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AUTOR: JOSÉ MARÍA

     

ASPARTAMO: EL EDULCORANTE MÁS POLÉMICO

Ya hablamos sobre la seguridad de la sacarina y el acesulfamo-K en anteriores artículos. Como ya vaticiné por aquellas fechas, mi cometido era hacer revisiones de los aditivos –en este caso, edulcorantes artificiales- más famosos y controvertidos. Hoy le toca el turno al aspartamo. Como bien sabéis, el papel de aspartamo en la industria alimentaria, no es otro que añadirlo de manera intencionada a productos para provocar sabor dulce, en sustitución de sacarosa (azúcar de mesa), y así, conformar un producto sin azúcar añadido, apto para diabéticos y personas que opten por el mercado “light”. En algunos casos, el aspartamo es conjugado con otros edulcorantes, para producir sinergia, y mejorar algunas características sensoriales, como el sabor.

aspartamo edulcorante
Probablemente, el aspartamo sea el edulcorante artificial con peor fama en nuestra sociedad, incluso peor que ciclamato (recordemos que su uso está prohibido en EEUU por la FDA), ya que, debido a varios estudios realizados en ratas/ratones, se relacionó su consumo habitual con efectos cancerígenos o neurotóxicos.

aspartamo peligroso
Hoy, muchas empresas añaden a sus productos –sobre todo en el sector de la suplementación- una especie de logo con la frase “ASPARTAME FREE”, dando a entender al consumidor que aspartamo es un edulcorante peligroso para la salud humana. Un ejemplo:

aspartamo free
¿Qué hay de verdad en todo esto? ¿Estamos realmente ante un peligro para la salud humana? ¿Qué dicen los estudios? ¿Qué dicen las autoridades oficiales de salud?

CARACTERÍSTICAS GENERALES

aspartamo cadena
– Es un edulcorante acalórico utilizado como aditivo alimentario para proporcionar sabor dulce en bebidas, postres, dulces, productos lácteos, chicles, suplementos deportivos o como edulcorante de mesa.

– Su dulzor es, aproximadamente, 200 veces más dulce que el azúcar de mesa.

– Su código europeo de aditivo es E-951.

– La primera compañía en la que se comercializó fue NutraSweet.

– Se obtiene a través de los aminoácidos esenciales fenilalanina y ácido aspártico.

– Cuando lo digerimos, se hidroliza en tres moléculas: fenilalanina, ácido aspártico y metanol.

Posteriormente, ese metanol se convierte en formaldehído (subproducto natural) y ácido fórmico. De aquí viene la controversia, ya que el formaldehído está considerado cancerígeno. Pero no presenta riesgo alguno, ya que la cantidad de formaldehído generada intestinalmente con la ingestión de aspartamo, es muy pequeña, incluso menor que con la toma de algunas frutas.

Aunque no se sepa de manera universal, alimentos cotidianos y sanos como el plátano, frijoles o zanahoria, poseen mayor cantidad de metanol que la que podría producir la ingesta de aspartamo.

– Es un edulcorante que se degrada a temperaturas altas y pHs altos, por lo que no se recomienda su uso para hornear, por ejemplo.

– No altera hormonas como insulina (aún está por ver), cortisol, HGH o prolactina, según este estudio.

– Pueden existir personas predominantes a dolores de cabeza después de haber tomado aspartamo. No existen más estudios al respecto, y dicho estudio no es demasiado metodológico.

ASPARTAMO Y FENILCETONURIA

En el único caso donde las autoridades desaconsejan al completo el uso de aspartamo, es en pacientes con fenilcetonuria (PKU). Básicamente, la fenilcetonuria es una enfermedad hereditaria donde la persona es incapaz de metabolizar el aminoácido tirosina a partir del aminoácido fenilalanina, porque no produce suficientemente la enzima fenilalanina hidroxilasa. Al no poder ser metabolizada la fenilalanina, se acumula, y será tóxica, proporcionando neurotoxicidad.

El aspartamo, al estar compuesto de fenilalanina, sería una sustancia peligrosa para los fenilcetonúricos. De hecho, en todos los productos que contengan aspartamo, debe figurar la frase “contiene una fuente de fenilalanina”, de acuerdo con el Anexo IV del Real Decreto 1334/1999, de 31 de Julio (BOE 24 de Agosto de 1999).

QUÉ DICEN LOS ESTUDIOS EN BASE A SU SUPUESTA SEGURIDAD

La controversia y el odio hacia el aspartamo tienen un origen claro: los estudios de Soffritti y Halldorsson.

Digamos que entre Soffritti y la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) hay una especie de guerra, en la que EFSA saca revisiones y conclusiones evidenciando la seguridad del aspartamo, y Soffritti realiza estudios para demostrar que el aspartamo es peligroso a dosis normales.

aspartamo seguridad
Recomiendo que leáis esta respuesta de Morando Soffritti a EFSA sobre lo indignado que estaba con respecto a las acciones de EFSA en cuanto a la seguridad de aspartamo sobre la salud pública.

Como hay una larga historia en todo el tema, voy a añadir lo último de lo último:

Ya posterior a esa carta, Soffritti publicó en 2010 “Aspartame administered in feed, beginning prenatally through life span, induces cancers of the liver and lung in male Swiss mice”, un estudio en ratas y ratones, en el que se concluyó que el aspartamo es un agente cancerígeno tanto en ratas de ambos sexos, como en ratones macho.

También Halldorsson publicó un estudio de cohorte prospectivo en mujeres danesas, concluyendo que la ingesta de refrescos edulcorados artificialmente podría aumentar el riesgo de parto prematuro.

EFSA se puso manos a la obra, y publicó una revisión de 263 páginas llamada “Scientific Opinion on the re-evaluation of aspartame (E 951) as a food additive”, en la que sus expertos fueron concluyentes: “El consumo de aspartamo es seguro, incluyendo bebes, niños y mujeres embarazadas en los niveles actuales de exposición”. EFSA marcó una IDA (Ingesta Diaria Admisible) de 40 mg/kg/día.

También fue clara con respecto a las investigaciones de Soffritti y compañía: “no hace falta realizar otra revisión, ya que se ha demostrado que el aspartamo es seguro para toda la población. No es neurotóxica, no es carcinógena, ni afecta a la función cognitiva. Seguiremos investigando para comprobar si podría existir riesgo para la población humana”.

La FDA de EEUU es algo más elástica, y fija una IDA de 50 mg/kg/día.

CONCLUSIÓN

Como de costumbre, hay que ser pacientes. Parece que EFSA lo tiene muy claro, pero Soffritti también. Aunque me posiciono mucho más por parte de la rigurosidad de la EFSA, no podemos mirar para otro lado, y es importante tener en cuenta que hay evidencias (más flojas o más fuertes) en contra de aspartamo. Muy pocas, pero existen.

  1. 6 junio, 2016

    Excelente articulo, un gran trabajo como siempre.

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