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AUTOR: ANA LOPEZOSA

  

PERIOSTITIS TIBIAL

La periostitis tibial es una lesión muy común, sobre todo, en los deportistas/corredores aficionados. En este artículo veremos las claves para entender mejor de qué trata esta lesión, su incidencia en el deporte, cómo prevenirla y analizaremos los distintos tratamientos existentes.

NOCIONES ANATÓMICAS. PERIOSTIO

Es muy frecuente escuchar en el ámbito deportivo el término “periostitis”, pero para entenderlo, primero debemos saber dónde se produce esta lesión. La periostitis es la inflamación de una estructura llamada periostio. Y bien, ¿qué es el periostio?

Es una membrana fibrosa y vascular que se encuentra en la superficie de los huesos. Tiene un color blanquecino o blanco amarillento y su espesor varía según la región donde se encuentre, normalmente ocupa varios milímetros.

En su espesor encontramos vasos sanguíneos y nervios que desembocan en los huesos. Su función es imprescindible en la cicatrización de las fracturas y la formación de nuevos huesos.

El periostio presenta dos zonas:

Externa: Es la parte fibrosa, rica en vasos y nervios. Es la encargada de nutrir el hueso.

Interna: Contienen células que posteriormente se transforman en osteoblastos (son las responsables de la formación de hueso). Cuando se produce una fractura son esenciales para que se realice la curación del mismo.

Por encima del periostio, y unidos a él, se sitúan los músculos correspondientes a cada hueso, luego una capa grasa y, por último, la piel. Las fibras nerviosas que llegan a la zona transmitiendo dolor suelen quedarse en el periostio y no llegan al hueso, por ello cualquier agresión que sufra aquel será especialmente dolorosa [1].

periostitis tibial
¿QUÉ ES LA PERIOSTITIS?

También conocido como síndrome tibial medial por estrés o “shin splints”, es una de las lesiones periostitis shin splintsmás comunes entre los deportistas [2].

Se trata de una reacción de estrés localizada en el periostio. La periostitis es una lesión deportiva que se caracteriza por un dolor inducido por el ejercicio en la parte posterior e interior de la tibia. Este dolor suele ser difuso en la parte más baja de la tibia y aumenta con la palpación en dicha zona. Cuando se realiza la actividad física el dolor aumenta progresivamente, incluso a veces puede aumentar una vez finalizado el entrenamiento [3].

Los factores de riesgo que predisponen a padecerla se pueden dividir en:

Extrínsecos: Según el tipo de actividad que se realice, técnicas inadecuadas de entrenamiento, y aumento descontrolado de la intensidad del mismo. También han sido mencionados factores tales como el terreno (por su dureza o irregularidad) y el tipo de calzado usado para la actividad [4].

Intrínsecos: Excesiva pronación de los pies, mayor rango de movimiento de cadera, índice de masa corporal elevado, reducción de la densidad ósea, dismetrías en las extremidades inferiores, aumento de la flexión plantar de tobillo, etc. [5-7].

MECANISMO DE LA PERIOSTITIS

Hay numerosas investigaciones que explican cómo se desarrolla la periostitis, y la tracción es una de las causas. Otra explicación de la que existe mucha evidencia es que los ejercicios y movimientos que pongan en una situación de estrés a la tibia, arqueándola y flexionándola pueden producir con el paso del tiempo esta lesión.

Con una flexión repetida en el tiempo, la tibia intenta adaptarse a dichas fuerzas especialmente en el sitio donde estas son más elevadas, produciéndose la periostitis tibial. La localización de la mayoría de las lesiones es en la diáfisis tibial, aproximadamente en la unión del tercio medio y distal.

periostitis mecanismo
El objetivo de la adaptación es fortalecer el hueso para resistir mayores cargas en el futuro y como consecuencia a esto se generan tensiones óseas. Otro estudio sugiere que hay mayor lesión en la tibia cuando se fatigan determinados músculos, esa combinación unida a la tracción causa sobrecarga [8].

INCIDENCIAS Y EN QUÉ DEPORTES OCURREN CON MAYOR FRECUENCIA

Parece ser que, debido a las características anatómicas propias de cada género, existen diferencias en la distribución de la periostitis, siendo más frecuente en el sexo masculino [9].

periostitis frecuencia
La localización más frecuente de la periostitis fue en la parte media de la tibia, de hecho la incidencia en dicha zona es más de dos veces la detectada en el resto de la superficie tibial, lo que significa que es el área más afectada [9].

periostitis género
Cabe destacar que en los corredores es de las lesiones más prevalentes; en otra investigación se demostró que representa un 62,5% de todas las lesiones óseas producidas en este deporte [10].

PREVENCIÓN

• Aumentar el kilometraje de forma gradual.

Entrenar la fuerza de los glúteos y el “core” para reducir la carga en las espinillas.

• Hay evidencias de que las plantillas pueden reducir las excesivas fuerzas de choque en la extremidad inferior.

Estiramientos previos antes de la práctica deportiva.

• En la carrera reducir la cadencia (es decir acortar el paso).

• Algunos estudios aconsejan obtener suficiente cantidad de calcio y vitamina D [11, 12].

TRATAMIENTO

En la periostitis encontramos dolor en la zona de la tibia, concretamente en la parte media-baja, que aumenta al realizar ejercicio e incluso cuando estamos en reposo por la noche. Con la palpación aumenta el dolor y, en ocasione, podemos notar la presencia de “bolitas” en puntos localizados. Las medidas que podemos tomar para tratar la periostitis son:

• Reducir el nivel de entrenamiento y realizarlo en terreno blando.

• Utilizar geles antiinflamatorios.

• Vendajes elásticos en forma de espiral.

• Utilizar hielo y, sobre todo, después de la actividad física. Se puede ir alternando con calor.

• Tan pronto como sea posible iniciar estiramientos y fortalecimientos de los músculos posteriores y anteriores de la pierna.

• Tratamiento con plantillas. Un estudio analizó 50 pacientes con periostitis tibial y fueron tratados con plantillas para modificar su patrón de apoyo. El 77% de los pacientes no requirió tratamiento adicional y se reincorporaron a su vida deportiva sin recaídas [13].

• Masajes, ultrasonidos, láser y en última instancia infiltraciones (para aquellos casos en los cuales no han funcionado los tratamientos anteriormente descritos) [14].

periostitis tratamiento

Referencias

1. Aristide-Fort J.A. Anatomía descriptiva y disección. Vol 1. Madrid: Kessinger publishing; 1872

2. Galera O, Gleizes-Cervera S, Pillard F, Rivière D. Prevalencia de lesiones en triatletas de una liga francesa. Apunts Med Esport. 2012; 47(173): 9−15.

3. García-Mata S, Hidalgo-Ovejero AM, Gozzi S. Chronic exertional compartment síndrome in the inferior extremities. Arch Med Deporte. 2004; 21 (104)

4. Kortebein P. M., Kaufman, K. R., Basford J. R. & Stuart M. J. Medial tibial stress syndrome. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2000; 32(3): 27-33.

5. Yates B, White S. The incidence and risk factors in the development of medial tibial stress syndrome among naval recruits. Am J Sports Med. 2004; 32(3): 772-780.

6. Bartosik K. E, Sitler M, Hillstrom H.J, Palamarchuk H, Huxel, K Kim, E. Anatomical and biomechanical assessments of medial tibial stress syndrome. J Am Podiatr Med Assoc. 2010; 100(2): 121-132

7. Gómez-García S. Actualización sobre el síndrome de estrés tibial medial. Ciencia y tecnología. 2015; 14(17): 231-248.

8. Moen M.H, Tol J.L, Weir A, Steunebrink M, Winter T.C. Medial tibial stress síndrome. Sports Med. 2009; 39 (7): 523-546.

9. Trancho G.J, Robledo B, López-Bueis, Campillo D. Periostitis tibial: evidencia y distribución en población española. Disponible en: http://www.uam.es/otros/sepal/actas/actas_files/trabajos/02_Valencia/35%20Art.30.pdf

10. Vílchez Conesa, M. P. Incidencia de las lesiones deportivas en el corredor popular. Cultura, Ciencia y Deporte. 2010; 5(15): 32.

11. Metzl J. Sidestep pain. Runner’s World. 2015; 1: 56-57

12. Shaffer S.W, Uhl T.L. Preventing and treating lower extremity stress reactions and fractures in adults. . J Athl Train. 2006; 41(4): 466-469.

13. Bretones-García J.M, Arroyo-Ruiz V, Sánchez-Osorio E, Perea-Venzala A. La periostitis tibial en el corredor: diagnóstico y prevención. Arch Med Deporte. 2012; 29(151): 878-880.

14. Silván H. Manual de lesiones del corredor. Prevención y tratamiento. Vol 1. Barcelona: Morales I Torres; 2003

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