CONSEJOS PARA UNA BUENA ALIMENTACIÓN DURANTE EL POSTPARTO

Por Creado: 4/05/2022 0 Comentarios Artículos relacionados :

El embarazo y el parto pueden condicionar en gran medida la futura salud y calidad de vida de la mujer, en gran parte por todas las modificaciones anatómicas, fisiológicas, psicológicas y emocionales que tienen lugar, y es por eso por lo que muchas mujeres que han sido madres recientemente se sienten preocupadas por cómo orientar la alimentación tras haber dado a luz.

Durante el postparto pueden darse dos situaciones que merece la pena comparar. Por un lado, el postparto sin lactancia, donde la madre no amamanta al bebé; y, por otro lado, el postparto con lactancia, donde la madre sí amamanta al bebé. En las siguientes líneas, hablamos de cada una de ellas siempre con referencia a la madre.

ALIMENTACIÓN EN EL POSTPARTO SEGÚN LACTANCIA

Postparto sin lactancia

En el caso de mujeres que no dan el pecho, las recomendaciones oficiales [1,2] indican que las madres deberán ir recuperando las calorías de mantenimiento acorde a su peso corporal, su edad y su actividad física diaria, disminuyendo progresivamente respecto a las calorías de mantenimiento del último trimestre de embarazo que, recordamos, estaban aumentadas respecto al ritmo metabólico basal unas 400 kcal [3].

La alimentación de las mamás puérperas que no amamantan a su bebé no dista mucho de las recomendaciones generales para una mujer de su edad: debe ser variada y equilibrada e incluir alimentos de todos los grupos: verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, lácteos, huevos, carnes y pescado (Figura 1).

Alimentación equilibrada y sana para mujeres con lactancia artificial
Figura 1. Grupos de alimentos fundamentales de una alimentación variada y equilibrada para mujeres que no den el pecho a su bebé.

Postparto con lactancia

En el caso de que la mamá sí amamante al bebé, deberíamos tener en cuenta que la composición de la leche humana es dinámica y pese a que podría variar por muchos factores maternos, como la dieta y el estado nutricional, lo cierto es que estos dos en concreto no influyen tanto como se podría pensar.

No hay evidencia sólida que demuestre asociación entre la ingesta materna de cualquier nutriente dietético y la composición de la leche [4-8]. Esto puede parecer sorprendente, pero la composición de nutrientes de la leche parece ser independiente del valor nutricional del consumo diario de alimentos de la madre, lo cual responde a la hipótesis de que la composición de la leche humana podría amortiguar de manera natural las variaciones en la ingesta dietética de la madre (Figura 2).

La microbiota de la madre durante el parto y la lactancia modulan la microbiota del bebe y su salud.
Figura 2. No hay evidencia sólida que demuestre asociación entre la ingesta materna de cualquier nutriente dietético y la composición de la leche.

No hay evidencia sólida que demuestre asociación entre la ingesta materna de cualquier nutriente dietético y la composición de la leche. Esto puede parecer sorprendente, pero la composición de nutrientes de la leche parece ser independiente del valor nutricional del consumo diario de alimentos de la madre.

¿QUÉ NOS APORTA LA LACTANCIA? PROPIEDADES Y COMPOSICIÓN DE LA LECHE MATERNA

Por ejemplo, Tigas et al. [9] informaron que el aumento de la demanda de glucosa durante la lactancia se satisface mediante una mayor producción de glucosa como resultado de una mayor glucogenólisis, pero no de la gluconeogénesis, o mediante un mayor uso de ácidos grasos libres. De igual forma, Rakicioğlu et al. [10] encontraron que el ayuno (Ramadán) o los efectos de cambios dietéticos a corto plazo de mujeres lactantes no se asocian con la composición de la leche.

Se sabe que la concentración de hidratos de carbono en la leche humana es la menos variable de los macronutrientes a lo largo del periodo de lactancia; en concreto, por supuesto, la concentración de lactosa [7-9]. No se han encontrado diferencias significativas entre la lactosa de la leche de diferentes madres que no siguen dietas iguales: ni al comparar una dieta materna alta en grasas y baja en carbohidratos vs. una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos, ni más o menos rica en proteínas, o entre las dietas vegetarianas y no vegetarianas. Sin embargo, los ácidos grasos específicos que forman la fracción lipídica total de la leche sí son sensibles a la nutrición materna [6-8].

Por otro lado, las concentraciones de proteína total en la leche humana sí cambian según el período de lactancia, pero no atendiendo a cambios dietéticos de la madre. Desde el primero hasta el sexto mes de lactancia, las concentraciones de proteína disminuyen significativamente [8].

De esta manera, aunque la ingesta energética total de una mujer que amamanta a su bebé si está incrementada con respecto a niveles basales [11], lo cierto es que no precisa dietas especiales. La mejor recomendación sería cumplir con una ingesta calórica parecida a la del último trimestre de embarazo (RMB +300 a 450 kcal) y seguir una dieta variada y equilibrada que incluya alimentos de todos los grupos.

La importancia de mantener una dieta sana y equilibrada tras el parto

La nutrición de una madre después de haber dado a luz debe basarse siempre en una variedad de alimentos y necesidades energéticas acorde a su situación. Si no amamanta al bebé, las recomendaciones oficiales indican que se deberán ir recuperando las calorías de mantenimiento acorde al peso corporal, la edad y la actividad física diaria, disminuyendo progresivamente respecto a las calorías de mantenimiento del último trimestre de embarazo; mientras que si sí amamanta al bebé, la ingesta energética total de una mujer que amamanta a su bebé si está incrementada con respecto a niveles basales (RMB +300 a 450 kcal), aunque no precisa dietas especiales (Figura 3).

Recomendaciones nutricionales para las madres durante el postparto
Figura 3. Recomendaciones nutricionales para madres durante el postparto y la lactancia.

Bibliografía y referencias