DOLOR FEMOROPATELAR: TODO LO QUE NECESITAS SABER

Por Creado: 2/04/2020 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

DOLOR FEMOROPATELAR: TODO LO QUE NECESITAS SABER

Se conoce coloquialmente el dolor femoropatelar como aquel dolor en la cara anterior de la rodilla achacado al desgaste del cartílago retropatelar (condromalacia rotuliana).

Normalmente, cursa con dolor al pasar mucho tiempo sentado o realizar acciones repetidas de flexión de rodilla, como ponerse de cuclillas, subir o bajar escaleras, saltar, etc.

¿QUÉ DICE LA EVIDENCIA SOBRE LAS PRUEBAS DE IMAGEN?

Para valorar el cartílago retropatelar, precisaríamos de una prueba de imagen que permita visualizar los tejidos blandos, como la resonancia magnética (no, en una radiografía no puedes valorar correctamente el estado del cartílago).

Según la teoría, en los pacientes con dolor femoropatelar deberíamos encontrar un menor grosor del cartílago retropatelar respecto a los sujetos sanos. Sin embargo, existe evidencia de que no hay diferencias en el grosor cartílago retropatelar entre sujetos con dolor y sujetos sanos, con lo cual, la hipótesis de que el dolor se debe a un desgaste y disminución del grosor del cartílago parece no ser acertada.

Sin embargo, si se han encontrado diferencias entre sujetos con dolor y sujetos sanos en medidas de congruencia articular (superficie de contacto articular).

¿Y QUÉ HAY DEL VASTO MEDIAL?

Antiguamente, e incluso en la actualidad, se echaba la culpa de esta falta de congruencia articular o “maltracking” patelar a un déficit o delay de activación del vasto medial del cuádriceps respecto al vasto lateral.

Por eso encontraréis muchos ejercicios de “rehabilitación” (si no es individualizado, no debería considerarse que puede tener un objetivo terapéutico) enfocados a tratar de aislar el vasto medial. Desgraciadamente no es posible aislarlo, ya que el resto de vastos del cuádriceps también tienen su misma función y contribuirán a cualquier extensión de rodilla. Como mucho, podemos favorecer su activación con determinados feedbacks, cambios biomecánicos o electroestimulación.

Sin embargo, tenemos revisiones con meta-análisis que reportan resultados heterogéneos en cuanto al retraso de activación del vasto medial respecto al vasto lateral. Sí que parece existir una tendencia a la presencia de este delay en pacientes con dolor femoropatelar, pero no está presente en todos, e incluso se puede dar en sujetos sin dolor.

¿ENTONCES QUÉ PUEDO Y QUÉ NO DEBO HACER?

Si consideramos un modelo de alostasis tisular o fatiga material, podemos hacer una simplificación de cómo manejar la patología.

Consideremos una gráfica con un eje que representa la magnitud de carga que supone un gesto/actividad, y otro eje que represente la frecuencia o veces que repetimos ese gesto.

Dentro de esa gráfica encontraremos cuatro áreas, resultado del producto de la magnitud de carga aplicada sobre la articulación femoropatelar y las veces que aplicamos esa carga. Estas son:

• Área de atrofia: El estímulo recibido por la articulación no es suficiente para estimular el mantenimiento de las células del tejido y su matriz extracelular (“Use it or lose it”, según lo denominan los ingleses).

• Área de homeostasis tisular: El estímulo recibido por la articulación es suficiente para generar cambios, pero estos cambios solo mantienen el estado actual del tejido.

• Área de suprafisiológica: El estímulo recibido por la articulación altera el estado actual del tejido propiciando adaptaciones para que el tejido soporte más carga, si se permite el tiempo adecuado para ello.

• Área de fallo tisular: El estímulo recibido por la articulación genera un daño excesivo sobre el tejido que supera sus capacidades de adaptación/reparación.

dolor gráfica

De tal modo, en vez de entrar en el reduccionismo de fijarse sólo en qué ejercicios o actividades hacer y no hacer, tendremos qué considerar qué carga va a suponer dicho ejercicio o actividad y cuántos ciclos de repetición se va a aplicar esa carga. No es lo mismo una sentadilla con el peso corporal a 10 repeticiones, que una media sentadilla con 60kg a 5 repeticiones. Al igual que deberemos tener en cuenta la respuesta en los síntomas durante y tras la administración de la dosis de ejercicio. Para leer más sobre ello, tenéis este artículo que escribí hace un tiempo sobre realizar ejercicio con dolor. Pero no me cansaré de insistir que lo ideal y más seguro para tu salud es que te pongas en manos de un profesional que valore tu caso e individualice un programa de ejercicio acorde a ti.

¿TE SIGUE SIN QUEDAR CLARO QUÉ TIPO DE EJERCICIO HACER?

Por muy simple que parezca, el trabajo de fortalecimiento enfocado al cuádriceps es el que a día de hoy ha demostrado más efectividad en cuanto a mejora del dolor, la función y la superficie de contacto femoropatelar en pacientes con dolor femoropatelar.

Sí, algo tan simple como unas sentadillas, una prensa de pierna, una extensora de cuádriceps, etc. es el tratamiento conservador de elección para pacientes con dolor femoropatelar. Y probablemente muchos lo habréis probado y habréis tenido resultados dispares, o incluso os haya comenzado el dolor por este tipo de trabajo. Pero esto se debe básicamente a lo explicado en el apartado anterior. Da igual el tipo de ejercicio que hagas, si no realizar un buen control de la carga de entrenamiento y así permites al tejido adaptarse.
Por lo que, dependiendo de tu caso individual, deberás comenzar aplicando un tipo de ejercicio determinado, en un rango de recorrido determinado, con una carga determinada, con un volumen de trabajo determinado y un tiempo entre entrenamientos determinado.

EN RESUMEN…

• El dolor femoropatelar es el dolor en la cara anterior de la rodilla agravado por posiciones mantenidas de flexión de rodilla o gestos repetidos de flexión de rodilla.

• No existe relación entre el grosor del cartílago retropatelar y el dolor femoropatelar (aunque habría que valorar a nivel científico casos más graves).

• La superficie de contacto articular parece tener más relación con el dolor.

• El déficit o delay de activación del vasto medial no es un signo patognomónico del dolor femoropatelar.

• Debemos tener muy en cuenta el control de la carga de los ejercicios para saber las adaptaciones que se producirán sobre la articulación femoropatelar.

• El trabajo de cuádriceps ha demostrado mejorar el dolor, la función y la superficie de contacto femoropatelar en sujetos con dolor femoropatelar.

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