BIOFEEDBACK DE PRESIÓN

Alvaro Guzman QuesadaPor Creado: 26/02/2018 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

BIOFEEDBACK DE PRESIÓN

El biofeedback de presión (BFP) es un dispositivo que registra los cambios de presión en una célula interna llena de aire producidos por el movimiento corporal. Este dispositivo se utiliza especialmente para cuantificar la estabilidad de las articulaciones, ya que si una articulación es estable, su movilidad estará muy limitada, por lo que si al realizar un movimiento determinado, la articulación a priori estable que queremos cuantificar, registra cambios permanentes de presión en el BFP, lo que significa que la estabilidad que nos proporciona dicha articulación es limitada.

Otro uso muy común es el uso tanto para prevenir como para tratar áreas donde la musculatura superficial está inhibida y se necesita de este dispositivo para mantener una retroalimentación sobre la dinámica del ejercicio.

El objetivo principal del BFP es controlar la presión de un segmento para garantizar una buena estabilidad de este.

presión biofeedback

¿QUÉ EVIDENCIA HAY DETRÁS?

– Según Mills JD et. al. (2005) tras un proceso de entrenamiento de 10 semanas con el objetivo de mejorar la estabilidad lumbo-pélvica con BFP demostró que el grupo que utilizó dicho dispositivo obtuvo mejores resultados en agilidad y potencia de piernas, además de concluir que el BFP es una buena herramienta para detectar inestabilidad lumbo-pélvica pero no para evaluar la eficacia del tratamiento.

– Según Noh K-H, et. al. (2014) el ángulo de rotación de pelvis se ve reducido al hacer una flexión de cadera decúbito supino cuando se aplicaba BFP comparado con la ausencia de este. Esto se debe a que si la región lumbo-pélvica y la cadera no se estabilizan mientras que realizamos una flexión de cadera, la pelvis rota (retroversión) y la columna lumbar se ve sometida a un movimiento excesivo que, repetido, puede agravar el dolor de espalda (Hoffman SL. et al., 2011).

– La actividad muscular abdominal (recto anterior, oblicuo interno, oblicuo externo) se ve incrementada cuando hacemos uso del BFP (Noh K-H. et. al., 2014) durante una flexión de cadera decúbito supino.

El BFP puede ser una herramienta útil para actuar como un indicador de la funcionalidad de la musculatura abdominal profunda, la cual se ha visto que se diferencia en pacientes con y sin dolor de espalda baja (Cairns M. et al., 2000).

– Se ha demostrado que los sujetos con dolor cervical crónico tienen una menor capacidad de aplicar fuerza en una prueba de flexión cráneo-cervical en los estudios realizados por Chiu TT et al. (2005) y Hudswell S. et al. (2005), donde los sujetos con dolor alcanzaron una media de presión en BFP de 24 mmHg en comparación con los 28 mmHg del grupo asintomático.

presión tumbado

– El uso de BFP durante una abducción de cadera tumbado de lado con la pierna en contacto con el suelo flexionando tanto cadera como rodilla, provocó cambios en la actividad muscular si lo comparamos con la ausencia del dispositivo, aumentando la actividad muscular en glúteo medio, oblicuo interno, oblicuo externo y reduciendo los ángulos de anteversión pélvica y con ella la activación de cuadrado lumbar y multífidus (Cynn HS. et al., 2006)

Esto se debe a que al mantener la zona lumbo-pélvica más estable y, por lo tanto, menos móvil, el trabajo de abducción de cadera se ve totalmente potenciado por los abductores como son el glúteo medio y oblicuos (sólo se analiza la actividad de estos) por lo que la musculatura como cuadrado lumbar y multífidus se ven en un segundo plano, como bien demuestra su actividad reducida con la aplicación de BFP.

– El BFP ayuda a la concienciación y contracción del músculo transverso abdominal (Storheim K. et al., 2002).

¿CÓMO PUEDO CREAR MI PROPIO BIOFEEDBACK DE PRESIÓN?

Muchos de vosotros/as os estaréis preguntando, ¿hay alguna forma de aplicar esta dinámica a mi entrenamiento sin disponer de un BFP como el mostrado anteriormente? Efectivamente, sí; y la propuesta práctica es tan sencilla que asusta.

Os propongo lo siguiente, el BFP cuantifica la presión por mmHg y es una cuantificación objetiva, pues bien, nuestro BFP va a ser nuestra propia mano y vamos a utilizar una cuantificación subjetiva, donde el valor 0 va a ser “no hay presión alguna”; y el valor 10, “máxima presión posible”.

Ejemplo práctico 1

Estamos acostumbrados a ver el típico crunch abdominal, el cual es totalmente lesivo como ya explicó mi compañero Cano en este artículo y David en este vídeo:

Pues bien, Stuart McGill nos plantea un ejercicio parecido al crunch abdominal pero adaptado para que no sea lesivo y con el uso de un BFP un tanto especial como puede ser nuestra mano (McGill Curl-up).

presión Curl-up

El ejercicio consiste en colocarse decúbito supino, con ambas manos bajo la espalda baja, con la curvatura natural de esta. Una de las piernas debe estar flexionada y la otra totalmente extendida. El movimiento a realizar es despegar las escápulas del suelo sin forzar la columna cervical y esta manteniéndose neutra. Las manos en este ejercicio funcionan como nuestro propio BFP, donde controlan la presión que se ejerce con la espalda baja en todo el movimiento.

Ejemplo práctico 2

El objetivo del uso del BFP es el de identificar inestabilidades en aquellas zonas donde lo apliquemos. Sahrmann realizó un test de cinco niveles de dificultad para la mejora de la estabilidad lumbopélvica el cual puede ser medido según los cambios de presión y para ello utilizaremos nuestra mano como BFP (Sahrmann, 2002; Faries y Greenwood, 2007.)

El primer nivel comienza desde una posición supina totalmente estática hasta diferentes posiciones dinámicas. Se debe de colocar la mano bajo la espalda baja respetando la curvatura natural de esta, en la cuantificación subjetiva empiezan con una presión de 40 mmHg y permiten una variación máxima de ±10mmHg, por lo que en nuestra escala subjetiva empezaremos con una presión de 2-3/10 y permitiremos una variación máxima de ±2,5.

Tabla 1: Niveles de dificultad Test de Sahrmann (2002)

presión tabla

Referencias

• Cairns, Melinda & Harrison, Karen & Wright, Chris. (2000). Pressure Biofeedback: A useful tool in the quantification of abdominal muscular dysfunction?. Physiotherapy. 86. 127-138. 10.1016/S0031-9406(05)61155-8.

• Chiu TT , Ley EY , Chiu TH . Performance of the craniocervical flexion test in subjects with and without chronic neck pain. J Orthop Sports Phys Ther. 2005 Sep;35(9):567-71.

• Cynn, Heon-Seock & Oh, Jae-Seop & Kwon, Oh-Yun & Yi, Chung-Hwi. (2006). Effects of Lumbar Stabilization Using a Pressure Biofeedback Unit on Muscle Activity and Lateral Pelvic Tilt During Hip Abduction in Sidelying. Archives of physical medicine and rehabilitation. 87. 1454-8. 10.1016/j.apmr.2006.08.327.

• Faries, M., & Greenwood, M (2007). Core training: stabilizing the confusion. Strength and Conditioning Journal, 29(2), 10-25

• Hoffman SL, Johnson MB, Zou D, et al. : Effect of classification-specific treatment on lumbopelvic motion during hip rotation in people with low back pain. Man Ther, 2011, 16: 344–350

• Hudswell, Sue & von Mengersen, Michael & Lucas, Nicholas. (2005). The cranio-cervical flexion test using pressure biofeedback: A useful measure of cervical dysfunction in the clinical setting?. International Journal of Osteopathic Medicine – INT J OSTEOPATH MED. 8. 98-105. 10.1016/j.ijosm.2005.07.003.

• Mills JD, Taunton JE, Mills WA: The effect of a 10-week training regimen on lumbo-pelvic stability and athletic performance in female athletes: a randomized-controlled trial. Phys Ther Sport, 2005, 6: 60–66

• Noh K-H, Kim J-W, Kim G-M, Ha S-M, Oh J-S. The Influence of Dual Pressure Biofeedback Units on Pelvic Rotation and Abdominal Muscle Activity during the Active Straight Leg Raise in Women with Chronic Lower Back Pain. Journal of Physical Therapy Science. 2014;26(5):717-719. doi:10.1589/jpts.26.717.

• Sahrmann, S (2002). Diagnosis and treatment of movement impairment syndrome. St.Louis: Mosby

• Storheim K1, Bø K, Pederstad O, Jahnsen R. Intra-tester reproducibility of pressure biofeedback in measurement of transversus abdominis function. Physiother Res Int. 2002;7(4):239-49.

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