Ivan alonso

AUTOR: IVÁN ALONSO

FACTORES PSICOLÓGICOS Y VULNERABILIDAD A LA LESIÓN DEPORTIVA

La piscología no sólo se centra en las consecuencias de las lesiones deportivas. Cada vez es más la literatura científica que muestra la gran importancia de la relación existente entre los factores psicológicos y el riesgo de sufrir una lesión deportiva.lesión estudio

El objetivo de este artículo es aportaros una revisión lo más completa posible de lo que se conoce a día de hoy acerca de todas las variables que pueden aumentar el riesgo de lesión deportiva.

De este modo, conoceréis cuáles son los rasgos y estados psicológicos más deseables en el deporte y cuales aumentarán exponencialmente vuestra vulnerabilidad a las lesiones.

EL MODELO DE ESTRÉS Y LESIÓN DE ANDERSEN Y WILLIAMS (1988)

El Modelo de Estrés y Lesión de Andersen y Williams (1988) ha sido sin duda la mayor referencia para el estudio de la relación entre factores psicológicos y lesiones deportivas. Este modelo cuenta con tres grandes áreas: los factores de personalidad, la historia de estrés y los recursos de afrontamiento del deportista.

lesion de andersen

Andersen y Williams manejan la hipótesis de que la historia de estrés de una persona contribuye directamente a la respuesta que da ante el estrés, mientras que los rasgos de personalidad y los recursos de afrontamiento pueden actuar directamente o a través de la historia del estresado. Durante la década siguiente se produjo un gran impulso en el estudio de esta relación (Fawkner, 1995; Kolt y Kirkby, 1996; Savery y Wooden, 1994), pero los propios autores señalaron que este enfoque puede resultar algo “estrecho” al no tener en cuenta los niveles de estrés diarios o los problemas cotidianos.

De este modo, Williams y Andersen elaboran una modificación del modelo original de 1988, diez años más tarde. Este nuevo modelo incluye una relación bidireccional entre personalidad y los recursos de afrontamiento, así como entre la personalidad y el historial de factores estresantes, y entre los recursos de afrontamiento y el historial de factores estresantes.

1. ESTRÉS Y LESIONES

La mayor parte de los trabajos indican el estrés como factor principal que, junto a otras variables, aumenta la probabilidad de lesión. Por ejemplo, Williams y Roepke (1993) indican que las lesiones tienen tendencia a ocurrir 2 a 5 veces más en los atletas con valores de estrés altos. A su vez, Fawkner (1995) observó una mayor tasa de lesiones en los atletas que tenían un aumento significativo de estos factores de estrés en la semana anterior a la lesión.

1.1. MODELOS TEÓRICOS

Los modelos teóricos que explican la relación entre estrés y lesión son fundamentalmente dos:

a) La teoría de los déficits atencionales. Se han estudiado las relaciones entre estrés y proceso atencional a dos niveles:

Estrechamiento del campo visual, encontrando relaciones directas entre el estrés y el conocido como “efecto túnel“, el cual supone un aumento de focalización interna del deportista dejando de procesar eficazmente la información que proviene del medio (Thompson & Morris, 1994).

• El aumento de la distracción. Thompson y Morris (1994) verificaron que los acontecimientos estresantes y la disminución de la vigilancia interactuaban aumentando el riesgo de lesión, probablemente al ignorar pistas importantes para la integridad física.

En este vídeo David nos habla de la importancia del foco atencional no solo a la hora de prevenir lesiones, sino también a la hora de aumentar nuestra hipertrofia y rendimiento.

b) La teoría del aumento de la tensión muscular. El estrés provoca una sobreactivación muscular específica, que a su vez induce a la realización de movimientos menos precisos en la ejecución deportiva.

El estrés también puede afectar a la activación del deportista, ya sea por exceso (hostilidad) o por defecto (depresión o agotamiento), haciéndolo más propenso a lesionarse. Varios autores (Díaz et al., 2004; Junge, 2000; Petrie, 1993) han llegado a diversas conclusiones al respecto:

– En general, se producen más lesiones en situación de competición que en entrenamiento (Emery, Meeuwisse y Hartmann, 2005; Faude, Junge, Kindermann y Dvorak, 2005), aumentando sobre todo en situación de derrota (Ortín, Jara y Berengüí, 2008).

– Más lesiones con situaciones estresantes tales como cambio de categoría, cambio de entrenador, etc (Olmedilla, Andreu, Ortín y Blas, 2008).

– Especial relevancia la historia previa de lesiones del deportista. Algunos autores señalan que entre el 20% y el 25% de las lesiones son recaídas de alguna lesión anterior (Hawkins y Fuller, 1999; Krucera, Marshall, Kirkendall, Marchak y Garrett, 2005). Por otro lado, las propias lesiones constituyen eventos altamente estresantes que afectan al estado emocional del deportista (Nicholls y Polman, 2007).

lesión deportista

1.2. SUCESOS VITALES

En el estudio de estrés y lesiones, los sucesos vitales han sido uno de los aspectos más estudiados en el contexto deportivo. Estos pueden definirse como una experiencia que exige determinados cambios en la persona para superarlos.

Holmes y Rahe (1967) utilizaban un instrumento creado por ellos mismos (Social Readjusment Rating Scale, SRRS) para medir los sucesos vitales cotidianos. A partir de sus estudios, los autores sugieren que cualquier cambio significativo, tanto positivo como negativo, podía ser estresante y, por tanto, aumentar el riesgo de lesión.

En el estudio de Díaz (2001) se relacionan los sucesos vitales generales, tanto positivos como negativos con el número y gravedad de las lesiones deportivas. Llegaron a las siguientes conclusiones:

– La relación entre eventos estresantes y lesiones cobra mayor relevancia cuando la evaluación de ambas variables se refiere al mismo periodo temporal.

– La magnitud del suceso es más importante que las veces que se repite.

– Los sucesos negativos parecen estar relacionados de modo consistente con indicadores de lesión que se refieren a la gravedad de las lesiones.

– Por su parte, los eventos positivos presentan relaciones más importantes con indicadores referidos a la frecuencia de las lesiones (Petrie, 1992).

2. PERSONALIDAD

Los estudios sobre personalidad y lesiones en el deporte muchas veces reflejan resultados contradictorios. Algunos autores señalan como posible causa la inexistencia de tests específicos de personalidad (Andersen y Williams, 1988).

En primer lugar, cabe destacar los estudios sobre el concepto de dureza o hardiness, definido por Kobasa (1979) como una variable personal que aporta resistencia a las situaciones estresantes. Aunque no se estudió específicamente la relación con las lesiones deportivas, los deportistas con mayor puntuación en dureza mostraron menos respuestas negativas en situación de estrés (Buceta y Bueno, 1995; Kobasa, Maddi y Puccetti, 1982).

Por otro lado, Perna y McDowell (1993) indican que los deportistas con un perfil pesimista, y los deportistas con un alto grado de estrés diario experimentan más síntomas de enfermedad y lesión que los que puntúan bajo.

Palmeira (1998), utilizando el Eysenck Personality Inventory (EPI), encontró que los sujetos con mayor extroversión sufrieron menos lesiones. Los autores señalan que la extroversión parece reducir la influencia de los acontecimientos vitales. Probablemente, los atletas extrovertidos tienen una red de apoyo social más amplia, comunican mejor y alertan a sus compañeros y entrenadores sobre una situación de riesgo con mayor prontitud que los introvertidos.

Finalmente, Junge (2000) en su revisión concluye que no existe una personalidad propensa a sufrir lesiones deportivas, pero sí parece existir una impulsividad o tendencia a correr riesgos innecesarios en los atletas con mayor número de lesiones.

2.1. ESTADO DE HUMOR

Otro área cuya influencia ha sido estudiada en la relación personalidalesiones estadod-lesión es la de los estados de humor. Un trabajo de Williams, Hogan y Andersen (1993) verificó que los atletas que presentaban estados de humor positivos en el principio de la temporada, tenían una tasa de lesiones menor que aquellos que tenían otros estados de humor. Fawkner (1995) confirmó estos datos, al demostrar que los atletas con estados de humor negativos correrían un mayor riesgo de sufrir una lesión.

2.2. ANSIEDAD

López y Lozano (2006) señalan que es frecuente confundir estrés con ansiedad, siendo estos conceptos diferentes. La ansiedad sería una manifestación del estrés que conlleva una activación elevada (al contrario, por ejemplo, que la depresión).

Martens (1977), adaptó el constructo de ansiedad rasgo al contexto deportivo refiriéndose a este como ansiedad rasgo competitiva, es decir, la tendencia a percibir las situaciones de competición como amenazantes, respondiendo a las mismas con un estado de ansiedad. Posteriormente, Andersen y Williams (1988) incluyeron la ansiedad competitiva en su modelo de estrés y lesión deportiva como una de las seis variables de personalidad. La hipótesis más repetida en los estudios es que los deportistas con alto nivel de ansiedad tendrán mayor probabilidad de lesión, así como mayor pérdida de rendimiento (Clow y Hucklebridge, 2001; Hunt y Short, 2006; Noh, Morris y Andersen, 2005).

Sin embargo, estudios recientes (García-Mas et al. 2011) han demostrado que la ansiedad competitiva causada por la preocupación por el rendimiento no es tan negativa como se presuponía, ya que no parece estar relacionada directamente con pérdida de rendimiento sino con la responsabilización del deportista en la práctica y con niveles altos de compromiso deportivo y de cooperación en equipos deportivos. A su vez, los autores señalan que no son necesarios valores elevados de ansiedad para que exista alta probabilidad de que el deportista se lesione.

2.3. MOTIVACIÓN

En un estudio relativamente reciente de Ekenman et al, (2001), intentando encontrar relaciones entre personalidad y lesión, se encontró mayor presencia del Patrón de Conducta Tipo A (PCTA) en las mujeres lesionadas, así como una dependencia del ejercicio físico. En dicho patrón de conducta, la motivación se orienta al logro, especialmente a metas de evitación. La motivación acompañada de metas de evitación (alta competitividad) parece disminuir la señal o estado de alerta, aumentando las posibilidades de sobreentrenamiento con el consiguiente riesgo de lesiones.

lesión motivación

3. RECURSOS DE AFRONTAMIENTO

Citando a Pérez (1999), una vez que la persona valora una situación como amenazante, el hecho de que finalmente aparezca estrés o no dependerá de la eficacia de las acciones que ponga en marcha para hacer frente a dicha amenaza.

Esas acciones (también definidas como procesos o estados) para manejar las diferentes situaciones es lo que llamamos estrategias de afrontamiento o coping.

En el ámbito deportivo, para Díaz (2001) los déficits de recursos o habilidades eficaces para hacer frente a situaciones potencialmente estresantes pueden incrementar la vulnerabilidad de los deportistas ante las consecuencias perjudiciales del estrés.

El modelo de estrés de Andersen y Williams (1988) incluye los recursos de afrontamiento como elemento fundamental del mismo. En dicho modelo los recursos del deportista están formados por el apoyo social, el dominio del estrés y otras habilidades de afrontamiento psicológicas (como las conductas de afrontamiento general del tipo sueño, alimentación…)

Smith et al (1990) señalan los recursos de afrontamiento como moderadores, minimizando la relación entre el estrés y lesión, pero mantienen que estos no afectaban directamente a la incidencia de las lesiones deportivas.

Por su parte, Hanson et al (1992) encontraron diferencias significativas entre grupos de lesionados y no lesionados en cuanto a recursos de afrontamiento. Los deportistas lesionados mostraron menos recursos que los no lesionados. Los autores observaron diferencias tanto en frecuencia como en gravedad de las lesiones.

Es importante señalar que la influencia de los recursos de afrontamiento aumenta en situaciones de estrés pues, en definitiva, se trata de cómo responde el deportista a las diferentes situaciones deportivas.

3.1. CONCENTRACIÓN

En algunos trabajos se han encontrado relaciones significativas entre capacidad de concentración y menor riesgo de lesión (Kerr y Minden, 1988), así como entre un mejor uso de la capacidad atencional en entrenamiento y competición con un menor riesgo de lesiones (Olmedilla, García-Montalvo y Martínez-Sánchez, 2006). Tal y como señalan Udry & Andersen (2002), aunque es necesario seguir investigando al respecto, la concentración no solo parece mejorar el rendimiento deportivo sino que puede evitar que se produzcan lesiones deportivas.

3.2. EVALUACIÓN COGNITIVA

En lo que respecta a la evaluación cognitiva, existe, como delineó Damásio (1994) y más recientemente Goleman (1996), un alto nivel de interacción entre aquello que pensamos y aquello que sentimos. De dicha interacción resultará una mayor o menor tendencia para que el atleta sufra una lesión en un determinado momento.

lesión cognitiva

La teoría de la profecía de auto-realización se encuadra en las explicaciones posibles para una mayor tasa de lesiones (Horn, Lox y Labrador, 1997). Ejemplos de estas situaciones sería cuando el atleta se siente inseguro y surgen pensamientos negativos del tipo “voy a fallar y perderlo todo” que originan respuestas de estrés exageradas y puede conllevar riesgos que aumenten la probabilidad de que ocurra una lesión.

A su vez, Palmeira (2007) indica que un deportista con escasos recursos de afrontamiento llevará a cabo una evaluación cognitiva en situaciones potencialmente estresantes que puede le puede conducir a un aumento de la tensión muscular y alteraciones de la atención, aumentando la vulnerabilidad a la lesión deportiva.

3.3. AUTOEFICACIA

Resulta evidente que aquellos atletas que realizan conductas de riesgo en el deporte (competir cuando se tienen molestias en una determinada zona, no realizar un adecuado calentamiento previo, abstenerse de utilizar las protecciones adecuadas…) tienen una mayor probabilidad de lesionarse (Tuner, Mcclure y Pirozzo, 2004). Sin embargo, el fundamento de la asociación entre la emisión de conductas de riesgo y la autoeficacia estaría en que, salvo en contadas excepciones, nadie de forma consciente y voluntaria actúa pensando en tener una consecuencia negativa (Rubio, Hernández, Zaldívar, Márquez y Santacreu, 2010).

En realidad, un alto nivel de autoeficacia se relaciona con una alta expectativa de resultado, lo que a su vez propicia un aumento de la percepción de control (Schwarzer y Fuchs, 1995). El individuo espera resolver eficazmente, mediante su capacidad, la situación de riesgo a la que se enfrenta. Así pues, uno se comporta arriesgadamente porque se esperan resultados positivos o, al menos, no se esperan negativos.

En un estudio del 2011 en la UAM se analizó si la relación entre Autoeficacia y el Número de lesiones pudiera estar mediada por las estrategias de afrontamiento. Las únicas estrategias en las que se encontró relación significativa con la autoeficacia y con las lesiones fueron Calma Emocional (control de emociones negativas) y Conducta de Riesgo (poner por encima de todo el objetivo a alcanzar).lesión conducta

Los resultados del estudio indicaron que la autoeficacia puede inducir tanto estrategias impulsoras de conductas de riesgo como lo contrario (calma emocional). Cuando un atleta se encuentra en su mejor momento deportivo y se percibe a sí mismo como altamente eficaz, la probabilidad de que se produzcan lesiones deportivas dependerá de si se adoptan uno u otro tipo de estrategia.

Bibliografia

– Abenza Cano, L. (2010). Psicología y lesiones deportivas: un análisis de factores de prevención, rehabilitación e intervención psicológica.

– Almeida, P. L., Olmedilla, A., Rubio, V. J., & Palou, P. (2014). La psicología en el reino de las lesiones deportivas: de qué se está hablando. Revista de Psicología del Deporte, 23(2), 395-400.

– Díaz, P., Buceta, J. M., & Bueno, A. M. (2004). Situaciones estresantes y vulnerabilidad a las lesiones deportivas: un estudio con deportistas de equipo.Revista de Psicología del Deporte, 13(1), 0007-24.

– Garcia Mas, A., Rubio, V. J., Núñez, A., Fuster Parra, P., & Pujals, C. (2014). Determinación de las variables psicológicas y deportivas relevantes a las lesiones deportivas. Revista de psicología del deporte, 23(2), 0423-429.

– Montero, F. J. O., de Los Fayos, E. J. G., & Zafra, A. O. (2010). Influencia de los factores psicológicos en las lesiones deportivas. Papeles del Psicólogo,31(3), 281-288.

– Olmedilla Zafra, A., Ortega Toro, E., Abenza Cano, L., & Boladeras Esteve, A. (2011). Lesiones deportivas y psicología: Una revisión (2000-2009).

– Ortín Montero, F. J. (2009). Factores psicológicos y socio-deportivos y lesiones en jugadores de fútbol semiprofesionales y profesionales.

– Palmeira, A. (2007). Antecedentes psicológicos de la lesión deportiva. Revista de psicología del deporte, 8(1).

– Palmi i Guerrero, J. (2014). Psicología y lesión deportiva: Una breve introducción. Revista de psicología del deporte, 23(2), 0389-393.

– Rubio, V. J., Pujals, C., Vega Marcos, R. D. L., Aguado García, D., & Hernández López, J. M. (2014). Autoeficacia y lesiones deportivas:¿ factor protector o de riesgo?. Revista de psicología del deporte.
Referencias
– Andersen, M. B. y Williams, J. M. (1988). A model of stress and athletic injury: Prediction and prevention. Journal of Sport and Exercise Psychology, 10, 294-306.

– Buceta, J. M. y Bueno, A. M. (1995). Estrés y prevención de lesiones deportivas. En J. M. Buceta. y A. M. Bueno. (Eds.), Psicología y Salud: Control del Estrés y Trastornos Asociados (pp. 175-230). Madrid: Dykinson.

– Clow, A. Hucklebridge, F. (2001). The impact of psychological stress on immune function in the athletic population. Exercise Immunology Review, 7, 5-17.

– Damásio, A. R. (1994). O Erro de Descartes – Emoção, Razão e Cérebro Humano. Lisboa: Publicações Europa América.

– Díaz, P. (2001). Estres y prevención de lesiones. Tesis Doctoral no publicada.

– Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid.

– Díaz, P., Buceta, B. M., & Bueno, A. M. (2004). Situaciones estresantes y vulnerabilidad a las lesiones deportivas: un estudio con deportistas de equipo. Revista de Psicología del Deporte, 14(1), 7-24.

– Ekenman, I., Hassmén, P., Koivula, N., Rolf, C. y Felländer-Tsai, L. (2001). Stress fractures of the tibia: Can personality traits help us detect the injury-prone athlete?. Scandinavian Journal of Medicine Science Sport, 11, 87-95.

– Emery, C.A., Meeuwisse, W.H. y Hartmann, S.E. (2005). Evaluation of risk factors for the injury in adolescent soccer implementation and validation of an injury surveillance system. American Journal of Sports Medicine, 33(12), 1882-1891.

– Faude, O., Junge, A., Kindermann, W. y Dvorak, J. (2005). Injuries in female soccer players: A prospective study in the German National League. American Journal of Sports Medicine, 33(11), 1694-1700.

– Fawkner, K.J. (1995). Predisposition to injury in Athletes: The role psychosocial factors. Unpublished Master’s Thesis. University of Melbourne. Australia.

– Garcia Mas, A., Leiva, A., Lameiras, J., Jiménez, R., Almeida, P., Smith, R. E., … & Palou Sampol, P. (2011). Ansiedad competitiva y clima motivacional en jóvenes futbolistas de competición, en relación con las habilidades y el rendimiento percibido por sus entrenadores. Revista de psicología del deporte,20(1), 0197-207.

– Goleman, D. (1996). Inteligência Emocional. Lisboa: Círculo de Leitores.

– Hanson, S., McCullagh, P. y Tonymon, P. (1992). The relationship of personality characteristics, life stress, and doping resources to athletic injury. Journal of Sport and Exercise Psychology, 14, 262-272

– Hawkins, R.D. y Fuller, C.W. (1999). A prospective epidemiological study of injuries in four English professional football clubs. British Journal of Sports Medicine, 33(3), 196-203.

– Holmes, T. H. y Rahe, R. H. (1967). The social readjustment rating scale. Journal
– of Psychosomatic Research, 11, 213-218.

– Horn, T., Lox, C., y Labrador, F. (1997). The Self-Fulfilling Prophecy Theory: When Coaches’ Expectations Become Reality. En Jean Williams (Ed.). Applied Sport Psychology: Personal Growth to Peak Perfomance (3rd ed) (pp. 74-91). Mountain View, CA: Mayfield.

– Hunt, E. y Short, S. (2006). Collegiate athletes’ perceptions of adhesive ankle taping: A qualitative analysis. Journal of Sport Rehabilitation, 15 (4), 280-298.

– Junge, A. (2000). The influence of psychological factors on sports injuries: Review of the literature. The American Journal of Sport Medicine, 28, 10-15.

– Kerr, G. & Minden, H. (1988). Psychological factors related to the occurrence of athletic injuries. Journal of Sport and Exercise Psychology, 10, 167-173.

– Kobasa, S. C. (1979). Stressful life events, personality, and health: an inquiry into hardiness. Journal of personality and social psychology, 37(1), 1.

– Kobasa, S. C., Maddi, S. R. y Puccetti, M. C. (1982). Personality and exercise as buffers in the stress-illness relationship. Journal of Behavioral Medicine, 5, 391-404.

– Kolt, G. y Kirkby, R. (1996). Injury in Australian female competitive gymnasts: A psychological perspective. The Australian Journal of Physiotherapy, 42(2), 121- 126.

– Kucera, K. L., Marshall, S. W., Kirkendall, D. T., Marchak, P. M. y Garrett, W. E (2005). Injury history as a risk factor for incident injury in youth soccer. Brithis Journal Sports Medicine, 39 (7), 462.

– López, J. C. y Lozano, F. J. (2006). Activación, estrés y ansiedad. En E. J. Garcés de los Fayos, A. Olmedilla y P. Jara (Coords.), Psicología y Deporte (pp. 191- 204). Murcia: Diego Marín.

– Martens, R. (1977). Sport Competition Anxiety Test. Champaign, IL. Human Kinetics.

– Nicholls, A.R. & Polman, R.C.J. (2007). Stressors, coping, and coping effectiveness among players from the England Under-18 Rugby Union Team. Journal of Sport Behavior, 30, 2.

– Noh, Y. E., Morris, T. y Andersen, M. B. (2005). Psychological factors and ballet injuries. International Journal of Sport and Exercise Psychology, 3 (1), 79-90.

– Olmedilla, A., García-Montalvo, C. & Martínez-Sánchez, F. (2006). Factores psicológicos y vulnerabilidad a las lesiones deportivas: un estudio en futbolistas. Revista de Psicología del Deporte, 15(1), 37-52.

– Olmedilla, A., Andreu, M.D., Ortín, F.J. y Blas, A. (2008). Epidemiología lesional en futbolistas jóvenes. Cultura, Ciencia y Deporte, 3(9), 177-183.13.

– Ortín, F. J., Jara, P. y Berengüí, R. (2008). Análisis de la influencia de factores psicológicos y deportivos en la aparición de lesiones deportivas en futbolistas semiprofesionales y profesionales. XI Congreso Nacional y Andaluz y III Congreso Iberoamericano de Psicología
– de la Actividad Física y el Deporte. Sevilla.

– Palmeira, A. (1998). Antecedentes psicológicos de la lesión deportiva. Revista de
– Psicología del Deporte, 8 (1), 117-132.

– Pérez, A. M. (1999). Personalidad, Afrontamiento y Apoyo Social. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

– Perna, F. y McDowell, S. (1993). The association of estress and coping with iones and injury among elite athletes. Paper presented at the annual meeting of the Association for the Advancement of Applied Sport Psychology, Montreal, Quebec.

– Petrie, T. (1992). Psychosocial antecedents of athletics injuries: The effects of life stress and social support on female collegiate gymnasts. Behavioural Medicine, 18, 127-138.

– Petrie, T. A. (1993). Coping skills, competitive trait anxiety, and playing status: Moderating effects on the life stress-injury relationship. Journal of Sport and Exercise Psychology, 15(3), 261-274.

– Rubio, V. J., Hernández, J. M., Zaldívar, F., Márquez, M. o. y santacreu, J. (2010). can we predict risk-taking behavior? two behavioral tests for predicting guessing tendencies in a multiple-choice test. European Journal of Psychological Assessment, 26, 87-94.

– Savery, L. K. y Wooden, M. (1994). The relative influence of life events and hassles on work-related injuries: Some Australian evidence. Human Relations, 47, 283- 305.

– Schwarzer, r. y Fuchs, r. (1995). changing risk behaviors and adopting health behaviors: the role of self-efficacy beliefs. In A. bandura (ed.), Selfefficacy in changing societies, (pp. 259-288). cambridge: cambridge University Press.

– Smith, A. M., Scott, S. G., O´Fallon, W. M. y Young, M. L. (1990). Emotional responses of athletes to injury. Mayo Clinic Proceeding, 65, 38-50.

– Thompson, N., y Morris, R. (1994). Predicting Injury Risk in Adolescent Football Players: The Importance of Psychological Variables. [Abstract]. Journal of Pediatric Psychology, 19, 415-429.

– Tuner, c., Mcclure, r. y Pirozzo, s. (2004). Injury and risk-taking behavior – a systematic review. Accident Analysis & Prevention 36, 93-101

– Udry, E. & Andersen M.B. (2002). Athletic injury and sport behavior. En T. Horn (ed.), Advances in Sport Psychology, (pp. 529-553). Champaign, Il: Human Kinetics.

– Williams, J. M., Hogan, T. D., & Andersen, M. B. (1993). Positive states of mind and athletic injury risk. Psychosomatic medicine, 55(5), 468-472.

– Williams, J. M., y Roepke, N., (1993). Psychology of Injury and Injury Rehabilitation. En R. Singer, M. Murphey, L. Tennant (Eds.), Handbook of Research on Sport Psychology, (pp.815-838). New York, MacMillan.

Escribir un comentario

*

Your email address will not be published.

Leer entrada anterior
parada
IMPORTANCIA DE LA PARADA EN LA FIABILIDAD DE LAS MEDICIONES ISOINERCIALES

AUTOR: OSCAR IMPORTANCIA DE LA PARADA EN LA FIABILIDAD DE LAS MEDICIONES ISOINERCIALES Tanto la medición como cuantificación y prescripción...

Cerrar