentemente, de problemas de salud relacionados, o no, con trastornos de la conducta alimentaria [1-3].

Hace unos años, cuando se abogó por el etiquetado transparente, se supuso que esto ayudaría a los consumidores a tomar mejores decisiones. Sin embargo, muchos investigadores han visto que no se han solucionado en tanta medida los problemas que se pretendían solucionar, ya que las etiquetas pueden malinterpretarse y estigmatizar aún más los alimentos, generando un efecto halo negativo para la salud [4-6] (Figura 1).

marketing utiliza efecto halo para promocionar alimentos y productos perjudiciales
Figura 1. La industria utiliza el marketing del efecto halo para promocionar alimentos y productos que en el fondo son perjudiciales haciendo creer que tienen efectos muy positivos en la salud (“100% natural”, “sin aceite de palma”, “orgánico” …).

EFECTO HALO O EFECTO SACARINA

El efecto halo es un fenómeno que se lleva estudiando muchos años desde la psicología [7-9] y que está presente en el día a día de nuestras vidas. Este se produce cuando percibimos un atributo en una cosa o persona que nos lleva automáticamente a deducir otros atributos que puede que no tenga. En otras palabras, simplificamos los procesos perceptivos.

Un claro ejemplo es que se suelen asociar los rasgos físicos, como el atractivo de una persona, con otras características, como que esa persona es, por tanto y a partir de su característica de atractiva, alguien inteligente y de confianza. También ocurre hacia atributos negativos.

El efecto halo es conocido también como «efecto sacarina«, precisamente por la metáfora que representa. Imaginemos que pedimos un café en un establecimiento conocido, de esos copiosos, con algo de aceite de coco, nata y crema de cacahuete; y para hacerlo un poquito más dulce, pedimos sacarina porque no queremos añadir más calorías, o incluso pensando que, en cierta manera, añadir sacarina reducirá el número total de calorías. ¿Verdaderamente tiene algún efecto significativo añadir un sobrecito de sacarina frente a añadir la misma pequeña cantidad de azúcar? Evidentemente, no. Frente a las posibles 500 kcal que ya tiene el café, añadir 20 kcal más de azúcar o no hacerlo por usar sacarina tiene un efecto imperceptible (Figura 2).

efecto halo y efecto sacarina en starbucks
Figura 2. El efecto halo también se conoce como efecto sacarina precisamente por la metáfora que representa. Imaginemos que pedimos un café en un establecimiento conocido, de esos copiosos (aunque indiquen ser lights), y también pedimos sacarina porque no queremos añadir más calorías, o incluso pensamos que, en cierta manera, añadir sacarina reducirá el número total de calorías. ¿Verdaderamente tiene algún efecto significativo añadir un sobrecito de sacarina frente a añadir la misma pequeña cantidad de azúcar? Evidentemente, no.

Del mismo modo, este ejemplo puede extrapolarse al resto de la alimentación, donde también está presente el efecto halo. Tal y como explica el nutricionista Juan Revenga en su blog, “algunos consumidores creen erróneamente que incorporar alimentos saludables a un plato puede reducir la cantidad de calorías del mismo”. O que la comida sana acabará con el efecto negativo de los alimentos insanos. O que, porque un producto contenga mucha cantidad de alimentos reales y saludables, deja de haber problemas asociados a su consumo incontrolado.

En resumen, se trata de una situación en la que el consumidor percibe y sobrevalora un posible efecto beneficioso sobre un alimento que en realidad es perjudicial, ya sea en cuanto a su calidad o en cuanto a la cantidad de consumo [4-9].

El efecto halo o efecto sacarina hace referencia a una simplificación de los procesos perceptivos a nivel cerebral, haciendo que percibamos un atributo en una cosa o persona que nos lleva automáticamente a deducir otros atributos que puede que no tenga. En el caso de la alimentación, el consumidor percibe y sobrevalora un posible efecto beneficioso sobre un alimento que en realidad es perjudicial, ya sea en cuanto a su calidad o en cuanto a la cantidad de consumo.

EJEMPLOS REALES DE EFECTO HALO

¿Qué pensamos de, por ejemplo, la bollería industrial en cuyo empaquetado se asegura que contienen un 50% más de vitaminas que en el modelo anterior? Pues se tiende a asociar que es más sano y que por esa razón podemos comer mayor cantidad. Incluso aunque estos productos ultraprocesados alcanzasen esa cantidad de nutrientes, no dejan de ser perjudiciales por su alto contenido en grasas de poca calidad, azúcares e hidratos de carbono.

Recientemente está ocasionando mucho interés un movimiento social que, en su base, nos parece bastante acertado. El Realfooding® pretende enseñar a la gente que la comida real (Figura 3), esa que no viene en paquetes de colores y que se puede comprar principalmente en cualquier mercado de antaño, es preferible por su densidad nutricional.

movimiento real fooding comida real
Figura 3. El movimiento Realfooding® nació con el objetivo de enseñar a la gente que la comida real, esa que no viene en paquetes de colores y que se puede comprar principalmente en cualquier mercado de antaño, es preferible por su densidad nutricional. Tiene una buena App que ayuda a evaluar los alimentos y productos de consumo habitual.

No obstante, los grandes supermercados y los encargados del marketing de las grandes marcas han sido inteligentes al intentar trasladar ese mensaje a los ultraprocesados. Cremas de cacao que simulan el sabor de la típica Nocilla, pero con cacao puro, dátiles y algo de aceite de oliva (Figura 4). Bollería industrial hecha con harinas integrales, panela y aceite de nuez siguiendo la receta tradicional de nuestras abuelas. Barritas de cereales con el etiquetado donde se puede leer «+ proteína» para llamar la atención del consumidor y hacerle creer que de esta manera es más sano. Y así, un largo etcétera.

crema de cacao de realfooding
Figura 4. La nueva crema de cacao de Realfooding® está causando cierta controversia por ser un ultraprocesado, aunque sus ingredientes sean 100% naturales y sin azúcares añadidos.

Aunque ciertamente es un paso a favor de la calidad del producto, en realidad es como subir un piso en un edificio de más de 100m. de altura. Peccata minuta. Como exponen investigadores y nutricionistas de renombre, cualquier alegación de salud en los productos procesados, debe tomarse con cautela [3,6]. No solamente con los añadidos, sino también con los productos «sin» o la retirada de ciertos ingredientes mal considerados. Por ejemplo, que un artículo de supermercado no contenga aceite de palma no significa que sea automáticamente beneficioso para la salud.

Ocurre lo mismo con los denominados superalimentos como la quinoa, el kale, el vinagre de manzana ecológico o las semillas de chía. Son sanos, sí, pero están supeditados a una constante campaña de marketing con el objetivo de enmascarar sus altos precios y se trasladan una serie de superpropiedades a esos alimentos que están alejadas desde el punto de vista racional de la lógica [10].

La psicología y el marketing cada vez tienen mayor incidencia en nuestras decisiones como consumidores, también en el caso de los más pequeños. En un estudio muy mencionado y que causó impacto social realizado en 2007 [11], se demostró cómo los niños mejoraban su percepción de alimentos como las zanahorias, el zumo o la leche si estaban envueltos en paquetes de McDonald’s (Figura 5). Si el paquete que les daban era desconocido o de marca blanca, los niños mostraban más rechazo a esos alimentos.

el efecto halo en McDonald’s
Figura 5. Se ha demostrado que los niños pueden mejorar su percepción de alimentos como las zanahorias, el zumo o la leche si estaban envueltos en paquetes de McDonalds. Por el contrario, si el paquete es desconocido o de marca blanca, los niños pueden mostrar más rechazo a esos alimentos.

BUSCANDO SOLUCIÓN A NUESTRO PROPIO AUTOENGAÑO

¿Cuál es entonces la solución a la elección de productos ultraprocesados e hiperpalatables por muchos ingredientes naturales y reales que contengan? Pues, como siempre, la formación y educación nutricional. Y no solo hablamos desde un punto de vista de entender los macronutrientes y micronutrientes, sino también de entender nuestra relación con la comida y nuestra propia psicología.

Evidentemente, no es fruto de poco tiempo llegar a alcanzar la sabiduría, pero los pasos son generalmente parecidos sea cual sea el sector: formación, estudio, ensayo, error y corrección. Hemos visto que el efecto halo es un sesgo heurístico que nuestros cerebros utilizan para intentar acortar las decisiones y solucionar problemas de manera rápida, pero que no siempre significa que acaben en una decisión acertada.

De primeras, conocer que los alimentos ultraprocesados, hiperpalatables y de alta densidad calórica, sean cuales sean sus ingredientes, invitan a que los consumamos en exceso, es un pilar importante porque, por mucho que nos pese, el exceso de su consumo va a suponer mucha mayor ingesta de calorías, que aun sin ser el único factor importante en el sobrepeso y otros problemas de salud, sí es uno de los más importantes [12-14].

Por tanto, como recomendación general en el contexto al que nos referimos, os invitamos a pensar de manera crítica, algo que se logra principalmente a través de la formación y el conocimiento. Invertid tiempo, y si hace falta dinero, también. En la mayoría de los países occidentales, la industria alimenticia es más un negocio a ojos de políticos y empresarios que una necesidad básica y fundamental del ser humano para conformar su salud [15], así que no esperéis a que las políticas de salud pública o las grandes marcas de la industria os indiquen que un alimento o producto es bueno o malo. Intentad llegar vosotros mismos a juicios más precisos y mejores decisiones con la formación de calidad.

Invertid tiempo en formación de calidad, y si hace falta dinero, también. En la mayoría de los países occidentales, la industria alimenticia es más un negocio a ojos de políticos y empresarios que una necesidad básica y fundamental del ser humano para conformar su salud, así que no esperéis a que las políticas de salud pública o las grandes marcas de la industria os indiquen que un alimento o producto es bueno o malo. Intentad llegar vosotros mismos a juicios más precisos y mejores decisiones con la formación de calidad.

Y aunque quizás este artículo ha sido un tanto crítico, creemos que merece la pena posicionarse en temas tan importantes para la salud, dejando claro, no obstante, y como último comentario ya que le hemos citado de manera explícita, que en ningún momento esto es una crítica negativa al movimiento Realfooding® ni a su creador. De hecho, creemos que es un paso muy importante mejorar los productos de consumo ocasional como las cremas de cacao, las hamburguesas de comida rápida (donde se podrían mejorar, y mucho, los ingredientes), los snacks salados, etc.; pero consideramos que es aún más importante educar a la población en materia de nutrición, presentando los pros y contras del consumo, aunque sea ocasional, de este tipo de productos.

Bibliografía y referencias

  1. Chou, S. Y., Rashad, I., & Grossman, M. (2008). Fast-food restaurant advertising on television and its influence on childhood obesity. The Journal of Law and Economics51(4), 599-618.
  2. Bhaskar, R. (2012). Junk food: Impact on health. Journal of Drug Delivery and Therapeutics2(3).
  3. Qutteina, Y., De Backer, C., & Smits, T. (2019). Media food marketing and eating outcomes among pre‐adolescents and adolescents: A systematic review and meta‐analysis. Obesity Reviews20(12), 1708-1719.
  4. Her, E., & Seo, S. (2017). Health halo effects in sequential food consumption: The moderating roles of health-consciousness and attribute framing. International Journal of Hospitality Management62, 1-10.
  5. Sundar, A., Cao, E., Wu, R., & Kardes, F. R. (2021). Is unnatural unhealthy? Think about it: Overcoming negative halo effects from food labels. Psychology & Marketing.
  6. Berry, C., & Romero, M. (2021). The fair trade food labeling health halo: Effects of fair trade labeling on consumption and perceived healthfulness. Food Quality and Preference94, 104321.
  7. Beckwith, N. E., Kassarjian, H. H., & Lehmann, D. R. (1978). Halo effects in marketing research: Review and prognosis. ACR North American Advances.
  8. Wetzel, C. G., Wilson, T. D., & Kort, J. (1981). The halo effect revisited: Forewarned is not forearmed. Journal of Experimental Social Psychology17(4), 427-439.
  9. Forgas, J. P., & Laham, S. M. (2016). Halo effects. In Cognitive Illusions (pp. 286-300). Psychology Press.
  10. Liu, H., Meng-Lewis, Y., Ibrahim, F., & Zhu, X. (2021). Superfoods, super healthy: Myth or reality? Examining consumers’ repurchase and WOM intention regarding superfoods: A theory of consumption values perspective. Journal of Business Research137, 69-88.
  11. Dixon, H. G., Scully, M. L., Wakefield, M. A., White, V. M., & Crawford, D. A. (2007). The effects of television advertisements for junk food versus nutritious food on children’s food attitudes and preferences. Social science & medicine65(7), 1311-1323.
  12. Riera-Crichton, D., & Tefft, N. (2014). Macronutrients and obesity: revisiting the calories in, calories out framework. Economics & Human Biology14, 33-49.
  13. Howell, S., & Kones, R. (2017). » Calories In, Calories Out» and Macronutrient Intake: The Hope, Hype, and Science of Calories. American journal of physiology. Endocrinology and metabolism313(5), E608-E612.
  14. Ludwig, D. S., & Ebbeling, C. B. (2018). The carbohydrate-insulin model of obesity: beyond “calories in, calories out”. JAMA internal medicine178(8), 1098-1103.
  15. Paarlberg, R. (2013). Food Politics: What Everyone Needs to Know®. Oxford University Press.