Ivan alonso

AUTOR: IVÁN ALONSO

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA LESIÓN DEPORTIVA

Es conocido que el estrés hace a la persona más vulnerable a la lesión y la propia lesión hace al sujeto más frágil ante la posibilidad de sufrir estrés [1], afectando a nivel cognitivo, emocional y conductual.

Las respuestas psicológicas que se producen ante la lesión deportiva afectan de manera directa a la recuperación de la misma. Este hecho ha llevado a que en los últimos veinte años se hayan producido numerosas investigaciones al respecto, las cuales, básicamente, se pueden resumir en dos modelos teóricos:


• MODELOS CENTRADOS EN LAS REACCIONES EMOCIONALES DEL DEPORTISTA

Los modelos centrados en las respuestas emocionales del deportista, provienen de la secuencia de reacciones psicológicas descritas por Kubler-Ross (1969) [2]. Estas reacciones son, básicamente:

-Negación de la lesión.

-Cólera (enfado).

-Negociación (ambivalencia emocional).

-Depresión, provocada por la sensación de pérdida (a nivel funcional, estatus…).

-Aceptación y reorganización.

lesión deportista

Sin embargo, no se trata de una serie de “fases estanco” por las que tengan que pasar siempre de manera secuencial todos los deportistas lesionados [3], sino que algunos autores señalan que dichas fases están influenciadas por el tipo y gravedad de la lesión, así como por factores de tipo personal (edad, recursos de afrontamiento…) [4-9].

Un ejemplo de estos modelos sería la Teoría de la Valoración Cognitiva de Brewer (1994), que señala que la conducta del deportista cuando se produce una lesión viene determinada por la reacción emocional que tenga ante la misma. A su vez, la reacción emocional surge de la interacción de factores de personalidad (autoestima, locus de control, etc.) y factores situacionales (gravedad de la lesión, estatus deportivo, etc.).

• EL MODELO INTEGRADO DE LA RESPUESTA PSICOLÓGICA A LA LESIÓN Y AL PROCESO DE REHABILITACIÓN

El Modelo Integrado de la Respuesta Psicológica a la Lesión y al Proceso de Rehabilitación de Wiese-Bjornstal et al. (1998) integran teorías basadas en el proceso de estrés y otras centradas en el proceso de dolor.

Gracias a este modelo entendemos que el estrés no solo es un factor que aumenta el riesgo de sufrir una lesión, sino que puede suponer un verdadero obstáculo en la recuperación del deportista lesionado [10].

lesión factores

En este modelo los factores personales y situacionales actúan sobre las apreciaciones cognitivas del lesionado y estas, a su vez, influyen en la respuesta emocional y conductual obteniendo, finalmente, la respuesta psicológica global del deportista lesionado [11]. Dicha respuesta psicológica se relaciona con toda la experiencia de la lesión, en torno a los tres componentes del modelo: la valoración cognitiva, la respuesta emocional y la respuesta conductual.

LA RESPUESTA COGNITIVA

Los resultados obtenidos en algunos estudios sugieren que la respuesta cognitiva se ve afectada [10, 12-15], al mismo tiempo que afecta a las emociones y comportamientos posteriores de los deportistas [16-19].

AUTOPERCEPCIONES DE LOS DEPORTISTAS

En líneas generales, se han encontrado diferencias en la autoestima y el autoconcepto entre lesionados y no lesionados [14, 20] obteniendo valores menores en los primeros.

En cuanto a la influencia de la lesión sobre la autoeficacia [8, 10], parece existir una pérdida significativa de la misma [21]. Los niveles de autovaloración física están relacionados con la depresión post-lesión [22].

Del mismo modo, se ha demostrado que la autoeficacia está estrechamente ligada a la historia de lesiones, de modo que, los deportistas con alguna lesión previa han mostrado un nivel de autoeficacia mayor en la rehabilitación en comparación con aquellos que no se habían lesionado antes [23, 24].

En lo que respecta a la autoconfianza, quizás las investigaciones más importantes son las desarrollada por Jonhston & Carroll [18] y por Evans, Hardy & Fleming [25] en las cuales se indica una disminución de la autoconfianza en deportistas lesionados.

PERCEPCIÓN DEL DEPORTISTA SOBRE EL ALCANCE DE SU LESIÓN

Crossman, Jamiesson & Hume [26] analizaron las diferencias entre las percepciones que varios deportistas tenían de su lesión y el efecto de dichas percepciones sobre su recuperación. Encontraron que la sobrestimación de la lesión estaba significativamente relacionada con un incremento del dolor y un pronóstico de mayor gravedad (con ansiedad y apatía, como características psicológicas asociadas).

CREENCIAS DEL DEPORTISTA

Wiese-Bjornstal [27] señala que las creencias que tenga el deportlesión creenciasista pueden condicionar tanto sus respuestas emocionales como físicas ante la lesión deportiva. Durante el proceso de rehabilitación, el soporte social que aportan las creencias religiosas de algunos d
eportistas pueden ayudar a reducir sus niveles de estrés así como moderar los efectos psicológicos negativos de la lesión.

En otro estudio posterior, Wiese-Bjornstal [28] describe como los pensamientos positivos reportan mayores beneficios que los negativos, tanto de forma inmediata, como durante el periodo de rehabilitación. Aquellos deportistas que son más positivos afrontan mejor el estrés causado por la lesión, lo cual les ayuda a mejorar la recuperación y la adherencia al programa de rehabilitación [13].

Estos resultados se encuentran en consonancia con Morrey [29], el cual encontró unos años antes que los deportistas con un estilo pesimista mostraban cotas máximas de depresión y cólera en el primer mes de rehabilitación.

Sin embargo, es importante destacar que, tal y como señalan Wiese- Bjornstal, el “optimismo poco realista” puede incrementar el riesgo de nuevas lesiones y problemas derivados, puesto que la persona infravalora las posibles consecuencias negativas de su lesión y no es consciente de las acciones que la provocan.

CATASTROFISMO Y DOLOR

Cognitivamente, el dolor es considerado como un importante agente estresor que es necesario afrontar eficazmente (es decir, intentando minimizar dicha experiencia) [30].

Por su parte, el término catastrofismo se interpreta como una percepción mental negativa y exagerada respecto a la experiencia de dolor, tanto real como anticipada [31]. Desde un punto de vista teórico, el catastrofismo puede contribuir a percibir como más intensa una experiencia de dolor al aumentar el foco atencional en el mismo y/o aumentando la respuesta emocional ante estímulos nocivos.

Las principales consecuencias asociadas al catastrofismo según la mayor parte de la literatura científica son dolor más intenso, mayor consumo de analgésicos, disminución de las actividades diarias e incapacidad laboral [32]. Sin embargo, también ha sido demostrado, entre otros:

• Mayor sensibilidad al dolor [33].

• Mayor depresión en el contexto del dolor crónico [34].

• Interferencias en el uso de estrategias de afrontamiento [32].

• Menos adherencia a los tratamientos farmacológicos (reumatismo) [35].

• Peor pronóstico [36].

Según la revisión de Wiese-Bjornstal [37], los deportistas que toleran mejor el dolor se recuperan más rápido. Respecto a las cogniciones, el miedo parece incrementar la tolerancia al dolor y la ansiedad reducirla.

lesión dolor
REGRESO A LA COMPETICIÓN

Crossman et al. [16] estudiaron las respuestas a nivel emocional de 30 deportistas masculinos a lo largo de cuatro fases en la recuperación de su lesión: el día que se produjo la lesión, el día siguiente, un día a la mitad del periodo de recuperación y el día del regreso a la competición. Encontraron que mientras que solo un 13% de los deportistas lesionados experimentaron miedo durante la rehabilitación, el porcentaje de ellos que señaló experimentarlo en su vuelta a la competición fue significativamente mayor (40%). De hecho, algunos deportistas con el alta médica siguen manteniendo preocupaciones relacionadas con su lesión incluso un año después de haberlas sufrido [38].

Según diversos estudios [39 y 40], el motivo por el que las reacciones emocionales negativas aumentan cuando se vuelve a la competición se deben, en gran medida, a la sensación de incertidumbre de los deportistas respecto a si alcanzarán de nuevo el nivel de rendimiento previo a la lesión, el miedo al fracaso y la posibilidad de sufrir recaídas.

LA RESPUESTA EMOCIONAL

Numerosos autores coinciden en que los deportistas sufren estados de ánimo adversos ante la lesión deportiva, tanto como consecuencia inmediata de la lesión [15, 20, 41, 42] como derivados del periodo de recuperación [43, 44].

En lo que respecta a la evaluación de dichos procesos emocionales y su relación con la lesión deportiva; el cuestionario Profile of Mood States (POMS) es el instrumento más empleado y citado en la literatura científica en el ámbito deportivo [45].

Alzate et al. [46] encontraron que los deportistas adoptaban gradualmente el perfil de ICEBERG (perfil tipo en deportistas psicológicamente sanos) en dicho instrumento a medida que se recuperaban de su lesión.

lesión respuesta emocional
En un estudio de Chang y Grossman [20] los corredores lesionados presentaron de forma significativa mayor Tensión, Depresión y Confusión en las escalas del POMS. Posteriormente estos resultados han sido confirmados por diferentes autores [13, 15, 41].

Más recientemente Ramírez [42] encontró una relación significativa entre la escala Hostilidad y la habilidad física percibida por el lesionado en el momento en que se producía la lesión, de manera que cuanto mayor es el nivel de la habilidad percibida (cuanto mejor forma física es percibida), mayor es el nivel de hostilidad del lesionado.

Sin embargo, la respuesta emocional de los atletas son diferentes en función de ciertas variables personales y situacionales, siendo la gravedad de la lesión y el nivel de competición las que más influyen [11]. Así, numerosos estudios [12, 13, 15] han demostrado que no todos los deportistas responden a la lesión con ánimo deprimido.

Por otro lado, Smith [47] encontró un perfil anímico más positivo en los grupos de deportistas que en el promedio de personas no deportistas en edad universitaria (incluso a pesar de que los deportistas estuviesen lesionados). Solo aquellos deportistas con lesiones serias experimentaban alteraciones del estado de ánimo significativas (entre un 10 y un 20% según diversos estudios [12, 13, 38, 48]).

Además, en algunos casos las emociones negativas que aparecen en los deportistas lesionados pueden actuar como un elemento facilitador en la recuperación. Morrey (1997) [29] encontró que los deportistas de competición se recuperaban más rápido de sus lesiones que los no competitivos, a pesar de que experimentaban alteraciones de ánimo más graves. La presión por volver a competir, aunque de forma inicial contribuye a la frustración, la depresión y el enfado, parece motivar al deportista durante rehabilitación.

Por último, la percepción de apoyo social parece actuar como variable mediadora entre las respuestas emocionales y la lesión deportiva [12]. Green & Weinberg [49] encontraron que los deportistas que señalaban estar más satisfechos con su apoyo social presentaban valores más bajos en la alteración del estado de ánimo después de la lesión.

El apoyo social también resulta útil para aliviar los miedos y preocupaciones del deportista lesionado respecto a su readaptación al entrenamiento, ayudándole a plantear expectativas de actuación realistas, a reconocer las mejoras y a aumentar su autoconfianza [18]. De hecho, algunos deportistas reflejaron su deseo de recibir más apoyo informativo sobre su lesión por parte de los fisioterapeutas, y más apoyo técnico sobre su readaptación al entrenamiento por parte de sus entrenadores.

LA RESPUESTA CONDUCTUAL

Que se cumplan los planes de rehabilitación deportiva facilita que se produzca una recuperación óptima. Por ello, el estudio de la relación entre factores psicológicos y conductas de adherencia a programas de rehabilitación de lesiones deportivas resulta una de las áreas de mayor interés en psicología deportiva.lesión respuesta conductual

En este sentido, Fisher et al. [50], encontró que los sujetos que percibían mayor apoyo social, mayor tolerancia al dolor y mayor percepción de esfuerzo durante la recuperación mostraban una mayor adherencia al programa de rehabilitación y una menor preocupación ante la misma.

Lampton, Lambert & Post [51], encontraron que una alta autoestima se relaciona con una baja tendencia a poner excusas para no asistir a las sesiones de recuperación. Más recientemente Milne, Hall & Forwell [52] hallaron resultados similares.

Por su parte Daly et al. [17] señalaron la existencia de relaciones significativas entre la adherencia y el nivel de esfuerzo realizado por el deportista. Del mismo modo, Udry [53] encontró en su estudio que el empleo de estrategias de afrontamiento frente a la lesión se relacionaba de manera positiva con la adherencia.

Más recientemente, las investigaciones desarrolladas por Brewer y sus colaboradores [4-7] destacaban que variables personales como los estados de ánimo, la identificación deportiva y la motivación, y variables situacionales como el apoyo social, son fundamentales en la adherencia del deportista en su recuperación. Resultados muy similares fueron hallados en una de las últimas revisiones al respecto llevada a cabo por Levy, Polman, Clough & McNaughton [54].

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