COMBATIR LAS ALERGIAS DURANTE LA PRÁCTICA DEPORTIVA

Por Creado: 16/03/2021 0 Comentarios Artículos relacionados :

El sistema inmunitario tiene por finalidad protegernos frente a virus, bacterias y sustancias nocivas, que
penetran en nuestro organismo. En el momento en que se produce una reacción exagerada de
hipersensibilidad de nuestro sistema inmunitario frente a las sustancias extrañas al organismo se habla de
alergia. La genética de cada persona y el medio ambiente pueden hacer que uno sea más propenso a
padecerlas. Las alergias durante la práctica deportiva pueden resultar muy molestas e incluso incapacitantes.

La aparición de la alergia puede provocar síntomas que pueden ir desde molestias leves a problemas más
graves: inflamación de los labios, lengua, garganta u otras partes del cuerpo, dificultad para la respiración y la
deglución, mareos, pérdida del conocimiento, etc. Es común que estos síntomas estén más presentes en
determinados momentos del año como la primavera (alergia estacional), época en la que también tienen
lugar muchos eventos clasificatorios para grandes campeonatos de una temporada y se empieza a hacer
deporte al aire libre con más frecuencia.

Hace varias décadas era inconcebible que un atleta que tuviera asma pudiera desempeñarse de manera
competitiva, y mucho menos ganar medallas de oro; sin embargo, hoy en día, con un diagnóstico adecuado,
educación y un manejo terapéutico óptimo, el deportista alérgico, ya sea amateur o de alto rendimiento
puede lograr grandes avances en la práctica de ejercicio. Veamos cómo.

LAS ALERGIAS. ENFERMEDADES COMUNES Y HABITUALES

Las enfermedades alérgicas se encuentran entre las enfermedades crónicas más comunes y han aumentado
en todo el mundo durante las últimas décadas por razones que aún no se comprenden claramente, pero hoy
en día, son comunes en todos los grupos de edad y lugares del mundo, afectando al 20 – 30% de los adultos
y cerca del 40% de los niños [1].

Nuestro sistema inmunitario es un conjunto de órganos, tejidos, células y productos derivados de estas
células que se encuentra distribuido por todo el organismo. Sin entrar en exhaustivo detalle, los órganos que
forman parte del sistema inmunitario se denominan órganos linfoides. Estos son: las adenoides
(comúnmente llamadas vegetaciones), las amígdalas palatinas, el timo, el apéndice, la médula ósea, el bazo,
los ganglios linfáticos, las placas de Peyer del intestino y los vasos linfáticos (Figura 1). También se localiza en
las mucosas del aparato digestivo, respiratorio y genitourinario. Todos ellos contribuyen a la producción,
maduración y activación de las células más importantes de la inmunidad: los linfocitos.

Sistema inmunológico
Figura 1. Sistema inmunológico.

Nuestro sistema inmunitario tiene por finalidad protegernos frente a virus, bacterias y sustancias nocivas, que
penetran en nuestro organismo. En el momento en que se produce una reacción exagerada de
hipersensibilidad de nuestro sistema inmunitario frente a las sustancias extrañas al organismo se habla de
alergia, aunque técnicamente se denominan reacciones de hipersensibilidad inmediatas.

Aunque no es objetivo primario de este artículo ver cómo se producen las reacciones alérgicas, sí
consideramos interesante conocer las bases necesarias para entender la enfermedad ya que muchas
personas las padecen en todo el mundo. Tras tener un primer contacto con el alérgeno (por ejemplo, el
polen), se produce una captación de este por parte de unas células llamadas células presentadoras de
antígeno
, que lo procesan en su interior y lo presentan a los linfocitos T, que a su vez interaccionan con los
linfocitos B, los cuales producen IgE específica frente a ese polen concreto. Esta IgE se unirá a los mastocitos
y los basófilos, células que contienen receptores para la IgE en su superficie (Figura 2). Hasta aquí, el paciente
no siente nada, ni experimenta ningún síntoma de alergia.

Este proceso puede durar varios días, meses o años y se denomina sensibilización (el individuo se hace
sensible a ese alérgeno, el polen en el caso que hemos puesto de ejemplo). Este es el punto de inflexión a
partir del cual el individuo se ha hecho alérgico. Es algo muy importante, ya que aunque se nazca con
predisposición genética para hacerse alérgico, la enfermedad no se desarrollará si no se ha estado durante
un cierto tiempo en contacto con el alérgeno responsable. Esto determina algo fundamental que será la regla
en todas las enfermedades de causa alérgica: la imposibilidad de presentar síntomas en una primera
exposición o contacto
; por ejemplo, un individuo que sale a correr por primera vez a un parque con árboles
específicos a los que no se ha expuesto previamente no podrá presentar síntomas alérgicos tras esta primera
vez. A partir de entonces, la evolución puede ser diferente: bien seguirá tolerando el ejercicio en este
ambiente sin problemas siempre; o por el contrario, a partir de esa primera, segunda, tercera… exposición, se
habrá sensibilizado y manifestará síntomas de alergia.

En los 15 a 20 primeros minutos de inhalar el polen, al cual el individuo está sensibilizado y empezará a notar
los síntomas típicos de la alergia naso ocular y respiratoria (picor de nariz y ojos, estornudos, lagrimeo,
obstrucción nasal, destilación de secreciones acuosas por la nariz, tos, opresión torácica, dificultad
respiratoria) producidos por la acción de la histamina y demás sustancias liberadas. Esta fase se conoce
como reacción alérgica aguda.

De cuatro a seis horas después de esta reacción inflamatoria (Figura 2), se produce otra reagudización, sin la
participación de nuevos pólenes. Esta ocurre debido a unos productos que se liberaron junto con la
histamina, y que tienen como misión atraer al lugar donde se produce la inflamación de unas células, los
eosinófilos principalmente, que liberan su contenido interior, formado por sustancias muy eficaces para
destruir a los parásitos, sin haberlos en esta ocasión. Es entonces cuando se empieza a dañar e inflamar, de
una forma más crónica, la conjuntiva de los ojos, la mucosa de la nariz y/o de las vías respiratorias, perpetuándose los síntomas de la conjuntivitis, rinitis y/o asma bronquial. A esta fase se le denomina reacción alérgica tardía.

Respuesta celular y humoral en las reacciones alérgicas
Figura 2. Respuesta celular y humoral en las reacciones alérgicas aguda y crónicas [2].

La aparición de la alergia puede provocar síntomas que pueden ir desde molestias leves a problemas más
graves: inflamación de los labios, lengua, garganta u otras partes del cuerpo, dificultad para la respiración y la
deglución, mareos, pérdida del conocimiento, etc.; y, en casos extremos, provocar un fallecimiento. Entre las
alergias más habituales podemos enumerar el asma, la rinitis alérgica, la urticaria o la anafilaxia, pero serán el
tipo de alérgeno, el grado y duración de la exposición y la tendencia atópica del individuo los que
determinen la manifestación de los síntomas
, por lo que en gran medida, la genética de cada persona, junto
con el medio ambiente, pueden hacer que uno sea más propenso a padecerlas [1,2].

ALERGIA ESTACIONAL Y DEPORTISTAS

La alergia estacional es aquella que tiene relación con una determinada estación del año. El inicio de la
presencia de sustancias alergizantes en España se produce entre enero y marzo, con la aparición del polen de
las cupresáceas (arizónicas y cipreses) [3]. En general, la más frecuente es la primaveral y coincide con el
inicio y desarrollo de esta estación climática. El asma concomitante afecta al 67% de los pacientes que tienen
rinitis alérgica.

Como sabemos, los deportistas son particularmente vulnerables a los efectos del medio ambiente, ya que
muchas actividades deportivas, ya sean para el ocio, el entrenamiento o la competencia, se realizan al aire
libre. Cuando los deportistas entrenan y compiten, a menudo durante largos períodos de tiempo, hacen un
contacto íntimo con los elementos al aire libre que se componen de una serie de componentes topográficos,
estacionales y climáticos. La exposición a los distintos elementos se magnifica por el aumento de la
ventilación (hasta 200 L oxígeno por minuto durante el ejercicio), que intensifica el contacto entre el sistema
respiratorio y el ambiente, y por la inhalación de aire frío y de mala calidad [1]. Durante los meses de invierno,
la inhalación de aire frío durante el ejercicio agrava el asma inducida por el ejercicio en personas con asma,
pero los deportistas, especialmente atletas de pista y campo tienen una exposición extensa a varios
alérgenos estacionales del polen durante la primavera (árboles), el verano (pasto) y principios del otoño
(ambrosía); todos ellos susceptibles de desarrollar los síntomas que previamente hemos citado: inflamación
conjuntival, rinitis, inflamación bronquial, congestión nasal, lagrimeo, dificultad para respirar, prurito, fatiga y
cambios de humor que afectan al rendimiento deportivo.

Aunque el ejercicio puede aumentar la permeabilidad de las vías respiratorias nasales, probablemente a
través de una mayor descarga del nervio simpático, existen varias razones por las que las alergias durante la
práctica deportiva pueden interferir con el rendimiento. Por ejemplo, la rinitis a menudo causa cambios en
los patrones de sueño debido a la obstrucción nasal, la rinorrea y la presión de los senos nasales que
aumentan el cansancio y la fatiga, y deterioran el rendimiento deportivo [1].

Pero también, más allá de los efectos negativos consecuencia de un mal descanso, las dificultades para
respirar a partir de cierta intensidad del ejercicio se han asociado con una alteración en la función del sistema
nervioso central (SNC), que puede afectar significativamente la capacidad de rendimiento mediante
disminuciones en el tiempo de reacción, la atención y la vigilancia cuando se exponen, por ejemplo, al más
común de los alérgenos, el polen
(Figura 3) [4].

Polen en alergias durante la práctica deportiva
Figura 3. La exposición al polen, especialmente destacada en la meseta central de España, pueden
acentuar las disminuciones en el tiempo de reacción, la atención y la vigilancia en las alergias durante la
práctica deportiva.

Además, las exposiciones ambientales estacionales que pueden afectar estos parámetros cognitivos también
pueden hacerlo con los emocionales. La exposición a endotoxinas y la secreción de citoquinas propias de las
alergias pueden inducir la activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (eje HPA), y se ha demostrado
que la elevación del factor liberador de corticotropina (CRF) y el cortisol contribuyen a síntomas depresivos y
ansiedad, siendo más frecuente en mujeres [5,6].

La exposición a endotoxinas y la secreción de citoquinas propias de las alergias pueden inducir la activación
del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (eje HPA), y se ha demostrado que la elevación del factor liberador
de corticotropina (CRF) y el cortisol contribuyen a síntomas depresivos y ansiedad, siendo más frecuente en
mujeres. Esto también afecta al rendimiento deportivo.

Pese a esta realidad y aunque hace varias décadas era inconcebible que un deportista que tenía asma o rinitis
crónica pudiera desempeñarse de manera competitiva, y mucho menos ganar medallas de oro olímpicas,
hoy, con un diagnóstico adecuado, educación y un manejo terapéutico óptimo, un deportista que padece
alergias durante la práctica deportiva puede lograr grandes avances en todos los deportes.

Los deportistas que padecen una enfermedad alérgica pueden beneficiarse del enorme progreso que se ha
logrado en la comprensión de la base fisiopatológica de su enfermedad. El acceso a la gran cantidad de
informes de polen climáticos y estacionales internacionales disponibles puede permitir a los atletas estar
mejor preparados para el entrenamiento y el rendimiento. Además, también pueden beneficiarse de un
repertorio en evolución de modalidades terapéuticas y farmacológicas para enfermedades alérgicas que se
ajustan a los códigos antidopaje actuales.

CONSEJOS PARA COMBATIR LAS ALERGIAS DURANTE LA PRÁCTICA DEPORTIVA

Debes tener en cuenta que…

  • El polen se libera únicamente durante el día, por lo que por la noche disminuye su concentración.
  • Los días secos y calurosos son los que tienen mayor concentración de pólenes en el aire, sobre todo, si vienen tras una lluvia.
  • Cuando llueve, la cantidad de polen disminuye mucho, y se incrementa de nuevo al desaparecer la tormenta.
  • El viento aumenta la cantidad de polen en el ambiente al levantar el que ya ha caído.

Consejos y prevenciones higiénicos para las alergias durante la práctica deportiva

  • Utilizar gafas de sol en el exterior durante el periodo de polinización para proteger la conjuntiva ocular.
  • Extremar la higiene de manos y cara, y limpiar frecuentemente con agua fresca la nariz y los ojos.
  • Evitar el contacto con las plantas productoras del polen situadas en parques, jardines o zonas de abundante vegetación.
  • Evitar desplazamientos en moto o bicicleta.
  • Viajar en coche con las ventanillas cerradas.
  • Emplear filtros de polen en el aire acondicionado de vehículos y viviendas.
  • Utilizar aspirador para la limpieza del hogar y quitar el polvo con una bayeta húmeda.
  • Mantener la casa cerrada y conservar un ambiente lo más húmedo posible. Ventilar la casa tras la caída del sol; cinco minutos son suficientes para airear una habitación.
  • Ducharse después de pasar un tiempo al aire libre para eliminar los residuos de polen en el cuerpo o cabello y cambiarse de ropa.
  • Evitar secar ropa al aire libre durante esta temporada.
  • Tomar la medicación según las pautas prescritas por los profesionales sanitarios. Hay que recordar que los fármacos antihistamínicos pueden producir somnolencia.

Consejos nutricionales para las alergias durante la práctica deportiva

Alimentos para mejorar la sintomatología

El consumo de alimentos ricos en grasas ácidas omega-3 (pescados azules o los huevos) y vitamina C
pueden ayudar a evitar alergias o, si ya se sufrieran, ayudar a paliar su sintomatología.

  • Las frutas (especialmente los cítricos) y verduras atenúan las dificultades respiratorias, mientras un alto consumo de margarina vegetal las agudiza.
  • Lograr un consumo equilibrado de grasas ácidas, reduciendo el consumo de aceite de girasol y otras semillas en favor del aceite de oliva.
  • Tomar alimentos probióticos (Figura 4).
Alimentos para alergias durante la prá ctica deportiva
Figura 4. Alimentos con probióticos para las alergias durante la práctica deportiva.

Alimentos que se deberían reducir o evitar

Existen muchos alimentos que pueden agravar la alergia estacional, aunque la persona que los consuma no
sea alérgica a ellos. Entre ellos destacan la leche y los productos lácteos debido a que estimulan la
producción de moco y, además, contienen proteínas, como la caseína, que son difíciles de digerir
completamente; también contienen cantidades importantes de ácido araquidónico, cuya función en el
organismo es producir sustancias con actividad inflamatoria.

Otros alimentos cuyo consumo no está recomendado en caso de padecer alergias estacionales son:
chocolates, carnes rojas procesadas, grasas hidrogenadas como las margarinas, alimentos fritos, azúcar
refinado y todos los productos que lleven polen en su composición jalea real, polen o miel
.

Vitaminas y minerales que pueden ayudar

Algunos suplementos de determinadas vitaminas y minerales pueden servir de ayuda, así como alimentos
que contengan en su composición algunos de estos elementos:

  • Vitamina E: Ayuda a disminuir las sustancias inflamatorias responsables de los síntomas que acompañan a las alergias primaverales. Se encuentra en muchos alimentos, entre los que destacan los cereales integrales (especialmente el germen), soja, aceites vegetales, verduras y hortalizas de hoja verde, frutos secos, etc.
  • Vitamina C: Posee acción antioxidante. Son ricos en esta vitamina todos los cítricos, la coliflor, los rábanos, las coles de Bruselas, las espinacas, los plátanos, las manzanas, las zanahorias, los pimientos…
  • Betacaroteno: Es un pigmento natural localizado en todos los vegetales de color amarillo, naranja o rojo, por lo que se encuentra en la zanahoria, el mango, el albaricoque, la calabaza y las verduras de hoja verde, como la lechuga, espinacas y judías. También es un antioxidante por lo que contrarresta la inflamación y protege a los tejidos, además de que se transforma en el organismo en vitamina A, la cual desempeña un papel importante como protectora de las membranas mucosas, es decir, protege y repara las membranas respiratorias que estén dañadas como consecuencia de la alergia.
  • Magnesio: Este oligoelemento es capaz de relajar la musculatura bronquial lisa, de modo que mejora la ventilación pulmonar. Se encuentra, sobre todo, en los frutos secos.

Tratamiento Farmacológico (siempre bajo supervisión médica o farmacéutica)

  • Descongestivos nasales para destapar la nariz.
  • Antihistamínicos (pastillas o jarabe) para aliviar los estornudos y la picazón nasal.
  • Corticosteroides nasales o generales (siempre bajo supervisión médica).

Bibliografía y referencias

  1. Komarow, H. D., & Postolache, T. T. (2005). Seasonal allergy and seasonal decrements in athletic performance. Clinics in sports medicine, 24(2), e35-e50
  2. Rice, S. G. (2008). Medical conditions affecting sports participation. Pediatrics, 121(4), 841-848.
  3. Zubeldia, J.M., Baeza, M. L., Jáuregui, I., Senent, C.J. (2012). El libro de las enfermedades alérgicas. Fundación BBVA. Editorial Nerea S.A. Bilbao.
  4. Wilken, J. A., Berkowitz, R., & Kane, R. (2002). Decrements in vigilance and cognitive functioning associated with ragweed-induced allergic rhinitis. Annals of Allergy, Asthma & Immunology, 89(4), 372–380
  5. Addolorato, G., Ancona, C., Capristo, E., Graziosetto, R., Di Rienzo, L., Maurizi, M., & Gasbarrini, G. (1999). State and trait anxiety in women affected by allergic and vasomotor rhinitis. Journal of psychosomatic research, 46(3), 283-289.
  6. Chen, X., Gianferante, D., Hanlin, L., Fiksdal, A., Breines, J. G., Thoma, M. V., & Rohleder, N. (2017). HPA-axis and inflammatory reactivity to acute stress is related with basal HPA-axis activity. Psychoneuroendocrinology, 78, 168-176.
  7. Nurmatov, U., Devereux, G., & Sheikh, A. (2011). Nutrients and foods for the primary prevention of asthma and allergy: systematic review and meta-analysis. Journal of Allergy and Clinical Immunology, 127(3), 724-733.