ANOREXIA NERVIOSA. ENTRENAMIENTO DE FUERZA PARA SUPERARLA

Por Creado: 4/05/2018 0 Comentarios Artículos relacionados : , , , ,

ANOREXIA NERVIOSA. ENTRENAMIENTO DE FUERZA PARA SUPERARLA

Como hemos visto en otros artículos del blog, el concepto anorexia nerviosa hace referencia a “pérdida de apetito” de origen nervioso. Se trata de un tipo de trastorno mental, dentro de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Se caracteriza por tres criterios:

• En primer lugar, un comportamiento que autoinduce y mantiene estado de desnutrición de intensidad significativa, incluso inanición.

• En segundo lugar, una psicopatología por ideas sobrevaloradas intrusivas con búsqueda de la delgadez y/o miedo fóbico a la obesidad y/o flacidez corporal.

• Por último, un conjunto de manifestaciones clínicas generales y específicas del sistema músculo-esquelético. Además, suele asociarse con distorsiones de la percepción corporal (mayores proporciones) [1,2].

Es en este tercer punto donde el entrenamiento de fuerza ofrece sus mayores beneficios, aunque indirectamente repercutirá en el comportamiento y la superación de la psicopatología.

En la bibliografía, sólo se encuentran dos artículos en el que se trata a pacientes con anorexia nerviosa severa médicamente inestables: Laging et al. (2017) [3] y Fernández del Valle y cols. (2014) [4]. A pesar de ello, por un lado, se concluye la necesidad de mantener un mínimo nivel de actividad física (transferencias funcionales en cama y deambulación), debido a que la práctica de esas actividades mejora la dependencia funcional, reduciéndose así el tiempo de hospitalización sin comprometer negativamente al IMC ni al peso, mejorándolo incluso [3].

Las personas con AN suelen tener problemas de autoestima, autonomía e independencia, por lo que es de entender que cualquier nivel de dependencia funcional empeorará el cuadro psicológico (factor de mantenimiento), haciéndose más evidente en estos pacientes con anorexia nerviosa severa médicamente inestables, por ello su implementación parece necesaria.

anorexia entrenamiento

Por otro lado, mediante entrenamientos funcionales posturales, mediante estiramientos y ejercicios de estabilidad es el reporte de caso Fisher et al. (2012) [5] en el que las valoraciones y objetivos del tratamiento se adecuan a la evolución constante del paciente. En un primer momento, debido al delicado estado anímico de quienes padecen esta enfermedad, se evalúan únicamente el IMC, amplitud articular activa y habilidades motoras básicas (movilidad en cama, deambulación y transferencias básicas), a fin de proponer un tratamiento fisioterapéutico funcional que permita la recuperación de la independencia.

Los resultados son verdaderamente halagüeños, ya que con tan sólo 3 semanas de tratamiento fisioterapéutico y de entrenamiento de fuerza, se pueden realizar valoraciones con respecto a la velocidad de la marcha y riesgo de caídas, planteándose seguir avanzado en un nuevo tratamiento funcional acorde a estas nuevas condiciones.

La mejora en las habilidades psicomotoras y en la funcionalidad, parece asociarse a una mejora en la atrofia muscular (aumento de la estabilidad) así como en la atrofia cerebral (mejora en la secuenciación del movimiento), además de los posibles efectos en la densidad mineral ósea.

La intensidad de las intervenciones es guiada por las respuestas fisiológicas de los pacientes. Aunque en estos casos estamos hablando de entrenamiento concurrente, ya que el ejercicio de resistencia también ha demostrado buenos efectos en parámetros fisiológicos que ayudan a mejorar la salud global de cualquier persona (ej. aeróbic tradicional), en el caso del entrenamiento de fuerza, este fue limitado al gasto calórico y a la tendencia a la compulsión por el ejercicio de esta población pareciendo más funcional actividades en carga y de marcha, lo que parece mejorar indirectamente la resistencia minimizando el gasto calórico.

Por supuesto, no es algo que deba tomarse a la ligera y al estar tratando con una enfermedad, las restricciones de la actividad del paciente, sistemas corporales y otros factores se deben adecuar a ciertos consensos profesionales como los establecidos por la International Classification of Function, Disability and Health. [5].

anorexia mancuerna

En muchos casos, a fin de intentar restaurar el estado físico normal tras el periodo de malnutrición intenso sufrido por estos pacientes y el consumo excesivo energético, si se llega a requerir hospitalización, durante la misma se suele instaurar un periodo de inmovilización prolongado, lo que intensifica la afectación en el tejido óseo y muscular. De esta manera, la recuperación del peso se centra en la recuperación de la masa grasa y no en la masa muscular, lo que conduce a una recuperación del peso incompleta con disminución en la capacidad funcional y fatiga continuada reflejada en las actividades motoras y actividades de la vida diaria [4].

CARACTERÍSTICAS DEL MEJOR ENTRENAMIENTO DE FUERZA

Sin embargo, es un periodo de cuidados necesario en ocasiones. Superado este, y en pacientes con anorexia nerviosa médicamente estables parece que comenzar con un entrenamiento de baja intensidad (25-30% 1RM) tiene un efecto inofensivo en cuanto a la composición corporal y un efecto a corto plazo en la mejora de la fuerza y la agilidad muscular [4].

Posteriormente, y aunque no existe consenso en la comunidad científica, parece que el nivel óptimo para recuperar la mayor parte de la funcionalidad y estado de ánimo implica una intensidad que permita realizar 15 repeticiones sin alcanzar el fallo muscular, así como preferencia por el trabajo isocinético (con contracciones dinámicas, fase excéntrica y concéntrica) por encima del isométrico [6].

De los resultados obtenidos tras aplicar un programa de entrenamiento de alta intensidad, 3 veces por semana, durante 8 semanas en pacientes médicamente estables y no hospitalizados, parece defenderse la idea de que es un enfoque seguro que permite obtener ganancias en cuanto a fuerza y agilidad muscular, sin cambios en cuanto al IMC. Las mejoras a corto plazo en fuerza muscular obtenidas, además, parece fijar esta dosificación necesaria para estimular el fortalecimiento muscular (3 veces a la semana como mínimo).

anorexia sentadilla

No obstante, se necesitan más investigaciones clínicas que confirmen estas hipótesis. Podemos sumar incluso que las mejoras en la fuerza se vieran acompañadas de mejoras en la agilidad muscular. Sin embargo, esta también depende de condiciones como el equilibrio, la coordinación y velocidad, afectadas en la mayoría de los casos con anorexia nerviosa. Por lo que, igualmente, y según autores de referencia [4], se necesitan más estudios que permitan determinar la relación de cada una de estas condiciones en relación a la mejora de la agilidad muscular.

Los efectos positivos y objetivos (medidos) en la masa muscular, derivados de estos programas después de la hospitalización y a corto plazo, se reflejan también en la diferencia estadística en el porcentaje de cambio percibido de manera subjetiva en las áreas musculares de brazo y muslo, cuando se comparan quienes realizan entrenamiento de fuerza en el proceso de recuperación (de media, reportan un incremento del tamaño del 11,6%) y quienes no lo hacen (reportan una mayor “flacidez” y una pérdida de perímetro del 3,6%).

anorexia planificación

A VUELTAS CON EL ÍNDICE DE MASA CORPORAL

Este indicador no debe ser el único, y mucho menos principal, a tenerse en cuenta cuando se evalúan los progresos de cualquier persona que realice ejercicio y siga un patrón nutricional. Esto debe estar ya fuera de toda duda. De hecho, otro apoyo más a esta idea es la referencia de la investigación realizada por Fernández del Valle y cols. en 2016 [7].

Los aumentos en el IMC experimentados en quienes realizan entrenamiento de fuerza para recuperarse de la anorexia y quienes no lo realizan quedan reflejados en el tipo de ganancia experimentada: masa muscular VS peso graso.

Un aumento de la masa grasa, incluso, parece aumentar indirectamente las preocupaciones por el peso, la insatisfacción corporal y la tendencia de volver a adquirir comportamientos restrictivos alimentarios así como hiperactividad física [7,8].

anorexia fuerza

Hay estudios que demuestran que la ganancia de grasa se localiza principalmente en el área visceral, lo que predispone un mayor estrés sobre el malestar abdominal, asociado a los trastornos digestivos y la aparente falta de propiocepción corporal, que junto con la insatisfacción corporal puede impedir la adherencia al tratamiento suponiendo mayor índices de recaída [9].

Todo ello parece contribuir a defender la idea del uso de la Fisioterapia dentro de estos tratamientos multidisciplinares, además de aportar una herramienta clínica de valoración mediante el seguimiento de los percentiles antropométricos que permita valorar una restauración del IMC teniendo en cuenta no solo la masa grasa sino la recuperación de masa muscular [8].

CONCLUSIONES Y RESUMEN

Se necesitan más estudios que analicen la relación de estos programas con la recuperación de masa muscular, los efectos psicológicos y las tasas de recaída y hospitalización para comprender los efectos psicológicos y fisiológicos a largo plazo [8] pero, como hemos dicho, los pocos que parece haber y a los que hemos hecho referencia a lo largo de este artículo de revisión, dejan muy buenas expectativas al respecto.

Las características necesarias para la elaboración de programas de ejercicio en pacientes con anorexia nerviosa parecen ser:

1. Pasar por un periodo de familiarización con el programa.

2. Evitar ejercicios de alto nivel/intensidad al comienzo del mismo y realizarlos 3 horas después de las comidas.

3. Centrarse en la recuperación funcional y masa muscular, adecuando las variables intensidad, frecuencia y tipo de ejercicio para inducir cambios según el paciente y supervisar la duración de los efectos adquiridos.

4. Controlar la ingesta y consumo calórico así como monitorización de las distintas variables durante todo el proceso.

Además, como criterios de continuidad en el programa parecen importantes el de no experimentar efectos negativos en cuanto a peso o IMC, atribuible o bien a una reducción voluntaria de la ingesta o conductas compensatorias como hiperactividad, por lo que el estado anímico y el uso de la actividad física deben de ser estables [4].

Bibliografía y referencias

1. Sadock BJ, Sadock VA, Ruiz P. Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos. En: Sadock BJ, Sadock VA, Ruiz P. Kaplan & Sadock. Sinopsis de Psiquiatría. 11ª Ed. Barcelona, España. Wolters Kluwer; 2015. 509-522.

2. García P, Margaritos M. Trastornos mentales y del comportamiento, con glosario de definiciones, CDI-10 y notas diagnósticas. En: García P, Margaritos M. Guía de Bolsillo de la Clasificación CIE-10. Clasificación de los Trastornos Mentales y del Comportamiento. 1ª Ed. Madrid, España: Ed. Medica Panamericana. S. A.; 2000. p. 23-184.

3. Laging MA. Brinton JT. Sabel AL. Baseline Functional Mobility in Hospitalized Persons With Anorexia Nervosa: A Retrospective Study of Inpatient Physical Therapy During Medical Stabilization. Journal of Acute Care Physical Therapy. 2017 Jan; 8 (1): 28–39.

4. Fernández-del-Valle M. Larumbe-Zabala E. Villaseñor-Montarroso A. Resistance training enhances muscular performance in patients with anorexia nervosa: a randomized controlled trial. Int J Eat Disord. 2014 Sep; 47(6): 601-9.

5. Fisher BA. Schenkman M. Functional recovery of a patient with anorexia nervosa: physical therapist management in the acute care hospital setting. Phys Ther. 2012 Apr; 92(4):595-604.

6. Ng LW. Ng DP. Wong WP. Is supervised exercise training safe in patients with anorexia nervosa? A meta-analysis. Physiotherapy. 2013 Mar; 99(1):1-11.

7. Fernández-del-Valle M. Larumbe-Zabala E. Morande-Lavin G. Perez Ruiz M. Muscle function and body composition profile in adolescents with restrictive anorexia nervosa: does resistance training help?. Disabil Rehabil. 2016; 38(4): 346-53.

8. Fernández-del-Valle M. Larumbe-Zabala E. Graell-Berna M. Perez-Ruiz M. Anthropometric changes in adolescents with anorexia nervosa in response to resistance training. Eat Weight Disord. 2015 Sep; 20(3): 311-7.

9. Achamrah N. Coëffier M. Déchelotte P. Physical activity in patients with anorexia nervosa. Nutr Rev. 2016 Apr; 74(5): 301-11.

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