Jon

AUTOR: JON CIAURRI

   

¿EXISTE RIESGO EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA?

Los beneficios de realizar actividad física son innumerables y los encontramos largamente descritos en los distintos medios, sin embargo, esta práctica también entraña ciertos riesgos, a veces olvidados (teniendo algo más de relevancia tras el estreno de Concussion), que resultan de vital importancia conocer. No es mi intención dar motivos para no realizar actividad física, si no la de informar con el objetivo de que el desarrollo de la misma se realice de forma más segura. ¡Déjenme hacer de abogado del diablo por un momento!

Sonados casos como los de Antonio Puerta o Dani Jarque dieron a conocer una realidad, la de la muerte súbita, que sucede no muy a menudo (Tabla I) durante la práctica deportiva registrándose una incidencia mayor en competiciones oficiales y en el género masculino (Borjesson et al., 2011; Corrado, Basso, Rizzoli, Schiavon, & Thiene, 2003; Maron, Doerer, Haas, Tierney, & Mueller, 2009). Sin embargo, aun siendo la incidencia relativamente baja, las consecuencias de sufrir un ataque al corazón (cardiopatía isquémica), son devastadoras; muchas veces conllevando la muerte del deportista.

riesgo deporte
(Corrado et al., 2011)

Además de factores no relacionados directamente con la práctica momentánea de actividad física, como son una edad avanzada, antecedentes familiares, niveles altos de colesterol LDL, tabaquismo, hipertensión, diabetes u obesidad entre otros, las características del tipo de actividad física deben ser tenidas en cuenta cuando hablamos de salud y seguridad.

INTENSIDAD

Ciertamente el ejercicio de alta intensidad puede desencadenar un síndrome coronario agudo, siendo el riesgo mayor en la población adulta. No parece haber una relación directa entre el ejercicio de alta intensidad y la muerte súbita en jóvenes deportistas sanos, aunque este tipo de ejercicio puede ser igualmente peligroso si existe un trastorno en el músculo cardiaco. Esto es debido a un aumento sustancial de las pulsaciones, que repercute directamente en la presión arterial y esfuerzo realizado por el músculo cardiaco. entre otros motivos (Gráfico I). Como anteriormente se ha mencionado, ciertas patologías “invisibles” durante esfuerzos ligeros y medios pueden acontecer si se dan estas circunstancias, acarreando graves consecuencias aunque el riesgo sigue siendo asumiblemente bajo (Corrado, Migliore, Basso, & Thiene, 2006).

riesgo intensidad
(Goodman, Burr, Banks, & Thomas, 2016)

La frecuencia con la que se practica ejercicio de alta intensidad también es un factor importante a tener en cuenta, como muestra el estudio de (Albert et al., 2000), teniendo prácticamente 4 veces más riesgo de sufrir una muerte súbita aquellos que practican este tipo de ejercicios menos de una vez por semana, comparándolo con aquellos que realizan ejercicios de alta intensidad entre 1 y 4 veces por semana. Para aquellos que realizan este tipo de actividad 5 o más veces por semana el riesgo todavía es más reducido, como se puede observar en la Tabla II.

riesgo ejercicio
Este dato puede ser malinterpretado y podemos caer en el error de pensar que, puestos a realizar ejercicios de alta intensidad, lo mejor es hacerlo cuantas más veces por semana mejor. Lo que describe en este caso es que, el hecho de no estar habituado durante un largo periodo a realizar ejercicio de alta intensidad y realizarlo esporádicamente aumenta el riesgo. Cabe recalcar que tanto para alcanzar un alta intensidad como aumentar en la frecuencia de sesiones debe hacerse de manera controlada y bajo el principio de progresión.

A continuación veremos como podemos minimizar este riesgo.

La mejor manera para prevenir cualquier incidente de este tipo durante la práctica deportiva es realizar una prueba de esfuerzo con electrocardiograma en un centro médico. Mediante esta prueba se pueden detectar posibles anomalías en el funcionamiento del corazón (no todas) que nos indicarán si somos aptos para realizar ejercicio o qué intensidad no debemos superar. Una vez hecha la prueba, podemos tener el funcionamiento de nuestro corazón bajo control con el uso de un pulsómetro. Otro de los indicadores de los que disponemos es el descenso de pulsaciones una vez terminado el ejercicio de alta intensidad. Un descenso menor de 22 pulsaciones después de dos minutos de descanso es indicativo de un funcionamiento anormal del corazón y debe ponernos en alerta (Cole, Blackstone, Pashkow, Snader, & Lauer, 1999; Myers, Tan, Abella, Aleti, & Froelicher, 2007).

Ante la pregunta de si el ejercicio de alta intensidad es perjudicial la respuesta es: rotundamente no. El ejercicio de alta intensidad tiene innumerables beneficios, (encontraréis algunos de ellos en el blog) incluso para el corazón, sin embargo, no es apto para todos los públicos. Se debe hacer de manera controlada y conociendo nuestros límites, como se ha mencionado anteriormente.

VOLUMEN

El volumen también es un factor a tener en cuenta. Dejando a un lado las lesiones, que como cabe esperar, ante una mayor exposición, más riesgo de sufrir alguna, nos centraremos en su relación con los fallecimientos y salud a largo plazo. Atendiendo al estudio de (Kim et al., 2012), los casos de paro cardiaco se dan con más frecuencia en maratones que en medios maratones, con una incidencia de 0,54 por 100000 participantes, siendo el perfil típico hombre de mediana edad. Dentro del conjunto de los no supervivientes parece ser determinante el hecho de padecer miocardiopatía hipertrófica.

Además del volumen especifico de la prueba, el volumen total semanal también tiene relación directa con este tipo de sucesos (como en muchos otros casos, más no siempre es mejor). Ciertamente un volumen por debajo de 500 kcal semanales aumenta considerablemente el riesgo de fallecer, respecto a un volumen de actividad física entre 2500 y 3499 kcal semanales. Sin embargo, un volumen superior a 3499 kcal semanales incrementa ligeramente el riesgo respecto a la franja anterior, como podréis observar en la Tabla III extraída del estudio realizado con alumnos de la universidad de Harvard.

riesgo edad
(Paffenbarger, Hyde, Wing, & Hsieh, 1986)

En este otro gráfico el volumen está expresado en millas recorridas por semana, siendo los resultados prácticamente los mismos. Sin embargo, y de acuerdo con estos estudios, presumiblemente es mejor excederse que quedarse corto.

riesgo volumen
(O’Keefe & Lavie, 2012)

CONCLUSIONES

-Realizar una prueba de esfuerzo es altamente recomendable, más si cabe, si tenemos intención de realizar ejercicios de alta intensidad.

-La utilización de un monitor de frecuencia cardíaca, además de ser una herramienta útil para controlar la carga y planificar las sesiones, puede ser un indicador que nos alerte de posibles riesgos.

-Un volumen de actividad física semanal excesivo puede ser menos beneficioso que un volumen moderado-alto, pero es mejor que un volumen escaso.

-Si tenemos en mente realizar cualquier tipo de prueba de larga distancia o alta intensidad es imprescindible planificarla con tiempo y estar suficientemente preparados.

BIBLIOGRAFÍA

– Albert, C. M., Mittleman, M. a, Chae, C. U., Lee, I. M., Hennekens, C. H., & Manson, J. E. (2000). Triggering of sudden death from cardiac causes by vigorous exertion. The New England Journal of Medicine, 343(19), 1355–1361. http://doi.org/10.1097/00008483-200103000-00011

-Borjesson, M., Urhausen, A., Kouidi, E., Dugmore, D., Sharma, S., Halle, M., … Vanhees, L. (2011). Cardiovascular evaluation of middle-aged/ senior individuals engaged in leisure-time sport activities: position stand from the sections of exercise physiology and sports cardiology of the European Association of Cardiovascular Prevention and Rehabilitatio. European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation : Official Journal of the European Society of Cardiology, Working Groups on Epidemiology & Prevention and Cardiac Rehabilitation and Exercise Physiology, 18(3), 446–458. http://doi.org/10.1097/HJR.0b013e32833bo969

-Cole, C. R., Blackstone, E. H., Pashkow, F. J., Snader, C. E., & Lauer, M. S. (1999). Heart-rate recovery immediately after exercise as a predictor of mortality. The New England Journal of Medicine, 341(18), 1351–1357. http://doi.org/10.1097/00008483-200003000-00012

-Corrado, D., Basso, C., Rizzoli, G., Schiavon, M., & Thiene, G. (2003). Does Sports Activity Enhance the Risk of Sudden Death in Adolescents and Young Adults ?, 42(11), 0–4. http://doi.org/10.1016/j.jacc.2003.03.002

-Corrado, D., Migliore, F., Basso, C., & Thiene, G. (2006). Exercise and the Risk of Sudden Cardiac Death, (6), 553–558. http://doi.org/10.1007/s00059-006-2885-8

-Corrado, D., Schmied, C., Basso, C., Borjesson, M., Schiavon, M., Pelliccia, A., … Thiene, G. (2011). Risk of sports : do we need a pre-participation screening for competitive and leisure athletes ?, 934–944. http://doi.org/10.1093/eurheartj/ehq482
Goodman, J. M., Burr, J. F., Banks, L., & Thomas, S. G. (2016). The Acute Risks of Exercise in Apparently Healthy Adults and Relevance for Prevention of Cardiovascular Events. Canadian Journal of Cardiology. http://doi.org/10.1016/j.cjca.2016.01.019

-Kim, J. H., Malhotra, R., Chiampas, G., D’Hemecourt, P., Troyanos, C., Cianca, J., … Baggish, A. L. (2012). Cardiac Arrest during Long-Distance Running Races. New England Journal of Medicine, 366(2), 130–140. http://doi.org/10.1056/NEJMoa1106468

-Maron, B. J., Doerer, J. J., Haas, T. S., Tierney, D. M., & Mueller, F. O. (2009). Sudden Deaths in Young Competitive Athletes Analysis of 1866 Deaths in the United States , 1980 – 2006. http://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.108.804617

-Myers, J., Tan, S. Y., Abella, J., Aleti, V., & Froelicher, V. F. (2007). Comparison of the chronotropic response to exercise and heart rate recovery in predicting cardiovascular mortality. European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation : Official Journal of the European Society of Cardiology, Working Groups on Epidemiology & Prevention and Cardiac Rehabilitation and Exercise Physiology, 14(2), 215–221. http://doi.org/10.1097/HJR.0b013e328088cb92

-O’Keefe, J. H., & Lavie, C. J. (2012). Run For Your Life…At a Comfortable Speed And Not Too Far. Heart, 99(8), 516–520.

-Paffenbarger, R. S., Hyde, R. T., Wing, a L., & Hsieh, C. C. (1986). Physical activity, all-cause mortality, and longevity of college alumni. The New England Journal of Medicine, 314(10), 605–613. http://doi.org/10.1056/NEJM198603063141003

  1. 10 marzo, 2016

    Excelente artículo Jon. Muy bien documentado.

    Saludos.

  2. 21 marzo, 2016

    Gracias!

    Saludos,

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