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AUTOR: MARÍA LUISA

    

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA) EN EL DEPORTE

“Una alimentación sana no sirve de nada si no se lleva una forma de vida acorde a ella” (Konopka, 1988)

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Es una realidad el hecho de que no se puede entender el deporte sin una alimentación acorde al mismo, lo que hace que la focalización en la dieta, los alimentos, las cantidades, los nutrientes y los horarios sean inevitables. La paradoja es que en el ámbito deportivo pueden desarrollarse conductas alimentarias anómalas como consecuencia de la propia práctica deportiva. Se ha demostrado que la presión que sufre el deportista, tanto interna como externa, para mantener un peso óptimo puede ser un factor determinante en la aparición de una patología de la conducta alimentaria.

Por esta razón, no sólo es importante aprender a llevar unos hábitos de alimentación saludables, sino que también es necesario tener conciencia de los problemas psicológicos que paralelamente pueden aparecer unidos a esos nuevos hábitos. Hay una línea muy delgada que separa la pasión de la obsesión. La pasión nos mueve, la obsesión nos paraliza. Saber reconocer cuándo hay o no un problema es el primer paso para mantenernos en la línea de lo saludable, tanto a nivel físico como a nivel mental.

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¿Qué son los TCA?

El término TCA se usa para denominar las perturbaciones psicológicas que causan anomalías graves en el comportamiento de la ingesta (Raich, 1994) y comportan alteraciones que acarrean serios problemas de salud. Los rasgos psicopatólogicos característicos son la exagerada preocupación por el peso, la figura corporal y la convicción de que la autovaloración está fuertemente determinada por la apariencia física (Monterrosa, Boneu-Yépez, Muñoz-Méndez, y Almanza, 2012).

Según las investigaciones realizadas en esta temática, se ha comprobado que la prevalencia detectada en el ámbito deportivo sobre TCA se manifiesta superior a la hallada en la población general. Como datos de interés, se sabe que los TCA son más habituales en deportes individuales que en deportes de equipo (Toro, 1996; Castro-López; Cachón, Valdivia-Moral y Zagalaz, 2015), son más frecuentes en deportistas de élite o que pretenden serlo que en practicantes corrientes y son más típicos en adolescentes que en adultos. Dentro de la población de deportistas, aparece una prevalencia superior en mujeres que en hombres, sin embargo, hay que destacar un aumento de la presencia de TCA en la población de deportistas varones. También se ha demostrado que, los deportes aeróbicos muestran ser más propensos a presentar TCA que los deportes anaeróbicos (Martínez-Rodríguez, 2015)

Es importante conocer cuáles son los factores antecedentes y mediadores de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en el deporte. Swoap y Murphy (1995), Hausenblas y Carrol (1999) y Dosil (2003) proponen los siguientes factores a tener en cuenta:

• Presión Social.

• Presión del entrenador.

• Presiones de los compañeros del equipo.

• Presión del deporte.

• La práctica deportiva.

• Características psicológicas del deportista (perfeccionismo, impulsividad, elevadas expectativas sobre sí mismo y los otros, baja autoestima, etc.).

Otros factores que afectan al desarrollo de los TCA en el ámbito deportivo son la Insatisfacción corporal, la dieta crónica y restringida, la ansiedad del rendimiento deportivo, la autoevaluación de los éxitos y fracasos en el deporte, práctica de actividad física excesiva, el control de peso y eventos traumáticos.

Se ha demostrado que los deportistas suelen asociar la delgadez con el éxito deportivo. Las alusiones de los deportistas al estado de su peso o al deseo de alcanzar un peso determinado son típicas en todos los contextos deportivos. A pesar de que no existe evidencia científica que relacione el bajo peso y el rendimiento, esta creencia está muy extendida en el ámbito deportivo (Dosil, 2004).

La búsqueda de alcanzar un peso deportivo deseado (aquel que el deportista percibe como adecuado para la práctica), puede llevar al deportista a la utilización de métodos que pueden poner en riesgo la salud del deportista. No es lo mismo el peso deseado que el peso óptimo, el que verdaderamente es útil para conseguir rendimiento. Se confunden y se utilizan métodos con cierta frecuencia para la pérdida de peso como: métodos térmicos (saunas, utilización de plásticos y fajas), laxantes y diuréticos, vómitos, ayunos, retención de fluidos, píldoras adelgazantes y ejercicio físico excesivo.

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DEPORTES DE RIESGO DE TCA

Los deportes en los que existe una presión para perder peso y los que implican una mayor vigilancia y control de peso, se pueden considerar deportes de riesgo para la aparición de TCA.

Autores como Dosil (2004) hacen referencia a cuatro grupos de deportes considerados de mayor riesgo:

1. Deportes de categorías por peso: son los que el peso condiciona la participación en una categoría o en otra (por ejemplo, boxeo, lucha, halterofilia, powerlifting, etc).

2. Deportes de estética: son aquellos deportes en los que un peso bajo resulta beneficioso para el desarrollo de los movimientos y en los que el aspecto físico y la figura de los deportistas son aspectos a tener en cuenta por los jueces (por ejemplo: gimnasia rítmica, natación sincronizada, patinaje artístico, etc.).

3. Deportes de resistencia: son aquellos en los que sus participantes se pueden beneficiar de tener un bajo peso para mejorar el rendimiento (por ejemplo: atletas de fondo, semifondo, maratón, natación, etc.).conducta-alimentaria-brazo

4. Deportes de gimnasio: este tipo de prácticas de gimnasio suelen tener como características, la ausencia de entrenador o preparador que controle el tipo, cantidad y tiempo de ejercicio o la ausencia de asesoramiento profesional de hábitos saludables de alimentación (Dosil y Diaz, 2002). Estos factores son los que hacen que los deportes de gimnasio se consideren de riesgo en la aparición de TCA (por ejemplo: culturismo, fitness, etc.).

CONCLUSIONES

A modo de reflexión, si se realiza una búsqueda tanto literaria como a nivel de investigación sobre los TCA en el deporte, se puede observar como el término “presión” se repite de forma constante. La presión social demandando un ideal estético determinado, la presión de algunos entrenadores por mantener un peso y un porcentaje de grasa corporal bajo, la presión de los compañeros tanto implícita como explícita, la presión del propio deporte, la presión de uno mismo hacia uno mismo…

El deportista con un TCA tiene una mala relación con la comida, su gasolina se convierte en su veneno, las propiedades hedónicas de los alimentos desaparecen y la obsesión se puede convertir en su perdición. El deportista con TCA sufre cada día y en cada comida.

El deporte, los hábitos saludables y la nutrición deportiva son medios, no fines, para la salud, el bienestar y la búsqueda de nuestra mejor versión tanto física como mental.

Bibliografía y referencias

• Castro-López, R., Cachón, J., Valdivia-Moral, P. y Zagalaz, M. (2015). Estudio descriptivo de trastornos de la conducta alimentaria y autoconcepto en usuarios gimnasios. Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte. Vol. 10, nº2 pp. 251-258.

• Dosil, J. (2003). Trastornos de alimentación en el deporte. Sevilla: Wanceulen.

• Dosil, J. (2004). Psicología de la actividad física y del deporte. Madrid: McGraw-Hill.

• Dosil, J. Y Díaz, O. (2002). Valoración de la conducta alimentaria y de control del peso en practicantes de aerobic. Revista de Psicología del Deporte, 11(2), 183-195.

• Dosil, J., Díaz-Ceballos, I., Viñolas, A., y Díaz-Fernández, O. (2012). Prevención y detección de los trastornos de alimentación en deportistas de alto rendimiento (CAR, CEARE Y CTD). Cuadernos de Psicología del Deporte, 12 (1), 163-166.

• Hausenblas, H.A. y Carron, A.V. (1999). Eating disorders indices and athletes: An integration. Journal of Sport and Exiscise Psychology, 21(3), 230-258.

• Konopka, P. (1988). La alimentación del deportista. Barcelona: Martinez-Roca

• Martínez-Rodriguez, A. (2015). Efectos de la dieta y práctica de deportes aeróbicos o anaeróbicos sobre los trastornos del comportamiento alimentario. Nutrición Hospitalaria, 31 (3): 1240-1245

• Raich, R. M. (1994), Anorexia y bulimia. Trastornos alimentarios. Madrid: Pirámides.

• Swoap, R. y Murphy, S.M. (1995). Eating disorders and weight management in athletes. En S.M. Murphy (Ed.), Sport psychology interventions. Champaign, I11,: Human Kinetics.

• Toro, J. (1996). El cuerpo como delito: anorexia, bulimia, cultura y sociedad. Barcelona: Ariel.

  1. 3 octubre, 2016

    Que buen artículo
    Creo que yo soy participe de esto que pautas recomendarías para actuar en contra de el

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