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AUTOR: CARLOS SÁNCHEZ

GLICEROL. AGENTE HIDRATANTE PARA EL RENDIMIENTO

Como ya vimos en el artículo “La ingesta de fluidos: la clave más importante para mejorar el rendimiento deportivo”, un correcto nivel de hidratación será fundamental para el desempeño de cualquier actividad deportiva. La hidratación (o nivel de hidratación) puede definirse como el balance entre la ingesta y la pérdida de fluidos [1], siendo de vital importancia tanto a nivel profesional como a nivel recreacional [2].

GLICEROL agua

En aquellos deportes y actividades cuya intensidad sea baja o moderada, o la duración no exceda los 60 minutos, es probable que los requerimientos de fluidos sean mínimos. Sin embargo, cuando la intensidad, duración y grado de competitividad aumentan, el mantenimiento del rendimiento gana en importancia y con ello la propia hidratación. Fundamentalmente, las disciplinas deportivas que a priori se verán más afectadas serán aquellas en las que el metabolismo aeróbico, la larga distancia y la duración prolongada sean los protagonistas. Por el contrario, en deportes de fuerza y potencia en los que predomina el metabolismo anaeróbico, la probabilidad de desarrollar estados de deshidratación será menor, salvo en casos en los que la prueba consista en la realización de numerosas series [2].

Los humanos somos bastante ineficientes en cuanto a la producción de movimiento se refiere, de hecho, sólo el 25% de la energía que producimos es directamente empleada para la locomoción, mientras que el 75% restante se pierde en forma de calor [3]. De esta forma, la actividad física incrementa nuestra temperatura y con ello, los requerimientos y la pérdida de agua a través del sudor, que como ya vimos en el artículo anterior referente a la hidratación, es un mecanismo de refrigeración corporal.

Todo ello influirá directamente en nuestro nivel de hidratación, el cual varía a lo largo del día y además dependerá de condiciones ambientales como el clima.

La evidencia sugiere que pérdidas de en torno a un 2% de peso corporal podrían mermar significativamente el rendimiento deportivo y que esta pérdida de capacidad podría verse incrementada en ambientes templados y cálidos [2,4].

A pesar de que la evidencia es clara, son numerosos los casos registrados de atletas profesionales de distintas disciplinas (fútbol, baloncesto y atletas colegiados, entre otros) que presentaron cierto grado de deshidratación previo a la competición [4]. Algunas recomendaciones sencillas para evaluar el estado de hidratación están recogidas en la siguiente tabla:

GLICEROL recomendaciones

A pesar de la existencia de recomendaciones generales, los atletas demandan protocolos de hidratación apropiados y ajustados a sus necesidades.

Por este motivo, han ido apareciendo distintas estrategias como la híper-hidratación pre-competición utilizando agentes como el glicerol, o la hidratación intravenosa durante los descansos de los partidos. Aunque como veremos más adelante, estas prácticas han sido prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) [5].

HIPERHIDRATACIÓN Y GLICEROL

La híper-hidratación es un método por el cual se consume un exceso de fluidos con el objetivo de incrementar el volumen corporal total de agua y, de esta forma, prevenir o retrasar la posterior pérdida de fluidos (deshidratación). Sin embargo, si únicamente se ingiere agua, esta ganancia será transitoria debido a la respuesta renal que conduciría a una rápida eliminación del exceso hídrico. En este contexto, algunos investigadores han sugerido que la adición de glicerol a los líquidos que se ingieran podría retrasar la eliminación renal y prolongar ese estado supra-hidratado.

Esta práctica ha mostrado en diferentes estudios aumentar el ratio y la eficiencia de la sudoración, mejorar la capacidad de enfriamiento corporal, reducir el estrés cardiovascular e incluso mejorar el rendimiento en pruebas de resistencia [3].

¿Qué es y cómo funciona el glicerol?

El glicerol es un alcohol trivalente (1, 2, 3-propatrienol) (Imagen 1) que constituye el esqueleto de la molécula de los triglicéridos. A pesar de que en este artículo vamos a destacar su capacidad para mejorar la hidratación en el individuo, es también utilizado precisamente para todo lo contrario, como agente deshidratante en el tratamiento de edemas intracraneales e intraoculares.

Sin embargo, este efecto deshidratante se consigue con concentraciones muy elevadas (20-80 g/100mL), mientras que cuando la finalidad es utilizarlo como agente hidratante esta concentración disminuye drásticamente hasta los 5 g/100mL, lo que supondría una dosis aproximada de 1-1.2 g/kg peso corporal.

Una vez ingerido el glicerol, este se metaboliza por dos vías principales por las cuales podrá generar ATP (glucólisis), glucosa (gluconeogénesis) o triglicéridos (lipogénesis) (Imagen 2).

GLICEROL OH

Imagen 1. Estructura de la molécula de glicerol.

GLICEROL METABOLISMO

Imagen 2. Metabolismo del glicerol [1].

El glicerol tiene la capacidad de inducir un gradiente osmótico que promoverá la captación y retención de líquidos corporales (estado híper-hidratado). Para aquellos que no sepan qué es eso de la osmosis o un gradiente osmótico (Imagen 3), brevemente podría definirse como un principio por el cual, cuando dos líquidos están separados por una membrana semipermeable, el disolvente (o fluido) tenderá a desplazarse hacia aquella zona en la que la concentración de solutos sea mayor, para así establecer un equilibrio a ambos lados de dicha membrana.

De este modo, cuando el glicerol se absorbe, se aumenta la concentración de solutos tanto a nivel intracelular como a nivel extracelular, lo que favorecerá la captación y retención de líquidos (agua) en el cuerpo. Aparte de este mecanismo, se ha sugerido la intervención de hormonas como la ADH (hormona antidiurética), cuya liberación podría estar estimulada por el glicerol, sin embargo, la evidencia no es clara al respecto y la funcionalidad se le atribuye mayoritariamente a su capacidad para crear el gradiente anteriormente descrito.

GLICEROL MEMBRANA

Imagen 3. Representación gráfica del fenómeno de osmosis.

¿Funciona realmente el glicerol?

Numerosos estudios, cuyo principal objetivo fue comparar la retención extra de líquidos mediada por glicerol frente al agua, mostraron una clara ventaja cuando la solución ingerida contenía el alcohol [3], [6]. Los autores además han destacado una relación positiva entre la cantidad de fluido retenida y la cantidad de líquido aportada, por lo que no sólo es importante la adición de glicerol, sino que también lo será el volumen de bebida ingerido.

Un ejemplo de ello fue el estudio realizado por O’Brien y colaboradores en 2005 [6]. En este estudio, 7 sujetos fueron expuestos durante 4 horas a aire frío (15ºC y un 40% de humedad relativa; condiciones en las que la pérdida de fluidos se ve aumentada) tras las siguientes intervenciones:

− Consumo de 37 ml de agua/L de agua corporal total.

− Consumo de 37ml de agua + 1,5 g de glicerol/ L de agua corporal total.

− No ingesta de fluidos.

*La cantidad de líquido total ingerida fue de 1706±173 ml.

Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

GLICEROL PLASMA

Imagen 4. Cambios en el contenido total de agua, volumen plasmático y volumen sanguíneo[6].

Como podemos observar en la primera gráfica, cuando los sujetos ingirieron tanto agua como agua+glicerol, el aumento del agua corporal fue significativamente mayor durante todo el seguimiento que cuando no se consumieron líquidos. Sin embargo, la retención final de agua fue significativamente mayor cuando se incluyó glicerol en la bebida (34% agua+glicerol frente al 18% agua). Además, vemos como la pérdida de volumen plasmático y sanguíneo fue más tardía tras la toma de la bebida con glicerol.

A nivel renal (Imagen 5), vemos como a las 2 horas, tanto el flujo urinario como el volumen filtrado de agua fue mucho mayor cuando se consumió agua sola, lo que sugiere que el glicerol ejerce un papel importante a nivel renal, aumentando la reabsorción de agua y, por tanto, evitando su pérdida a través de la orina.

GLICEROL FLUJO

Imagen 5. Cambios en el flujo urinario y filtrado renal de agua y electrolitos[6].

Papel del glicerol en la pre-hidratación

Como hemos visto, la ingesta de glicerol está asociada con un aumento de la retención de fluidos y una disminución de las pérdidas urinarias. No obstante, algunos estudios fracasaron al demostrar el efecto del glicerol antes y durante la realización de distintas pruebas deportivas. El problema es que en estos estudios la cantidad total de líquido consumida fue bastante baja (entre 500 y 650 ml aproximadamente), lo que pudo influir en esa falta de efectividad.

Algunos autores han sugerido que el aumento del volumen plasmático derivado de esta híper-hidratación, podría mejorar el ritmo cardiaco y por ende, el VO2max y el rendimiento. Además, podría influir sobre los procesos termo-regulatorios como la sudoración, el flujo sanguíneo hacia la piel o la propia temperatura de la misma, mejorando la disipación del calor.

A pesar de las ventajas previamente descritas, la evidencia no es clara en cuanto a que contribuya en la mejora del rendimiento.

Consumo de glicerol durante el ejercicio

El objetivo de su consumo durante la prueba deportiva es mantener el estado de hidratación y los posibles beneficios a nivel de rendimiento, ya que por la propia utilización del glicerol plasmático y su excreción urinaria podría perderse su efectividad.

En este caso, los estudios que suministraron glicerol durante la realización de la prueba deportiva fueron minoritarios, y aunque encontraron ciertos beneficios asociados como una mejor termorregulación, menor ritmo cardiaco y mayor volumen de sangre bombeado, no existe consenso entre los autores.

Rehidratación post-ejercicio con glicerol

El objetivo de la rehidratación no es otro que el de recuperar los depósitos de líquidos tan eficientemente como sea posible.

Las revisiones de Nelson y Robergs (2007) [1] y van Rosendal & Coombes (2013) [7], sugieren que la rehidratación con glicerol podría tener sentido sólo cuando se realicen dos pruebas o sesiones de entrenamiento de forma casi consecutiva o separadas por unas pocas horas.

De lo contrario, utilizar glicerol en el periodo de rehidratación parece no aportar ninguna ventaja con respecto a la rehidratación con agua.

Efectos adversos derivados del consumo de glicerol

Por lo general, los estudios analizados no informaron acerca de efectos secundarios no deseables (náuseas, vómitos, malestar, dolores de cabeza, etc.) derivados de la ingesta de glicerol. Únicamente, los autores destacaron que la sensación de llenado o pesadez estomacal que puede provocar, suele remitir en torno a los 15-20 minutos.

Las bebidas con una concentración en torno al 5% de glicerol fueron bien toleradas y parece que existe una mayor comodidad al ingerirlo en múltiples tomas que en una sola de mayor volumen.

Hiperhidratación y aumento de peso

Como es lógico, la híper-hidratación lleva consigo un aumento del peso corporal, lo que podría tener un efecto negativo sobre el rendimiento. Esto es debido a que la fuerza requerida para soportar el peso corporal es el principal factor que determina el coste metabólico de actividades como andar (en un 28-45%) o correr (en un 74%).

No obstante, y aunque la pérdida de rendimiento podría ser evidente, los resultados de algunos estudios son conflictivos. Por una parte, se ha observado que los tiempos empleados en la realización de sprints de 10 metros tendían a ser mayores en sujetos híper-hidratados (Magal et al., 2003, citados por van Rosendal & Coombes, 2013) [7], mientras que en otro estudio (Beis et al., 2011, citados por van Rosendal & Coombes, 2013) [7], los autores no determinaron efectos negativos sobre la economía de carrera y destacaron una mejora de la termorregulación en respuesta al ejercicio en condiciones de calor y elevada humedad tras la híper-hidratación con glicerol.

El glicerol como sustancia dopante [7]

En 2010, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA: Worldwide Anti-Doping Agency) incluyó el glicerol en la lista de sustancias prohibidas, dentro de la sección “Diuréticos y Otros Agentes Enmascarantes” debido a sus efectos sobre el aumento del volumen plasmático. De esta forma, su uso queda restringido tanto dentro como fuera de las competiciones. Los extensores del plasma (sustancias que aumentan el volumen plasmático) están prohibidos debido a su capacidad para promover la retención de líquidos en el espacio vascular, provocando una dilución de la sangre.

GLICEROL DIURÉTICOS

Esta disolución podría disminuir la concentración de sustancias o químicos realmente dopantes en la sangre a un nivel que podría ser insuficiente para para ser detectadas. Además, podría ayudar al atleta a evitar la detección de técnicas prohibidas como el aumento artificial de la concentración de hemoglobina/hematocrito (mediante EPO o auto-transfusiones sanguíneas), llevándola a niveles que puedan ser consideradas naturales.

Un aspecto controvertido de la prohibición del glicerol es que este está ampliamente distribuido en la naturaleza y puede obtenerse de diversas fuentes alimentarias. La concentración sérica de glicerol en reposo es de unos 0,05-0,1 mmol/L, sin embargo, es sencillo que esta aumente en periodos en los que la lipólisis se mantenga activada (ejercicio prolongado o restricción calórica). En este contexto podrían alcanzarse fácilmente valores de 0,3-0,4 mmol/L incluso con pequeñas ingestas a través de la dieta, haciéndolo detectable en orina.

Nelson y colaboradores [8] observaron que concentraciones en suero superiores a los 0,327±0,190 mmol/L, las cuales fueron alcanzadas tras ingerir 0,032±0,010 g/kg peso corporal (mucho menos que de lo necesario para inducir la híper-hidratación), fueron suficientes para su detección en orina.

En 2011, la WADA aclaró que la prohibición del glicerol no pretende evitar su ingesta, ya que está presente en numerosos alimentos y cosméticos y destacó que aportado exclusivamente a través de las mencionadas fuentes no daría positivo en un test antidoping.

No existe un nivel en suero ni orina especificado por la WADA que constituya un umbral para diferenciar entre dopaje o no dopaje, sin embargo, no se recomienda utilizar glicerol en dosis que induzcan la híper-hidratación en ningún deporte que se rija bajo la jurisdicción de la WADA.

Alternativa al glicerol

Recientemente, Savoie y coautores [9] demostraron que el sodio puede inducir la híper-hidratación incluso en mayor grado que el propio glicerol, con la ventaja de que el sodio no está prohibido por la WADA. Para ello, previo a un periodo de deshidratación de 3 horas, los investigadores suministraron 30 ml agua/ kg masa libre de grasa de una bebida que podía contener:

− Saborizantes/edulcorantes (control).

− 7,45 g/L de sales (sodio).

− 1.4 g glicerol/kg masa libre de grasa.

Los autores observaron una retención de líquidos significativamente mayor y una menor producción urinaria cuando la bebida contenía sodio frente al glicerol. Ambos tratamientos supusieron una mayor retención de líquidos al final de la intervención que la ingesta de agua con edulcorantes (Imagen 6):

GLICEROL CAMBIOS

Imagen 6. Cambios en la producción de orina y en la retención de líquidos [9].

Además, el sodio promovió un mayor aumento del volumen plasmático y por consiguiente, una mayor disminución del hematocrito (Imagen 7).

GLICEROL VOLUMEN

Imagen 7. Cambios en el hematocrito y el volumen plasmático.

Estos resultados alertan de que el sodio podría estar siendo utilizado como agente enmascarante de sustancias dopantes.

En cualquier caso, es necesaria más investigación para determinar los mecanismos exactos por los que el sodio promueve la híper-hidratación y cómo afecta en términos de rendimiento.

CONCLUSIONES Y CÓMO CONSUMIRLO

− Según la evidencia actual, el glicerol supone una clara ventaja frente al agua sola en términos de retención de líquidos y prevención de la deshidratación. La literatura científica, sin embargo, es menos clara en cuanto a la mejora del rendimiento.

− Las ventajas parecen ser mayoritariamente obtenidas cuando se ingiere antes de la competición y su consumo continúa durante la realización de la prueba. Por otra parte, no parece proporcionar beneficios significativos cuando se emplea en protocolos de rehidratación post-ejercicio salvo cuando se vayan a realizar sesiones de entrenamiento o competición consecutivas.

− La dosis empleada para maximizar la retención de agua es de 1-1.2 g/kg peso corporal y debe ser acompañada de una cantidad apropiada de líquido (unos 26 ml de líquido/kg peso corporal). Además será importante que la ingesta tenga lugar en un periodo de entre 60 y 150 minutos, con el objetivo de comenzar la prueba cuando desaparezca la sensación de llenado gástrico. En combinación con bebidas deportivas (por su aporte de sodio e hidratos de carbono), su potencial podría ser mayor.

Este protocolo tiene sentido en atletas que realicen pruebas de resistencia de gran intensidad o duración o que se realicen bajo condiciones climatológicas desfavorables. Carece de sentido utilizar el glicerol como agente hidratante para ejercicios de fuerza, potencia y musculación o sesiones de entrenamiento de corta duración.

No utilizar nunca en deportes controlados por la Asociación Mundial Antidopaje (WADA).

Bibliografía

[1] J. L. Nelson and R. A. Robergs, “Exploring the potential ergogenic effects of glycerol hyperhydration.,” Sports Med., vol. 37, no. 11, pp. 981–1000, 2007.

[2] R. W. Kenefick and S. N. Cheuvront, “Hydration for recreational sport and physical activity,” Nutr. Rev., vol. 70, pp. S137–S142, Nov. 2012.

[3] E. D. B. Goulet, M. Aubertin-Leheudre, G. E. Plante, and I. J. Dionne, “A meta-analysis of the effects of glycerol-induced hyperhydration on fluid retention and endurance performance.,” Int. J. Sport Nutr. Exerc. Metab., vol. 17, no. 4, pp. 391–410, Aug. 2007.

[4] R. J. Maughan and S. M. Shirreffs, “Dehydration and rehydration in competative sport,” Scand. J. Med. Sci. Sports, vol. 20, pp. 40–47, Oct. 2010.

[5] R. J. Maughan and S. M. Shirreffs, “Development of hydration strategies to optimize performance for athletes in high-intensity sports and in sports with repeated intense efforts,” Scand. J. Med. Sci. Sports, vol. 20, pp. 59–69, Sep. 2010.

[6] C. O’Brien, B. J. Freund, A. J. Young, and M. N. Sawka, “Glycerol hyperhydration: physiological responses during cold-air exposure.,” J. Appl. Physiol., vol. 99, no. 2, pp. 515–21, Aug. 2005.

[7] S. P. van Rosendal and J. S. Coombes, “Glycerol use in hyperhydration and rehydration: scientific update.,” Med. Sport Sci., vol. 59, pp. 104–12, 2012.

[8] J. L. Nelson, M. E. Harmon, and R. A. Robergs, “Identifying plasma glycerol concentration associated with urinary glycerol excretion in trained humans.,” J. Anal. Toxicol., vol. 35, no. 9, pp. 617–23, Nov. 2011.

[9] F. A. Savoie, T. Dion, A. Asselin, and E. D. B. Goulet, “Sodium-induced hyperhydration decreases urine output and improves fluid balance compared with glycerol- and water-induced hyperhydration,” Appl. Physiol. Nutr. Metab., vol. 40, no. 1, pp. 51–58, Jan. 2015.

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