CONTROLA TU ESTRÉS PARA DISMINUIR LA PROBABILIDAD DE LESIONARTE

Alberto De LedesmaPor Creado: 11/07/2018 1 Comentario Artículos relacionados : , , , ,

CONTROLA TU ESTRÉS PARA DISMINUIR LA PROBABILIDAD DE LESIONARTE

Cuando los atletas se exponen a una situación estresante que demanda práctica o una situación crucial de la competición, la historia de estresores del deportista, las características personales y los recursos de afrontamiento de los que dispone influyen interactivamente en el resultado de las respuestas de estrés. Este es el punto crucial de los resultados responsables de que el estrés ponga al deportista en un incremento probabilístico del riesgo de padecer una lesión.

En el siguiente artículo explicaré en qué consiste exactamente el fenómeno de estrés, cómo respondemos ante su aparición a nivel fisiológico y psicológico, qué lo relaciona con la lesión deportiva y, en último lugar, de qué manera podemos manejarlo de una manera adecuada.

ESTRÉS

Estrés es un término que procede de la física y que tiene connotaciones de presión. Cuando sobre un cuerpo se coloca un peso, este ejerce presión sobre aquel. El cuerpo resistirá el peso siempre y cuando este sea asequible para su resistencia y aguante. En el caso de que se supere ese umbral de resistencia observamos cómo este se resiente lentamente y deforma hasta llegar a romperse.
El estrés en el contexto psicológico es una respuesta de nuestro organismo (cuerpo) hacia una situación que se nos presenta modulada por la evaluación que realizamos sobre nuestro control de dicha situación (peso). Esto puede dar lugar a dos posibilidades:

• Que percibamos control sobre la situación, para lo cual hablaríamos de estrés con connotaciones positivas que denominamos eustrés. El eustrés representa una forma básica de motivación, pues la situación nos incentiva a conseguir un determinado objetivo y nosotros además sabemos que podemos y queremos conseguirlo.

• La otra posibilidad sería aquella en la que no percibimos control sobre la situación desencadenante de estrés, en este caso hablaríamos de estrés con connotaciones negativas para la salud, que en psicología se denomina distrés. El distrés va a provocar en nosotros principalmente un exceso en la tensión de todo nuestro cuerpo y fatiga.

estrés gráfica

EVIDENCIA CIENTÍFICA SOBRE EL ESTRÉS Y LAS LESIONES DEPORTIVAS

Son dos los principales modelos teóricos que explican la relación entre estrés y lesión deportiva (Buceta, 1996):

• La teoría de los déficits atencionales. Este modelo sugiere que el estrés produce una reducción de la atención periférica provocando desajustes en el foco atencional. En correspondencia, con el aumento del estrés, el campo atencional se estrecha involuntariamente y se focaliza en el interior. Un foco atencional interno restringe la habilidad de analizar, de trabajar con mucha información, de tomar decisiones racionales e incluso ser consciente de lo que está pasando en el ambiente.

Las desviaciones atencionales podrían ser producidas por preocupaciones relacionadas con el evento estresante y sus posibles consecuencias negativas o bloqueos de respuestas propias del deportista. Si esas desviaciones llevan a un estrechamiento de la visión periférica, esto podría provocar una potencial lesión por no responder a tiempo a las señales peligrosas periféricas. Las desviaciones atencionales también podrían producir fallos en los que el deportista no responda rápidamente a señales vitales del campo central de visión porque la atención está fijada en señales irrelevantes.

• La teoría del aumento de la tensión muscular. Para este modelo el estrés provoca una sobreactivación muscular específica, induciendo a la realización de movimientos menos precisos en la ejecución deportiva.

La respuesta de estrés más común es la contracción simultánea de grupos musculares opuestos y antagonistas. Esta tensión muscular generalizada puede llevar a fatigar y reducir la flexibilidad, coordinación motora y la eficacia de los músculos. El resultado final es un aumento del riesgo de que ocurran lesiones como esguinces, tensiones y otras lesiones músculo esqueléticas.

Por ejemplo, un jugador de fútbol, defensa central, su equipo va perdiendo, lo cual aumenta el estrés. Se le presenta la situación de 1 contra a 1 en un contraataque del equipo contrario, volviendo a aumentar el nivel de estrés si el jugador no percibe control sobre la situación por diversos motivos (pensamientos negativos, frustración por ir perdiendo o no estar haciendo un buen partido, etc) esto aumentará su respuesta de estrés ya de por sí alta y afectará a la decisión que debe tomar para que no se le vaya el jugador. A la hora de realizar una arrancada o una entrada ese exceso de tensión que lleva consigo el estrés puede provocar en él una rotura de fibras o un esguince debido a un mal gesto técnico.

Ortín, Garcés-De los Fayos y Olmedilla (2009) llevaron a cabo un estudio con el que pretendían determinar la relación entre factores psicológicos y la lesión deportiva. A partir de una muestra de 210 futbolistas semi-profesionales y profesionales encontraron que del total de la muestra el 63% había sufrido alguna lesión y que el 42% de todos ellos se había lesionado en situación de derrota (situación que denota un mayor nivel de estrés). El futbol al tratarse un deporte de contacto puede llevar a pensar que las lesiones las producen principalmente una entrada del contrario o situaciones no provocadas en la mayor parte de los casos ajenas al propio deportista. Sin embargo, se encontró que para el 65% la acción en que se producía la lesión era la efectuada por el propio deportista y tan solo un 15% las producidas por contrincantes.

Por otra parte, Olmedilla, Montalvo y Martínez (2006) evaluaron los recursos de los que disponía cada deportista a la hora de afrontar demandas de estrés de la actividad deportiva. Los resultados encontrados confirman que aquellos deportistas que disponían de más recursos psicológicos (como son una mejor capacidad de concentración o un adecuado manejo de pensamientos para afrontar las demandas de la actividad deportiva) y que sabían manejar mejor estos recursos en diferentes situaciones, se habían lesionado con una menor frecuencia que los que no disponían de tales recursos o hacían un uso no adecuado de ellos.

CÓMO MANEJAR EL ESTRÉS O AFRONTARLO DE UNA MANERA ADECUADA

Tal y como apuntan algunos programas de manejo de estrés, con el objetivo de prevenir esas respuestas excesivas de tensión y con ello las lesiones deportivas se propone trabajar:

Técnicas de resolución de problemas: Para lo cual plantearíamos una situación que suponga una dificultad en nuestro deporte, concretar la respuesta que solemos dar a esa dificultad y plantear diferentes soluciones alternativas, valorar las consecuencias de cada alternativa y sus resultados.

Nuestra capacidad de autocontrol emocional con el objetivo de regular emociones que supongan un aumento de estrés. Las emociones a regular podrían ser enfado, frustración, etc. Deberemos reevaluar para qué nos está sirviendo esa emoción, qué provoca en nosotros y de qué manera podríamos reconducirla para disminuir el nivel de estrés.

Técnicas de relajación y visualización deportiva, como son la respiración profunda y relajación muscular, que ya hemos tratado en otros artículos.

Adecuar nuestras expectativas, ya sea respecto a la temporada o un campeonato, y realizar una evaluación objetiva y realista del rendimiento.

-Y por último, entrenar nuestra capacidad atencional, por lo que se llevará a cabo una evaluación exhaustiva sobre las causas que pueden estar interfiriendo en la falta de atención.

En primer lugar, focalizarnos en elementos relevantes de la tarea con el objetivo de reducir el efecto de evaluación, en la mayoría de las ocasiones esa evaluación excesiva sobre uno mismo puede ser desencadenada por la ausencia del control del pensamiento. Pensamientos intrusivos que nos desvíen del objetivo último de nuestra actividad deportiva. Para ello podemos hacer uso del modelo A-B-C propuesto por Ellis: A correspondería a nuestros pensamientos (Qué pienso), B a nuestras emociones (qué siento) y C a nuestra conducta (qué hago).

También centrarnos en la rapidez en el cambio de foco atencional, entrenándola mediante situaciones en las que manipulemos los tipos de cambios entre los diferentes focos atencionales (Abierto-Cerrado e Interno-Externo) y la rapidez en las que se realizan, de manera que estructuremos sesiones de entrenamiento donde se produzcan situaciones que obliguen al cambio de foco atencional y se pueda evaluar el resultado encontrado y la intención en los gestos.

CONCLUSIÓN

En el contexto del deporte de rendimiento, los deportistas se enfrentan a situaciones como la disciplina del equipo o club, la necesidad de resultados, las continuas exigencias de mejora, etc. Ello puede provocar aumentos en los niveles de estrés llegando un momento en el que al igual que como ocurre en el contexto de la teoría física, nuestro cuerpo llegue a no soportar la presión a la que es sometido y se rompa.

No importa que estemos muy entrenados físicamente, seamos fuertes y poseamos una técnica y movilidad adecuada para nuestra disciplina deportiva si no somos capaces de afrontar situaciones de presión a nivel mental que pueden aumentar altamente la probabilidad de que suframos una lesión deportiva.

Bibliografía

Buceta, J.M. (1996). Psicología y lesiones deportivas: Prevención y recuperación. Madrid, España: Dykinson.

Gonzáles, J. (2007). Herramientas aplicadas al desarrollo de la concentración en el alto rendimiento deportivo. Cuadernos de Psicología del Deporte, 7, 61-70.

Morilla, M., Pérez, E., Gamito, J. M., Gómez, M. A., Sánchez, J. E. & Valiente, M. (2002). Ejercicios para la mejora de la atención y concentración en jugadores de fútbol. Revista Ciencia y Deporte, 1.

Olmedilla Zafra, A., García Montalvo, C., & Martínez Sánchez, F. (2006). Factores psicológicos y vulnerabilidad a las lesiones deportivas: un estudio en futbolistas. Revista de psicología del Deporte, 15(1).

Ortín Montero, F. J., Garcés de los Fayos Ruiz, E. J., & Olmedilla Zafra, A. (2010). Influencia de los factores psicológicos en las lesiones deportivas. Papeles del Psicólogo, 31(3).

Palmero, F & Martínez, F. (2008). El proceso de estrés. Motivación y emoción. Madrid: McGrawHill

  1. Gabriel

    Buen post. La parte mental es fundamental a la hora de entrenar.
    ¿Que opináis de este post? http://www.beastlyevolution.es/2017/12/por-que-los-gimnasios-estan-llenos-de.html

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