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AUTOR: CARLOS SÁNCHEZ

RELACIÓN DE MIGRAÑAS CON LA DIETA

Uno de los motivos principales por los que la población general solicita atención médica son los dolores de cabeza [1]. Según la International Classification of Headache Disorders, las migrañas se definen como ataques de dolor de cabeza frecuentes, de intensidad moderada a suave, que duran entre 4 y 72h y transcurren junto con otros síntomas como náuseas o vómitos.

Se estima que afectan en torno a un 15% de la población general [1] y que son más frecuentes en mujeres que en hombres, con prevalencias de entre el 17-33% y el 5-13% respectivamente [2, 3]. Algunos de los factores que provocan ataques de migrañas son [4]:

• Cambios rápidos de la iluminación.

• Ruidos fuertes.

• Determinados olores.

• Inestabilidad emocional.

• Estrés.

• Alteración de los patrones de sueño.

• Temporales o frentes atmosféricos.

• Enfermedades motrices.

Menstruación.

Además, las migrañas han sido asociadas a complicaciones cardiovasculares, psiquiátricas y neurológicas como la hipertensión, la hiperlipidemia, la sinusitis, el asma, enfermedades obstructivas pulmonares, el insomnio, los desórdenes afectivos y la fibromialgia [2].

migrañas cabeza

La susceptibilidad a las migrañas es multifactorial y engloba componentes genéticos, hormonales y ambientales [2], sin embargo, su fisiopatología no es totalmente conocida a día de hoy [2, 3, 5].

Aunque existen numerosas alternativas farmacológicas para combatir los dolores de cabeza [6], ya sea a nivel preventivo o paliativo (combatirlo una vez se ha manifestado), todas ellas están asociadas con efectos secundarios, e incluso la utilización frecuente de estos medicamentos puede incrementar la frecuencia de padecerlos [1].

El control de las migrañas u otros tipos de dolor de cabeza a través de la alimentación podría ser una estrategia muy beneficiosa en términos de salud, ya que a priori no provocaría estos efectos adversos y conllevaría costes sanitarios mucho más bajos. Además, se ha propuesto que los cambios en el estilo de vida tales como mejorar el descanso y la calidad del sueño, el manejo del estrés y la realización de actividad física de forma regular pueden ser determinantes para combatir la frecuencia e intensidad de estas dolencias.

FACTORES DIETÉTICOS

Determinados alimentos, componentes de los mismos y/o de productos manufacturados y algunos aditivos han sido destacados como posibles promotores del dolor de cabeza y las migrañas.

Según la ICHD III-beta (International Classification of Headache Disorders III), para que un factor dietético pueda considerarse como promotor, el dolor debe haberse producido en las primeras 12h tras la ingesta, haberse retirado en 72h y tener alguna de las siguientes características: ser bilateral, de intensidad leve a moderada, pulsátil y/o empeorado al realizar actividad física [1].

En torno a un 27% de las personas que padecen migrañas destacan algún promotor o desencadenante dietético [7].

migrañas galleta

A continuación comentaremos aquellos alimentos, compuestos y aditivos que parecen tener una mayor relación con los ataques de migrañas. Sin embargo, la información obtenida proviene mayoritariamente de encuestas poblacionales, por lo que el factor subjetivo tiene un gran peso y hace difícil que se puedan extraer conclusiones cerradas.

Por otro lado, los estudios controlados aleatorizados (aquellos que comparan la exposición a un determinado factor frente a un placebo, y que por tanto, permiten que conozcamos mejor si realmente causan un efecto o no) son escasos y algunos presentan bastantes limitaciones.

Cafeína

Es un compuesto de origen vegetal que constituye el principal estimulante consumido a nivel mundial. Se encuentra presente en el café, el té, el chocolate, algunas bebidas carbonatadas y en algunos analgésicos y píldoras destinadas a la pérdida de peso [6, 7].

Sin lugar a dudas, la cafeína es una de las sustancias más controvertidas en cuanto a su implicación en el desarrollo de dolores de cabeza y su relación con las migrañas. Dependiendo de la dosis y frecuencia de consumo, la cafeína puede promover o combatir el dolor [6]. Como se ha comentado anteriormente, la cafeína forma parte de algunos analgésicos, ya que por su acción vasoconstrictora a nivel cerebral suele utilizarse como aditivo en medicamentos destinados a combatir el dolor de cabeza [1, 7].

Sin embargo, en el estudio Daysen (Takeshima el al., 2004, citados por Zaeem et al., 2016 [1]) el consumo crónico de cafeína fue relacionado con un riesgo 2,4 veces mayor de padecer migrañas en comparación con el consumo ocasional. Por otra parte, en el estudio Head-HUNT (Hage et al., 2009, citados por Zaeen et al., 2016 [1] y Martin et al., 2016 [7]) también se encontró una mayor prevalencia de dolores de cabeza, incluidas las migrañas, en sujetos con mayor consumo de cafeína diario (>540 mg/d) en comparación con aquellos con el consumo más bajo (0 – 240 mg/d). No obstante, los dolores de cabeza crónicos tuvieron una mayor prevalencia en individuos cuya dosis diaria era más baja que en aquellos que consumían dosis moderadas o altas.

migrañas mesa

La evidencia sugiere que cuando la cafeína no es consumida de forma frecuente puede ser efectiva para el tratamiento del dolor de cabeza, ya que posee efectos analgésicos y ayuda en la absorción de otros fármacos. No obstante, el consumo regular de dosis diarias superiores a los 300 mg/d se asocia con dolencias. Además, el uso frecuente de analgésicos que contengan cafeína está relacionado con dolores de cabeza provocados por una sobre-utilización de estos medicamentos [6].

También existe una sólida evidencia con respecto a dolores de cabeza producidos por el cese del aporte de cafeína en personas que están acostumbradas a su consumo, incluso simplemente el hecho de disminuir la cantidad diaria ingerida habitualmente puede provocar el desarrollo del dolor [6, 7].

Se estima que un 47% de los sujetos experimenta dolores de cabeza debido a la abstinencia de cafeína. Los síntomas de este dolor pueden empezar en torno a las 12-24h, alcanzar su pico máximo a las 20-51h y durar en torno a 2-9 días [7]. Además, cuanto mayor sea la dosis habitual y el nivel basal de cafeína, mayor será la probabilidad de padecer el dolor causado por abstinencia.

La recomendación para aquellos sujetos con dolor crónico que deseen seguir consumiendo bebidas con cafeína podría ser la de limitar la ingesta a menos de 200 mg/d, mientras que aquellos que suelan consumir analgésicos con cafeína deberían limitarlos a unas 2 veces a la semana para evitar el dolor por sobre-uso de los mismos. Por otro lado, las personas que decidan dejar de consumir cafeína deberían hacerlo de forma progresiva y durante varias semanas [6].

Glutamato monosódico

Puede encontrarse en las etiquetas como E-621, saborizante, potenciador del sabor, hidrolizado de proteínas vegetales, caseinato sódico, extracto de levadura, o caseinato cálcico [6, 7]. Aparece en una gran variedad de productos procesados como congelados, conservas en lata, sopas de sobre, snacks, aderezos, sazonadores, salsas, etc. [1, 7].

Kwok fue el primero en aplicar el término de “síndrome del restaurante chino” a un conjunto de síntomas caracterizados por dolor de cabeza, enrojecimiento, cosquilleo, sudoración y palpitaciones que se producían tras la ingesta de comida china (la cual contiene gran cantidad de glutamato monosódico) [7].

migrañas comida

Una revisión realizada por Obayasi y colaboradores en 2016 (citada por Martin et al., 2016 y Zaeem et al., 2016 [1, 7]) no obtuvo resultados concluyentes respecto a la precipitación o no de dolores de cabeza a causa del consumo de glutamato.

Aminas biógenas

Son compuestos sintetizados a partir de la descarboxilación de aminoácidos libres. Dentro de este grupo se incluyen la histamina, la tiramina y la feniletilamina. Aparecen de forma natural en los alimentos, pero también pueden ser producidas por bacterias como consecuencia de los procesos de fermentación [7].

Tiramina: Deriva del aminoácido tirosina. Los pacientes de migrañas podrían tener deficiencias genéticas de una de las enzimas encargadas de su metabolización. La tiramina podría ser la base de las migrañas asociadas al consumo de chocolate, lácteos y alcohol [1]. Se encuentra en alimentos como el queso, el vino, habas, salchichas y carnes curadas, cerveza, alimentos fermentados y extractos de levadura [6, 7].

Sin embargo, Jansen y colaboradores en 2003 (citados por Zaeem et al., 2016 [1]) no observaron una relación clara entre la ingesta de tiramina y los ataques de migrañas tras realizar una revisión de 12 estudios.

• Histamina: Deriva del aminoácido histidina. Se sospecha que aquellas personas que manifiesten enrojecimiento, picor, dificultad para respirar, hormigueo, fatiga o estornudos tras la ingesta de alimentos ricos en este compuesto podrían padecer el síndrome de intolerancia a la histamina. Entre dichos alimentos destacan algunos pescados, quesos, carnes procesadas, frutas (como las fresas, los cítricos, los higos, el aguacate o el plátano), el tomate, cebolla, alimentos fermentados y las bebidas alcohólicas (vino tinto) [4, 7].

Los estudios sugieren que el síndrome de intolerancia a la histamina deriva de un desequilibrio entre la ingesta y la degradación de histamina [7] por lo que se han propuesto los defectos en una de las enzimas que la metabolizan (diamina oxidasa) como una de las posibles causas de los ataques de migrañas derivados de su consumo [1].

De hecho, en el estudio realizado por Izquierdo y coautores en 2013 (citado por Martin et al., 2016 [7]) se observó que un 87% de los individuos con migrañas presentaba una menor actividad diamina oxidasa. Esta menor actividad puede estar ligada a determinados polimorfismos de la propia enzima.

Feniletilamina: Es sintetizada a partir del aminoácido fenilalanina y se encuentra en alimentos de origen animal, el vino y el chocolate (cacao). Al igual que en los casos anteriores, sus efectos negativos podrían ser derivados de una menor actividad enzimática, en este caso de la monoamina oxidasa [1, 6]. Sin embargo, no existe demasiada literatura que relacione el consumo de feniletilamina y ataques de migrañas.

Chocolate/cacao

Parece que en algunas personas el chocolate actúa como un agente desencadenante de las migrañas [7]. Como se ha mencionado anteriormente, algunas aminas biógenas están presentes en este alimento junto con otros compuestos fenólicos y cafeína [1].

No obstante, la evidencia no es del todo clara si atendemos a los estudios controlados analizados por las revisiones de Zaeem (2016) [1] y Martin (2016) [7]. Solo uno de los estudios mostró una mayor incidencia en los casos de dolor de cabeza cuando se consumió chocolate, mientras que en otros dos no se observaron diferencias significativas.

En cualquier caso la literatura al respecto es bastante escasa, aunque no puede descartarse que el chocolate pueda actuar como agente promotor de ataques de migrañas en un pequeño porcentaje de la población [7].

Nitritos

Son utilizados como conservantes en productos cárnicos, por lo que pueden encontrarse en fiambres y embutidos. La razón de su utilización es que inhiben el crecimiento del Clostridium botulinum y tecnológicamente conservan el color el sabor-olor de la carne [6, 7].

Además de observarse aumentos en los niveles plasmáticos de nitritos durante los ataques de migrañas en comparación con periodos de remisión, se ha visto que la posibilidad de sufrir un brote de las mismas aumenta en días en los que hayan sido consumidos [1, 7].

migrañas salchichas

Alcohol

Entre un 29-36% de los pacientes con migrañas destacan el alcohol como uno de los factores favorecedores del dolor [6, 7]. Debido a la gran variabilidad de bebidas alcohólicas que podemos encontrar es difícil emitir conclusiones claras. Sin embargo, el vino es uno de los productos más asociados como un promotor de las migrañas.

El vino contiene además tiramina, sulfitos, histamina y compuestos fenólicos que podrían favorecer la aparición de migrañas, por lo que no sólo el alcohol podría ser la causa del dolor.

Un dato curioso es que si se analizan los datos procedentes de estudios observacionales (encuestas poblacionales de análisis de consumo), se aprecia una asociación inversa entre el consumo de alcohol y la prevalencia de migrañas.

No obstante, aunque alguno podría pensar que el alcohol puede tener un efecto beneficioso en este contexto, los autores interpretan esta relación como una consecuencia de una auto-restricción del consumo de alcohol por parte de los individuos tras haberlo identificado como un agente desencadenante de las migrañas [1, 7].

Lácteos

Al igual que sucede con el alcohol, existe una gran variedad de productos lácteos, lo que complica que extraigamos conclusiones. El queso curado contiene más compuestos vasoactivos como la tiramina que la leche o el queso fresco. En general, parece que los procesados lácteos son destacados más frecuentemente como agentes desencadenantes por los pacientes de migrañas [1].

Aspartamo

Es un dipéptido (molécula formada por dos aminoácidos) formado por fenilalanina y ácido aspártico. Es utilizado como edulcorante en refrescos light o zero y productos con marcado sabor dulce sin azúcares añadidos (puede formar parte de los edulcorantes que le dan sabor a tu batido de proteínas, por ejemplo). Se encuentra en las etiquetas bajo la denominación E-951.

Varios estudios de intervención han mostrado que el consumo de dosis altas y durante largos periodos de tiempo pueden favorecer la aparición de dolores de cabeza en población susceptible, aunque también existen estudios que no apreciaron diferencias entre el consumir o no este edulcorante [1, 6, 7]. También el consumo de sucralosa (E-955), otro edulcorante artificial encontrado en productos similares a los descritos en el caso del aspartamo, ha sido relacionado con el favorecimiento de los ataques de migrañas[6, 7].

Alimentos con efecto antigénico

Las últimas investigaciones en el campo de la híper-sensibilidad a alimentos en pacientes con migrañas han llevado a la identificación de anticuerpos específicos (IgG e IgE) frente a alimentos que puedan actuar como antígenos [1, 7].

Algunos estudios aplicaron dietas de eliminación tras identificar alimentos que estimulaban la producción de IgG en pacientes con migrañas, todos ellos obteniendo buenos resultados (Arroyane, 2007; Alpay, 2010 [5]; Mitchell, 2011; Aydinlar, 2013; citados por Zaeem et al., 2016 [1] y Martin et al., 2016 [7]).

Por otro lado, aunque se han observado mayores cantidades de IgE en pacientes con migrañas severas y durante los ataques de migrañas que durante periodos de remisión, no se han identificado factores dietéticos que estimulen la liberación de estos anticuerpos [1].

IDENTIFICACIÓN DE AGENTES PROMOTORES O DESENCADENANTES DEL DOLOR

Para llevar a cabo una dieta de eliminación es necesario identificar aquellos alimentos, bebidas e ingredientes que puedan desencadenar el problema para así eliminarlos de la dieta.

La identificación puede realizarse de tres formas [7], por lo general:

• El individuo detecta directamente que tras consumir un determinado alimento se produce el dolor. La principal debilidad de este método es que depende exclusivamente de la capacidad del paciente para detectar la asociación, con el consiguiente riesgo de equivocación.

• Realización de pruebas serológicas o análisis clínicos.

• A través de registros alimentarios en el cual se recojan los alimentos y bebidas consumidos diariamente junto con la presencia o no de dolor de cabeza y/o migrañas.

Los mayores problemas que encontramos con los registros son la dificultad para definir cantidades consumidas, al lapso de tiempo que existe entre la ingesta del alimento y la manifestación del dolor, la existencia de los numerosos factores posibles y que las comidas por lo general cuentan con múltiples ingredientes.

Según Martin y colaboradores (2016) [8], no sería razonable que aquellas personas que padezcan dolores de cabeza eviten todos los alimentos que hayan podido ser identificados como posibles promotores, ya que por lo general cada individuo será susceptible ante un pequeño número de factores.

CÓMO COMBATIR LAS MIGRAÑAS A TRAVÉS DE LA DIETA

En primer lugar, se ha observado una correlación positiva entre el índice de masa corporal y los dolores de cabeza debidos a las migrañas. En este contexto, el estudio de Vo y colaboradores (2011) (citado por Zaeem et al., 2016 [1]) observó un aumento del riesgo de sufrir migrañas de 1,5 veces, el doble y el triple en aquellos individuos con grados de obesidad I, II y III respectivamente.

Se ha observado que en individuos obesos es más probable que los dolores esporádicos tornen en dolores crónicos que en individuos no obesos.

 migrañas dietas

Por otro lado, parece que evitar periodos de ayuno prolongado en personas no habituadas al mismo puede prevenir frente al dolor de cabeza, tal como se ha mostrado en determinados estudios realizados durante el Yom Kippur y durante el Ramadán, todos ellos revisados por Zaeem y coautores en 2016 [1].

Dos estudios citados por Martin (2016) [8] y Zaeem (2016) [1] mostraron que una dieta baja en grasas consiguió mejorar el número e intensidad de los ataques agudos de migrañas. Sin embargo, parece que la dieta cetogénica (en la cual la energía proviene mayoritariamente de las grasas) también ha mostrado grandes beneficios en cuanto a la reducción de la frecuencia de los dolores de cabeza.

También se encontraron datos conflictivos en estudios que evaluaron la efectividad de dietas altas en omega-3, o en aquellos estudios que compararon la relación entre la cantidad diaria de sodio consumida y la frecuencia y magnitud de los dolores de cabeza y los ataques de migrañas. Por estos motivos se necesita una mayor investigación en este campo.

RELACIÓN MIGRAÑAS-ENFERMEDAD GASTROINTESTINAL

Las migrañas han sido relacionadas por numerosos estudios con determinados problemas gastrointestinales dada la importancia de las conexiones entre el cerebro y el intestino a nivel neural, endocrino e inmune (eje cerebro-intestinal) [2, 3].

Un ejemplo de ello es la mayor prevalencia de migrañas encontrada en individuos con síndrome de colon irritable en comparación con individuos sanos (casi el doble), según varios estudios poblacionales recogidos por Cámara-Lemarroy en 2016 [2]. En esta revisión además se hace referencia a que una dieta de eliminación frente a IgG podría mejorar la sintomatología y los ataques de ambos trastornos.

También parece que pueda existir cierta relación con la gastroparestesia (retardo en el vaciamiento gástrico en ausencia de obstrucción mecánica, debida a una afección de los nervios estomacales) y con la enfermedad celiaca. En este último caso, al igual que en el caso del síndrome de colon irritable, la prevalencia de individuos con migrañas es mayor en pacientes celiacos y es posible que una dieta exenta de gluten mejore e incluso erradique por completo los ataques [2, 3].

Otras posibles complicaciones asociadas a las migrañas podrían ser la infección con Helicobacter pylori y los trastornos hepato-biliares.

CONCLUSIÓN

Tanto los dolores de cabeza como las propias migrañas tienen orígenes multifactoriales. La mejora de los mismos a partir de la dieta puede ser muy ventajosa ya que podría evitar la utilización de fármacos que puedan derivar en efectos secundarios indeseables.

Existen numerosos alimentos e ingredientes que parecen favorecer la aparición del dolor y los ataques agudos de migrañas, sin embargo, la mayor parte de la información proviene de encuestas y estudios observacionales en los cuales la correlación no tiene por qué implicar causalidad.

Hay que tener en cuenta que existe una gran variabilidad entre cada uno de nosotros, y que lo que a una persona puede generarle un brote de dolor no tiene por qué afectar al resto de individuos. Por ello, lo ideal es identificar para cada sujeto aquellos agentes que puedan ser dañinos con el fin de evitarlos.

Este artículo comprende una guía bastante completa y orientativa sobre esos alimentos, ingredientes y aditivos que han sido mayoritariamente identificados como promotores del dolor. Puedes utilizarla para elaborar un registro diario de consumo de alimentos y de frecuencia de dolor e identificar más fácilmente aquello que deberías evitar. En el caso de que no seas capaz de realizarlo correctamente acude a un profesional sanitario que pueda ayudarte.

Es posible que en ocasiones puedan necesitarse pruebas clínicas para detectar el origen del problema (por ejemplo una biopsia).

Y sobre todo, hay que ser conscientes de que no hay una fórmula mágica general sino que dada la variabilidad interindividual, es necesario conocer el historial personal para hacer una valoración ajustada y utilizar los consejos aquí presentados para la mejora.

Bibliografía

1. Zaeem, Z., L. Zhou, and E. Dilli, Headaches: a Review of the Role of Dietary Factors. Curr Neurol Neurosci Rep, 2016. 16(11): p. 101.

2. Camara-Lemarroy, C.R., et al., Gastrointestinal disorders associated with migraine: A comprehensive review. World J Gastroenterol, 2016. 22(36): p. 8149-60.

3. van Hemert, S., et al., Migraine associated with gastrointestinal disorders: review of the literature and clinical implications. Front Neurol, 2016. 5(241): p. 2014.

4. Finkel, A.G., J.A. Yerry, and J.D. Mann, Dietary considerations in migraine management: does a consistent diet improve migraine? Curr Pain Headache Rep, 2013. 17(11): p. 013-0373.

5. Alpay, K., et al., Diet restriction in migraine, based on IgG against foods: a clinical double-blind, randomised, cross-over trial. Cephalalgia, 2010. 30(7): p. 829-37.

6. Sun-Edelstein, C. and A. Mauskop, Foods and supplements in the management of migraine headaches. Clin J Pain, 2009. 25(5): p. 446-52.

7. Martin, V.T. and B. Vij, Diet and Headache: Part 1. Headache, 2016. 56(9): p. 1543-1552.

8. Martin, V.T. and B. Vij, Diet and Headache: Part 2. Headache, 2016. 56(9): p. 1553-1562.

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