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Autor: HECTOR

ESTEROIDES ANDROGÉNICOS ANABOLIZANTES: LA REALIDAD (PARTE II)

EFECTOS SECUNDARIOS Y RIESGOS ASOCIADOS AL CONSUMO DE ANABOLIZANTES

Nota del autor: Toda la información expuesta en este artículo está basada en la literatura científica actual y pretende dar una visión objetiva de un tema complejo. Cualquier juicio de valores relativo a los datos mostrados queda reservado al lector.

1. INTRODUCCIÓN:

Los esteroides androgénicos anabolizantes (EAAs en adelante) son modificaciones sintéticas de las hormonas sexuales masculinas diseñadas para su uso en el ámbito clínico como tratamiento de trastornos de hipogonadismo, así como de estados catabólicos severos asociados a enfermedades crónicas y quemaduras graves. Sin embargo, los EAAs no son tan populares por su aplicación terapéutica como por su uso ilícito con fines recreativos y deportivos, ya que uno de los efectos asociados a su consumo abusivo es la potenciación del desarrollo muscular hasta niveles suprafisiológicos, lo cual conduce a una mejoría significativa del rendimiento en deportes de fuerza y potencia [1-4]. En la primera parte de este doble artículo estudiamos al detalle el efecto real de los EAAs sobre el sistema musculoesquelético y aportamos evidencia científica sobre el potencial de estos fármacos para inducir a una mejora en el rendimiento deportivo asociado a una ganancia significativa de masa muscular, con o sin un estímulo de ejercicio asociado. En esta segunda entrega nos centraremos en el aspecto más controvertido del uso de EAAs con fines recreativos. Profundizaremos en los efectos secundarios derivados de su consumo a corto plazo y en los riesgos asociados su uso continuado.

2. POR QUÉ EL CONSUMO DE EAAS PRODUCE EFECTOS SECUNDARIOS.

La testosterona es una hormona con diana en múltiples tejidos que interviene en procesos celulares relacionados con la maduración y diferenciación sexual, la virilización externa, la espermatogénesis, la regulación de la gonadotropina y de otras hormonas anabólicas, el estímulo de la síntesis proteica en el tejido muscular y la modulación de adaptaciones estructurales en el sistema nervioso, entre otros procesos [1]. Como hemos mencionado, los EAAs son modificaciones sintéticas de los andrógenos diseñadas para tratar patologías concretas, fármacos que en pequeñas dosis no tendrían un efecto anabólico significativo en un individuo sano.  Sin embargo, la dosis consumida con fines recreativos suele ser muy superior a la terapéutica, siendo frecuente que se supere entre 10 y 100 veces la dosis recomendada en el uso clínico [13]. Las altas dosis de fármacos EAAs producen una elevación de los niveles de testosterona sérica por encima de los parámetros fisiológicos, causando una desregulación que podrá conducir a la aparición de múltiples efectos secundarios de desarrollo temprano y tardío, viéndose afectados varios órganos y sistemas. Debemos tener en cuenta que el mecanismo de acción de cada tipo de EAA puede variar en función de la dosis consumida y su estructura química, lo cual determinará su afinidad por los receptores androgénicos y el nivel de interacción con otros marcadores fisiológicos [1, 2]. A continuación veremos con más detalle cada una de las posibles alteraciones desencadenadas por el consumo abusivo de EAAs.

3. EFECTOS SECUNDARIOS DEL CONSUMO DE EAAS A CORTO PLAZO.

3.1. ALTERACIONES TEMPRANAS PERCEPTIBLES:

Los efectos secundarios más frecuentes derivados del consumo de EAAs son la aparición de acné, hirsutismo o crecimiento masivo de vello corporal, alopecia de patrón androgénico en sujetos con predisposición genética, reducción del tamaño testicular e impotencia en varones y aumento de la líbido [1,2,3,4]. En el caso de las mujeres se suman a los síntomas anteriores los desórdenes menstruales, amenorrea y masculinización de la voz. Otro efecto secundario relativamente frecuente en hombres es la ginecomastia o desarrollo de mamas. Franke, W y Berendonk, B describen el caso de 12 halterófilos olímpicos alemanes que desarrollaron grandes mamas de forma irreversible como consecuencia del consumo repetido de EAAs, teniendo finalmente que someterse a intervenciones quirúrgicas para reconstruir el tejido original [4]. A continuación vemos algunos efectos secundarios documentados en atletas alemanes dopados con EAAs, principalmente Turinabol oral,  en las décadas de los 70 y 80. esreroides2_cuadro1 Efectos secundarios reportados por atletas olímpicos alemanes dopados con Turinabol oral. Tabla extraída de Franke, W & Berendonk, B (1997) [4]. Existe cierta controversia sobre el potencial de los EAAs para provocar un incremento de la agresividad y hostilidad del sujeto, ya que parecen haberse registrado casos aislados posiblemente relacionados con otros trastornos conductuales o psiquiátricos subyacentes en los consumidores [6].  Existen numerosas publicaciones que reportan conductas normales en todos los sujetos de estudio sometidos a tratamiento con EAAs, por lo que no parece que se trate de un efecto secundario frecuente en individuos sin trastornos psicológicos [2, 3, 6].

3.2. ALTERACIONES FISIOLÓGICAS TEMPRANAS.

El impacto a corto plazo de los EAAs sobre el organismo puede ser mayor de lo que manifiestan los síntomas externos. A continuación se listan las alteraciones más referenciadas. ♣ Se ha evidenciado la perturbación de la producción endógena normal de testosterona y gonadotropina, lo cual provoca la mencionada atrofia testicular temporal que puede persistir durante meses tras el consumo del fármaco [1, 2, 8]. ♣ La literatura científica hace referencia a alteraciones importantes en el perfil lipídico plasmático tras el consumo puntual de EAAs, lo cual constituye un factor de riesgo para el desarrollo de patologías cardiovasculares [5, 7, 8, 10, 11].  Entre las alteraciones plasmáticas más frecuentes por consumo agudo de EAAs destacan el incremento en los niveles plasmáticos de LDL (Low density lipoprotein) y de ApoB (apolipoproteína B, componente mayoritario de la molécula de LDL). De forma paralela se produce una reducción en los niveles de HDL (Hight density lipoprotein) y de ApoA1 (Apolipoproteína A1, principal componente de la molécula de HDL) [8, 11]. ♣ Otras alteraciones frecuentes son la alteración del sistema inmune (inmunosupresión), cambios en la hemostasia y el tracto urogenital [2,3,4].

3.2.1. ENSAYOS CON DECANOATO DE NANDROLONA.

Kuipers, H y colaboradores  estudiaron en 1991 los efectos tempranos del consumo de EAAs sobre la composición corporal, presión sanguínea, perfil lipídico y función hepática  en culturistas [7]. Para ello, se administraron dosis de 100mg semanales de decanoato de nandrolona o placebo sobre 8 culturistas durante 8 semanas. De forma paralela, se repitió el procedimiento sobre 5 culturistas que recibirían tratamiento con nandrolona durante 8 semanas y tratamiento con placebo durante otras 8 semanas, quedando separadas ambas fases por 12 semanas y empleando un procedimiento de doble ciego, a fin de evitar sesgos en el procedimiento. Los resultados de los sujetos sometidos a tratamiento con decanoato de nandrolona mostraron una reducción del 25-27% en los niveles de HDL que se prolongaba durante más de 6 semanas tras dejar el tratamiento. Se observó un incremento de la presión sistólica durante el consumo que volvería a su estado fisiológico tras 6 semanas sin fármacos. Las enzimas hepáticas no parecieron verse alteradas significativamente en ningún sujeto.

3.2.2. ENSAYOS CON ENANTATO DE TESTOSTERONA.

El enantato de testosterona es uno de los EAAs más usados con fines recreativos y en el ámbito deportivo, a menudo en dosis muy superiores a las empleadas en los estudios que se describen a continuación. ♣ Gärevik, N y colaboradores estudiaron en 2014 el efecto de diferentes dosis de enantato de testosterona sobre el perfil lipídico y el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal [8]. Una de las consecuencias fisiológicas comunes del consumo de EAAs es la reducción en la secreción de hormona luteinizante (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH), debido a la retroalimentación negativa del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal producida por los niveles suprafisiológicos de andrógenos en plasma y posiblemente por el efecto supresor local de los EAAs sobre los testículos [8, 9]. Estas alteraciones explican gran parte de los efectos secundarios relacionados con el aparato reproductor en los hombres y los trastornos ginecológicos observados en mujeres. En este ensayo se sometió a 25 hombres jóvenes sanos a dosis intramusculares de 125, 250 o 500mg de Testoviron (Enantato de testosterona), inyectándose una única dosis a cada sujeto. Todas las dosis administradas produjeron una reducción de los niveles plasmáticos de LH y FSH, siendo esta reducción especialmente marcada tras 14 días de la administración de 500mg (-92% LH y -94% FSH). Los niveles de LH permanecieron alterados durante 6 semanas en los sujetos que recibieron 500mg de Testoviron. Las dosis de 250 y 500mg de fármaco causaron una reducción significativa de los niveles de ApoA1 y HDL, si bien no se observó una variación significativa en los sujetos tratados con dosis de 125mg [8]. Estos resultados reflejan el gran impacto que puede tener la administración de una única dosis de enantato de testosterona, reduciendo significativamente la producción de gonadotropinas y los niveles de HDL y ApoA1. ♣ Otro ensayo, llevado a cabo años atrás sobre hombres sanos sin antecedentes de consumo de EAAs u otras drogas, trató de identificar los cambios producidos por el consumo de diferentes dosis de enantato de testosterona por vía intramuscular durante 20 semanas [5]. Se observó una correlación positiva entre la dosis de enantato consumida y el incremento de los niveles de hemoglobina plasmática en los sujetos de estudio, al igual que una reducción significativa en los niveles de HDL conforme se incrementaba la dosis de enantato de testosterona administrada. Pese a que no se observó una variación notable en los niveles de otros parámetros fisiológicos estudiados, se desarrollaron efectos secundarios con acné  en 19 de los 61 sujetos de estudio y se registró un caso de impotencia.

3.2.3. ENSAYOS CON STANOZOLOL

Algunas investigaciones reportan alteraciones importantes del perfil lipídico de los sujetos tras 7 días de tratamiento con Stanozolol, observándose una reducción del 71% en los niveles de HDL, además de alteraciones en las enzimas hepáticas [8, 10].

4. EFECTOS SECUNDARIOS DEL CONSUMO DE EAAS A LARGO PLAZO.

Las investigaciones referentes al estudio de los efectos del abuso de EAAs a largo plazo parecen tener un punto en común: El consumo recurrente de EAAs se ha asociado con efectos secundarios graves entre los que destacan la hepatotoxicidad, colestasis, insuficiencia renal, enfermedad cardiovascular, hipogonadismo crónico,  ginecomastia e infertilidad [4, 12, 15, 16]. Existen ensayos con EAAs sobre modelos animales que han asociado el uso continuado de estos fármacos con el desarrollo de tumores hepáticos y hepatomegalia, hipertrofia anormal del miocardio y disfunción cardíaca, así como desregulación de marcadores relacionados con el estrés oxidativo y enzimas de choque térmico renales [14]. Una publicación reciente de Ma, F.&Liu, D. ha demostrado que la 17β-trembolona (un EAA frecuentemente utilizado en el ganado y empleado por numerosos deportistas)  es capaz de inducir la apoptosis de las neuronas del hipocampo y alterar la función neuroprotectora de la testosterona endógena, lo cual es uno de los factores de riesgo principales en el desarrollo de patologías neurodegenerativas como el alzheimer o el parkinson. Los autores destacan el alto riesgo que supone el consumo de este anabolizante para los deportistas que buscan un aumento de su masa muscular y fuerza, desconocedores del los perjuicios asociados a su consumo ilícito [18]. A continuación mencionaremos los resultados más relevantes de algunos estudios realizados sobre humanos que aportan datos detallados sobre los efectos secundarios descritos anteriormente.

4.1. DAÑO CARDÍACO CRÓNICO.

El efecto perjudicial del consumo prolongado de EAAs sobre la función cardíaca ha sido demostrado por varios estudios, siendo frecuentes los casos de atletas de fuerza dopados con regularidad que desarrollan a largo plazo hipertrofia ventricular izquierda con disfunción diastólica, incremento de las dimensiones del corazón y alteración del flujo ventricular [15,16]. Baumann y colaboradores publicaron en 2014 el caso de un culturista de 39 años con 20 años de antecedentes de consumo de EAAs que presentaba fatiga y disnea tras haber sufrido un fallo cardíaco 3 años antes [15]. El paciente no había consumido ninguna otra sustancia dopante o fármaco ilegal a lo largo de su vida. Este caso ilustra los daños producidos por el abuso de EAAs durante un largo período de tiempo sobre el corazón de un hombre joven, el cual presentaba lesiones por cicatrización miocárdica e hipertrofia ventricular izquierda severa.

4.2. ALTERACIÓN IRREVERSIBLE DE LAS FUNCIONES SEXUALES.

Pope y colaboradores trataron de evaluar el efecto del consumo reiterado de EAAs a largo plazo sobre la función sexual y los órganos sexuales [17]. Para ello, reunieron un grupo de 60 levantadores de pesas masculinos: 24 antiguos consumidores de EAAs y 36 deportistas naturales. Para aportar mayor información, se sometió a 5 de los antiguos consumidores a tratamiento de reemplazo con testosterona fisiológica. Tras realizarse un examen físico y mediciones de testosterona plasmática, se determinó que el grupo de antiguos consumidores mostraba un tamaño testicular significativamente inferior al observado en el grupo de deportistas naturales, así como niveles plasmáticos de testosterona anormalmente bajos, llegándose a registrar niveles inferiores a 200ng/dL en 5 de los sujetos, a pesar de llevar estos hasta 26 meses sin consumir fármacos EAAs. De forma complementaria se realizó una entrevista clínica estructurada basada en el DSM-IV que detectó episodios depresivos durante el período de abstinencia de EAAs en el 29% de los deportistas dopados. El 8% de los sujetos del grupo de antiguos consumidores sufrían alteraciones de la líbido y disfunción eréctil crónica, a pesar de haber recibido tratamiento de reemplazo con testosterona plasmática. Otros autores como Rahnema, C y colaboradores llaman la atención sobre el impacto subestimado del consumo reiterado de EAAs sobre la salud reproductiva  y hormonal de los sujetos, agravado por la constante aparición de nuevos fármacos de diseño de los cuales aún no se ha estudiado su potencial dañino real [12].

4.3. UN CASO HISTÓRICO: DOPAJE DE ATLETAS OLÍMPICOS ALEMANES.

Juegos Olímpicos de Montreal, año 1976. La República Democrática Alemana (GDR) asombra con el potencial de sus atletas, consiguiendo 90 medallas, 40 de ellas oros. Cuatro años después, en las olimpiadas de Moscú 1980, la GDR obtiene 126 medallas (47 de ellas oros). Para hacernos una idea de la magnitud de estos resultados, podemos fijarnos en el medallero de Bulgaria, país que quedó inmediatamente por detrás de la GDR con 41 medallas, 8 de ellas oros. El impresionante rendimiento y la condición física de los atletas alemanes despertaron gran admiración a lo largo de los años 70 y 80. Sin embargo, años después, una confesión pública dejaría al descubierto el entramado oculto tras estas victorias. La GDR administró EAAs (principalmente ésteres de testosterona y ésteres de nandrolona) a un total de 10.000 atletas a lo largo de las décadas de los 70 y 80. Muchos de estos atletas eran por entonces adolescentes de 14 a 17 años que a día de hoy sufren los efectos secundarios del consumo abusivo de estos fármacos, habiendo fallecido otros durante los años posteriores a su carrera deportiva como consecuencia de daños orgánicos graves causados por el dopaje reiterado [4]. Los casos más frecuentes son de daño hepático, entre los que destacan 10 atletas de élite que fueron hospitalizados por hepatomegalia tras años de consumo de EAAs combinado con abuso de alcohol. Numerosas atletas femeninas experimentaron estos efectos secundarios por el consumo de EAAs combinado con el tratamiento con píldoras anticonceptivas, usadas a día de hoy comúnmente por las mujeres. Otros casos graves de dopaje documentados afectan principalmente a las atletas femeninas, muchas de ellas competidoras de natación y lanzamiento de peso, que experimentaron durante su edad adulta formación de quistes ováricos con inflamación anormal, abortos involuntarios consecutivos, masculinización de la voz irreversible y malformaciones en el feto durante el embarazo [4].

5. CONCLUSIONES:

♣ En el uso recreativo de EAAs a menudo se consumen dosis hasta 100 veces superiores a las empleadas en el ámbito clínico, lo cual provoca la elevación suprafisiológica de los niveles de testosterona sérica y una desregulación hormonal que conduce al desarrollo de efectos secundarios tempranos y alteraciones graves a largo plazo, algunas de ellas irreversibles [13, 4, 12, 13, 15, 16]. ♣ Los efectos secundarios más documentados por el consumo de EAAs a corto plazo son la aparición de acné, hirsutismo o crecimiento masivo de vello corporal, alopecia de patrón androgénico en sujetos con predisposición genética, reducción del tamaño testicular, impotencia y ginecomastia en varones y aumento de la líbido [1,2,3,4]. ♣ El consumo de EAAs en individuos sanos sin trastornos psicológicos o conductuales no parece interferir en el desarrollo de conductas agresivas y hostilidad [2, 3, 6]. ♣ El consumo puntual de EAAs puede provocar un desequilibrio marcado del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, así como alteraciones importantes en el perfil lipídico, inmunosupresión, cambios en la hemostasia y en el tracto urogenital [1-5, 7, 8, 10, 11]. ♣ Una sola dosis de 250-500mg de enantato de testosterona intramuscular puede reducir los niveles plasmáticos de LH y FSH durante semanas, así como los de HDL y ApoA1 [8]. ♣ El consumo recurrente de EAAs se ha asociado con efectos secundarios irreversibles a largo plazo, entre los que destacan la hepatotoxicidad, colestasis, insuficiencia renal, patologías cardíacas, hipogonadismo crónico,  ginecomastia e infertilidad [4, 12, 15, 16]. ♣ La República Democrática Alemana administró EAAs a más de 10.000 atletas a lo largo de la década de los 70 y 80. Algunos de estos atletas han fallecido por alteraciones hepáticas y, en el caso de las mujeres, se han registrado numerosos casos de trastornos ginecológicos graves asociados con abortos consecutivos y malformaciones fetales durante el embarazo. Una vez expuestos estos datos, parece evidente que el consumo de EAAs para mejorar el rendimiento deportivo o con fines meramente estéticos puede suponer un riesgo importante para la salud del individuo. Los factores genéticos, el tipo de EAA empleado, la dosis administrada y la duración del consumo determinarán el riesgo real de desarrollar los efectos secundarios y patologías asociadas, de forma similar a como ocurre con otras drogas de abuso.

REFERENCIAS:

1. Essentials of Strength Training and Conditioning 2th Edition. Thomas Baechle and Roger Earle. 2. Hartgens, F., & Kuipers, H. (2004). Effects of androgenic-anabolic steroids in athletes. Sports Medicine, 34(8), 513-554. 3. Bahrke, M. S., & Yesalis, C. E. (2004). Abuse of anabolic androgenic steroids and related substances in sport and exercise. Current opinion in pharmacology,4(6), 614-620. 4. Franke, W. W., & Berendonk, B. (1997). Hormonal doping and androgenization of athletes: a secret program of the German Democratic Republic government. Clinical chemistry, 43(7), 1262-1279 5. Bhasin, S., Woodhouse, L., Casaburi, R., Singh, A. B., Bhasin, D., Berman, N., … & Storer, T. W. (2001). Testosterone dose-response relationships in healthy young men. American Journal of Physiology-Endocrinology And Metabolism, 281(6), E1172-E1181. 6. Bhasin S, Storer TW, Berman N.  et al.  The effects of supraphysiologic doses of testosterone on muscle size and strength in normal men.  N Engl J Med.1996;335:1-7. 7. Kuipers, H., Wijnen, J. A., Hartgens, F., & Willems, S. M. (1991). Influence of anabolic steroids on body composition, blood pressure, lipid profile and liver functions in body builders. International journal of sports medicine, 12(4), 413-418. 8. Gårevik, N., Rane, A., Björkhem-Bergman, L., & Ekström, L. (2014). Effects of different doses of testosterone on gonadotropins, 25-hydroxyvitamin D3, and blood lipids in healthy men. Substance abuse and rehabilitation, 5, 121. 9. Gårevik N, Strahm E, Garle M, et al. Long term perturbation of endocrine parameters and cholesterol metabolism after discontinued abuse of anabolic androgenic steroids. J Steroid Biochem Mol Biol. 2011;127(3–5):295–300. 10. Applebaum-Bowden D, Haffner SM, Hazzard WR. The dyslipoproteinemia of anabolic steroid therapy: increase in hepatic triglyceride lipase precedes the decrease in high density lipoprotein 2 cholesterol. Metabolism. 1987;36(10):949–952. 11. Glazer G. Atherogenic effects of anabolic steroids on serum lipid levels. A literature review. Arch Intern Med. 1991;151(10):1925–1933. 12. Rahnema, C. D., Crosnoe, L. E., & Kim, E. D. (2015). Designer steroids–over‐the‐counter supplements and their androgenic component: review of an increasing problem. Andrology. 13. Yersalis CE, Bahrke MS (1995) Anabolic-androgenic steroids. Sports Med 19: 326–340. 14. Frankenfeld, S. P., Oliveira, L. P., Ortenzi, V. H., Rego-Monteiro, I. C., Chaves, E. A., Ferreira, A. C., … & Fortunato, R. S. (2014). The anabolic androgenic steroid nandrolone decanoate disrupts redox homeostasis in liver, heart and kidney of male wistar rats. PloS one, 9(9), e102699. 15. Baumann, S., Jabbour, C., Huseynov, A., Borggrefe, M., Haghi, D., & Papavassiliu, T. (2014). Myocardial Scar Detected by Cardiovascular Magnetic Resonance in a Competitive Bodybuilder With Longstanding Abuse of Anabolic Steroids. Asian J Sports Med, 5(4), e24058. 16. Luijkx T, Velthuis BK, Backx FJ, Buckens CF, Prakken NH, Rienks R, et al. Anabolic androgenic steroid use is associated with ventricular dysfunction on cardiac MRI in strength trained athletes. Int J Cardiol. 2013;167(3):664–8. 17. Pope, H. G., Kanayama, G., Hudson, J. I., DeLuca, J., Isaacs, S., Baggish, A., … & Bhasin, S. (2014). Prolonged impairment of sexual function associated with anabolic–androgenic steroid abuse: An underrecognized problem.International Journal of Psychophysiology, 94(2), 237. 18. Ma, F., & Liu, D. (2015). 17β-trenbolone, an anabolic–androgenic steroid as well as an environmental hormone, contributes to neurodegeneration.Toxicology and applied pharmacology, 282(1), 68-76.

  1. 20 junio, 2015

    MUCHAS GRACIAS POR ESTE Y EL ANTERIOR ARTÍCULO. ASÍ COMO LA CITA BIBILIOGRÁFICA QUE PERMITE AHONDAR MÁS EN EL FUNCIONAMIENTO DE ESTAS SUSTANCIAS QUE LOS ATLETAS INGERIMOS CON MAYOR O MENOR MODERACIÓN.

  2. 20 julio, 2015

    Gracias por tremendo articulo, me sirvió mucho para tener una perspectiva clara sobre los EEAs.

  3. 14 agosto, 2015

    ¿ocurre lo mismo con el Clembuterol?

  4. 29 diciembre, 2015

    Me pareció un excelente articulo, felicidades al canal de POWEXPLOSIVE 🙂
    Aunque me pregunto si les cancelaron las medallas al pais de Alemania aun sabiendo que usaron dopaje :v

  5. 13 abril, 2016

    Entonces en una conclusión más conclusionista tomar obviamente más de lo debido hace mal y si tomo lo justo igual?

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