DUELO EN EL DEPORTE: LA RETIRADA DEPORTIVA

Por Creado: 15/10/2018 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

DUELO EN EL DEPORTE: LA RETIRADA DEPORTIVA

¿Ha llegado mi momento de dejarlo?, ¿podré aguantar un año más?, mi cuerpo ya no me responde igual que antes… Estas son preguntas que pueden pasar por la mente de un deportista al tener que retirarse. Para entender más como se siente un deportista en este momento, os invito que tengáis en cuenta una cosa, los deportistas establecen una relación con el deporte que practican, le dedican muchas horas a los entrenamientos, a su grupo de compañeros, viajes… es su trabajo y gran parte de lo que gira en torno a su vida sucede en el ámbito deportivo, de ahí lógico que sea muy importante para ellos y que retirarse no sea tarea fácil.

Un deportista es una persona normal como cualquiera a efectos prácticos , lo que sucede es que el tiempo que nosotros le dedicamos a nuestras diferentes profesiones, ellos se lo dedican a la suya, el deporte. Por lo tanto, hay que tener en cuenta la importancia que tiene para ellos mantener un rol de deportista para mantener su identidad intacta.

A todos nos sucede esto con algunos roles que representamos en nuestras vidas, estamos mas apegados hacia ellos, por lo tanto, en el momento de salirse de ese rol y de todo lo que implica se hace mas difícil. El deportista en ese momento entraría en un proceso de duelo con su relación con su deporte.

¿QUÉ ES UN DUELO?

Un duelo es un proceso que experimentamos en el momento que perdemos una relación importante para nosotros, ya sea una persona, un objeto, una situación o un fracaso emocional.

Por lo tanto, aplicado al caso del artículo, sería el momento en el que el deportista tiene que retirarse de la competición y perder la relación que tenia hasta entonces con su deporte y con su entorno deportivo.

Eso no implica que más adelante pueda crear otra relación diferente con su deporte, como hacen muchos jugadores retirados, como convertirse en entrenadores o entrar a la gestión de los clubes.

Llega un momento en la vida de un deportista en el que el cuerpo ya no da más de sí, ha llegado a su límite, no puede seguir rindiendo igual, por lo que lo más adecuado sería parar. Es importante que los deportistas tomen conciencia de ello, sean capaces de establecer un dialogo con su cuerpo y escuchar sus necesidades, ya que si lo fuerzan, como comenté antes, podrían llegar a lesionarse o a acabar quemados.

Un ejemplo de ello sería Zidane, en su rueda de prensa de retirada tuvo comentarios como: “es sobre todo mi cuerpo. Me he dicho que no podía seguir un año.” Zidane comenta que se marchó “decepcionado” y por “cansancio psicológico” debido a sus altas expectativas sus últimos 2 años en el Real Madrid.

La mente puede ser la mejor amiga de un deportista pero a la vez su peor enemiga. En muchas ocasiones la mente puede darnos ese impulso que necesitamos para marcar ese último gol, meter la canasta que romperá el empate, correr los últimos 5 km, nadar los últimos 500 metros sin parar, llegar a esa bola imposible o lastrarnos con pensamientos tipo “no seré capaz de ganar este partido”, “ no soy bueno en este deporte” o “ ya no hay nada que hacer, he perdido”.

ETAPAS DEL DUELO

El proceso de duelo sigue una serie de etapas, que todos pasamos por ellas, aunque pueden darse en diferente orden. Cada persona tiene maneras diferentes de gestionar su realidad, por lo tanto, no hay una duración establecida para cada etapa, cada persona lleva su ritmo. El problema surgiría si una persona se queda enganchada en una etapa y no es capaz de salir de ella. Las fases del duelo son las siguientes:

1-Etapa Cognitiva

Negación: Es la primera fase del proceso. Normalmente cuando las personas tenemos que enfrentarnos a una pérdida la primera tendencia es negarla. Es una reacción de defensa ante el desequilibrio que puede suponer en nuestra vida la pérdida de una relación, como por ejemplo la de un ser querido o en el caso del artículo un deportista y su deporte. Pensamientos tipo “esto no me puede estar pasando a mi”, “ pero si sigo siendo tan bueno como siempre” o “ no puede ser que yo ya no valga para este deporte”, pueden pasarnos por la cabeza como defensa para no enfrentar la pérdida. Si la persona se queda enganchada en la negación, no podrá hacer cambios en su vida a menos que tome conciencia y pueda resolver el impasse en el que se encuentra. Adoptar una actitud de aceptación y asumir nuestra responsabilidad será lo que nos permita poder gestionar esta proceso.

Racionalización: En esta fase las personas necesitamos “entender” lo que ha sucedido y para ello nos damos justificaciones que nos aportan seguridad en un momento tan vulnerable. Una persona religiosa por ejemplo, podría darse la justificación de que “era su momento, Dios se lo ha llevado”, mientras que un deportista podría pensar “mi cuerpo ya no da más, es momento de parar”. Cada persona se da una explicación en función a su historia personal, su aprendizaje, sus creencias, ideología…etc. En el caso deportivo, un deportista racionalizando, recuperarse completamente de una lesión crónica o un deportista de avanzada edad creyendo que puede volver al rendimiento cuando era joven. Necesitamos entender por qué la relación se acabó.

Con estas dos etapas podemos poner fin a la etapa cognitiva, la etapa mas mental del proceso de duelo. Ahora pasamos a la etapa emocional.

2-Etapa Emocional

Rabia: Esta es la fase de protesta en la que tomamos conciencia de los buenos y malos momentos de la relación, de las frustraciones, de los éxitos… en resumen, conectamos con la frustración, por lo que se nos quita y no volveremos a tener, y por lo que nos hubiera gustado que sucediese, los triunfos, las derrotas, los aprendizajes, el ambiente grupal que se crea etc.…

Miedo: Cuando el deportista da por finalizada su relación con el deporte, pueden surgir las siguientes preguntas: ¿Y ahora qué hago yo?, ¿qué será de mí sin competir?, ¿nunca volveré a practicar este deporte? La realidad, el día a día y la rutina van cambiar, aun no se sabe cómo, por lo que es importante enseñar a los deportistas y a las personas a gestionar la incertidumbre que hay en ese momento. Es importante conectar con todas las emociones que vayan surgiendo en este proceso e ir expresándolas para acompañar a la persona y, más importante, mostrar empatía y poder entender su realidad desde sus “gafas”.

Tristeza: La emoción más asociada a este proceso sería la tristeza, que es lo que nos produce que la relación se haya terminado. Es importante animar a los deportistas y a las personas a que conecten con ella y la expresen, es algo totalmente normal, y el llorarla es la manera más sanadora y adecuada de gestionarla, o bien podemos escribir una carta para expresarla, cada uno tiene su manera. No es una emoción fácil con la que conectar, ya que hacerlo supondría sentir todo el dolor que la situación nos produce, por lo que como he comentado antes, podemos ir hablando con una persona de nuestra confianza poco a poco sobre ella o acudir a un profesional que sepa acompañarte durante este proceso.

Aceptación Emocional: Esta fase es la más importante del proceso. Además de entender a nivel racional que la relación ha finalizado, más importante es sentirlo y experimentarlo para poder decir adiós con el corazón tranquilo y sin resistencias. Dejar un deporte que nos ha producido tanta felicidad, alegría, buenos momentos, aprendizajes…durante tiempo, no es tarea fácil pero una vez aceptemos la realidad, daremos pie a que se desarrolle el proceso y así podamos cerrar.

Así se da por concluida la etapa emocional y pasamos a la última, la etapa de cierre.

3-Etapa de cierre

Perdón: En esta etapa es importante que soltemos todo aquello que nos hemos reprochado en la relación, momentos no hablados o aquello que no conseguimos. Aquí será importante que el deportista pueda perdonarse por aquello que no pudo conseguir o por la expectativa no cumplida, “no haber aguantado lo suficiente”, “pude haber hecho más”…para que no quede nada pendiente.

Gratitud: Una vez hemos soltado todo lo pendiente, será importante fijar la atención en el agradecimiento por todo lo bueno que le dio la relación, desde trofeos, campeonatos, momentos de diversión y disfrute con amig@s, aprendizaje de herramientas y valores para la vida…

Nuevos Apegos: Esta es la última fase del proceso. Una vez hemos cerrado con la relación, la persona se libera de esta relación, por lo tanto toda la energía que invertía antes en ella, queda sin uso.

En esta fase es importante ayudar al deportista o a la persona a redirigir esa energía a establecer nuevas relaciones o bien a otra que ya tenga. Por ejemplo, un deportista podría intervenir todo ese tiempo en formarse como entrenador.

Por último y para cerrar me gustaría compartir la carta de despedida que Kobe Bryant le escribió al Baloncesto en su retirada.

«Querido baloncesto,
Desde el momento en el que empecé a ponerme los calcetines de jugar de mi padre, disparando mi imaginación con tiros ganadores en el Great Western Forum, supe que una cosa era verdad: quedé enamorado de ti.

Un amor muy profundo al que le entregué todo, desde mi mente y mi cuerpo hasta el alma y el espíritu.
Siendo un niño de seis años, profundamente enamorado de ti, nunca vi el final del túnel, solo me veía a mí mismo corriendo para salir de uno.

Y corrí, corrí hacia arriba y abajo de cada cancha, después de cada balón perdido, por ti. Exigiste mi empuje, te di mi corazón, porque eso vino con mucho más.

Atravesé el sudor y el dolor, no porque el desafío me llamase, sino porque TÚ me llamaste. Hice todo por TI, porque eso es lo que tú haces cuando alguien te hace sentir tan vivo como tú me has hecho sentir.

Concediste a un pequeño niño de seis años su sueño Laker, y siempre te amaré por ello. Pero no puedo amarte de manera tan obsesiva por mucho más tiempo. Esta temporada es lo último que tengo que dar. Mi corazón puede atajar los golpes, mi mente puede lidiar con la dura rutina, pero mi cuerpo sabe que es tiempo de decir adiós.

Y eso está bien. Estoy listo para dejarte ir. Quiero que lo sepas para que ambos podamos saborear cada momento que dejamos juntos. Los buenos y los malos. Nos hemos dado todo lo que tenemos mutuamente.

Y los dos sabemos que no importa lo que haga después, siempre seré ese niño con los calcetines y cubos de basura en la esquina: “05 segundos en el reloj, balón en mis manos 5… 4… 3… 2… 1”

Siempre te amaré,

Kobe».

Referencias

1. Zurita, J.F y Chías. M, (2011). Duelo Terapéutico. La curación a través del Duelo. Editorial: Niño Libre

2. González, M. D., & Bedoya, J. (2006). Después del deporte,¿ qué? Análisis psicológico de la retirada deportiva. Revista de psicología del deporte, 17(1).

3. Fernández, M. L., & Moreno, M. R. B. (2012). Recursos disponibles para la inserción socio laboral tras la retirada deportiva de futbolistas. Revista de psicología del Deporte, 21(1), 189-194.

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