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AUTOR: JUANAN HERNÁNDEZ

BENEFICIOS DEL EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO

La actividad física regular durante el embarazo tiene una gran importancia. Diversos estudios han demostrado que la práctica de ejercicio durante la gestación mejora la condición física, la función cardiorrespiratoria y el bienestar psicológico y, además reduce los riesgos de padecer determinadas alteraciones frecuentes durante el mismo [1]. Las rutinas de ejercicio deben de ser modificadas y adaptadas a los cambios anatómicos y fisiológicos que se producen durante el embarazo, con el fin de evitar riesgos tanto en la madre como en el feto.

Si no lo hemos hecho antes, el embarazo es un momento ideal para adoptar un estilo de vida saludable.

BENEFICIOS POTENCIALES DEL EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO

1. Evita la excesiva ganancia de peso durante la gestación [2].

La ganancia de peso puede ser atenuada con el desarrollo de un programa regular de ejercicio prenatal. Se estima que aquellas mujeres que mantienen los niveles de actividad física durante el embarazo ganan un 20% menos de peso que las inactivas.

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Este efecto no es sólo significativo durante el embarazo, sino que también durante el postparto se ha comprobado como el mantenimiento de la ganancia de peso es menor en aquellas mujeres que han desarrollado un programa de ejercicio durante el embarazo. En otras palabras, las mujeres que realizan ejercicio habitualmente durante el embarazo tienden a prolongar este hábito tras el parto y recuperan su peso normal con más probabilidad que quienes no lo hacen [3].

2. Previene y reduce la aparición de lesiones músculo-esqueléticas, como dolor lumbo-pélvico [4,5].

El dolor lumbar, y en especial el dolor lumbo-pélvico, es uno de las principales alteraciones que se producen durante el embarazo (un 76% de las embarazadas refieren dolor lumbo-pélvico en algún momento del embarazo).

Se atribuye principalmente al aumento de la lordosis lumbar, lo que provoca cambios en el centro de gravedad e incrementa el estrés sobre músculos y articulaciones de la región lumbar. Además, el aumento de la secreción de relaxina (hormona producida por el cuerpo lúteo y la placenta durante el embarazo que relaja los ligamentos de zona central y prepara el área del pubis y la matriz para el parto) puede aumentar la elasticidad de los ligamentos, pudiendo disminuir la estabilidad articular. El ejercicio ayuda a contrarrestar dicho estrés y a aliviar los síntomas asociados al dolor lumbar.

3. Previene la incontinencia urinaria [6].

La realización de ejercicios de Kegel durante el embarazo ayuda a reducir el riesgo de incontinencia urinaria en mujeres sin incontinencia previa. Estos efectos se han podido demostrar a corto plazo. Su beneficio a largo plazo no ha podido ser establecido por el momento.

4. Reduce el peso del neonato y el riesgo de macrosomía (bebés más grandes de lo habitual) [3,7,8].

En el pasado, se aconsejaba a las mujeres embarazadas no realizar ejercicio para evitar efectos adversos en el desarrollo del feto, así como en el parto. Se ha podido comprobar como existe una relación entre el aumento del peso del bebé al nacer y la falta práctica de ejercicio previa o durante el embarazo. No se ha podido comprobar esta situación en mujeres que realizan ejercicio durante la gestación.

El ejercicio intenso, con una frecuencia de 4-7 días/semana en gestantes de 25-35 semanas, puede ocasionar bebés con menos peso respecto de aquellos que nacen de madre que hacen ejercicio moderado o de madres sedentarias que no realizan ejercicio, con una diferencia media de 315g de peso al nacer.

Esta diferencia de peso está principalmente motivada por una menor grasa en los bebés de madres deportistas (-5%). Por el contrario, las mujeres que realizan deporte moderado incrementan su volumen placentario más que las sedentarias, lo cual para nada es una evidencia negativa sino significativa de un mayor flujo sanguíneo y de nutrientes al feto.

5. Reduce el riesgo de desarrollar diabetes gestacional [9]:

La diabetes gestacional es la complicación médica más común asociada al embarazo, afectando al 10% de las embarazadas. Aquellas que se mantienen activas muestran menor incidencia de diabetes gestacional (se estima una reducción del riesgo de padecer DG en torno al 59%).

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6. Reduce el riesgo de desarrollar preeclampsia [10].

La preeclampsia es una alteración caracterizada por un aumento de la presión arterial, proteinuria y edema durante el embarazo. Las investigaciones sugieren que un programa de ejercicio prenatal puede prevenir su aparición o frenar su progresión.

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7. Facilita el parto [11,12].

Las embarazadas físicamente activas han demostrado disminuir el riesgo de parto prematuro, así como la incidencia de parto por cesárea, y parece acortar el tiempo de hospitalización. Además, algunos autores sugieren que la práctica de ejercicio prenatal se relaciona con un parto más corto, más sencillo y con menor número de complicaciones.

RESPUESTAS AGUDAS DURANTE LA REALIZACIÓN DE EJERCICIO

La salud tanto de la madre como del feto son consideraciones esenciales a la hora de iniciar o establecer un programa de ejercicios. Debemos abordar diferentes puntos en relación a los riesgos y complicaciones relacionadas con la actividad física.

1. Hipertermia

El aumento de la temperatura corporal de la madre (por encima de 39 °C) se ha asociado con un mayor riesgo de alteraciones del tubo neural del feto [13,14]. Sin embargo, es poco probable que la temperatura corporal alcance niveles teratogénicos (es decir, con riesgo de provocar alteraciones) durante el ejercicio normal.

Con 60 minutos de ejercicio a una intensidad del 55% de VO2máx la temperatura en mujeres embarazadas aumenta sólo en torno a 0,6 grados centígrados y se mantiene inferior a los 38 grados centígrados [15]. Además, la termorregulación mejora durante el embarazo [16].

Sin embargo, es importante evitar realizar ejercicio en condiciones de elevada temperatura y humedad.

2. Reducción del flujo sanguíneo útero-placentario durante el ejercicio.

En la bibliografía se han recogido episodios esporádicos de bradicardia fetal durante el ejercicio materno, hipotetizando que el ejercicio materno podría comprometer el flujo sanguíneo uterino, resultando en daño fetal relacionado con hipoxia [17-19]. Sin embargo, la evidencia sugiere que el feto compensa los cambios transitorios en el flujo sanguíneo útero-placentario durante el ejercicio, incluso en mujeres embarazadas previamente sedentarias [17,20-23].

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3. Aumento de la frecuencia cardiaca fetal

El ejercicio materno se asocia generalmente con un aumento de 10 a 30 latidos/minuto en la frecuencia cardíaca fetal, independiente de la edad gestacional y la intensidad del ejercicio [17].

La frecuencia cardiaca fetal normal es de 120-160 latidos por minutos [3]. El aumento de la frecuencia cardíaca fetal durante el ejercicio de la madre es una respuesta fisiológica normal a una reducción transitoria en el flujo sanguíneo uterino (durante el ejercicio, el flujo sanguíneo se distribuye preferentemente a los músculos de trabajo), y por el paso transplacentario de catecolaminas, que se elevan durante el ejercicio [17].

La taquicardia fetal en respuesta al ejercicio de la madre se produce con más frecuencia durante el segundo trimestre de embarazo (fin de la etapa anabólica e inicio de la catabólica). Estas respuestas fetales son mecanismos de protección, con el objetivo de garantizar el intercambio de los gases respiratorios a través de la placenta.

4. No hay mayor probabilidad de parto prematuro

El ejercicio no aumenta el riesgo de parto prematuro o aborto involuntario en mujeres con embarazos sin complicaciones [24,25].

Referencias

1. ACOG Committee Opinion No.650: Physical Activity and Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period. Obstet Gynecol 2015; 126:e135

2. Muktabhant B, Lumbiganon P, Ngamjarus C, Dowswell T. Interventions for preventing excessive weight gain during pregnancy. Cochrane Database Syst Rev 2012; :CD007145.

3. López Chicharro J, López Mojares L, Aguila Pérez L. Fisiología clínica del ejercicio. 1st ed. Madrid; 2008.

4. Edwards MJ. Review: Hyperthermia and fever during pregnancy. Birth Defects Res A Clin Mol Teratol 2006; 76:507.

5. Owe KM, Bjelland EK, Stuge B, et al. Exercise level before pregnancy and engaging in high-impact sports reduce the risk of pelvic girdle pain: a population-based cohort study of 39 184 women. Br J Sports Med 2016; 50:817.

6. Hay-Smith, J., Mørkved, S., Fairbrother, K. A., & Herbison, G. P. (2008). Pelvic floor muscle training for prevention and treatment of urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane Database Syst Rev, 4, CD.

7. Wolfe LA, Lowe-Wyldem SJ, Tranmer JE, McGrath MJ. Fetal heart rate during maternal static exercise. Can J Sport Sci 1988; 13:95.

8. Alberico S, Montico M, Barresi V, Monasta L, Businelli C, Soini V et al. The role of gestational diabetes, pre-pregnancy body mass index and gestational weight gain on the risk of newborn macrosomia: results from a prospective multicentre study. BMC Pregnancy Childbirth. 2014;14(1).

9. Soultanakis HN, Artal R, Wiswell RA. Prolonged exercise in pregnancy: glucose homeostasis, ventilatory and cardiovascular responses. Semin Perinatol 1996; 20:315.

10. Aune D, Saugstad OD, Henriksen T, Tonstad S. Physical activity and the risk of preeclampsia: a systematic review and meta-analysis. Epidemiology 2014; 25:331.

11. Perales M, Calabria I, Lopez C, et al. Regular Exercise Throughout Pregnancy Is Associated With a Shorter First Stage of Labor. Am J Health Promot 2016; 30:149.

12. Salvesen KÅ, Stafne SN, Eggebø TM, Mørkved S. Does regular exercise in pregnancy influence duration of labor? A secondary analysis of a randomized controlled trial. Acta Obstet Gynecol Scand 2014; 93:73.

13. Edwards MJ. Review: Hyperthermia and fever during pregnancy. Birth Defects Res A Clin Mol Teratol 2006; 76:507.

14. Milunsky A, Ulcickas M, Rothman KJ, et al. Maternal heat exposure and neural tube defects. JAMA 1992; 268:882.

15. Bø K, Artal R, Barakat R, et al. Exercise and pregnancy in recreational and elite athletes: 2016 evidence summary from the IOC expert group meeting, Lausanne. Part 1-exercise in women planning pregnancy and those who are pregnant. Br J Sports Med 2016; 50:571.

16. Carpenter MW, Sady SP, Hoegsberg B, et al. Fetal heart rate response to maternal exertion. JAMA 1988; 259:3006.

17. Artal R, Romem Y, Paul RH, Wiswell R. Fetal bradycardia induced by maternal exercise. Lancet 1984; 2:258.

18. Szymanski LM, Satin AJ. Strenuous exercise during pregnancy: is there a limit? Am J Obstet Gynecol 2012; 207:179.e1.

19. Barakat R, Pelaez M, Montejo R, et al. Exercise throughout pregnancy does not cause preterm delivery: a randomized, controlled trial. J Phys Act Health 2014; 11:1012.

20. Clapp JF 3rd. Fetal heart rate response to running in midpregnancy and late pregnancy. Am J Obstet Gynecol 1985; 153:251.

21. Artal R, Rutherford S, Romem Y, et al. Fetal heart rate responses to maternal exercise. Am J Obstet Gynecol 1986; 155:729.

22. Wolfe LA, Lowe-Wyldem SJ, Tranmer JE, McGrath MJ. Fetal heart rate during maternal static exercise. Can J Sport Sci 1988; 13:95.

23. Szymanski LM, Satin AJ. Exercise during pregnancy: fetal responses to current public health guidelines. Obstet Gynecol 2012; 119:603.

24. Di Mascio D, Magro-Malosso ER, Saccone G, et al. Exercise during pregnancy in normal-weight women and risk of preterm birth: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Am J Obstet Gynecol 2016; 215:561.

25. Madsen M, Jørgensen T, Jensen ML, et al. Leisure time physical exercise during pregnancy and the risk of miscarriage: a study within the Danish National Birth Cohort. BJOG 2007; 114:1419.

  1. 6 diciembre, 2016

    Muy interesante, las conclusiones son claras. Estaría genial poder profundizar un poco más en cómo se manejarían las variables de entrenamiento entre las mujeres embarazadas, también un poco en función del estado de su embarazo. Intensidad, volumen, frecuencia, densidad, tipos de ejercicio, etc.

    Entendemos que una embarazada debería hacer ejercicio físico bajo la prescripción de un entrenador especialista, pero para hacernos una idea. Creo que no se ha comentando esto antes en el blog (he hecho la búsqueda).

    Un saludo!

  2. 7 diciembre, 2016

    Habrá una segunda parte que se abordarán alguno de los temas que propones.

    Gracias por tu comentario.

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  1. […] un artículo previo ya hemos abordado los beneficios potenciales del ejercicio durante el embarazo, así como distintos aspectos relevantes a tener en cuenta a la hora de llevarlo a […]

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