Zeus

AUTOR: ZEUS

CORE Y RENDIMIENTO DEPORTIVO: INTRODUCCIÓN CONCEPTUAL

En los últimos años el core ha pasado a ocupar un primer plano en el mundo de la investigación, entre otros motivos por su relación con el dolor de espalda y es que, como señalan Vera-Garcia et al. [1] en sus conclusiones, según los resultados de estudios biomecánicos y epidemiológicos, el déficit de control neuromuscular de la estabilidad del tronco está relacionado, tanto con el síndrome de dolor lumbar como con lesiones en los miembros inferiores.

Ahora bien, seguramente estés familiarizado con el término de core, pero antes de entrar en materia, considero que es recomendable hacer un par de aclaraciones conceptuales, siguiendo al mismo autor [1], y citando a Kibler et al. [2]

El core no es un concepto descrito en los tratados clásicos de anatomía, sino un concepto funcional utilizado habitualmente para referirse de forma conjunta a las estructuras musculares y osteoarticulares de la parte central del cuerpo, sobre todo, del raquis lumbo-dorsal, la pelvis y las caderas.

core-completoAhora bien, como podemos ver, al ser un concepto funcional, es necesario otorgarle una, por lo que surge el concepto de core stability, cuya definición propuesta por Vera García et al[1]:

Capacidad de las estructuras osteoarticulares y musculares, coordinadas por el sistema de control motor, para mantener o retomar una posición o trayectoria del tronco ante las perturbaciones”.

Ahora bien, si analizamos la situación de una persona que presente un dolor de espalda y la búsqueda de la mejora del rendimiento de un deportista, vemos que se parecen en poco, aunque el número de deportistas que presentan dolor de espalda pueda ser mayor o menor. Es decir, probablemente el entrenamiento del core influya en el dolor de espalda, pero no por ello debe mejorar el rendimiento del deportista en cuanto a optimizar sus prestaciones.

Otra cuestión a plantear, es cómo organizar el entrenamiento de un deportista en base al core, si pensamos en la cantidad de acciones deportivas y variables que acontecen en una acción deportiva, como puede ser la carga o no a desplazar, precisión, complejidad del movimiento, número de planos en los que se produce, presencia de adversario e interacción con los mismos…Ello hace difícil plantear una receta de trabajo para todos.

ANATOMÍA DEL CORE

En primer lugar, existe cierta discrepancia sobre la musculatura que conforma este y permite este concepto, el cual se relaciona principalmente con la estabilidad de la zona central del cuerpo. No obstante, en el presente artículo no vamos a entrar en dichas discrepancias y nos decantarnos por una visión más global de la musculatura que conforma el Core. Para ello, citaremos a McGill et al. [3].

El core está compuesto por la columna lumbar, los músculos de la pared abdominal, los extensores de la espalda y el cuadrado lumbar. A estos se suman músculos multiarticulares, como el dorsal ancho y el psoas que pasan a través del core, vinculado la pelvis, las piernas, los hombros y los brazos. A estos y teniendo presente la sinergia anatómica y biomecánica con la pelvis, la musculatura glútea también puede ser considerada como componente esencial de los generadores de energía primarios e incluye a todos los músculos localizados entre los hombros y la pelvis [3].

core-componentes
SISTEMAS QUE CONFORMAN EL CORE

La disposición anatómica de la musculatura ha motivado que el core haya sido clasificado en dos sistemas, uno conocido como sistema local (conformado por aquella musculatura más superficial), y otro más global, más profunda (la cual se relaciona con el control fino y próximo de los movimientos vertebrales).

Esta perspectiva disociativa en el entrenamiento específico del core a menudo se centra en la capacidad de activar selectivamente el multífido, el transverso del abdomen y, a veces, el oblicuo menor [4], entendiendo la activación selectiva de esta musculatura como la clave en las intervenciones de dolor de espalda, y que en su mayoría utilizan ejercicios de peso corporal sin cargas externas.

Esta demanda en el trabajo del core, nos puede hacer pensar que la musculatura más profunda no es suficientemente fortalecida mediante ejercicios de entrenamiento clásico [4]. Ahora bien, citando a Vera-García et al. [1], este enfoque ha recibido críticas importantes, ya que no parecen existir evidencias suficientes que demuestren que los músculos profundos del tronco son los más importantes para el desarrollo de la estabilidad lumbopélvica.

Por último, citando a Lederman, la división de la musculatura del tronco en core (musculatura local) y musculatura global, es una reducción fantasiosa, que solo sirve para promover el Core Stability [5], entendido como el trabajo exclusivo de la musculatura local. Y es que aunque pueden ser controvertidas, no podemos olvidar que el cuerpo trabaja de forma global en su totalidad, por lo que una perspectiva más amplia e integradora parece ser una buena opción.

core-infografia
Todo ello nos hace cambiar el foco hacia visiones como la de Wirth et al. [4] donde señalan, en base a varios artículos, que “la musculatura del tronco debe ser vista como una unidad funcional, donde los niveles de activación cambian dependiendo de la tarea motora”.

De tal manera que la estabilidad de la columna vertebral, como señalan Kavcic et al, no solo es dominada por un músculo, ya que los roles individuales de la diferente musculatura fue cambiando de forma continua a través de las diferentes tareas [6], por lo que la estabilización está asegurada por una interacción específica y sinérgica de los músculos ‘locales’ y ‘globales’ en función de la dirección del movimiento [6].

Por su parte, Stokes y colaboradores concluyen en base a cálculos con un modelo anatómico que incluye a toda la musculatura de la pared abdominal (recto abdominal, oblicuo interno y externo, transverso del abdomen) junto con los extensores lumbares de la espalda en diferentes movimientos del tronco (extensión, flexión, flexión lateral y rotación), que un aumento de la presión intra-abdominal reduce las fuerzas de compresión lumbar, mientras que el aumento de actividad de la transverso abdominal no mejora la estabilidad de los segmentos vertebrales [7]. Por lo que el uso de vaciamiento abdominal (hollowing) en ejercicios de barra complejos de rehabilitación, así como en el deporte, debería al menos ser cuestionado y, tal vez, descontado por completo en el ejercicio [4].

Como podemos ver, el concepto de tarea motora empieza a cobrar cierto papel de relevancia, entendida como la necesidad de especialización del entrenamiento del core en base a las necesidades que tiene cada deportista.

Y aquí es donde podemos entender una reflexión de McGill et al. que dice que “el core, más a menudo que no, funciona para impedir el movimiento en lugar de iniciarlo, lo cual es contrario a los planteamientos que muchos entrenadores emplean en el diseño de ejercicio para sus clientes” [3].

Por lo que la función de control del movimiento excesivo, parece ser la función principal del core, lo cual es de vital importancia si mi objetivo es generar niveles elevados de fuerza, ya que para poder generar dichos picos de fuerza y/o potencia, es necesario tener un estado de estabilidad.

Ahora bien, cuál es la relación entre estabilización y fortalecimiento. Estos dos conceptos que, en ocasiones, entendemos que van de la mano, deben ser diferenciados:

Estabilización: es el resultado de la interacción de las fuerzas musculares. Estas se producen mediante la activación de la musculatura del tronco y su capacidad contráctil, lo que por tanto, lleva a posiciones estables y seguras a la columna espinal [4]. Lo que no es del todo cierto, ya que la estabilidad no tiene por qué ser buena, ya que «solo» representa el grado de resistencia del cuerpo a modificar su estado de equilibrio. Así, un cuerpo puede estar muy estable, en términos mecánicos, en un estado que clínica o funcionalmente es perjudicial, siendo muy difícil modificar su estado para llevarlo a una situación más beneficiosa [1]

Fortalecimiento: mejora en las producción de los niveles de fuerza de la musculatura del tronco, la cual depende de la capacidad contráctil de la masa muscular [4]. Ahora bien, una zona central puede ser fuerte, pero no por ello estable, ya que el potencial de activación depende del sistema nervioso central [4].

Por lo tanto, la estabilización es el resultado de la masa muscular (potencial de contracción) y su activación a través del SNC (uso de ese potencial) [4]. Lo que nos hace centrar nuestra atención en la necesidad de ejecutar los patrones de movimiento de forma correcta en cada tarea motora, que conlleva una coordinación intra e inter-muscular [4].

En próximos artículos, analizaremos cómo trabajar este complejo funcional de la forma más eficiente y eficaz posible.

CONCLUSIONES

• El core no es un concepto anatómico sino funcional, y no existe un consenso respecto a los elementos anatómicos que conforman el mismo.

• La estabilidad no conlleva necesariamente niveles elevados de fuerza, ni tiene por qué ser buena, debe ser entendida como un sistema que permite el equilibrio entre las fuerzas.

• Un core que presente niveles elevados de fuerza en una determinada prueba no quiere decir que sea estable en cualquier situación.

• La estabilización es el resultado del potencial de contracción de la masa muscular y su activación a través del SNC.

core-estabilizacion
Referencias bibliográficas

1. Vera-García FJ, Barbado D, Moreno-Pérez V, Hernández-Sánchez S, Juan-Recio C, Elvira JLL. Core stability. Concepto y aportaciones al entrenamiento y la prevención de lesiones. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. 2015 6//;8(2):79-85.

2. Kibler WB, Press J, Sciascia A. The role of core stability in athletic function. Sports medicine (Auckland, NZ). 2006;36(3):189-98. PubMed PMID: 16526831. Epub 2006/03/11. eng.

3. McGill S. Core Training: Evidence Translating to Better Performance and Injury Prevention. Strength Cond J. 2010 Jun;32(3):33-46. PubMed PMID: WOS:000279074600004.

4. Wirth K, Hartmann H, Mickel C, Szilvas E, Keiner M, Sander A. Core Stability in Athletes: A Critical Analysis of Current Guidelines. Sports medicine (Auckland, NZ). 2016 Jul 30. PubMed PMID: 27475953. Epub 2016/08/01. Eng.

5. Lederman E. The myth of core stability. Journal of bodywork and movement therapies. 2010 1//;14(1):84-98.

6. Kavcic N, Grenier S, McGill SM. Determining the stabilizing role of individual torso muscles during rehabilitation exercises. Spine. 2004 Jun 1;29(11):1254-65. PubMed PMID: 15167666. Epub 2004/05/29. eng.

7. Stokes IA, Gardner-Morse MG, Henry SM. Intra-abdominal pressure and abdominal wall muscular function: Spinal unloading mechanism. Clinical biomechanics (Bristol, Avon). 2010 Nov;25(9):859-66. PubMed PMID: 20655636. Pubmed Central PMCID: PMC2949466. Epub 2010/07/27. eng.

Escribir un comentario

*

Your email address will not be published.

Leer entrada anterior
halterofilia-principal
EFECTOS DE ENTRENAR HALTEROFILIA

AUTOR: OSCAR EFECTOS DE ENTRENAR HALTEROFILIA SOBRE EL RENDIMIENTO Y OTROS SISTEMAS En este segundo artículo hablando sobre la halterofilia...

Cerrar